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Margaritas. Deliciosas, deliciosas margaritas. Jimin corriΓ³ por la acera y se deslizΓ³ bajo el arbusto sagrado que bordeaba el jardΓn de la Sra. Ming. Los lirios eran divertidos, sus pΓ©talos nacarados brillaban a la luz de la luna, y le encantaba el olor a verbena. Definitivamente irΓa por una fresa si pudiera conseguir una, pero adoraba las margaritas.
EnterrΓ³ su cara en el lugar mΓ‘s cercano y respirΓ³ hondo. Su nariz se moviΓ³ contra el pΓ©talo mΓ‘s cercano y luego, le dio un mordisco.
Delicioso. Una larga oreja cayΓ³ al suelo. Realmente deberΓa haberlos guardado para el final, pero eso habrΓa requerido mΓ‘s autocontrol de lo que Jimin poseΓa en su diminuto cuerpo de conejo.
ΒΏCuΓ‘ntas lamidas se necesitaban para llegar al centro de un Tootsie Pop? Jimin no tenΓa ni idea. Siempre iba directo a lo bueno. Se tardΓ³ menos de un minuto en terminar la primera margarita. No lo lamentΓ³, no cuando habΓa otra esperando a que la mordisqueara. DespuΓ©s de la tercera flor, perdiΓ³ la cuenta de cuΓ‘ntas margaritas cayeron a su gula de orejas temblorosas.
Su peluda cola temblΓ³ felizmente. Cuando terminΓ³ con las margaritas, iba a comer los de boca de dragΓ³n y los girasoles. QuΓ© rico, quΓ© rico. Su cabeza se retorciΓ³ mientras intentaba llegar a una exasperante flor. ΒΏEra cada vez mΓ‘s difΓcil ver alrededor de sus caderas acolchadas?
Tal vez Taehyung tenΓa razΓ³n. Tal vez el deberΓa poner de las nasturtiums (planta), pero Jimin no podΓa ayudarse a sΓ mismo.
HabΓa algo en correr a la luz de la luna que hacΓa retumbar su barriga.
No es que hubiera nada que llenara sus maΓ±anas. Como conejito, era una mΓ‘quina invencible de comer flores. Como ser humano, era un contador regordete sin vida social de la que hablar. No habΓa salido en una cita desde la escuela secundaria y βsalvo su mejor amigo Taehyungβ lo mΓ‘s cercano que tenΓa al contacto humano todos los dΓas era pedir su cafΓ© con leche de lavanda en SMERALDO GARDEN.
La cafeterΓa y la panaderΓa podrΓan estar en las afueras del pueblo β a cuarenta minutos a pie de su apartamentoβ, pero valΓa la pena pasar junto a otras tres cafeterΓas y una tienda de bagels por su jarabe de lavanda casero. Si tenΓa suerte, podΓa echar un vistazo a Jeon Jungkook, el hermano mayor de Taehyung y la estrella de los sueΓ±os ilΓcitos de Jimin.
Maldita sea. HabΓa un hombre al que Jimin querΓa baΓ±ar en salsa de fresa y cubrir con semillas de girasol.
ΒΏY cuΓ‘ndo terminara de lamerlo hasta dejarlo limpio? Finalmente, se divertirΓa con el sexo ardiente que habΓa estado fantaseando desde que vio a un Jungkook de veintiΓΊn aΓ±os de edad pasar por la habitaciΓ³n de Taehyung reciΓ©n salido de la ducha, con una bata puesta y mojado. Jimin tenΓa entonces doce aΓ±os. Estaba bastante seguro de que ver a Jungkook habΓa comenzado la pubertad.
Miembros largos y delgados, mΓΊsculos construidos caminando por el bosque y trabajando en la tienda de la familia coreana. SΓ³lo un indicio de piel obscura alrededor de sus mejillas cuadradas. AΓΊn entonces Jungkook
era un hombre de montaΓ±a salvaje, pero con los aΓ±os, su aficiΓ³n por la franela se habΓa convertido en un mal hΓ‘bito.
