Capitulo 1
El ambiente navideño lo envolvía todo: luces centelleantes, un árbol ridículamente decorado y un estruendoso villancico que hacía eco en el enorme salón.
Taehyung se encontraba en el centro del caos, sosteniendo una copa de vino mientras intentaba esquivar a los amigos de sus amigos que parecían empeñados en incluirlo en una conversación que no le interesaba.
Era la clásica fiesta de Navidad que su amigo organizaba para “hacer networking”, pero que terminaba convirtiéndose en un maratón de coqueteos mal ejecutados y juegos de beber ridículos. Sin embargo, había un único motivo por el que Taehyung aún no había escapado por la puerta trasera: Él.
Jungkook.
Era imposible no notarlo. Con un suéter ajustado que mostraba más de lo que cubría y esos ojos oscuros que parecían prometer problemas, Jungkook se movía por la habitación como si la fiesta fuera solo un accesorio para él. Cada gesto suyo, cada sonrisa, parecía diseñado para dejar un rastro de corazones acelerados y miradas robadas.
Taehyung, por supuesto, no estaba inmune.
—¿Disfrutando de la fiesta? —La voz grave de Jungkook lo sacó de sus pensamientos.
Taehyung levantó la vista, tratando de no parecer demasiado sorprendido al encontrarse con esos ojos que ahora lo miraban fijamente.
Jungkook sostenía un vaso de whisky, su sonrisa ladeada y llena de intención.
—Bueno, considerando que acabo de esquivar a alguien que me quería incluir en un juego de “adivina el villancico” cantando en falsete, diría que sí, la estoy disfrutando mucho —respondió Taehyung con sarcasmo, llevándose la copa a los labios.
Jungkook soltó una risa baja, un sonido que parecía resonar directamente en el pecho de Taehyung.
—No eres muy fan de estas cosas, ¿verdad? —preguntó Jungkook, inclinándose ligeramente hacia él.
—¿Lo dices porque estoy intentando no parecer un Grinch? —respondió Taehyung, alzando una ceja—. No me gusta mucho la Navidad... pero me gusta menos perder mi tiempo.
—¿Ah, sí? —Jungkook lo miró con un brillo travieso en los ojos
—. Entonces espero no ser parte de ese “tiempo perdido” del que hablas.
Taehyung se rió suavemente, inclinándose hacia Jungkook mientras lo miraba con un desafío en los ojos.
—Eso depende. ¿Eres bueno en no perder el tiempo?
Jungkook sonrió, esa sonrisa que prometía cosas que probablemente no estaban en el espíritu navideño, y se acercó un poco más.
—¿Quieres averiguarlo? —preguntó Jungkook, su voz baja, sus palabras resonando como un reto.
Antes de que Taehyung pudiera responder, las luces se apagaron de golpe, dejando la habitación en completa oscuridad. Un coro de gritos sorprendidos llenó el aire, seguido de risas y murmullos.
El árbol de Navidad volvió a encenderse, pero esta vez con una tenue luz que parecía crear el ambiente perfecto para algo... más interesante.
Jungkook aprovechó el momento. Antes de que Taehyung pudiera procesar lo que estaba pasando, sintió una mano firme en su cintura, guiándolo hacia la esquina más apartada de la sala, donde la iluminación era apenas suficiente para distinguir los contornos de sus rostros.
—¿Qué haces? —preguntó Taehyung, aunque su tono no tenía la fuerza de una protesta.
—Evitar que alguien más te atrape para cantar villancicos —respondió Jungkook con una sonrisa, sus dedos aún firmes en la cintura de Taehyung.
La cercanía era intoxicante. Taehyung podía sentir el calor del cuerpo de Jungkook, el leve roce de su respiración en su cuello, sintió como jungkook le olia el cuello y hacia sonidos de apreciacióny Decidió que, por una vez, no iba a resistirse al momento.
—¿Y ahora qué? —preguntó Taehyung, sus ojos fijos en los de Jungkook.
—Bueno... —Jungkook bajó la mirada a los labios de Taehyung, y una sonrisa lenta se formó en su rostro—. Siempre quise probar algo más dulce que las galletas de Navidad.
Taehyung apenas tuvo tiempo de reír suavemente antes de que Jungkook inclinara la cabeza y atrapara sus labios en un beso lento, explorador, que rápidamente se volvió más profundo. El sabor del whisky y el vino se mezclaron, creando una combinación cálida y embriagadora.
Cuando se separaron, ambos estaban respirando más rápido, sus miradas cargadas de algo mucho más potente que cualquier bebida.
—¿Qué dices, Taehyung? ¿Quieres que te muestre cómo se celebra realmente la Navidad? —preguntó Jungkook, su voz un susurro que prometía romper todas las reglas festivas.
Taehyung sonrió, atrapado en el magnetismo de Jungkook, y respondió con un susurro igualmente desafiante:
—Siempre pensé que necesitaba un poco de fuego para disfrutar esta época del año.