Chapter 1
Las manos de Jimin sudaban y su pulso estaba acelerado, sus nervios estaban de punta, se sentía muy inseguro y fuera de lugar, todo en esa empresa era tan reluciente y lujoso que sentía que con cualquier movimiento torpe podía terminar quebrando algo.
Y él era tan torpe, que no dudaba que podría hacer alguna estupidez por culpa de su nerviosismo.
—En un momento el señor Jeon lo recibirá —le informó la alta mujer que se encontraba en la recepción—, está en una junta bastante importante y aún no concluye.
Jimin asintió con una sonrisa, agradeció y continuó sentado en el pulcro recibidor.
Esperaba que Taehyung hubiese sido bastante específico cuando le explicó a su padre, que Jimin era un completo pasante inexperto, que su único acercamiento al mundo de los negocios eran las clases que había tomado durante la carrera, que no venía de una familia adinerada y mucho menos que tenía conexiones, sus aspiraciones eran encontrar un trabajo decente que le permitiera tener una vida cómoda y feliz, en Corea incluso para ser un simple asistente exige de un título y mucha formación... él en el fondo se había preparado para tener puestos que no pasarían de ser un asistente.
Pero estaba bien con eso, creía firmemente que por algo se empezaba.
Cuando menos lo pensó la recepcionista dijo su nombre, indicando que finalmente podía pasar.
—Al fondo del pasillo está el elevador, es el último piso —fueron las últimas palabras de la chica.
—Gracias —le sonrió Jimin.
Tratando de mantener el porte profesional Jimin se adentró en la empresa, siguió las indicaciones de la castaña y se subió al elevador.
—Bienvenido —lo saludó otra castaña apenas la puerta del elevador se abrió, esta chica era más bajita a diferencia de la otra, pero por el uniforme lucían bastante iguales—, adelante, el señor Jeon lo espera —le sonrió desde su impecable escritorio, el cual estaba apenas bajabas del elevador, este piso parecía solo ser para la oficina del señor Jeon.
—Gracias —contestó Jimin con una sonrisa amable, él era muy educado, le gustaba devolver el buen trato que le daban.
El chico no necesitó de otra instrucción, pues era muy evidente que la puerta que se miraba al final del corredor, era la del señor Jeon.
Acomodando los mechones oscuros que caían por su frente, caminó hasta la oficina, sus manos iniciaron a sudar nuevamente, los nervios que habían logrado regularse volvieron a hacer de las suyas, se sentía torpe y fuera de lugar nuevamente.
Finalmente abrió la puerta, era tan grande y alta que le resultó un reto abrirla con cautela.
Los ojos de Jimin estaban impresionados por la amplitud y elegancia de esa oficina, buscaba capturar con sus ojos cada detalle, tanto así que tardó en caer en cuenta de la presencia del señor Jeon, el cual se encontraba sentado en su escritorio.
—Bienvenido, joven Park —bajó su vista a los papeles que tenía entre sus manos para confirmar el apellido—, adelante, puede tomar asiento —estiró su brazo para indicarle que podía sentarse en cualquiera de las dos sillas que estaban enfrente del escritorio.
El menor terminó de acercarse y obedeció la indicación del padre de su mejor amigo.
—Muchas gracias por recibirme —dijo Jimin rápidamente, haciendo una respetuosa reverencia—, mi nombre es Park Jimin, me es un honor estar aquí.
Jungkook sonrió ante sus palabras, al parecer su hijo no había mentido, si se trataba de un chico educado.
—Para nosotros también es un honor tener estudiantes con tan buenas notas y referencias educativas, he estado leyendo su currículum, me es muy impresionante ver que está bastante lleno, muchos cursos y talleres para su corta edad.
—Gracias, señor Jeon —murmuró sonrojado, pero orgulloso, solo él sabía todo lo que le había costado—, para mi es la mejor herramienta estar al día de toda la información del mercado, incluso más importante que saber que hace la competencia.
Esas palabras terminaron de firmar su pasantía en esa empresa, pues Jungkook realmente había quedado impresionado con la forma de pensar del joven. Pues aunque iba a aceptarlo porque su hijo se lo había pedido, el saber que era un chico inteligente hacía aceptarlo con gusto.
—Exacto, joven Park, entender y examinar el mercado es el punto clave del éxito, estar pendientes de la competencia solo es perder tiempo, de nada nos sirve ser el mejor ante ellos, cuando existen miles de personas intentando serlo también.
Jungkook dejó los papeles de lado, era más interesante escuchar del propio Park Jimin su formación, que verlo en aburridas letras
—Pero, cuéntenme, joven Park, ¿cuál es su visión como mercadólogo?