Se habΓa puesto tan mal que Jimin se ponΓa nervioso cada vez que veΓa un indicio de cuadros escoceses. Si alguna vez tenΓa la oportunidad de desnudar a Jungkook, le harΓa quedarse con su camisa de franela a cuadros, la azul y marrΓ³n que se ajustaba a sus ojos y aΓΊn olΓa a resina de pino meses despuΓ©s de que Wilderness Outfitters dejara de vender Γ‘rboles de Navidad.
Saltandoβsaltando... El pensamiento le hizo perder la nociΓ³n de lo que estaba haciendo. No es que importara. Nunca iba a pasar nada. Cada vez que se acercaba a la distancia de Jeon Jungkook, se le secaba la boca y olvidaba cΓ³mo formar palabras. Apenas podΓa saludar al hombre. Nunca se atreverΓa a pedirle una cita.
Un pΓ©talo pΓ‘lido le hizo cosquillas en la nariz. Si no podΓa mordisquear a Jeon Jungkook, aΓΊn podΓa comer margaritas. Le dio un mordisco irregular.
βMaldito ladrΓ³n. βAlgo golpeΓ³ el suelo cerca. ΒΏUna roca? Los conejos tenΓan un campo de visiΓ³n de casi trescientos sesenta grados. Jimin ni siquiera necesitaba voltear la cabeza para ver a la Sra. Ming de pie en su entrada.
La mujer medΓa un metro y medio y tenΓa la cadera rota, pero en forma de conejo, parecΓa un gigante vestido en una gran carpa de circo de un camisΓ³n que colgaba alrededor de sus rodillas. Era una vieja bruja malvada, pero su jardΓn era el mΓ‘s bonito de la ciudad. Otra roca catapultΓ³ hacia Γ©l, acercΓ‘ndose lo suficiente como para hacer que el aire pasara por encima de la cabecita de conejito de Jimin. La viejecita tenΓa buena punterΓa para alguien de noventa y tantos aΓ±os.
Jimin golpeΓ³ sus pies y soltΓ³ furiosos chillidos de conejo, insultando sus guisantes y maldiciendo sus zanahorias.
Se estaba preparando para lanzar una nueva letanΓa de maldiciones en la malvada direcciΓ³n de la Sra. Ming. mierda. Se estaba agachando para recargar.
Los jardines pΓΊblicos estaban vacΓos a esta hora de la noche. PodΓa comer las rosas que habΓan plantado cerca de la placa del alcalde. El pensamiento lo dejΓ³ temblando apenas suprimiendo la risa de conejo.
Hasta que otra roca aterrizΓ³ a menos de un metro.
Hora de irse. Jimin enderezΓ³ sus orejas, se sacudiΓ³ la cola y corriΓ³ como si los sabuesos del infierno le siguieran.
Dos minutos mΓ‘s tarde se acurrucΓ³ por la calle principal, riΓ©ndose a carcajadas. Acababan de plantar rosales nuevos delante del ayuntamiento y Γ©l querΓa el primer bocado.
Oooooo. Un extraΓ±o aullido comenzΓ³ en algΓΊn lugar muy lejos de Γ©l.
Oooooo. Ooooh. Aaβooooooh.
Lobos. Toda la situaciΓ³n parecΓa mucho menos graciosa. Los aullidos se estaban acercando. No es una buena seΓ±al. Jimin podΓa arreglΓ‘rselas solo en el bosque con lobos naturales. VolverΓa a la civilizaciΓ³n o se convertirΓa en humano y harΓa mucho ruido. Era suficiente para expulsar a cualquier animal normal, pero si los lobos estaban tan cerca de la ciudad, entonces no habΓa nada normal en ellos.
Los hombres lobo no se asustarΓan por el trΓ‘fico callejero y si se
volviera a convertir en forma humana...
Jimin se estremeciΓ³ al pensar. Definitivamente no iba a volverse humano. Ni siquiera si los lobos lo atrapaban y amenazaban con asarlo en vino con zanahorias y cebollas perladas.
