1. Crisis de los 30.
Miré el pastel que mi padre había traído.
Mi nombre es Alissa Mart, una cumpleañera infeliz.
-¡Ay mujer, sopla las velas !- dijo mí amigo Charles.
Charles, mi amigo y socio.
- Bueno... - dije mientras apagaba las velas. No quería preguntar cuántas eran.
- Treinta velas exactamente - dijo Charles.
Miré a Charles con molestia.
Charles era menor que yo por un año, rubio, guapo... Pero un insufrible detestable cuándo se lo proponía.
- Gracias por recordarme mi edad - dije molesta.
- No deberías de acomplejarte - dijo mi padre - es sólo un número.
Charles partió el pastel y me dió una rebanada.
Comí mientras me perdía en mis pensamientos.
- Deberías salir conmigo - sugirió Charles.
-¿A qué? Siempre vas a tus lugares de gays - me quejé.
- Pues piénsalo, podría llevarte a una cena más tarde - dijo Charles.
- Creo que saldré a caminar.
-¿Quieres qué te acompañe?- preguntó Charles preocupado.
- Bueno... Necesito pensar en algunas cosas - dije sonriendo.
Mi sonrisa fue triste.
- Traela de regreso antes de la madrugada - dijo mi padre a Charles.
Charles era guapo, sí. Tenía 29, sus ojos eran azules como el mar. Pero él tenía ese gran defecto... Le atraían los hombres.
No me hacía sentir mal,porque, nos convertimos en muy buenos amigos.
-¿Otra crisis?- preguntó Charles.
- Ésta es peor - dije suspirando.
- Ah, la temida crisis de los 30 - dijo Charles con tristeza.
-¿Y sí no es la vida qué yo quería? - me pregunté en voz alta.
Caminamos hacía una heladería y comencé a mirar a las personas.
Envidié a las parejas. Envidié a quienes tenían hijos.
- Quiero una familia- dije de pronto.
-¿Sabes qué existe la inseminación artificial?
-¿Tú me donarias el material genético?
- De ser necesario sí - dijo Charles.
Suspiré.
- Vamos al bar Gay- dijo Charles - quedé de ver a alguien.
-¿Y qué demonios voy a hacer ahí? ¿Es qué no escuchaste que quiero un bebé?
- Sólo voy por alguien y nos vamos.
- Cómo sea - dije molesta.
Charles me llevó al bar que frecuentaba.
Rechacé varias invitaciones, mientras esperaba qué Charles regresará con nuestras bebidas.
Una inseminación sería algo cara. Y si no funcionaba me frustraria aún más.
Debía de existir una solución.
- Alissa, te presento a Carl - dijo Charles mientras veía a un musculoso hombre entre las luces de neón.
- Un gusto - dijo Carl besando mi mano.
- Y ése es Lauri, el primo de Carl - dijo Charles suspirando.
Miré a Charles, cuándo hacía éso sólo significaba una cosa.
El primo de Carl era un poco más alto que yo, no pude verlo bien por el lugar.
Lauri sonrió y me estrechó la mano nervioso.
- Ven Carl - dijo Charles mientras nos dejaba a mi y a Lauri solos.
Comencé a ver mis mensajes pendientes y lo ignoré.
-¿Puedo pedirte un favor?- me preguntó Lauri.
-¿Cómo? - dije apagando mi celular.
-¿Podemos ir a un lugar más cómodo?
No le entendí. Asentí. Esperaba que él confesará qué era como Charles...
Fuimos a una parte más privada,una dónde podían suceder cualquier tipo de cosas.
- Necesito ayuda... Finge qué me besas.
-¿Así qué tú pareja te siguió? - pregunté intrigada
- Por favor... - me suplicó.
Sonreí. Nunca había tratado algo así.
Podría seguir el juego,además era un lugar apto para cualquier tipo de seducción.
Lauri sonrió y me besó con torpeza.
Sí ésto era un juego,debía verse bien. Como algo real.
Le devolví el beso con pasión, cómo si deseara comérmelo a besos y comencé a provocarlo.
Me respondió tan bien, que sin darme cuenta sus manos buscaban mis pechos.
Había olvidado que usaba una falda, una medio larga, pero que no era problema para los dos.
Me acomodé encima de él y mientras me bajaba la ropa interior, él se colocó un preservativo.
No pensé en nada,no pregunté nada. Comenzamos a tener sexo desenfrenado, sin nadie que nos interrumpiera.
La música, las sombras, todo el lugar ocultaba mis ruidosos gemidos,unos que solo él podía escuchar en su oreja.
Eso era algo de lo que deseaba. Sexo desenfrenado, sexo sin protección... Un bebé.
Lauri me mordió cuándo llegó al clímax, algo que hicimos juntos.
- Pensé que eras... - murmuró Lauri,pero lo escuché.
- Me gustan los hombres - susurré.
- Gracias - dijo Lauri todavía agitado.
-¿Gracias por el sexo?- pregunté confundida.
Y algo me jaló.
Una rubia me veía con enojo.
-¿Eres tú quién le manda los mensajes?- gritó la rubia.
- Soy su pareja - grité a la rubia.