Jimin con toda la seguridad que tenía en sus conocimientos empezó a explicarle al señor Jeon cómo él quería desarrollarse profesionalmente, sintiendo a veces que lo que decía no tenía sentido, pues hablando tan de frente el menor empezó a darse cuenta que el padre de su mejor amigo era bastante atractivo, demasiado para ser un hombre que ya tenía un hijo de su edad.
Sin darse cuenta, ni de manera intencional su vista empezaba a desviarse al cuerpo del hombre que tenía enfrente, dándose cuenta que bajo ese elegante traje se encontraba un cuerpo bastante musculoso y fornido.
Jimin tragó saliva cuando miró que el mayor se quitó los lentes para leer que habia estado usando.
Su cara era bastante diferente sin estos.
—Es bueno tener una mente tan fresca en nuestra empresa —soltó el mayor cuando Jimin había terminado con su larga explicación, mirando al más bajito con detalle—, me gusta su mentalidad y su formación, será un gusto para nuestra empresa contar con su apoyo, el día de mañana mi asistente se comunicará con usted para agendar una cita con el departamento de reclutamiento, hay un protocolo de ingreso el cual seguir, mañana van a explicarle su sueldo y todas las dudas que tenga.
—¿S-Sueldo? —preguntó Jimin sorprendido, hasta lo que él sabía las pasantías no eran con goce de sueldo, era todo lo contrario, la explotación ideal sin tener problemas con la autoridad.
—Nuestra empresa tiene un programa especial para los pasantes, joven Park, nuestro objetivo no es explotarlos, si no tener un justo intercambio, la frescura de su visión, a cambio de una remuneración monetaria.
Jimin no podía estar más feliz por esa noticia, pues tenía pensado tener trabajo de fin de semana para poder solventar sus gastos, entrar a la empresa Jeon y tener en su currículum su pasantía hecha ahí ya era suficiente pago.
—Muchísimas gracias por esta oportunidad, señor Jeon —le agradeció una vez más, repitiendo la reverencia, con una sonrisa genuina en su rostro—, daré todo de mi por esta empresa, prometo ser responsable y muy útil.
—No tengo duda de ello, joven Park —le contestó el mayor con sinceridad.
Y Jungkook no mentía con sus palabras, a decir verdad el mayor esperaba recibir a un chico mimado y despreocupado como lo era su hijo Taehyung, pues esto de concederle una entrevista a Jimin, solo lo había hecho porque su hijo se lo había pedido con insistencia. Pero ahora que tenía enfrente al joven, se daba cuenta que había juzgado muy mal, él chico tenía formación con la cual defenderse.
Despidiéndose y agradeciendo de manera muy educada, el menor salió de la oficina del señor Jeon, con su emoción a tope, parecía que todo había marchado a la perfección, pero no podia dejar de pensar en lo raro que había sido, no era normal lo guapo que le había parecido el padre de su mejor amigo.
No cuando era muy dificil que alguien le atrajera.
Apenas estuvo fuera del edificio su mano viajó hasta su bolsillo en busca de su celular, quería contarle todo a su mejor amigo.
—Hola —se escuchó la voz de Taehyung del otro lado de la línea—, ¿cómo fue todo? —preguntó apenas pudo—, estoy que me comen los nervios, ¿todo bien? ¿te aceptó? ¿estás dentro?
—Hola, Tae Tae —canturreó con emoción—, siii, estoy dentro... y todo gracias a ti.
—Yo solo conseguí tu entrevista, fuiste tú quien logró convencer a papá —dijo rápidamente—, quiero saberlo todo, ¿podemos vernos por la tarde?, puedo pasar por ti en cuanto salga de la galería, ¿oki?
—¿Te parece si mejor vienes a casa?, puedo preparar algo de comer.
—Me parece mejor idea, te veo más tarde, Mimi.
—Adiós, Tae.
Jimin cortó la llamada y se dispuso a caminar para tomar el metro.
Durante el camino, aunque se había colocado sus audífonos, jamás reprodujo la música, su mente no dejaba de pensar en la reunión, eran tantas cosas a la vez que no sabía que rescatar primero.
Pero sin duda algo que no podía pasar por alto era lo joven que era el padre de su mejor amigo.
Taehyung siempre hablaba de su familia, y aunque él había estado un par de veces en su casa, jamás había conocido a sus padres.
Tenía entendido que sus padres eran personas bastante ocupadas las cuales siempre estaban fuera de casa.
Y adineradas, muy adineradas.