Lo mejor que podΓa esperar era bajar y esperar que los lobos pasaran por allΓ. CorriΓ³ de un lado a otro entre SMERALDO GARDEN y la librerΓa buscando un lugar para esconderse.
Los lobos estaban callados ahora. Eso no era necesariamente algo bueno. PodrΓa significar que se dirigΓan a la izquierda hacia el bosque en el lado sur de la ciudad, o podrΓan haber decidido callarse mientras se movΓan por las calles de la ciudad.
ΒΏQuΓ© hacΓan los hombres lobo en New Hope? Jimin habΓa oΓdo rumores sobre una manada cerca de Chicago, pero habΓa tenido cuidado de no hacer demasiadas preguntas. Los hombres lobo eran inteligentes, despiadados y asquerosos. Eran todo jerarquΓa y estructura de manada. Pasaban demasiado tiempo dando vueltas alrededor de su propia especie y no suficiente tiempo interactuando con gente real.
ΒΏY quΓ© le hacΓan a cualquier conejito tan desafortunado como para cruzarse en su camino? Impensable, Jimin se estremeciΓ³.
Hubo un fuerte grito en la siguiente cuadra.
Mierda. Jimin dio la vuelta y encontrΓ³ lo que estaba buscando. Una grieta en un muro de ladrillo. No era lo suficientemente grande como para dejar pasar a un lobo βsi tuviera menos miedo ni siquiera lo intentarΓa, pero con los latidos de su corazΓ³n golpeando tan rΓ‘pido que podrΓa explotar, estarΓa dispuesto a intentar cualquier cosa. LeyΓ³ en alguna parte que si un conejo podΓa meter la cabeza en un agujero, el resto del cuerpo se escurrΓa.
ΒΏTodavΓa se aplicaba eso si el conejo tenΓa la mala costumbre de acompaΓ±ar su helado con mΓ‘s helado?
HabΓa un suave ruido de rasguΓ±os detrΓ‘s de Γ©l. Se congelΓ³ e intentΓ³ parecer inocente. Otro ruido y una sombra oscura se convirtieron en el estrecho espacio entre los dos edificios.
Lobo. Todo el cuerpo de Jimin vibraba.
La bestia olfateΓ³ dos veces. Su mirada se estrechΓ³ en la direcciΓ³n de Jimin. Sus labios se retiraron para revelar una boca llena de dientes afilados y fuertes.
Una suave brisa cruzΓ³ el oscuro pelaje del lobo. Hubo una larga pausa, luego apareciΓ³ el amigo del idiota.
Un estallido de adrenalina en el cuerpo de Jimin. No mΓ‘s esperas. O cabΓa en el agujero o morΓa intentΓ‘ndolo. Se abalanzΓ³ hacia delante, impulsΓ‘ndose con sus poderosas patas traseras.
Β‘Su cabeza cabΓa por el agujero! Β‘Entonces sus hombros! El ladrillo parecΓa que se estaba acercando a su alrededor. TirΓ³ de su piel y pareciΓ³ que se apretaba alrededor de sus caderas. TendrΓa moretones por la maΓ±ana, pero no importaba... no cuando se deslizaba por el agujero y caΓa al suelo. Todo su cuerpo se retorciΓ³ mientras luchaba por poner sus pies debajo de Γ©l. Se sobre corrigiΓ³, golpeΓ³ el suelo en un Γ‘ngulo incΓ³modo, y patinΓ³ unos pocos pies a travΓ©s del suelo de cemento.
Eso iba a dejar un moretΓ³n.
Se tambaleΓ³ hacia adelante unos pocos metros mΓ‘s, en busca de cualquier rincΓ³n oscuro para esconderse, antes de colapsar en un montΓ³n de gelatina. Todo estarΓa bien por la maΓ±ana. El sol brillarΓa, y podΓa ir a casa a empacar. HabΓa vivido en New Hope desde que tenΓa ocho aΓ±os, pero si los hombres lobo estaban viniendo alrededor, entonces era el momento de seguir adelante.
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