Capítulo 1
Un joven omega, de cabello y piel blanca como la nieve, se encontraba en camino a encontrarse con su mejor amiga con quien había quemado de verse en una cafetería en la plaza de su pueblo.
Aquel omega tiene unos hermosos ojos azules como zafiros, como dos zafiros recién pulidos, aunque lastimosamente al ser albino tenía fotofobia, lo que le dificultaba poder habría sus ojos por lo molesto que es la luz, incluso su piel pálida con facilidad se quemaba o se convertía en un tomate por el sol.
Hacía ya dos semanas que no la veía, por temas de trabajo, por lo que le hacía especial ilusión volver a verla. Esa era la razón principal por la que había salido tan temprano de su casa con tiempo.
Como era de esperar, termino llegando media hora antes de que su amiga llegara, aprovecho para coger sitio y sumergirse en su teléfono.
En pocos minutos había llegado una beta de cabello oscuro y ondulado, con una expresión seria y firme. Al parecer aquella hermosa mujer de piel oscura, estaba buscando a alguien, pero no lograba ver a quien quería encontrar. No tuvo que pasar más que medio minuto para que su increíble vista localizara al albino, entre una pequeña multitud de 5 personas. Cuando vio a su mejor amigo, su personalidad hizo un cambio drástico. Paso de ser una persona introvertida y fría, a ser la persona más extrovertida y cálida, en segundos.
Al parecer ella estaba muy emocionada de ver a su amigo, a quien no había visto desde hacía ya muchos días hacía por temas de trabajo. A pesar de que no tener ninguna relación de sangre, ellos se consideran como hermanos verdaderos, ellos se conocían desde que eran tan solo unos renacuajos.
-¡Yoroslav! - le llamo una chica de cabello largo y castaño a escasos metros de él mientras agitaba su mano, ella se acercaba a él.
El chico mencionado se levantó y con una sonrisa le respondió - ¡Emily!- contesto muy feliz y emocionado de encontrarse con su mejor amiga. Quien una vez estuvo delante de él lo abrazó, lo que él respondió pasando sus brazos al rededor de su amiga.
-Yosi yosi!, hacía tanto que no te veía, pensaba que me daría algo, si pasaba un día más sin verte-Respondió como si estuviese a punto de llorar haciéndose la dramática como de costumbre, por no haber visto a su amigo en días.
-No seas tan dramática, nos vimos hace dos semanas jajaj - Al parecer no hacía mucho que se habían visto, y aun asi su amiga decido, montar todo ese show al volver a ver al albino, después de esa tan larga semana, aquel chico debía que él también quería volver a verla.
-¡Y te parece poco!, ¡para mí ha pasado una eternidad! Antes siempre nos veíamos todos los días, aún no estoy acostumbrada a no verte cada mañana.- se separó del de ojos azules, como si en verdad le hubiera ofendido lo que dijo, cada uno, sé esto en su sitio, uno frente al otro.
-jajaja si, si está bien, perdón, yo también te he echado de menos. Asi que te parece si como recompensa te compro el nuevo pastel de chocolate, con bizcocho y una capa de chocolate derretido por encima y chis pitas de tres distintos chocolates, una fresa cubierta de chocolate por encima como topping, está tan bueno como para chuparse asta los dedos de lo bueno que esta.- Respondió entre risas, que resonaban por toda la cafetería, aquel albino, había conseguido que todos los de su alrededor lo verían, y no era precisamente por el ruido que hacía al reír o porque algo les molestara.
Era por su incomparable belleza, al sonreír y reír ocasionó que se convirtiera en el centro de atención de todos. Y es que era muy difícil no fijarse en una cosa tan hermosa y “pura” como él, aun cuando de puro, solo tenía los ojos. No sé si era por su albinismo, por lo dulce y amable que era, por sus increíbles ojos azules, o si era el dulce olor de sus feromonas. Pero sin importar su género, tanto hombre, mujeres, alfas, betas y omegas, muchos de ellos, terminaban sintiendo atracción por él e incluso algunos se enamoraban de él.
