I
Los charcos de lodo llegaban a mojar las rodillas, el frío viento del sur a sido y siempre será el anuncio de la muerte en tiempos oscuros.
—Carajo, que hace frío Ricky— decía la rata, forcejeando con el charco para liberar su pie.—Esta cosa se quedo atasca’ como medio metro.
—Suerte que si se hundía dos centímetros más, ya te entrabas al fondo— Dijo su compañero, alejado de el por unos cuantos metros, dándole la espalda mientras reía para sí. Mientras la rata seguía luchando con la tierra.
—Apúrate, que nos alcanza a ver un dron de esos, y podemos decir...— Por unos segundos la rata acepto su destino, mientras el viento camuflaba su respiración. Un profundo silbido ahogado navegaba por un encima de las colinas. —Un BaldE... — susurro la rata y casi de inmediato se zambullo en el lodo, el Jerbo, abrazando su arma y tirando su mochila al lado suyo. Se camuflo en la tierra húmeda sin abandonar a la rata.
Estuvieron así alrededor de una hora. Hasta que dejaron de escuchar el silbido del dron definitivamente. Aún así ambos ahora tenían el problema de estar enterrados en el lodo.—Ricky—tocando sus hombros— ¿Sentí′ tus piernas o algo?
—Mas o menos, ayúdame a salir rápido—Dijo con prisas. El jerbo puso empeño para levantarse, temblando y removiendo poco a poco los restos que no eran parte de su uniforme impermeable —Te tomas tu tiempo, nomás.
—Claro ni que fueras mujer ¿o si eres?— El jerbo hecho a reír. Mientras que la rata lo miraba con algo de desprecio, pero con una sonrisa de camaradería. Ya cansado por su impaciencia, se impulso con sus brazos para saltar como un sapo. En media hazaña trato de agarrar la pierna del Jerbo, el lo recibió con su mano. Jadeando la rata se aferro con más fuerza al brazo de su compañero. Y tras unos minutos que se sintieron el triple. Logro salir de la húmeda trampa, empujando con su cabeza al Jerbo. Derrumbándose en el suelo uno encima del otro.
—Carajo— resolló fuertemente— Suerte tuvimos que nos cachara en medio del lodo. Tan cerca estamos del bosque y justo nos agarra en la explana’— Con eso dicho, el Jerbo movió a su compañero a un lado.
—Mínimo mi desgracia, sirvió para algo. Agradece animal— Mirándolo de reojo, la rata continuo — ya mucho descanso, limpiémonos rápido en el bosque y directo al puente ese— Ambos se pusieron de pie, poniendo rumbo al noreste.
—¿Mínimo servirán las armas sigue?— Haciendo un movimiento con su hombro, puso a disposición el arma guardada en su mochila—o sea... tanto barro debe hacer algo, ¿no?.
—¿Tu no estuviste en Concepcion cierto?— Sin detenerse, miro a la rata por encima de su hombro. La rata solo sonrió incómodamente y con ese tono de chimuelo dijo.
—No, me dieron en la cintura cuando empezaron a entrar en la ciudad. — Señalando su coxis, rio para si mismo — Pero tuve suerte creo, vi que ustedes por sus carismáticos métodos de vivir, los empezaron llamar Jerbos.
El Jerbo trato de reír—si, nuestras carismáticas locuras — mirando hacia un lado e ignorando la sonrisa de la Rata.— Ahí en los alcantarillados descubrimos que el rifle estándar aguanta más que cualquier otra wea— Haciendo el mismo movimiento con el hombro, agarro el arma en sus manos y señalo la recamara del rifle. —Te apuesto que puedo disparar más veces que una LMG antes que se atasque.
—Igual exageraí’, cierto— mirando y comparando ambas armas.—No, no te miento— dijo el Jerbo y señalo al frente—al subir esa colina, debe estar el bosquecillo ese, de ahí limpiamos y corremos hacia Donguill— La rata, se vio algo decepcionada, quería un descanso merecido según el. Pero tendría que esperar a que el charco haya sido un evento de mala suerte y que ahora, el universo le perdonaría la vida en la próxima escaramuza que venía.
