Capítulo 1
—No estoy seguro de que estemos en el lugar correcto.
—¿Qué?
Jeno se inclinó más cerca de su amigo, y, levantó su voz casi en un grito.
—¡Dije que no creo que este sea el lugar correcto!
Mark frunció el ceño y miró hacia el interior del oscuro club.
—¿Por qué dices eso?
Jaehyun negó con la cabeza.
—Porque, idiota, lo que está sonando es música industrial, no música de los ochenta. Y el club se llama Corrupta.
Jeno asintió dándole la razón a su amigo. Él era el más observador de los tres.
—¡Exacto! ¿Estás seguro de que este es el lugar?
Mark se encogió de hombros.
—Esta era la dirección. Lo comprobé antes de salir. En fin, todo suena igual para mí.
—Carajo —murmuró Jeno mientras su vista se ajustaba al lugar.
Eso que escuchaba definitivamente no era música de los ochenta.
El club al que Mark —se suponía— debía llevarlos, tenía dos áreas. En una tocarían música electrónica, y en la otra música de los ochenta.
La música que salía de los altavoces no era ninguna de las anteriores.
Bastó barrer con la mirada el lugar por un par de segundos para notar a todas las personas —en su mayoría— vestidas de negro, y chicas con vestidos largos. Además de algunos con rastas falsas de colores brillantes.
—Es un club Gótico.
—Mierda —murmuró Jaehyun—, jodidos góticos.
—¿Lo es? —Mark miró a la gente—. Maldición, supongo que escogí mal el lugar, bueno, ¿entonces nos vamos?
—Acabo de pagar veinte dólares para poder entrar aquí — protestó Jeno—. No tengo suficiente dinero como para pagar otro lugar, y de paso, conseguir un par de bebidas.
—Lo siento —Mark tuvo la decencia de lucir apenado. Al menos, Jeno pensó que lucía apenado al respecto. Estaba demasiado oscuro como para poder asegurarlo.
—Oigan, aquí tienen bebidas de un dólar hasta la media noche —dijo Jaehyun encogiéndose de hombros, y, posteriormente, se dirigió a la barra. Jeno sabía que a Jaehyun no le importaba mucho estas cosas. Él había venido para emborrachase hasta el culo. Mark quería, por su parte, bailar y llevarse a alguna chica a su casa. Y Jeno, sencillamente, quería salir esta noche. Había sido una semana larga, y estaba listo para relajarse.
—Supongo que conseguiré un par de tragos —suspiró Jeno y siguió a Jaehyun. Mark se unió a ambos en la barra. Todavía era temprano, así que el bar no estaba tan lleno. Cada uno tomó asiento. Ordenaron cervezas, pero tuvieron que mostrar una vez más sus credenciales.
—Ya tengo veintitrés años, ¿cuándo será el día en el que dejen de pedir mi credencial? —gruñó Jeno, mientras deslizaba su billetera de vuelta al bolsillo trasero de su pantalón.
—Lo harán cuando finalmente te dejes crecer la barba —replicó Mark, sonriendo.
—No va a pasar —declaró Jeno, frotando su lisa mandíbula. A él no le gustaba el vello facial, incluso, solía afeitarse dos veces al día. Y es que, no se consideraba a sí mismo una persona velluda; Mark, de hecho, tenía razón. Él no podría conseguir una barba completa aún si así lo quisiera, pero el hecho era, que él no quería tener una barba. Ya había probado eso de dejársela crecer durante tres días, pero Jaehyun le dijo que parecía un vagabundo con esos pelos desaliñados en la cara.
Los tres consiguieron sus cervezas, y se dispusieron a echarle un vistazo a la pista de baile desde la comodidad de sus asientos.
El club, obviamente, había sido diseñado para albergar a una gran multitud. De hecho, el lugar estaba empezando a llenarse. La gente comenzó a pasar junto a ellos, y Jeno se dio cuenta que —por primera vez en muchos años— se sentía bajito. Con más de un metro ochenta de estatura, él rara vez tenía que levantar la cabeza para mirar a alguien directamente a los ojos, especialmente a las chicas, pero, al parecer, la música Industrial cautivaba a la gente alta por alguna extraña razón. Luego, miró hacia abajo y se dio cuenta que todos —tanto hombres como mujeres— utilizaban botas de plataforma.
Jamás le había llamado la atención ese tipo de música. Él prefería el rock alternativo o la música electrónica, pero el ritmo de esta no estaba nada mal. Dirigió su atención a la pista de baile. Ya estaba medio llena ahora, y el tipo de baile que observaba parecía estilo libre. Las personas se movían brusca y aleatoriamente, o se deslizaban por la pista como animales.
Las personas bailaban juntas en grupos, pero no en parejas. La pista de baile estaba rodeada de pantallas gigantes con imágenes de cuerpos en cuero y mallas. El nombre del club alternaba con las imágenes mostradas.
En uno de los extremos de la pista de baile había una plataforma elevada, algo así como un escenario, y algunos de los bailarines más aventureros se pavoneaban ahí. En el otro extremo, había dos plataformas elevadas similares, pero estas eran más pequeñas, y en cada una había una jaula. Ambas estaban vacías por el momento.