No hacía falta mencionar dos veces, para que la chica se emocionara y se olvidara de cualquier otra cosa que no fuese el pastel. Desde pequeña siempre había dorado los pasteles, más cuando su amigo empezaba a describirlo de una manera mucho más deliciosa de lo que era.
-¡NO! ¡HAY UN NUEVO PASTEL! ¡Y DE CHOCOLATE! AHHH me acabas de dar una necesidad innecesaria!! ¡Porque eres asi! -Cualquiera pensaría que en una situación asi sería normal avergonzarse, ante los chillidos de la beta. Pero Yos estaba más que acostumbrado a las actuaciones de su amiga, más bien le parecía muy gracioso la forma en que la morena lo sacudía de un lado a otro, muy emocionada.
Por suerte una camarera vino a atenderlos. Cuando pregunto que querían la castaña fue la primera en pedir probar ese delicioso trozo de pastel o y un café helado, al igual que Yoroslav que pedía el mismo y un té verde.
Poco a poco la tarde fue pasando y los dos se quedaron allí durante un par de horas, poniéndose al corriente de lo que había hecho y había pasado eses dos semanas que no se habían visto.
-¿Te acuerdas de nuestro mejor amigo, que estuvo con nosotros en secundaria, hasta la uni, el que no vemos desde que nos graduamos de la universidad, porque se tuvo que ir al extranjero, sin explicarnos el porqué?.- pregunto, mientras se terminaba de beber su café con tranquilidad.
-Te refieres a Hugo, el que vivía cerca de donde viven mis padres, claro que me acuerdo de él, fue nuestro mejor amigo -
-¡Por lo visto ha vuelto, hace unos días!, o bueno, eso me han dicho- comento, dando un último sorbo a su café.
-¿En serio?- pregunto algo impactado de la sorpresa, volvió después de haberse ido sin dar ninguna explicación, tan solo se fue y dejo a la castaña y el albino buscando algún rastro de su amigo. No fue asta mucho después que supieron, por parte del padre de su mejor amigo, que se había ido a terminar los estudios al extranjero.
A pesar de que no habían tenido contacto con él, nunca le había guardado rencor, aún siquiera cuando rompió su promesa de mantenerse en contacto sin importar lo lejos que estuviese.
-Sip, y según he oído decir, ha vuelto con novio, aunque hay algo que no me termina de cuadrar…- comento lo último, algo confundida, a lo que el albino dirigió su mirada, aún más confundido y sorprendido que antes.
-¿A qué te refieres?-Se había conseguido novio, no es que le disgustara ni mucho menos estaba feliz de que su amigo encontrara pareja, pero era algo que le había tomado por sorpresa. Aún tenía que procesar demasiada información, su amigo acababa de volver a la ciudad y como si fuera poco tiene un novio.
-Pues, por lo que se llevaban muchos años juntos y están comprometidos y como si fuera poco su omega, esta embarazo.- le comento- ¿no es raro que en tan poco tiempo ya haya encontrado a su pareja destinada se halla comprometido y encima este por ser padre?- pregunto ella.
-Ahora que lo dices sí que es extraño, lo de ser padre ya era de esperar, él siempre tenía a un montón de omegas e incluso alfas y betas mujer detrás de él, era cuestión de tiempo de que ese inmaduro terminara creando un mini él - Su amigo siempre pasaba su celo con alguien y cada vez era una persona diferente. Su mejor amigo odiaba mucho lo que suponía pasar un celo solo, por lo que suponía tener que pasar por ese inmenso dolor para un alfa de pura sangre poder
-Mmh es posible, bueno no importa, ya se lo preguntaremos- se levantaba para acompañar al albino a pagar y asi poder llevarse arrastras si hacía falta a Yos.
-¿Qué?, ¿Preguntarle? ¿Ahora?- Se había empezado a poner nervios, no esperaba ir a verlo asi de rápido, esperaba que en ir otro día, incluso ir mañana, no hoy. ¿Qué es lo que iba a hacer cuando se lo encontraran, que le diría, y ¿si no los quería ver y por esa razón es por la que se había ido?.
