Feliz Navidad...Te extraño / Taekook

Summary

No debí dejarte ir, no cuando te amaba hasta el alma. Una llamada en navidad cambiará las cosas. Los recuerdos se llenan en una noche de navidad y nuestros recuerdos me inundan. Feliz navidad mi Koo, te extraño.

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1
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n/a
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16+

Feliz Navidad... Te extraño

Era una noche solitaria, la soledad nunca me gustó, aprendí a convivir con ella, a quererla de una u otra forma, no tenía de otra.

Las pisadas en la nieve resonaban como una melodía, una suave guitarra inundaba mis oídos y aquella letra de esa canción evocó recuerdos que creía haber olvidado, que hice a un lado para continuar con mi vida.

Mi pecho vibró

Entraste a la fiesta con tu abrigo desatado y cerraste la puerta de golpe porque afuera hacia más frío

Un fuerte sonido sonó en la cafetería, aquel día me despidieron del trabajo, tenía muchas cosas en la cabeza y aquel simple ruido fue suficiente, con una mirada amenazante y llena de odio fije mi vista en el causante de tal estruendo.

Me encontré con un chico de cabellera castaña estaba inclinándose ofreciendo disculpas a cualquiera que lo mirara en ese momento sus ojos conectaron con los míos, pude sentir como mis puños se iban deshaciendo, como mi cuerpo se relajaba y como me perdía en ese océano de chocolate, era tan hermoso.

Por todos los cielos

Bendito sea quien haya creado a este ser tan lleno de luz y hermosura

En un segundo vi como se inclinó ofreciéndome disculpas e igualmente le devolví el gesto, dejó su paraguas a un lado y colgaba su abrigo en la percha que ofrecía la cafetería en la entrada, se veía húmeda; hace unas horas hubo una tormenta de nieve.

Las piezas encajaron, como si de un rompecabezas se tratase.

Aparté la mirada en ese instante, como si en algún momento me atrapara mirando demasiado, no quería acecharlo, no quería asustarlo, solo tal vez saludarlo o tal vez conocerlo.

Tal vez que sepa de mi existencia y tal vez que sea consiente que movió mi mundo en menos de cinco minutos.

Pero algo sonó en mi interior, como si estuviera jalándome, mi cuerpo llamaba y clamaba volver a mirarlo, apreciarlo correctamente, no tenía intenciones de hacer caso nulo a mis deseos.

Me permití volver a verlo y ahí estaba sentado a mesa de distancia, estaba temblando levemente, sus labios estaban morados, seguro se estaba congelando. Mi pecho dolió, como si el dolor fuera propio.

Aparté la mirada en ese instante, ¿Qué iba a hacer?, yo no era así, suelo ignorar al 99% de la gente que se cruza en mi camino, nunca me gustó hacerlo, pero ignorar era mas fácil que abrirse y conocer a alguien para que luego se marche y te deje con un vacío en el pecho.

Eso debía hacer, ignorar al chico y concentrarse en sus asuntos, buscar un nuevo trabajo, pagar el alquiler y mandar su cuota para el hospital de su madre.

Era demasiado y aún así su corazón hacía todo por ignorar los deberes y centrarse el chico lindo de al lado.

Otro temblor

Sin pensarlo más se levantó de su asiento con su café en mano y en la otra su maletín y de su brazo colgaba su saco largo que había llevado a todo lado ese día.

Dejó sus cosas en la mesa y silla de al frente y sin decir nada colocó el abrigo en la espalda ajena.

De la misma manera se sentó al frente, solo mirándolo y él solo parecía una mezcla entre aturdido y confundido.

Era tan entrañable, tan fácil de admirar, tantas cosas que quería preguntar, pero solo quería quedarse así, un ratito más.

Esa agitación que estaba sintiendo antes, calmó y cuando vio que el chico se acurrucaba apropiadamente en su abrigo se sintió satisfecho.

— Gracias — dijo el chico — Y disculpa por lo de antes, parece que te molestó — Si supiera que su día fue una mierda, pero aquel ser con su sola presencia lo arregló y no tenía ni idea.