Jeno se volteó hacia la barra y pidió otra cerveza.
Jaehyun y Mark cambiaron a bebidas mixtas, las que eran la mejor manera de emborracharse más rápido, supuso. Bajó la mirada hacia la barra cuando el Barman —un hombre calvo y gigante— colocó un shot de tequila frente a él.
—No ordené-.
—¡Cállate! ¡Yo lo hice! —gritó Mark, inclinándose a través de Jaehyun, quien también tenía un shot.
—Nos estas deprimiendo, ¡anda, bebe!
Jeno se encogió de hombros y lo bebió todo de un jalón.
—¡Tonto! Olvidaste el limón y la sal —lo reprendió Jaehyun.
—¡Ahora tendrás que hacerlo de nuevo! —asintió Mark.
Así lo hizo, y luego, una tercera vez. Su garganta ardió mientras el tequila se deslizaba en ella, pero se sintió bien. Cuando volvió a girarse, el club ya estaba considerablemente más lleno.
—Debo ir al baño, ya vuelvo —dijo Jaehyun y se alejó, tambaleándose un poco. Mark, por su parte, se acercó más.
—Esto apesta —él finalmente lo admitió—. ¿Nos vamos?
En ese momento, una chica de cabello corto y puntiagudo pasó junto a ambos. Era delgada, y su atuendo consistía en no más de un par de pedazos de tela estratégicamente colocados sobre su cuerpo. Mark la siguió con la mirada, y dejó su vaso sobre la barra.
—Pensándolo bien… —hizo un gesto vago en dirección a Jeno y dijo: —Ya vuelvo.
—Genial —murmuró Jeno para sí mismo—. He sido abandonado en un club Gótico.
Él pidió otra cerveza y volteó a la pista de baile una vez más. El lugar estaba comenzando a llenarse demasiado, así que se trasladó a una pequeña mesa cerca del centro. No había sillas, así que simplemente se apoyó en la mesa. Podía divertirse observando a los bailarines. Mirar personas era su pasatiempo favorito.
Ahora la pista estaba llena, y la gente comenzaba a ponerse un poco más en ambiente. Parecían completamente desinhibidos, sin importarles si lucían tontos sacudiéndose en la multitud. Por supuesto, algunos de los bailarines en el lugar eran más talentosos que otros.
Al mirar un poco alrededor, notó que ahora las dos jaulas que vio minutos atrás ya se encontraban ocupadas. La que se ubicaba más cerca de él, contenía a una pequeña chica curvilínea de cabello naranja y un traje completamente confeccionado con papel aluminio. Era bonita, pero no se comparaba con la chica en la otra jaula. Jeno ahora se encontraba mirándola fijamente.
Ella era delgada y usaba muy poca ropa. Esta se giró, su cuerpo se movía como el de un felino, agitando las caderas de una manera que hacía que la boca de Jeno se secara. Ahora estaba de espaldas a él; ella vestía unos pantaloncillos diminutos y negros, los que lucían casi como ropa interior masculina, y, atados a ellos, había tirantes hechos de cadenas plateadas. Jeno no sabía cómo podía bailar de esa manera, con un par de botas de tacón que le llegaban hasta las rodillas, pero estas hacían lucir aún más sus ya largas piernas. Su trasero era perfecto, firme y redondo, y su cabello negro y lacio caía sobre sus parpados. Ella no parecía estar usando una blusa.
Jeno se acercó más.
El club estaba nublado por las máquinas de humo y él quería ver a la chica más de cerca. No, él necesitaba verla más de cerca. Todavía estaba lejos cuando ella se giró para mirarlo, aún, retorciéndose seductoramente. Jeno se detuvo en seco, maldiciendo la bruma y las tenues luces. Realmente parecía que no llevaba una camisa; solo x negras hechas de cinta sobre sus pezones. Lucía casi plana, pero de nuevo, era muy delgada, y a Jeno los pechos grandes jamás le obsesionaron.
Ella era la cosa más sexy que jamás haya visto.
Su mirada finalmente llegó a su cara, y su respiración se detuvo. Era hermosa; con ojos oscuros rodeados de grueso delineador negro, nariz perfecta y abultados labios rojos.
Mientras la observaba, ella lo miró directamente.
—Joder —gimió. Estaba a nueve metros de distancia, pero sabía que ella lo estaba mirando directamente. Él podía sentirlo. Simplemente se quedó allí, con la esperanza de no parecer demasiado idiota observándola. Ella sonrió y bailó un poco más, agarrando la jaula como si quisiera escapar. Jeno quería que ella escapara.
De repente, el pene de Jeno también quería escapar. Podía sentirlo endurecerse, y esperaba que sus pantalones fueran lo suficientemente anchos como para ocultarlo. Aunque se suponía que la chica era sexy, él no pensaba que tener una obvia erección mientras la observaba fuera una buena carta de presentación.
