¿Es mi culpa?
No lo entendía ya estaba harto, de verdad que le daba escalofríos que está chica siempre lo siguiera, al principio lo disfruto una tipo de chica yandere tímida detrás de el, pero esto cada vez se puso más asfixiante sentía su mirada en su cuerpo, incluso se tenía que esconder en el baño de hombres hasta que al fin ella se iba, era tanto el estrés que rasguña sus manos con fuerza. —Ah. Esto es mucho para mí...—El Shourd dijo irritado mordió un poco sus uñas, asomándose por la puerta, solo está verificando que de verdad se fue y no esté escondida por allí.
No ha querido comentarle a nadie sobre lo que pasa piensa que tarde o temprano se va a aburrir, además tampoco quiere preocupar a Ortho. —Me gustan las chicas pero ella... Ni siquiera somos del mismo dormitorio creo que está en Octavinelle con Azul.—Reviso su tablet encontró información de ella.
Mona Quinn es su nombre aunque es de Savanna no nació allí, al parecer fue adoptada lo poco que supo entre charlas con Azul es que no tiene amigos en el dormitorio, suele causar una que otra discusión pero nada ha pasado a mayores según él no es tan buena estudiante, pero al menos pasa las materias lo cual es importante. —Es una perdedora.—Se le ocurrió decir en voz alta mientras ya camina tranquilo a su cuarto, odia tener que salir pero debía entregar un trabajo y no le quedó de otra.
—Senpai.—Se asustó como todo un niño y dió la vuelta allí estaba la pelirroja con una expresión seria pero tranquila, no puede creer que se sienta casi intimidado por una chica que seguro apenas rebasa los 1.60 de altura.
—¿S-Si?.—Pregunto con miedo, observo sus manos menos mal solo traía una pequeña pila de papeles.
—Azul me pidió que le diera esto. —Iba a tomarlo pero en cuanto lo hizo la Quinn no cedía su agarre, ¡Mierda!, Solo piensa, realmente no entiende porque esta tan obsesionado con él ni siquiera tienen clases en común está seguro que no la ha visto antes y aún así... Está chica sigue detrás de él no lo deja en paz. —Aqui está Senpai.—Dijo nuevamente causando que el pobre del Otaku sude frío, Mona no suelta los papeles sin duda es más fuerte que ella podría tirarla fácilmente al piso y huir.
Entonces al fin los soltó sintió un enorme alivio, sonrió como un tonto que se salió con la suya Mona lo observa ahora en silencio. —G-Gracias... Adiós.—Le dió la espalda para así apresurar el paso. —Ah. Casi se me hace tarde para entrar en online.—Dejo sus cosas en la cama y así al fin pudo tener un suspiro de su loca acosadora.
—¡Hermano!. —Ortho apareció de repente asustando al pobre de Idia que chillo casi como una ardilla. —Ah, lo siento es que quería decirte que saldré un rato, pero volveré... Por cierto estaba buscando algo en tu cuarto y me encontré con esto.—Era un tipo de collar, consistía en una cinta gruesa de color blanco con una joya roja pero pequeña. —¿Es tuyo?.—Idia en cuanto vio ese objeto tembló, no le salían las palabras trago saliva, podía ver cómo Ortho se preocupa. —¿Hmm?. No me molesta si tienes novia aunque si que no me lo hayas dicho.—Hizo un puchero su pequeño hermanito e Idia sonrió nervioso.
—No es eso... Yo. ¿Me lo puedes dar?, Se lo entregaré después por cierto ¿Dónde lo encontraste?.
—Debajo de tu cama, en ese caso ya me voy nos vemos en un rato.
En cuanto lo tuvo en sus manos lo dejo caer como si lo fuera a quemar o algo, ¡Había entrado a su cuarto!. Jamás en su vida la ha recibido aquí ni siquiera sabe cómo pudo llegar tan lejos, normalmente lo deja con llave y Ortho es el único que tiene una de repuesto. —Tranquilo tal vez me equivocó.—Entro a Magicam busco su perfil.
Solo pudo encontrar una foto para mostrar al público, era ella con sus padres, y precisamente está usando ese maldito collar. —Maldicion, ¿Que tanto habrá visto?. —Empezo a desesperarse busco un poco más de ella nada mejor que tener habilidades con la computadora para descubrir lo que pretende tu acosadora.
