capitulo 1. El niño que camina solo.
Un camino desierto sin muchos árboles alrededor, mucha tierra y poca vegetación pareciendo una sábana; un camino con muchas curvas, grandes rocas de color azul y rojo en ese orden, el camino con muchas curvas con grandes rocas de color café con tintes rojos debido a la tierra roja. Ahí estaba caminando un chico, un niño que a simple vista no pasaba de los 15 años, caminando por este camino a solas sin presencia adulta y con la cabeza abajo ignorando todo a su alrededor. El niño cargaba una gran mochila hecha de tela con caña, se cubría la cabeza con un sombrero chino, se movía con pasos cortos pero con rapidez, como casi nadie pasaba por este camino no había necesidad de estar alerta por cualquier peligro por lo que mantenía su caminata a velocidad normal.
Luego de un par de horas llegó a una posada para viajeros como el.
—Al fin un lugar para no dormir afuera—habló el niño para acto seguido entrar a dicho. Era algo tarde pues el círculo de fuego comenzaba a bajar del cielo así que había bastante gente, la mayoría eran adultos y minoría adolescentes, por lo que no le fue de sorprenderse que el fuera el foco de miradas de los presentes—. Disculpe ¿Señor tiene una habitación para mí hospedaje?—pregunto el niño al azar los pies de puntillas para alcanzar el mostrador, el hombre quién observaba un libro del cuál parecía viejo, fijo su mirada en el muchacho, era muy joven como para viajar solo, elevaba una túnica con mangas cortas, era de color amarillo, un sombrero chino de paja, una camisa de color café con mangas de color verde y un chaleco de color azul, pantalones marrones con una tela en cada pierna saliendo por debajo de la rodilla.
—¿Tienes dinero para una?—pregunto el dueño algo dudoso de que el chico viaje solo y simplemente este perdido.
—¡Ah! Si lo tengo—de su mochila (que era algo grande y estaba cerrada con varias sogas que servían como candados además también servían para atarla en la espalda) saco una bolsa mediana y metió su mano adentro—. ¿Disculpe? ¿Cuanto cuesta una habitación?—pregunto con timidez pues se le había olvidado lo principal al entrar a la posada.
—20 monedas de plata. Mis habitaciones son de primera calidad—respondió el señor con tono triunfante, el chico saco 20 monedas y las puso en la mesa el hombre se sorprendió pero rápidamente las tomó y le entrego una llave con un papel con el número dibujado en el papel—. Que descanses niño.
—Gracias señor—habló el niño para luego dirigirse y subir rápidamente por las escaleras y entra en su respectiva habitación.
—¡Al fin!—respondió a si mismo el muchacho para luego dejar su mochila a un lado de la cama y tirarse a la cama de boca—. En otros casos me hubiera fijado si las cobijas son limpias pero todo el día me la pasé caminando y ya me cansé de todo el viaje....—no siguió hablando porque al parecer se quedó en silencio, luego de un rato se levantó con los ojos cerrados y se fue a dormir. La noche fue tranquila en este extraño mundo, el joven despertó poco antes de que los rayos del circulo de fuego iluminarán la tierra del circulo partido—¡Ahhhh!—grito al despertar algo sudoroso—. Genial otra pesadilla, y eso que hace 2 noches no tuve ninguna—el niño se desenganchó y cayó en la cama de madera, se puso su túnica y tomo su mochila pero al hacerlo un objeto mediano que estaba cubierto por un trapo salió por uno de los bolsillos de su mochila—Un año ¿Eh? Parece que ya es momento de avanzar, después de todo parece la fecha de entrada está cerca—El niño bajo las escaleras y al llegar con el dueño le entrego la llave—. Gracias por su hospitalidad, me retiraré ahora.
—Mmmmm, si que te vaya bien—dijo el dueño de la posada.
Salió por la puerta, cinco minutos después el dueño habló:
—Rayos, olvidé preguntarle su nombre, Ahhh ni modo.
