Relatos antes del silencio

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Summary

En un mundo marcado por el conflicto y la opresión, varias historias se entrelazan para revelar los orígenes de un grupo de personajes únicos. Cada uno, con un pasado lleno de luchas y cicatrices, encuentra en su dolor y en sus convicciones la fuerza para luchar. Enfrentados a una guerra interminable, se unirán en una batalla por la libertad de aquellos que no pueden defenderse, mostrando que sus pasados no solo los definieron, sino que los convirtieron en guerreros capaces de cambiar el destino del mundo.

Status
Ongoing
Chapters
5
Rating
5.0 1 review
Age Rating
18+

Liam(1)

__24 de diciembre de 19×× __


Mi cumpleaños, un día antes de Navidad, no era mi día favorito. No es porque me dieran regalos el mismo día de Navidad, es más bien porque no soportaba la emoción de mis compañeros y amigos en aquel día de celebración. No celebran mi cumpleaños y menos la navidad, estábamos escasos de dinero como para celebrar cualquier cosa en mi familia, apenas les alcanzaba para mi colegiatura y no podía permitirme un regalo, aunque quiera una cosa para toda la vida. La Navidad es para celebrarlo en familia, eso decían mis profesores, pero ni siquiera lo podría celebrar en familia, mis padres no se soportan y su desunión no me agrada para nada ¿Cómo le agradaría a un niño de 7 años? Si sus peleas Durán desde que me iba a la escuela hasta que llegaba, ¿Cómo se llevarían en una cena navideña si es que la hubiésemos llegado a tener?.


Prefería salir durante el día de Navidad y quedarme junto con un amigo, Zack. Al principio sus padres no permitían que me quedara en la cena, ya que debía quedarme con mi familia y convivir con ellos, no le dije mi situación como tal, pero fue algo parecido. Les abría dicho que mis padres no celebran y me quedaba aburrido en casa durante horas, sin poder dormir por los gritos de los niños buscando afuera a Santa. A la madre de Zack no la convenció del todo, pero aun así me dejó pasar la Navidad junto con ellos por los ruegos míos y la de Zack. Fueron unos momentos agradables.


Estuve celebrando con ellos durante dos años, de los 6 a los 8, aunque no fue tanto. Durante la cena había bastantes cosas que en casa no me permitía comer o no nos alcanzaba para comprarlo y comerlo, eran el pavo, papás con mayo, maíz y pan, a veces los padres de Zack bebían alcohol, nosotros podíamos tomar entre agua o algún tipo de soda. Aunque la soda no me gusta tanto


Apenas terminábamos la cena de navidad, Zack y su hermano, irían donde el árbol navideño donde estaban los regalos, siempre miraba como abrían con entusiasmos mientras yo comía o me sentaba a mirarlos. El octavo año fue diferente, recibí algo que ni yo esperaba ese día.


—¡Liam! ¡Mira, Aquí hay un regalo con tu nombre!—

Diría Zack con una sonrisa formada en su rostro. Habría tomado un regalo bien envuelto en un paquete azul y lazo rojo, para entregármelo en mis brazos.


¿Qué?.. No, pero esto no puede ser mío... Seguro el señor Santa se equivocó...—

Estaba bastante desconcertado, observaba el regalo con nerviosismo.


No creía que santa existiría en ese entonces, nunca había recibido un regalo cuando tenía esa edad, por lo cual fue extraño para mí ese día, mis dudas comenzaron en ese momento sobre la existencia de él, era un niño, quería creer que todo lo que decían mis amigos era real, y en ese solo día al fin pude creer en eso.


—Vamos, ábrelo Liam, estoy muy segura que no se equivocó, él no se equivoca—

Diría la madre de Zack, Lidia, la cual me daba una sonrisa con seguridad. Sentía como la familia de ellos me miraba.