En realidad no había mucho en su perfil fue una perdida de tiempo, tiene a lo muchos como 10 amigos, de los cuales 2 son sus padres, el otro Ruggie Buchie y los demás ni los conoce, siempre sube fotos con sus padres o de su gecko leopardo nada que le ayude saber que pretende ella, se recargo en el respaldo de la silla mirando al techo. —Ah. Tan inocente que se ve...
...
Un nuevo día empezó, mientras dormía pensó mucho en si debía acusarla o no se sentiría como un tipo de cobarde si lo hace, además lo sentiría mucho por la chica de por sí no tiene amigos y si se hace un escándalo como ese ahora sí se queda sola. —Pero... Ella se lo busco ¿No?, Que se vaya a otra escuela y ya.—Murmuraba mientras revisa de nuevo su perfil, nada en especial hay. —Agh. Porque tuvo que tocarme esto a mi, ¿Que te hice yo para que me molestes de esta manera?.
Solo tomo asiento tal vez las clases lo ayuden a olvidar lo que sucede, pero no, por alguna razón Mona entro a esta, ¡No tenía sentido! Le duele la cabeza al tenerla cerca y verla es la primera vez que no aparta su vista del libro.
Lo peor de todo es que se sentó al lado suyo.
Cuando terminaron las clases no tuvo el coraje de moverse antes que ella, para acabarla todos se fueron menos ellos dos Mona lo volteó a ver, con una mirada fría, ya no entiende a esta chica, en definitiva tratar con chicas no es lo suyo. —Senpai. —Dice, no entiende porque jamás lo llama por su nombre. —¿Porque estás tan asustado?, ¿A qué le tienes miedo?.—¿Es enserio? Tan solo piensa mientras busca como zafarse de esto. —Senpai...—Vuelve a repetir. —Por favor responde algo, es muy descortés que me trate así.
—Lamento si sientes algo por mi la verdad yo... No quiero verte, además supe que entraste a mi habitación ya has llegado muy lejos déjame en paz. —Se atrevió a decir, es la primera que habla tan fluido, nada de pausas innecesarias espera que al fin entienda la chica. —Te voy a devolver tu collar solo promete que jamás nos volveremos a ver.
Hubo un silencio tan largo, mientras observa como el rostro de la chica cambia drásticamente, hay una furia sin igual se levanta y lanza los libros de Idia al suelo, el pobrecito solo se encoge de hombros. —¡¿Cómo te atreves como te atreves?!.—Grita llena de rabia el ni siquiera puede levantarse de su asiento y eso que ya puede huir, lo sujeta del rostro hace que la mire a los ojos. —¡Senpai!.—Grita tan fuerte que está seguro y la chica se lastimo la garganta. —Tu... No me puedes hacer esto, iré a tu cuarto hoy más vale que estés, de lo contrario...—No dijo nada más, al fin lo soltó vaya que tenía fuerza, le dolían en verdad las mejillas, además esa amenaza lo dejó completamente anonadado su cuerpo no se mueve por más que intenta.
Tuvieron que pasar algunos minutos antes de que tuviera el control, se levantó. —Yo debo decirle a alguien...—Sostuvo su celular pero no puede ni siquiera tocar la pantalla para marcar a un simple número. —Esta fantasía ya se volvió muy retorcida, ah. ¿Que voy a hacer con ella?, No puedo acusarla aunque quiera.
Solo volvió a su dormitorio le pidió a Ortho que fuera a practicar con su nuevo traje, por lo no tanto no estaría cuando esa chica yandere/acosadora venga, busco de nuevo algo en su perfil para quitársela de encima ¡Sigue sin encontrar nada!. —Azul dijo que no era muy amigable pero no le daba problemas, en las conversaciones que tiene con Ruggie parece ser amable aunque ya no le envío mensaje desde hace dos semanas.—Justamente el tiempo que lo lleva acosando. —Tal vez quiso algo con él y la rechazó ahora se fue contra mi. ¿Pero porque?.—No había sentido, no compartía nada con Ruggie, ni en el físico o gustos tal vez una que otra clase pero nada más. —¿Podría tratarse de una broma de Azul?... Pero él no es así, ahh, ya pronto viene.