Afuera a unos 50 minutos de caminata unos ladrones asaltaban una caravana, los que la conformaban eran una familia de 10 personas, 6 adultos y 4 niños
—No intenten algo estúpido o la niña y el anciano morirán—habló un asaltante que a sus pies había una pequeña niña de 5 años y un anciano de 70 años. Los ladrones eran cuatro, cada uno tenían una espada y un guante con una piedra de color azul en el centro dos vigilaban a la familia la cual estába lejos de la carretera donde el resto de los ladrones buscaban joyas o alguna otra cosa de valor.
—Por favor no los lastimen—habló una mujer de aparente 30 años que protegía a un niño y una niña de 6 y 7 años.
—Suelten a mi hija y a mi padre rufianes—habló un señor de 35 años que estába al frente de la familia.
—No molestes leproso—habló uno de los ladrones para luego alzar su puño en dirección a él y la roca que está en la parte externa de la mano de repente brilla con fuerza y dispara un rayo de energía azul que golpeó al hombre en el estómago.
—¡Argh!—Fue lo único que dijo el hombre antes de caer inconsciente.
—Tranquilos no lo maté pero si vuelven a hacer algo como eso otra vez les prometo que será lo último que harán en sus vidas ¿De acuerdo?—todos estaban asustados, un niño de tres años se acercaba al hombre inconsciente.
—¡Papi no mueras!—luego miro al que le disparó al su padre—. Eres malo, muy malo—Le arrojo una piedra que ya sea por suerte o por desgracia le dio en el ojo derecho por lo que le causó mucho dolor al asaltante.
—¡Maldito mocoso esto me la pagarás—alzó su puño con intención de disparar su ataque que había realizado antes pero de la nada un objeto cubierto en tela fue impactado en la cara del asaltante y 2 segundos después una mochila de caña choco y derribo al otro ladrón que vigilaba a la niña y al anciano.
—Ustedes no deben atacar a los inocentes— habló el niño que ya hemos mencionado, este tenía la mirada fija y seria sobre los maleantes tenía su sombrero hacía atrás revelando su pelo, era de color azul marino largo y esponjoso, le llegaba hasta el cuello. El anciano al saber que estaba libre tomo a la niña y corrió con los demás, la niña fijo su mirada en el niño que acababa de aparecer, se veía mayor que ella; parecía un niño normal pero realmente no lo era.
—¡Ahhhh mi cara! No otra vez ¿Quien fue el que me atacó?—pregunto el primer bandido y aquel que recibió la piedra de la niña
—Quítenme esto. Es muy pesado—habló el otro ladrón que no se podía mover por el peso de la mochila que tenía sobre el.
—Jefe ¿Qué demonios ha pasado?
—Oye mira lo que encontré.... Ah ¿Pero qué?
— ¿ Y ese niño quién es?—dijeron el tercer y cuarto ladrones que habían salido de una de las carretas que conformaban la caravana, el cuarto tenía un brazalete con joyas.
—¿Están bien?—hablo el niño acercándose con la familia.
—Eh si—respondió un adulto que miraba extrañado la situación, de repente la situación se había puesto a su favor y todos gracias a ese niño que mostraba molestia y enojo hacia los ladrones.
—No se preocupen, esto no tomará mucho tiempo—les habló el niño a la familia para acto seguido hacer un movimiento con las manos y los pies y quedar en pose de combate.
—No me importa como lo hagan. ¡MATENLO!—grito el que recibió el primer golpe y los otros 3 sacaron sus espadas y lo atacaron al mismo tiempo pero el solo dio un paso atrás, se agachó y con una patada giratoria derribo a las tres al mismo tiempo, luego corrió con el que faltaba, este se sorprendió. Alzó su espada con intención de atacarlo pero el chico paso por entre sus piernas evadiendo el ataque, fue a dónde estaba el objeto que el lanzó, el objeto cubierto en tela—¡Ah! Y se puede decir que harás con esa vieja tela ¿Cubrir mi espada?, Talvez no lo parezca pero soy un usuario de eneim así que no podrás vencerme con simples golpes—el guante que tenía la piedra comenzó a brillar intensidad—. Ahora muere por proteger a estos desconocidos—disparó un potente rayo de energía pero al llegar a su objetivo este partió en dos como si hubiera sido cortado con algo—Pero ¿Qué hiciste?