— Es posible que mi día fue de mal en peor, pero eso no importa, disculpa si te incomodé.

— Para nada, mi día tampoco fue el mejor — Bajó la mirada mientras su voz se iba apagando, fue un golpe hacia el corazón, como su mirada se entristecía, como se hacía más pequeño y algo en si mismo clamaba calmar al chico, que le muestre una sonrisa aunque sea un atisbo de ella y estaría satisfecho.

— ¿Quieres contarme?

Aquella noche fue una de las mejores de su vida, fue cuando conoció a aquel chico de chocolate, aunque su piel era color canela, su cabello y ojos eran un conjunto que era digno de admirar.

Le contó como su novio lo había engañado, aquel día era su cumpleaños (Por lo que se ofreció a comprarle un pastel personal y pagarle el café), entonces lo encontró en su departamento aquel que compartía con su ex pareja con una de sus amigas, al parecer el chico no era gay como proclamaba ser y Jungkook (Porque así se llamaba, aunque las presentaciones fueron muy tardías, le gustaba conocer su nombre y como se sentía pronunciarlo) dejó el departamento y dejó sus cosas y salió justo cuando la tormenta arrasaba por todo el pueblo, cuando vio la cafetería abierta decidió entrar aunque sea para recibir un poco de calor, porque ahí afuera estaba helando.

Le contó como había quedado sin casa y sin el que creía que era el amor de su vida; además vió como resbalaban lagrimas de sus mejillas, como intentaba limpiarlas antes que caigan, vio como su nariz se enrojecía ya no por el frío.

Y no lo soportó y le contó acerca de su alquiler, que estaba a punto de vencer que estaba buscando un roomie para compartir el pago. Y todo encajó tan perfecto, como si aquel día lo hubiera atormentado tanto y al final le esperaba una sorpresa.

— Me encantaría

No olvidaré ese momento en un abrir y cerrar de ojos. Te fuiste de la playa hasta que haga buen tiempo

Se paró al lado de un poste y la nostalgia lo invadió, como era posible que esos recuerdos resurjan, como su fueran espuma de mar.

Su primer viaje, la playa y como el sol brillaba en su piel.

Habían pasado dos meses desde que se conocieron, tuvieron un click o eso decía Jungkook cada vez que iban a esa cafetería que en ese entonces nos referíamos como nuestra. Y las cosas pasaron de ser mío y tuyo a nuestro y no había sonido más bonito que cuando lo decía el niño de sus ojos.

Dolía, dolía no tenerlo ahí en ese momento, como su fuera espuma de mar el se fue, resbalando entre sus dedos, su recuerdo quedó marcado en su piel. Levantó la vista evitando soltar lagrimas, conteniéndolas, porque ese día cuando se dio la vuelta y lo miró con esa sonrisa, su vida cobró sentido.

— ¡Tae mira el mar! — La emoción se palpaba en el ambiente, sus ojos brillaban y por esa mirada y esa sonrisa se mudaría a la playa si el se lo pidiera, si eso era suficiente para tenerlo así de contento lo haría las veces que sean necesarias. — ¡Mierda!, ¡porque es tan malditamente gigante!

— Koo vocabulario

— Yo se Yo se, sabes que solo se me escapa contigo

— Y amo eso

— También se eso — Le dio un beso en mejilla que lo hizo sonreír y sabe que ese beso iba para otro lado, pero no podía apartar la vista de la carretera, tenían que llegar a su hotel, dejar sus cosas, cambiarse e ir a la playa, la tan ansiada playa.

Pero que pasa si te llamo?, y tu contestas el teléfono. ¿Y si uso esta navidad para hacer mi camino hacia tu fantasma?

Se apoyó en el poste, el sonido de la música salía de la cafetería, la que era nuestra y ahora solo es una cafetería. Desde que todo había terminado había evitado este camino a su casa, el departamento que era nuestro paso a ser un simple departamento y lo nuestro volvió a ser lo mío y lo suyo.