Al parecer lo engaño y vino mucho antes la puerta escucha tocar. —Senpai... Toque la puerta lo hice.—Es ahora o nunca, no puede evitarla por siempre menos mal en su cuarto hay cámaras, si le hace algo tendrá pruebas y al fin se la sacará se encima.
La abrió, de nuevo carga con una pila de papeles aunque más grande, sin duda se ve pesada. —Senpai, de parte de Azul.—Lo entregó, pero cuando vio solo son hojas en blanco.
—¿Que quieres de mi?... No entiendo porque estás tan obsesionada conmigo.
—¿Obsesionada?.—Ella repitió, la puerta se cerró. —¿De dónde sacaste esa tontería?.—Pude sentir el enojo de ella el desvía la mirada, justamente dónde está el collar, Mona igual lo ve y eso hace que se calme va por su collar, lo sostiene con ambas manos.
—Esta es una prueba de que viniste a mi habitación aunque aún no se como...
—¿Revisaste tus cámaras?.—Pregunto sin dejar de ver su collar, lo sostenía con mucho cariño, al parecer eso la calmo aunque no sabe si por mucho.
—¿Cómo sabes?...
—¿Las has revisado?.—Pregunta de nuevo. —Busca el vídeo donde entre a tu habitación sin permiso. —El pobrecito tiembla mientras se escuda detrás de su silla, Mona camina hacia él, ella igual está temblando piensa él que posiblemente por toda la rabia que tiene acumulada al ser rechazada. —¡Hazlo maldito Otaku!.—Golpea con fuerza el escritorio su mano aún sostiene su collar.
—N-No...—Responde, si lo encuentra con la baja guardia quien sabe que le haga.
—¿Porque no?.
—Porque me harás daño. —Mona abrió sus ojos en grande, la silla la lanzó, ya no había dónde esconderse ahora debía enfrentarlo.
—¿Yo? Hacerte daño...—Las lágrimas escapan de esos ojos cafés, avanza más a Idia, como en todo un cliché el caía hacia al suelo y Mona termina encima suyo, aunque apoya sus rodillas sobre el abdomen de él. —Eres más grande y fuerte que yo... —Idia se cubre el rostro con sus manos pero Mona empieza a forcejear para que no lo haga, el Shroud está vez no cede. —¡Senpai Senpai Senpai Senpai!.—Grita sin parar no sabe que hacer solo está allí con los ojos cerrados. —Eres un cobarde recuerda lo que hiciste, Senpai. —Le susurró.
Idia seguía sin querer abrir los ojos, pero cuando lo hizo estaba en un escenario diferente, le daba vergüenza tener que recordarlo precisamente ahora, era un Otaku, poco a poco fue viendo cosas que ofrecía este ambiente, hasta que llegó al género "hentai" había de todo tipo, desde el suave y lindo, hasta el irreal y fetichista, vio un poco de todo, el no se decía adicto, solo veía 4 o 5 por semana ni más ni menos, a veces se imagina que le pueden pasar ese tipo de cosas, una fantasía que debió quedarse en eso después de todo sabía que varias de las cosas que veía eran exageradas, un hombre no podía eyacular más de 2 veces, dependiendo la mujer puede haber sangrado en su primera vez, la virginidad no es importante y no te debe enorgullecer quitársela a una chica, puedes lastimar a una si no lo haces correctamente o pides sexo anal, si dicen que no entonces es no...
¿Entonces porque?, ¿Cómo paso esto?, Ya era bastante tarde Ortho estaba durmiendo en su cuarto, Idia pensó que estaría bien ver un poco más. —Solo uno más y ya...—Murmuro con un rostro rojo mirando en la pantalla a un personaje con atributos demasiado grandes, tenía puesta una blusa pero los pezones sobre salen bastante, como siempre llego el típico personaje que iba a follarla, no se notaban sus ojos, pero tenía un miembro erecto, que media seguramente más que el suyo hasta el doble se atreve a decir.
Idia se había quitado el pantalón para estar cómodo, solo en boxers está, mientras ve atento a la pantalla con los audífonos puestos, su miembro empieza a sentirlo diferente es claro lo que hará para sentirse bien, su mano tocó la punta, lo saco poco a poco, notó la diferencia de tamaño que hay entre el suyo y el del protagonista después se va a deprimir por eso, mientras se masturba, lo mueve con una mano, estando al pendiente de la pantalla.