—Mmhp—dijo el chico que se encontraba tranquilo—, creo que tú solo aprendiste lo que los bebes saben del eneim ¿No?—habló el niño quién estába ahí parado sin ningún rasguño y en su mano izquierda tenía un cuchillo de mango de piedra y hoja de obsidiana, el mango era de piedra lisa y de color gris azulado que medía 18cm de largo y de 5cm ancho, la hoja de obsidiana azul, era uniforme, su filo tenía muchas rupturas y medía 22 centímetros de largo con 10 de ancho que se reducía a lo largo de la hoja hasta la punta. A simple vista parecía un cuchillo prehispánico.
—Así que eso era lo que guardabas en esa tela ¿Eh? ¿Un estúpido cuchillo de ceremonias prehispánicas?
—Veo que si has aprendido cosas útiles, pues déjame decirte que no es un simple cuchillo, es mi cuchillo—de repente una luz gris comenzó a rodear el cuchillo como si de humo se tratara—Y no soy solo un mocoso “señor”.
—Maldito chiquillo ya verás—Volvió a hacer la piedra y la espada también hizo brillar sus pies levemente y corrió a gran velocidad hacia el niño, se poso detrás de el—. Muere.
Lo atacó con la intención de cortarlo por la mitad pero el giro a la misma velocidad que el y bloqueo su ataque con su propio ataque, acto seguido con su fuerza alejo la espada de él y le dio una patada en la cara, el ladrón acabo a 4 metros de distancia de el.
El niño camino hasta su mochila, la tomó, la abrió y sacó dos palos.
—Ay, ah ¿Crees que unos palos no derrotaran?—habló uno de los 3 ladrones que se habían levantado. Saco su espada y corría en dirección a él.
—Debería no sacar conclusiones apresuradas señor—habló el chico quien tomo ambos palos y en un movimiento rápido con sus manos se rompieron mostrando su verdadera apariencia, dos pequeñas espadas de 45 cm de largo.
Cuando el ladrón llegó a dónde estaba el se dispuso a perforarle el pecho de un solo corte pero el niño se agachó, desvío el ataque con la espada que tenía en su mano izquierda y con la otra le dio un corte en la pierna derecha. El grito de dolor y perdió el equilibrio cayendo de rodillas y de instante recibió una “palmada” del niño en su pecho, que lo arrojó a 3 metros de distancia del chico dejándolo fuera de combate.
El líder se recompuso y los otros 2 que quedaban hicieron lo mismo.
—No me importa quien o que rayos eres pero ahora sí me hiciste enojar, voy a matarte, ustedes dos síganme.
—¡Si señor! Afirmaron los otros ladrones, el chico se puso en posición de batalla y exclamó.
—Es tiempo de acabar con esto. ¡Kinkan actived temp! De la nada una aura de color gris cubrío su cuerpo, el viento soplaba alrededor de el formando un remolino, la pupila de sus ojos adquirió una extraña forma, una estrella de cuatro puntos cuyas puntas estaban curveadas—. Ahora si, vamos a pelear.
—En serio crees esa muestra de eneim es suficiente para derrotarnos ¡Ja! Solo eres un maldito mocoso—el líder también comenzó a liberar un aura de color roja, los demás hicieron lo mismo aunque parecía más una niebla disipada—¡Ataquen!—grito el líder de los bandidos y los tres se lanzaron contra el.
—Van a matarlo—habló el señor de mayor edad quién miraba como los tres bandidos que corrían hacia el chico mientras sus guantes y espadas se llenaban de energía—“Ahh creo que la final no tendré que usar eso. Me alegro ya que aún no lo controló bien creo que con las espadas”—pensó el chico mientras, tomando una postura levantaba la espada izquierda y bajaba la derecha. Los bandidos estaban a escasos momentos de él y el chico solo susurro “Corte pacifista” y luego, en un segundo el chico estába detrás de ellos los hombres al instante cayeron inconsciente, el chico respiró profundamente y, el aura que los cubrío desapareció, sus ojos se pusieron normales otra vez, el se giró y vio a las personas—. Oigan ¿Están todos bien?—Preguntó mientras se dirigía a ellos.