Ocultos en medio detrás de una losa de paja, frente al puente, los arboles lograban cubrir su posición. El fin del atardecer hacia su trabajo también, junto con la lluvia torrencial de temporada, que ocultaban el camuflaje barato de sus uniformes así también como los ruidos de su cuerpo. Se acomodaron con la suficiente comodidad para no ser vistos, pero que al serlo, ya estuvieran lo suficientemente lejos para no ser alcanzados por las balas —Ya son las siete— Expreso la Rata—llegamos justo.
—No dormir nos vino bien en todo caso. junto la lluvia que espanta a esas cosas...— Se preparaba el jerbo, contando la munición de su arma, ajustando la mira y limpiándola para el espectáculo que iba a acontecer. «Estoy seguro que ya lograron establecer la artillería en el Freire, una mala coordinación, e incluso sin drones, harán que la artillería nos haga pedazos» Con duda en sus palabras, el Jerbo hizo una pregunta a su compañero —¿Estas seguro, que la batalla en ese pueblo donde se dirige esta compañía... no perforó más adentro del Freire?
—Solo, escuche en los bippers que los combates se intensificaron alrededor de Pitrufquén— Dicho el nombre, la rata se río para sus adentros, ajustando su uniforme, el entusiasmo apareció en su rostro, sin estar demasiado alerta. — Estoy seguro que hay más ratas nuestras en ese pueblo que las ratas de verdad. Mínimo recibirán más bajas que nosotros. Tu eres el primero que debería saberlo.
El Jerbo, vio su entusiasmo. No lo compartían, estas emboscadas solo tenían dos resultados posibles. No es muy distinto a lanzar una moneda al aire. Especialmente cuando se trata del modo de actuar de las ratas. Divididas en parejas, independientes cada una de otra. Valiéndose completamente de la voluntad de sobrevivir en el campo de batalla, sin muchos recursos, solo su trabajo en equipo. Y alguna que otra información en los bippers para concentrarse en algún lugar, limpiar el terreno, realizar una masacre y desaparecer.
—Escucho como se mueven las orugas—comentó la Rata. Ambos cargaron sus rifles, la respiración paso de ser profunda a una silenciosa y contenida. En un susurro se dijo— Deben tener unos cuantas maquinitas.
Pelear en pequeños grupos sin mucha cohesion. No era lo más indicado para una guerra a esta escala. Pero las ayudas extranjeras estaban muy a favor de los norteños, el poder de fuego era mayor para los norteños. Ambas naciones conocían que solo había una forma de combatir cuando la lucha es desigual. Y los cuerpos de ratas habían nacido completamente para esa guerra.
Antes que nadie, la Rata alertó como una pequeña granada de “palitos”, se escurría por las orugas de uno de los tres vehículos blindados de la formación.
La respiración del Jerbo se cortó al escuchar, el chillido del metal perforado derritiéndose, por el gran cambio de temperatura que los “palillos” habían efectuado en el vehículo. Cuatro soldados saltaron de aquel vehículo, siendo recibidos de inmediato por disparos detrás de ellos, no lograron ponerse a cubierto.
La respuesta de los vehículos tardo demasiado, cuando la ametralladora del artillero dio la vuelta. La rata y el jerbo dispararon a discreción a sus posiciones, los tanques reaccionaron a los disparos y apuntaron hacia ambos. le Jerbo se movió por reflejo posicionándose casi de inmediato hacia una lugar más seguro y continuando su fuego.
Siguiendo el show, el zumbido inconfundible de una LMG británica, penetro en los oídos de ambas ratas, viendo como, los artilleros del primer y segundo vehículo no lograron siquiera a ponerse a cubierto en su vehículo. En cambio el tiro del tanque falló, solo ahuyentando a la Rata de su posición. El segundo tanque detrás de los tres vehículos, hizo su disparo a otro árbol. Probablemente fallando, no se sabía cuantos grupos habían en total, solo la incesable cadena de disparos continuos confirmaba la presencia de otros grupos de ratas.
Uno de ellos saliendo del arbusto de donde originalmente vino la granada de palillos. Esta vez, fue vista en acción, acercándose a un lado de un tanque. Acomodando un explosivo casero, en sus orugas y con el lanzagranadas incorporado en su rifle, disparo una granada común apuntando al interior de unos de los vehículos. Sin lograrlo, ya que fue dado de baja segundos por fuego amigo de la LMG, antes de poder precisar su tiro. Cayendo la granada al techo del tanque del frente, explotando en su escudo de energía. Creando una gran llamarada de fuego encima del vehículo, con una gran explosion que ilumino el terreno, por unos segundos, sin realmente hacer algún daño al tanque.