Abrí el regalo con cuidado, intentando no rasgar mucho el papel, me abría demorado un poco más, pero habría válido, apenas sacaría el papel de regalo, tendría en mis manos una caja con un robot de color azul con rojo, para mí en ese momento fue gigante y fue mi primer juguete. No sé cómo podría describir mi felicidad en ese instante, solo recuerdo sacar el juguete de la caja para abrazarlo y agradecer como nunca antes por el regalo.


Pude jugar esta vez sin pedir prestado a Zack, jugamos por un largo rato hasta que ya era hora de irme, mi hogar no quedaba tan lejos por lo cual no se me hacía tan peligroso. Al rato me fui y despedí de todos ellos para regresar a casa en silencio.


La única que me estaba esperando despierta era mamá, estaba viendo la televisión, apenas llegué, no sé qué se encontraba viendo exactamente, pero recuerdo el desorden del hogar que había en ese momento, ropa tirada, platos y servicio en la mesa y suelo, incluso objetos que ni siquiera deberían estar en su lugar, siempre era un desastre, pero ya era costumbre. Esperaba que mi mamá no se diera cuenta de mi llegada, ya que las luces se encontraban apagadas y la única luz que había en la sala era de la TV, Por un mal movimiento cerré la puerta haciendo que resonara un poco y vería como mi madre se giraba para verme.


—¿Te divertiste donde Zack?—

Con tono suave preguntaría, mientras ella bajaba el volumen de la tele con el mando.


—Me fue bien, buenas noches.—

Con voz cortante conteste, ya que no me gustaba mirarla al rostro durante la conversación, me asustaba

. —Tengo bastante sueño—



Estaría escondiendo el juguete por mi espalda, no quería que ella lo viera y estuve bien al hacerlo, pero hubiese sido un poco más cuidadoso con mis palabras.

—Liam, no me ignores, mírame cuando te hablo ¿Por qué te comportas siempre así? Solo te hice una pregunta—

Esta vez habría dicho con voz más resonante mientras sentía como sus pies tocaban el suelo y se levantaba del sofá, no era tan alta, pero su presencia me daba escalofríos.


Su rostro se iluminaba por la luz suave de la televisión encendida, se notaba solamente su lado izquierdo del rostro en el cual estaba con distintas zonas moradas y rojas, Moretones. Eso era lo que no me gustaba de su rostro, siempre tenía moretones, también se le notaba sus ojeras por su pálido rostro, su cara de molestia no me gustaba tampoco, solamente he visto dos tipos de rostro en ella, de Enfadada o Devastada.


Sentiría, como se acercaba, aquella presencia potente y dominante. Me abría agarrado del brazo y jalado hacia ella con furia, soltaría el juguete por lo cual rebotaría en el suelo, la habitación se quedaría en silencio por el golpe de la madera, solo se escucharía el sonido de la televisión en bajo volumen.


—¿Qué?.. ¿Qué es eso?—

Me abría apartado al lado de ella y agarraría el juguete para verlo detenidamente con la escasa luz que tendrían por la televisión. Habría apretado los dientes con fuerza, sabía lo que pasaría.


—¡Es mi regalo! ¡Santa me lo dio! ¡Por favor, dámelo! Mamá...—

Rogando con desesperación, la agarraba de la camisa para que me lo devolviera, estaba también molesto pero a la vez asustado.


—Sabes cuanto nos cuesta conseguir dinero a mí y a tu papá, ¿no? Nosotros tampoco aceptaremos mierdas de caridad, Liam, devolverás este juguete a la casa de tu amigo, mañana si es posible, no quiero que tu padre sepa qué vie...—

Hablaba de una manera rápida, desesperada como nunca, pero aun así la interrumpí.


—¡No! ¡Santa me lo regaló para mí!.. No quiero devolvérselo y no puedo hacerlo!—

estaba hablando casi entre sollozos.


Volvió a darme un leve empujón para agacharse frente a mí, mirarme a los ojos, habría dejado el juguete en el suelo otra vez sin cuidado, me agarraría de los hombros con fuerza, sentía como sus uñas se enterraban en mis hombros, su rostro está vez se iluminaba en la parte derecha la cual estaba igual de jodida que la izquierda. Sus ojos era de color azul oscuro, eran profundos, eran igual que los míos, la diferencia que los míos en ese momento reflejaban temor, la de ella era irá.


