Escena 1

En el Capítulo 1, “La Pérdida”, conocemos a Alexander, un niño de siete años que crece en un entorno acomodado. Es hijo único y su relación con sus padres es peculiar: mientras su padre le muestra cariño, su madre mantiene una distancia emocional. En su niñez, Alexander vive sin preocupaciones, enfocado en pequeñas alegrías cotidianas.
Todo cambia un día en que su madre lo envía a la tienda de manera despreocupada. Mientras camina, Alexander experimenta una sensación extraña, como si estuviera flotando en un espacio cálido y acogedor. Sin embargo, su tranquilidad se transforma en angustia cuando el cielo se vuelve rojo y la gravedad parece arrastrarlo de vuelta. Vuelve a la realidad, desorientado y con una sensación inquietante de desconexión consigo mismo. La sirvienta lo encuentra y lo acompaña de regreso a casa, pero Alexander permanece en un estado de confusión que preocupa a sus padres.
Tras ser revisado por un médico y recibir el abrazo de su madre, Alexander intenta aparentar normalidad, aunque una inquietud se ha instalado en su mente. La visita de su padre, quien acaba de regresar de un viaje, y las fotos de la luna carmesí y auroras boreales solo intensifican su desconcierto. La visión de esos colores le resulta extrañamente familiar, marcando el inicio de un cambio profundo en su percepción de la vida.