En cambio al dar inicio la retirada del tanque en retaguardia, buscando un lugar más seguro tras el puente. El explosivo finalmente hizo su trabajo y con la protección de los escudos de energía en sus orugas, creo un efecto escalada, haciendo más destructivo el impacto de la bomba. Detonando el puente, mientras la torreta del tanque salía despedida por los aires. No había otra alternativa más que seguir adelante para el resto de vehículos en la caravana.
El tanque sobreviviente, logro callar al ametrallador. Finalmente dejando de oírse el zumbido en los oídos de la multitud presente, el disparo devasto el granero, pero no había duda de que el usuario de aquella ametralladora había logrado ponerse a cubierto. Así como el resto de las ratas, que uno a uno las se dispersaron nuevamente. Esperando la respuesta de la artillería, no llegaron a retirarse todos. En sí, como ultimo acto el Jerbo logro, lanzar una granada de fragmentación entre las orugas del tanque de en frente, sin recrear la otra explosión. Ya no había escapatoria móvil para aquella compañía.
—HORA DE IRNOS, RICKY— Entonces la retirada de ambos comenzó, lo ultimo que lograron ver fue a algunos soldados ayudando a sus compañeros heridos a salir de los vehículos, mientras que algunas ratas. Empezaron a asaltar los vehículos de forma más intima. Asegurándose de eliminar a los sobrevivientes.
Efectivamente, unos minutos después en media carrera la artillería resonó tras de ellos. «Carajo dios mío, que suerte la que tenemos» No se detuvieron, y más bien el zumbido de unos disparos a su alrededor hicieron que aceleraran su paso, en dirección al rio. Buscando refugio en aquella trinchera natural se lanzaron sin dudar a la bajada que contenía el rio. Sin considerar el tamaño de la depresión, la Rata se golpeo la cabeza y el Jerbo cayo raspándose sus extremidades en las rocas. Reagrupándose lo más rápido que se pudo. Esperaron a los hombres que les disparaban detrás de las rocas más anchas.
El Jerbo al ver la silueta del primero en llegar, dio un tiro certero acabando con la vida de su persecutor. Los otros dos, fueron mas cautelosos y lanzaron granadas para limpiar el area. Cubriéndose la cabeza, las ratas empezaron a escuchar nuevamente los disparos, revotando sobre las rocas y el agua, de su alrededor.
La Rata fue rápida al pensar y utilizo su ultima granada de humo para poner a salvo a ambos. Llegando a correr hacia la otra cima de la depresión del río, las balas no cesaron y el Jerbo con duras penas logro alcanzar nuevamente el nivel de sus enemigos. Viendo a unos pocos metros de distancia como el hombre se preparaba para dispararle, teniéndole en mira, su arma se atasco. Con esto el Jerbo logro arrebatar el disparo de su cazador.
Continuando enseguida la busca de su compañero entre la cortina de humo que se iba desvaneciendo. Escuchando los gemidos de la Rata y el otro hombre, supuso que estaban en un combate mano a mano. Uno que logro entrever, que la Rata iba perdiendo, precisando su tiro y esperando a que el humo se disipara escucho el grito de su compañero, súbitamente activo sus reflejos, disparando sin saber realmente a que le había dado.
Con el humo despejado, vio a ambos combatientes heridos, uno en frente del otro tratando aun de matarse. La intensidad se desvaneció al volver la claridad de la vista. Mientras el jerbo descendía por la mini colina. Ambos se miraron como humanos nuevamente, sin decir nada y simplemente soltando algunas lagrimas de sus ojos. El jerbo notó que los gemidos de dolor ya no llenaban el ambiente, en sinfonia a una segunda barrera de artillería que se escuchaba en la retaguardia.
Cuando el Jerbo, llegó a donde su compañero, desarmando al soldado herido y ayudando por otro lado, a su hermano en retomar la carrera. llevándose lo que fuese útil del herido. Arrastro en un trote sonámbulo a su hermano, al que llevaba en sus hombros, sin mirar atrás. En dirección hacia las altas colinas repletas de bosques en la zona.