—Liam, ya basta, entiende que no podemos aceptar esto, tu padre, si se entera de que te lo regalo alguien de tus amigos o su familia, se molestará y...—

Seguía insistiendo, con voz sería e intentar no perder la calma.


—Pero santa... él quiso dármelo, no me lo dio otra familia fue él...—

Era también de insistente que ella, pero fue peor.


Recibiría una cachetada por parte de ella, me callé al instante por el dolor de mi mejilla y el miedo que tendría en el momento, mi mejilla de a poco se empezaría colorear en un tono rojo por el golpe que me abría dado. Mi madre se abría levantado agarrando el juguete, estaba completamente como una psicótica.


—¡Ya cállate con esa maldita mierda de Santa! Si tu padre se entera de que te dieron esta cosa, la que saldrá herida seré yo, porque te deje ir con Zack, ¿acaso quieres que me lastime más? ¿¡Eh!? Deja de ser un berrinchudo y piensa un poco en mí también...—

Esta vez ya la había sacado de quicio, estaba gritando mientras trituraba el juguete con sus manos.


—No diré nada... Papá no sabrá qué santa me dio eso, no fue una familia de Zack, ellos me dijeron que me llegó eso porque me he portado bien—

abría dado un paso hacia atrás mientras tendría mis manos escondidas, mi pequeña voz temblaba por culpa de ella.


—Sigues con eso, Santa no es real, ¡déjate con tus porquerías! No te has portado como alguien bueno, pareces un niño arrogante y tonto, la familia te lo dio porque sienten lástima por ti, ellos no son tu familia, recuerda eso.—

Su rostro era de desagrado, sentía que me miraba con odio.

—¿Sabes qué? Esto parece no valer nada, ¿no crees?—

Su voz esta vez era más seria que de molestia, pero también era suave y profunda.


Ella aún con el jugué en la mano Iria a la cocina, yo estaba paralizado y mis ojos se abrían llenado de lágrimas, apenas podría ver entre tantas, solo podía escuchar los pasos de mi madre junto a la de la tele y como abría un cajón desde la cocina, podía escuchar incluso los utensilios que tanto movía. En ese momento solamente me sentía hundido, pero levantaría la mirada levemente y vería que mi madre habría tirado el juguete al suelo. Se habría puesto frente por sus zapatos que se encontraban en mi vista hacia el robot.


Fue rápido, que no me había dado cuenta cuando lo habría hecho, se abría agachado un poco y con un rápido movimiento habría roto el juguete con un martillo grande, solo di un pequeño espasmo por el ruido del martillo contra el juguete, volví a levantar la mirada hasta toparme otra vez con el rostro de ella, la cual no era ni de enfado o devastación. Era una sonrisa, una leve sonrisa se le abría formado cuando me vio al rostro, fue la primera vez que le vi sonreír así.


—Ahora ya no hay juguete, así es más fácil, te ahorro el pequeño viaje, ¿No?—

aun con su enfermiza sonrisa habría agarrado el juguete, el cual estaba destrozado en el piso.

—Ahora sí, vete a dormir, antes de que tu padre llegué.—

habría dicho mientras lanzaba el juguete hacia el tarro de basura, su tono no habría cambiado en lo absoluto.


Mis lágrimas no habrían dejado de salir durante ese acto cruel de ella, quería gritarle, pero tendría un nudo en la garganta el cual no me lo permitía en ese instante, tan solo hice caso y me fui a mi habitación. Me encerré ahí mismo, no quería verle la cara a mi madre en ese entonces, sabía que en cualquier momento ella podría entrar o mi padre lo haría, así que me encerré en mi clóset para esconderme entre mi ropa colgada y poder desahogarme llorando ahí. Las tres veces que pude celebrar la navidad, esta había sido la peor de todas y nunca más pensaba celebrarla. Al menos no por esos años.