Jimin había conocido a Taehyung en su primer semestre de universidad, Tae presionado por sus abuelos había elegido estudiar Mercadotecnia, lo cual solo logró sostener un semestre, y muy apenas, pues por lo único que continuó yendo fue para poder ver a Jimin, chismorrear juntos y pasar sus mañanas juntos, se habían convertido en muy buenos amigos.
Fue su mejor amigo quien aconsejó a Taehyung que lo mejor era la verdad, que debía hablar con su familia y elegir una carrera que de verdad le gustase, que sin importar que sus abuelos lo presionaban con seguir, solo porque él debía ser el heredero de sus empresas.
Finalmente lo hizo, y en el segundo semestre Tae se matriculó en una costosa academia de artes.
Pero la amistad siguió, y más que nunca, pues el conocer a Jimin para Tae fue como tomar una bocanada de aire fresco después de estar hundido bajo el agua.
La vida de Jimin era todo lo opuesto a lo que Taehyung conocía, tenía unos padres que lo adoraban y se preocupaban por él, hermanitos con los cuales podía pasar el tiempo, comer juntos en la mesa, tener cenas familiares... En sí, Jimin tenía una familia la cual Tae siempre había añorado.
Pero juntos se complementaban tan bien, Tae le daba frescura a la vida de Jimin, y Jimin le ayudaba a ser mejor persona y ser un adulto responsable, le compartía de su familia y lo hacía sentir muy querido.
Su amistad era sincera e incondicional.
—¡E-Es deli...cioso! —pronunció Tae muy apenitas, se le dificultaba hablar con su boca llena de comida.
—Creo que Tae va a querer más, Ma —le dijo el azabache a su madre al ver que su mejor amigo había terminado su plato en dos bocados.
—Toma, cielo, tú puedes comer tanto como tu pancita lo necesite —le contestó la mujer poniendo más fideos en el bowl del castaño.
Tae adoraba ser tratado como un niño pequeño por la madre de Jimin, pues aunque su propia madre lo quería mucho, jamás fue una madre que le dedicara tiempo, ella al igual que su padre siempre priorizaron el trabajo, su madre aún más, su empresa y firma de ropa la tenían viajando todo el tiempo.
Era por eso que la casa de Jimin le resultaba como un refugio, pues ellos tenían un hogar muy bien formado, que ni con todo el dinero del mundo él podría comprar.
La cena entre ellos continuó, Tae había llevado un vino bastante exclusivo para brindar y celebrar en familia que Jimin había conseguido la pasantía.
—Muchas gracias por todo, Tae —le agradeció Jimin a su mejor amigo cuando lo despedía—, gracias por la ayuda con tu padre, por el vino, de verdad por todo.
—Sabes que yo siempre haré lo que esté a mi alcance para ayudarte, tonto —le contestó—, por cierto, adivina quién pasó por la galería esta mañana —canturreó mientras elevaba sus cejas con picardía.
—¿El rapero? —preguntó, pues aunque Tae tenía muchas conquistas, el rapero era el único del cual hablaba.
—No... adivina un poco más.
—Tae, llevas el último año solo hablándome de Suga, sé que tienes más conquistas pero es al único que recuerdo.
—No es conquista mía —dijo entre risas—, es tuya.
Jimin ya sabía de quién se trataba.
—No hagas esa cara, Mimi —le reprendió el castaño—, Jaehyun está enamoradísimo de ti, él tiene buenas intenciones contigo.
—Si, claro —dijo con sarcasmo—, muy enamorado mientras tiene citas con medio Seúl.
—Pues claro que saldrá, Mimi, el pobre chico te ha estado rogando por años, lo intenta de todas las formas contigo, y nada más no le paras bola.
—Sabes lo que pienso al respecto, Tae —dijo con seriedad, sabía que su amigo intentaba sonsacarle.
—No piensas nada al respecto, Jimin, simplemente te niegaS a conocerlo, te niegas a la posibilidad del amor, tienes miedo de enamorarte.
—No es eso, Tae, simplemente no creo que Jaehyun sea un hombre para mí.
—¿Y quien lo es, Mimi?, a todos los hombres les pones un pero, es increíble como nunca te puede gustar alguien, siempre hablas de chicos guapos, pero con ninguno intentas nada, ni siquiera les hablas.
—Porque estoy muy bien solo —dijo rápidamente.
Tae soltó un largo suspiro antes las últimas palabras de su amigo, habia que no lo haría cambiar de opinión.
—Lo sé, Mimi, perdoname por ser tan intenso —se dió por vencido—, pero me impresiona que no veas lo bueno que es Jaehyun, y lo mucho que le gustas... que por cierto te envió esto —metió su mano al bolsillo de su chaqueta y sacó un sobre pequeñísimo—, me dijo que te dijera que el chico mas guapo de Corea merecía tener su café caliente todas las mañanas.