Una sonrisa sexy adornó sus labios, y ella retrocedió, agarrándose del tubo en el centro de la jaula. Se inclinó hacia atrás, sobre su cabeza, sosteniendo firmemente el metal y arqueando la espalda. Jeno gimió en voz alta. Ella giró, rodeando su ágil cuerpo contra el palo, y Jeno se acercó más. Nunca había visto a nadie tan seductor. Tenía que conocerla.
La gente se encontraba más aglomerada cerca de la jaula, y no fue fácil acercarse, pero Jeno estaba determinado. No sabía qué haría cuando llegara allí, pero tenía que verla de cerca.
Finalmente, lo hizo. Se paró a unos pocos pies de la jaula. Ella estaba de espaldas a él, y la boca se le hizo agua mientras la veía bailar. Su culo era perfecto, tan increíble que apenas podía contenerse de estirar la mano y tocarlo. Sus piernas eran largas y suaves, y la forma en la que se movía, hizo que el pene de Jeno palpitara.
La extraña, como si supiera que él estaba allí, se inclinó por completo con las piernas abiertas, y Jeno, por poco se corre en sus pantalones. Nadie nunca lo había afectado tanto. Ella era el sexo personificado.
Entonces, se dio la vuelta.
Esta vez, él miró su cara primero. Ella era aún más bonita de cerca, como una hermosa estrella de cine. Sus ojos brillaban, y estaba, claramente, pasándosela muy bien. Ella lo miró y sonrió, luego se lamió los labios. Jeno gimió. Intentó sonreír, pero no estaba seguro de si lo había logrado. Entonces, como era hombre —y no podía evitarlo— miró hacia abajo.
Su primer pensamiento fue que la chica tenía pechos realmente pequeños. A él no le importó. Luego, miró aún más abajo. Después, volvió a mirar hacia arriba.
No sólo era realmente plana. No tenía nada en lo absoluto.
Tragó saliva, y supo que su rostro se había tornado de un profundo color escarlata. Quería volver a mirarla a la cara, pero no se atrevía a hacerlo.
Su cara. No, la cara del tipo. Mierda. ¿Cómo pudo haber estado tan ciego? No era como si ella... es decir, él… o su ropa pudiera ocultar tanto. Pero ahora, de cerca, podía ver que la cinta ocultaba los pezones, pero no los pechos, y los calzoncillos escondían, bueno... Jeno no quería pensar demasiado en eso. Retrocedió, y, en un impulso, miró hacia arriba... directamente a esos ojos oscuros...
El chico levantó una ceja, y su boca se torció en una media sonrisa que no lucía nada feliz. Él sabía. Sabía que Jeno había pensado que era una chica, y ahora estaba asustado. También se veía decepcionado. Jeno se sintió muy culpable al respecto, y no estaba seguro de porqué.
Ya no podía pensar en eso. Se dio la vuelta, y se abrió paso rápidamente a través de la multitud. Miró a su alrededor buscando a Mark o Jaehyun, pero no vio ninguna señal de ellos. Su corazón latía rápido, y, de repente, necesitaba tomar algo de aire. Se dirigió a la salida ignorando los letreros que decían: “No hay reingreso”. Empujó las puertas y salió a la acera. Unos cuantos fumadores vestidos de negro en el balcón lo miraron antes de volver a su adicción, y él respiró el aire fresco y el relativo silencio de Hollywood Boulevard con gratitud.
Él se había excitado por un hombre.
A la mierda. Había viajado aquí con Mark, pero no tenía ganas de esperar. Conocía bien el sistema de autobuses. Necesitaba llegar a casa. Les envió un mensaje de texto a sus amigos y les dijo que se sentía enfermo, luego, se subió a un autobús.
Apenas recordaba haber llegado a casa. Su mente se aceleró, y se comprometió en muchos intentos de autojustificación; Él había estado borracho, el club estaba oscuro. No se había acostado con alguien hace mucho tiempo. Cualquier cosa para negar el hecho de que nunca se había sentido tan caliente por nadie en toda su vida.
Él sintió la urgencia de darse una ducha, como si pudiera lavar los impulsos ilícitos de su cuerpo y su mente.
Corrió el agua más fría de lo normal, y se quedó de pie bajo la regadera con los ojos cerrados. Pero, no pudo descartar los recuerdos. Las imágenes del ágil cuerpo bailando, arqueándose, mostrándose para él... Su pene se endureció una vez más, y gimió. Incluso, por mucho que se obligara a recordar que ese bello rostro, y cuerpo, ocultaban una sorpresa no deseada, no hizo que su excitación desapareciera por completo. Se negó a masturbarse ante la imagen de un hombre, por más que este fuera andrógino .
Cuanto más lo ignoraba, más se endurecía su miembro, hasta que activó el agua fría por completo. Se estremeció, pero su pene cedió.
Desafortunadamente, tan pronto como estuvo seco y en la cama, comenzó a endurecerse una vez más. Él lo ignoró de manera audaz, hasta que finalmente se quedó dormido y dolorido. Sin embargo, se despertó a la mañana siguiente, pegajoso. Parecía que su pene tenía una mente propia.
Andrógino: Se refiere a un organismo que tiene características tanto masculinas como femeninas.