Si lo llamo

Conocía a su chico, sabía que si contestaría el teléfono, sabía que haría lo posible para no dañar sus sentimientos.

Sería una llamada simple, sin terceras intenciones.

Aún podía escuchar el susurro de su voz, cuando los te quiero se convirtieron en te amo y en no puedo vivir sin ti.

Era mentira

Yo podía vivir sin él, pero no quería. Porque dolía, porque respirar costaba y porque cuando volvía a su departamento vacío todo lo recordaba a él y no era el lugar, era el sentimiento, la calidez, lo hogareño que se sentía cuando estaban ambos.

Y maldita sea el destino que los separó, porque cuando recuerda, solo piensa en lo que pudo haber sido diferente.

— Tae…, tenemos que hablar

— No Koo, no me gusta como suena eso

— A mi tampoco, pero creo que debemos hacerlo, hoy me llego una llamada, una que esperaba antes de ti y ahora la verdad ya no me importaba — sus manos estaban en su regazo y las movía una y otra y otra vez, siempre hacía lo mismo cuando estaba nervioso y joder si yo también lo estaba.

Se sentó a su lado, tomo sus manos, besó el dorso de cada una y al levantar la vista vio como una lagrima bajaba de la mejilla del niño de sus ojos. Dejó de respirar y el pecho le dolía.

— Me tengo que ir y creo que debemos terminar, porque no se hasta cuando me tenga que ir, no se si volveré, no se muchas cosas y no quiero frenar tu vida, no quiero ser la causa de los cambios de planes y sabes que odio verte triste y amor no… amor no llores, por…por favor no llores...

Se besaron un beso que decía mucho, te extrañaré, porque, te amo, no me dejes, no me olvides, porque maldita sea.

Lagrimas bajaban de sus mejillas de ambos, se mezclaba con el beso, pero esa era la menor de las preocupaciones, era un adiós y no tenía las agallas de preguntar el porque.


Pero, ¿Qué pasa si te llamo y contestas el teléfono?

Y uso estas fiestas para acercarme a tu fantasma

Oh, ¿qué pasa si estás solo y tú sabes que yo también lo estoy?

Y tengo la oportunidad de decirte

Feliz Navidad, te extraño

Te extraño


Tomo el teléfono y marco el numero que sabía de memoria y caminó, esperando que suene, esperando que entre la llamada y en eso se detiene.

A la vuelta de la cafetería, había un parque donde cada año lo decoraban con un hermoso árbol de navidad y un pesebre, los arboles llenos de lunes brillaban como estrellas y sus pasos fueron automáticos una vez que sus suelas tocaron la vereda de la plaza.

Porque cada año cuando era nuestro, iban a esa misma plaza y debajo del árbol donde se encontraba un arco con muérdago se daban un beso y se deseaban feliz navidad. Era tradición.

— ¿Tae?

— Koo — Se destruyó, su voz sonaba rota y las lagrimas que estaban cesando volvieron; cuando levantó la mirada en el arco había una persona, pero él reconocía bien esa silueta. Nunca se equivocaría — Feliz navidad… te extraño

— También te extraño mi Tae

La silueta se dio vuelta y al levantar la mirada, sus dos ojos estaban irritados, tenía lagrimas por toda la cara y la bufanda que debía cubrirlo yacía en el suelo. Su Jungkook.


Feliz navidad!! ❤🎄

Este es mi pequeño regalo, espero que hayan pasado una bonita navidad.

Al pensar en esta historia Tae y Kook fueron los que encajaron en ella y no podía pensar en otros personajes.

Alguien más no para de escuchar esa canción, fue el PRINCIPAL motivo por la que escribí esta pequeña historia, es corta pero amo las historias cortas, son fáciles de leer, fáciles de interpretar y tienen un final que tú ya puedes interpretar.

Son mis favoritas (Especialmente porque no tengo que pensar en que pasará después), fácilmente esta historia podría haber tenido de 3 a 5 capitulos, pero eso ya veremos si le va bien.

Con amor

Andy💚