Las palabras de Tae tuvieron sentido cuando abrió el sobre y se dió cuenta que era una gifcard de Starbucks.
—Jaehyun esta demente —murmuró Jimin sonrojado.
—Hyunie esta demente pero por ti —corrigió el castaño entre risas, pues él era testigo de cómo su compañero de clase se había enamorado de su mejor amigo desde que lo conoció—, pero espero que tu solito te des cuenta algún día, por ahora yo paso a retirarme...debo ir a casa, quiero estar en casa por si papá llega temprano, quiero agradecerle que te aceptó, agradeces nuevamente a tu mami por la cena, estuvo deliciosa.
—Siempre eres bienvenido, mamá te alimenta con gusto.
—Adiós, enano nalgón.
—Adiós, Yeontan.
—Eres un idiota —se rió el castaño mientras subía a su auto, pues Yeontan era el nombre de su mascota la cual segun Jimin tenia la misma personalidad que Tae—, adios, Mimi.
Taehyung encendió el motor de su auto y finalmente se puso en marcha, dejando a Jimin a solas en medio de la calle.
Ya había anochecido, su mejor amigo había pasado toda la tarde en su casa, disfrutando de la comida que la madre del azabache había preparado para ambos.
Bajó su mirada a lo que tenía entre sus manos, mirando la tarjeta que su amigo recién le había entregado.
No podía creer que después de tantos años Jaehyun siguiese insistiendo con él, pues Jimin había sido bastante claro con sus rechazos e indiferencia, no correspondía nada sus sentimientos.
No iba a negar que Jaehyun era guapísimo, tanto que no entendía cómo alguien como él podía gustarle, Jimin se sentía bastante insípido e insignificante al lado de ese hombre, no tenían absolutamente nada en común, pero el guapo chico insistia en rondar a Jimin cada que tenía oportunidad.
Todo había iniciado en la fiesta de bienvenida en la nueva academia de Taehyung, este último había obligado a Jimin a acompañarlo, pues aunque ya había hecho algunos amigos, sabía que para divertirse necesitaba a su mejor amigo.
Los amigos de Taehyung gracias al alcohol y las drogas que tenían en su sistema, eran más cool que en lo que sus cincos sentidos serían, pues aunque eran chicos agradables, el tener dinero en exceso se les notaba en ciertas actitudes.
Jaehyun quedó flechado por Jimin instantáneamente, desde su físico hasta su forma de ser, la cual estaba bastante desinhibida por el alcohol que había dentro de este. Aunque no pasó nada, pasaron la noche platicando y coqueteando de vez en cuando, Jimin estaba lo suficientemente ebrio para hacer o decir una que otra travesura, sabiendo que así era de la única manera que se atrevía a tener acercamiento físico con alguien.
Pero toda la magia que creyó haber encontrado Jaehyun en Jimin, murió al día siguiente, cuando el rubio en sus cinco sentidos fue completamente indiferente, no dejando ni un rastro del Jimin parlanchín y coqueto que había conocido una noche antes.
Pero eso no lo detuvo, desde que lo conoció hasta el día actual, Jaehyun continuaba haciendo intentos de vez en cuando, pues sabia que algun dia Jimin iba a darse cuenta que él lo quería, que no era un mentiroso, que él estaba dispuesto a esperarlo.
Mas sin embargo, en la mente de Jimin todo era muuuuy diferente.
Él no le creía.
Ni a él, ni a nadie.
Jimin había creado cierto tipo de repele hacia los hombres, que por mas que le gustasen, jamás se atrevía a algo, su autoestima y su percepción del amor lo tenían en una zona de confort de la cual parecía nunca iba a salir.
Le encantaba la idea de enamorarse, estaba enamorado del amor, pero nunca había existido amor en su vida.
No ese amor pasional y desenfrenado que la gente sentía por la persona que le gusta.
Eso nunca había sucedido en la vida de Jimin, y a esas alturas creía que quizá jamás sucedería, aunque decia que no, se habia cerrado a la idea del amor, por eso aunque deseaba alguna vez sentirse enamorado, prefería tener su cabeza en otras cosas, en cosas como la escuela y trabajo, lo que realmente lo ayudaría a formarse un futuro.
Por eso, ahora menos que nunca, pondría toda su energía en su pasantía, se enfocaría en aprender todo lo posible, su futuro dependía de que tan buen profesional podía ser dentro de la empresa Jeon.
Sin duda nada iba a arruinarlo.
O al menos eso creía.