-¿Qué demonios haces en un bar como éste?- dijo la rubia a Lauri,quién se subía el pantalón.
- Es el mejor lugar para tener sexo - dije sonriendo - al menos hasta que llegaste.
- Maldición Lauri... Nosotros... - comenzó a decir la tipa.
- No hay nosotros - dijo Lauri mientras me tomaba la mano y salíamos corriendo de ése lugar.
Afortunadamente pude ponerme mi ropa interior mientras ella peleaba con Lauri.
Esa emoción fue... Algo de lo que buscaba.
Charles comenzó a mandar mensajes.
-¿Te llevó a tu casa?- preguntó Lauri.
- No te preocupes,tomaré un taxi.
Lauri me sonrió mientras caminábamos lejos de ese lugar.
- Dame tu número - dijo Lauri.
- Dame el tuyo - dije mientras sonreía.
Intercambiamos números y tomé un taxi.
Había sido un maravilloso día de cumpleaños.
Pasaron dos meses, no supe de él. No, hasta qué salió a la plática con Charlie.
Había olvidado al chico, más que nada porque no quería comenzar a deprimirme.
- Oye, alguien preguntó por ti.
-¿Si?¿Quién?- dije distraída.
Miré un catálogo mientras terminaba de revisarlo.
Charles y yo teníamos una empresa de remodelación de casas. Hacíamos remodelación de habitaciones y cosas pequeñas a veces. Nosotros nos encargabamos de los diseños.
- Me preguntó si podía llamarte. Que tal vez estabas enojada.
-¿Enojada con quién?- dije de nuevo distraída.
- El día que te dejé por su primo - dijo Charles - te quedaste con él...
-¿El día de mi cumpleaños?
- Carl me contó que recogió a su primo - comenzó Charles a explicar - porque una acosadora ex quería hacerle algo.
-¿Una rubia?
- Sí. Por eso lo llevo al bar, dónde me vería a mí.
- Ah, vaya cosas ...
Recordé el sexo que tuvimos y me puse algo roja.
-¿Te ofendió?
- No. Yo ... Estuvimos cogiendo en el bar - dije mientras fingía ver el catálogo.
-¿Así qué el quiere verte y tú lo evitas?
- ¡No,no,no! No me ha llamado. Ni yo a él.
- Deberías de haberte...
- No - interrumpí - usó un preservativo.
- Oh, entiendo.
No me avergozaba,pero ... No era algo que quisiera hablar con Charles.
- Deberías violarlo. Tendrás a tu bebé y todos felices.
- Qué fácil lo dices- dije decepcionada.
- Resulta que él quería pedirte un favor.
- Puede llamarme - dije sonriendo.
- Le diré a Carl.
¿Qué clase de favor?
Yo podría tener un beneficio.
Sonreí a medias y Charles me observó.
Por la noche, mientras cenaba recibí una llamada de él.
- Hola - respondí neutral.
- Alissa... ¿Podemos hablar?¿Te invito a cenar?
- Termino de cenar.
- Que sea un café,en media hora - dijo Lauri - te mandaré la ubicación.
- Bueno.
Lauri escogió un café a poco tiempo de mi casa. Sabía que Charles tenía algo que ver.
Lauri se veía mucho mejor con luz normal... Usaba ropa casual, su cabello negro contrastaba con esos ojos verdes.
Sonreí mientras tomaba nota de su físico.
Me senté frente a él y ordené una malteada.
- Iré al grano. Necesito una pareja.
Mi corazón latió con rapidez.
-¿Es por la rubia?
- Tengo que ir a una boda, unos días... Y me gustaría que fingieras que eres mi novia.
Sentí decepción.
- Éso que me pides...
- Tengo muchos contactos y te ayudaré con la empresa que tienes.
-¿Fingir?
- Charles dice que no quieres una relación, que tú...
- Charles dice muchas cosas.¿Qué gano yo?
- Tomas unos días de vacaciones conmigo,todo pagado. Y después no nos volvemos a ver.
Fingir ser su novia. ¿Éso no me beneficiaría? Sí. Podría seducirlo. Unos días, y eso ... Me beneficiaría.
- Dame unos segundos - dije buscando mi calendario -¿Qué día dices qué son?
- La próximo semana. A partir del lunes.
Miré mi calendario. Estaba por entrar en mis días fértiles.
Sonreí. No podía ser mejor. Haría lo que dijo Charles. De ser necesario abusaría de él.
- Mi agenda tiene dos pendientes - murmuré - pero puedo decirle a Charles.
-¿Entonces me ayudarás a ser mi novia falsa?
-¿Sabes lo qué eso implica?- pregunté observándolo.
-¿Besarte?
-¿No te importa tener sexo?
- No creo qué eso sea necesario... Pero de ser así,podemos usar anticonceptivos.
- Bueno... Dame dos días y te diré - dije con tranquilidad.
Era jueves. Me tomaría menos tiempo.
- Ella estará esa semana... En una ocasión casi me viola - dijo Lauri incómodo.
-¿Por qué es diferente? - quise saber- Has tenido sexo con ella. Has tenido sexo conmigo.
- La diferencia es enorme - murmuró Lauri - porque la repudio a ella.