Entonces ve un reflejo cuando la pantalla se pone negra unos segundos, y no es el suyo, se quita los audífonos y cuando voltea está Mona cargando una pila gigante de papeles, ella tiembla al ver tan asquerosidad, si bien traía el boxer puesto puede verse lo que se asoma debajo de este, lo mira con asco y repulsión. —S-Senpai...Solo... Venía entregar unos papeles de Azul...—Murmuro.
—¡P-Porque no tocaste!...—Grito completamente avergonzado, Mona no sabía que hacer solo lo seguía mirando de la misma manera, sigue temblando, sus piernas no paran, Idia recuerda que vio algo así en un hentai, daban a entender que la chica quería algo ¿O no?.
—¡E-Estaba abierta!, Maldito pervertido déjame en paz yo dejaré esto y me largo. —os dejo caer al suelo No se quedará ni un segundo más.
Mas fue tomada del brazo y después cayó en la cama de Idia, quedó completamente sorprendida y aterrada cuando el Shroud quedó encima suyo. —T-Tu ¿No le dirás a nadie sobre esto?.—No pronuncia ninguna palabra puede sentir esa asquerosa cosa sobre su falda, rozando demasiado cerca, empieza a forcejear, pero Idia es mucho más grande que ella no se lo puede quitar de encima, Mona murmura cosas pidiendo ayuda, casi no le sale la voz.
Idia solo la observa, no sabe si confiar en ella o no, jamás la había visto antes hasta ahora que por olvidar poner seguro terminaron en una situación demasiada incómoda horrible, ella movía sus piernas sin temblar, ¿Está emocionada por esto?, Se lo pregunta y mira debajo ella tiene una falda, fácilmente podría recorrer su ropa interior... Parecía ser que sus manos tenían vida propia lo hizo para darse cuenta que traía un short.
—¿Q-Que?...—La Quinn ni siquiera podía moverse por la impresión, solo conocía de lejos a este tipo siempre se veía como alguien tímido, escuchó por ahí que es el líder de Ignihyde.
Idia bajo su ropa interior ella dió todo de si para quitárselo de encima pero ni siquiera lo podía mover, ¡Y eso que se ve tan flacucho!.
—¿Q-Quieres hacerlo?.—Le cubrió la boca a la chica pues noto que empezaría a gritar, ella le rasguña las manos, mientras trata de negar con la cabeza pero apenas la puede mover.
Estaba bastante excitado se sentía como en esos hentai's que tanto mira, podía hacerlo, realmente iba a hacerlo, sonrió ansioso, desesperando más a la Quinn que no puede hacer mucho más que tartamudear.
Idia baja un poco sus boxers, lo suficiente para sacar su miembro podía notarse lo inexperto que es, pensó que solo debía acercarlo a la entrada y lo demás sería pan comido, Mona llora en silencio, se quedó paralizada al sentir eso en su cuerpo, forcejea un poco más, pero sigue sin lograr mucho. —Esto es... Difícil.—Idia comenta apenado usa su mano para poder hacerlo, la punta entra al fin se sonrojo al saber lo que hace, y observa a Mona, ella está roja, sudando, ¿Le gusta no? Piensa.
De repente Mona sintió algo horrible dentro suyo, quedó paralizada por el dolor por lo que está sufriendo ahora, Idia la sujeta torpemente de la cintura con una mano mientras cubre su boca con la otra, Mona aún lo rasguña, pero sin fuerza, lo golpeó un poco en el pecho pero no logra mucho, sus piernas se alzan un poco, quiere sacarlo pero no logra más que cansarse, Idia suspira muchas veces, aún le parece increíble que lo este haciendo, al principio fue extraño, pero ahora disfruta como nunca aunque no dura mucho, termino su primera eyaculación rápido, como todo un precoz aún así se sintió satisfecho.
Y Mona se sintió rota.
La impresión de que alguien la rompió no la dejo moverse, aparte de que Idia se apoyo sobre sus pechos, es su primera vez teniendo unos tan cerca, mira a la pelirroja la puede sentir temblar. —¿T-Te gusto?...