—Muchas gracias nos salvó—dijo un niño que antes abrazaba a su madre o lo que parecía ser su madre
—Oye tu eres un monoe de 2° clase—habló la niña que momento antes había salvado.
—Si se podría decir que si—dijo el muchacho un poco nervioso.
—Guau tan joven y ya eres de 2° grado, las generaciones de ahora van muy rápido—dijo el señor de mayor edad que despertaba al otro hombre.
—Ah, no señor, es reciente. La verdad aún no dominó bien este poder. A todo esto ¿A dónde se dirigían?
—A la ciudad de Kalis. Vamos por el festival de los 12 pilares—dijo el hombre que ya había despertado y se estaba recomponiendo.
—Esta bien, solo tengan más cuidado hay muchos bandidos como estos.
—No te preocupes, nos asaltaron por qué estábamos algo desvelados por viajar de noche a todo esto ¿No es imprudente que un niño como tú también viaje por estos lugares—Pregunto el anciano que estaba con la niña y era su abuelo.
—No es tan malo, no se preocupe, como vio soy fuerte y puedo defenderme además tengo que hacer este viaje sólo—habló el chico para luego ir a tomar su mochila, meter sus espadas en la funda y ponérselas la espalda, recoger su cuchillo y colocarlo en su cinturón—(“Para prevenir futuros ataques mejor me llevo mis armas a simple vista para evitar peleas innecesarias”)—pensó el chico mientras se dirigía al camino.
—Realmente gracias por salvarnos niño—habló el señor quién se inclinó como señal de agradecimiento.
—No se preocupe solo quería ayudar y bueno ahora su familia podrá continuar con su viaje.
—Cierto a un no me he presentado soy Marcus Klein. Un comerciante.
—Mucho gusto yo soy Maximiliano Prime— (creo que es mejor que no diga mi verdadero nombre, no quiero poner a los inocentes y débiles en peligro)—dijo y pensó Maximiliano mientras ayudaba a poner las carretas en orden y listas para que las personas que fueran y prosiguieran su caminó—. Bueno nos vemos espero que lleguen bien al festival.
—Igualmente niño, espero que tú viaje sea seguro y sin contratiempos—hablo el señor para luego subir a la carreta junto con su familia y seguir su camino.
—Bueno es mejor que me vaya pero—se detuvo al cuenta de los cuatro maleantes estaban inconscientes en el piso—no tengo tiempo para llevarlos a la prisión más cercana y dejarlos con la familia que salvé es como darles otra oportunidad para que les roben, mmmmm ya se—acto seguido saco una hoja con un extraño símbolo, junto con una cuerda. Los ato a los cuatro con la soga y coloco la hoja en el nudo de la cuerda—, con esté sello no podrán usar su eneim—dijo y luego sacó otra hoja para luego sacar un lápiz y escribir “Ellos son ladrones muy malos, llévelos a la cárcel lo más pronto posible; gracias por su cooperación”—. Bien con esto es 100% que ellos ya no harán más maldades—dijo para pegar la nota en la cabeza del líder de los maleantes—, bien, hecha mi buena acción del día me voy yendo—y el niño ya conocido como Maximiliano empezó a su camino.
—Vaya yo creía que los monoes oscuros también asaltarán a las personas, pero bueno es normal que hagan eso; ya que para el imperio ellos son gente mala que hacen cosas malas—decía Maximiliano mientras caminaba. Momentos después saco un mapa de su bolsillo y se puso a verlo—. Veamos, si sigo está ruta llegaré a allá en 12 meses; Mmm es mucho tiempo, aunque eso no significa que tengo cosas que hacer o que tenga prisa. Bueno el propósito de una aventura es no saber cuánto te tomará así que andando—se dijo para si mismo Maximiliano mientras marcaba el paso. Guardaba el mapa en su pantalón y seguía su curso.
CONTINUARA.