-¡Pues claro que sí! Iremos en donde solía vivir antes a lo mejor, si tenemos suerte está aún allí- muy convencida de sí misma, empezó a arrastrar al chico hasta la antigua casa de su mejor amigo, esperando poder encontrarlo allí.
- ¿No se suponía que hoy ibas a pasar la noche en casa de tus padres?, la casa de Hugo queda muy cerca de la casa de tus padres.-sugirió mientras arrastraba a al de ojos azules, quien se resistía a ir.
-No sé si sea buena idea, que va a pasar si nos encontramos con que ellos no están allí o peor, ¿qué no son ellos los que ahora viven allí?- Solo pensar en que todo fuese un rumor y que en verdad Hugo aún no haya vuelto al país, le entristeció mucho.
-Vamos, no te preocupes demasiado, ¡no va a ocurrir nada! Seguro está allí despernadnos- exclamo animada, sujetándolo de la muñeca para abandonar el establecimiento público e ir en dirección de lo que era la casa de su amigo.
Por suerte vivían en un pueblo bastante pequeño, por lo que no solo todos se conocían, sino que en tan solo 20 minutos ya habían llagado andando.
-Ves ya hemos llegado, no ha sido para tanto no?-Mientras ella se mostraba positiva y feliz, el albino por dentro estuviese feliz de volver a ver a su mejor amigo, aun asi seguía temblando de los nervios, por el miedo de que algo fuese a pasar.
-¿Estás segura de que esto es buena idea?- pregunto detrás de ella muy nervioso, en lo que ella se acercaba al timbre.
-Muy segura- Dirigir su mano al timbre y tocar lo tres veces. Era costumbre en Emily que tocar muchas veces el timbre, ya que era muy impaciente, a tal extremo que podía dejar su dedo puesto en el timbre hasta que sé fundiera. Por suerte alguien lo escucho y les aviso a ambos que ya iba a ir a abrir la puerta.
Y asi fue de la puerta salió un alfa de pura sangre, ciertamente alto, con la piel bronceada. llevaba una pequeña coleta que recoge todo su hermoso cabello dorado, el cual combinaba increíblemente bien con sus hermosos ojos verdes y su cicatriz.
A pese a tener esa horrible cicatriz, que tenía de nacimiento, en gran parte de su cara, solo hacía resaltar más los pequeños detalles de su cara. De no ser porque aquel omega ya conocía a ese alfa, ya hubiera quedado flechado entre su belleza y el delicioso olor a bosque de sus feromonas
No hizo falta que el chico abrió por completo la puerta, solo hizo falta que oliera sus feromonas para darse cuenta quién era la persona que estaba abriendo la puerta. Cuando ese olor impacto contra su nariz, solo hizo una mueca, porque aunque no le disgustara el olor, sí le disgustaba el dueño de dicho olor.
se llevó una gran sorpresa al ver de quienes se trataban aquellas personas tan molestas que habían picado la puerta tantas veces.
-Pero a quién tenemos aquí, si es mi pequeño ruso- La sorpresa por ambos era notoria, tanto Emily como Yos no se esperaban que de todas las personas que se podría haber llegado a encontrar sería él.
Un silencio se empezó a apoderarse después del encuentro. Yos había empezado a temblar, pero esta vez no de nerviosismo y felicidad, sino que de miedo. Miedo a que ese monstruo que tenía enfrente se acercara para hacer revivir esos amargos recuerdos de su infancia.
-¿Qué es lo que haces tú aquí?, se supone que es la casa de Hugo, tú no deberías estar aquí- Por fin Emili se dignó a romper ese silencio, mientras intentaba proteger a su amigo, quien se mantenía detrás de ella, por miedo de que le hiciera algo.
-¿Qué ahora no puedo vivir con mi hermano menor?- su pregunta dejo aún más sorprendidos a ambos, no cabía dudas de que hoy era un día de sorpresa. Porque Aquel chico de cabello dorado, no era el hermano de Hugo.