—Si...—Dijo secamente.
Por supuesto que no, el hecho de ser violada fue horrible, indescriptible, ¿Cómo se atrevió a preguntar tal cosa dónde vio que una víctima disfrute de esto?, Ella solo quería irse de allí, pensó que si era complaciente no le hará daño, Idia al fin se levantó y la chica igual, no quería mirar por debajo de su falda, le daba náuseas, solo se levantó, apoyándose sobre la pared porque su cuerpo apenas le responde escuchó algo caer, no le importa si se trata de su celular solo quiere largarse.
Idia cayó en la cama, cerro sus ojos cansado realmente fue una buena fantasía lo que tuvo.
—No... No...—Regreso a la realidad, en dónde Mona está encima suyo con una expresión destrozada. —Eso no paso en realidad ¡Usaste tu magia única!.—Le reclama.
Mona aprieta los dientes con fuerza. —Si fuera así, ¿Porque no dijiste nada?.—El le cuestiona ella se queda callada unos segundos.
—Acabaste dentro de mi solo quería limpiarme, pero no importa cuanto tiempo pase lavando mi cuerpo, aún me siento sucia, asquerosa, quería decirle a Ruggie, pero las palabras no salían yo me sentí avergonzada. —Ella lloro cubriendo su rostro pero aún sigue encima de Idia, aún duele que sus rodillas lo aplasten. —No sabes cuánto deseé porque se tratara de una maldita pesadilla, pero los recuerdos son tan vividos y tú... Cómo si nada. —Fue a su cuello, sus manos lo cubren pero no hace presión solo lo amenaza con eso.
—T-Te habría bastado sí estuvieras lastimada. —Dijo de repente esperando bajar la ira de la chica.
—¡Eso hubieras querido o no desgraciado!.—Le grita llena de colera. —No habían pruebas, nada quedó, queme la ropa, solo quería olvidarme de eso y después acusarte, pero el dolor, la vergüenza no me dejó pensar con claridad...—Siente como esa mirada oscura lo matará. —¿Cómo te atreviste a olvidar lo que me hiciste?, No deberías tener la conciencia limpia, no deberías poder dormir tranquilamente en la noche.
—N-No fui yo...—Su voz se rompe. —Se supone que fue una fantasía.
—¡Otaku asqueroso!, No supiste separar la fantasía y realidad mira lo que me hiciste. —Mona llora desconsolada, e Idia esta asustado, ella sonríe pero apenas dura unos segundos antes de deformarse a una mueca de dolor. —No... No vine a tomar venganza, solo quiero esa cinta de vídeo, a menos que... ¿Fuiste lo demasiado cobarde para borrar tu acto?. —Idia guardó silencio un par de lágrimas se acumulan en sus ojos. —¡No te atrevas a llorar!.
—Lo siento, de verdad lo siento, yo creí... Lo borré lo hice perdón, pero juro que no sabía que lo había grabado. —Mona perdió todo brillo en sus ojos, Idia siente como esas suaves manos aprietan su cuello, cierra sus ojos esto es justicia, pero no pasa nada solo siente unos golpecitos en su pecho.
—Mientes, mientes... Eres un monstruo, por tu culpa jamás podré estar con Ruggie.—Ella sabía que jamás se fijaría en ese tabú de la virginidad, pero ya ni siquiera puede hablarle desde mensaje, se siente apenada, avergonzada ¿Porque?, Ella no hizo nada malo ella fue la que sufrió. Quién debería morir de la vergüenza, quién no debería poder dormir es él, pero allí está al borde de las lágrimas, creyéndose inocente, poniéndola en su estúpida fantasía como una yandere acosadora y el pobrecito quedando como el chico que huye de ella y es inocente la hace sentir tan culpable al no recordar.
A veces piensa que debió tocar esa puerta y su vida no sería está desgracia.
Pero la culpa solo debe caer sobre Idia, lo sabe, y aún así no puede descansar en paz.
Ya no queda nada, nunca obtendrá justicia al menos que el acepte confiese.
Nadie le va a creer, quedará como la loca, Idia bien podría fingir estar de nuevo en una fantasía para negar su pecado, para negar lo que hizo, todo es lamentablemente todo es injusto.