Bajo el sol monegasco

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Summary

Gabriela, una joven acostumbrada a la perfección de la alta sociedad, se ve arrastrada a un mundo de pasión y adrenalina cuando conoce a Alexander Moretti, un piloto de Fórmula 1. Su encuentro es una colisión de mundos opuestos: la elegancia y el control de Gabriela contra la espontaneidad y la rebeldía de Alexander. A medida que su amor florece, ambos se enfrentan a un torbellino de emociones y desafíos. Sin embargo, detrás de la fachada de éxito y glamour, se esconden secretos oscuros que amenazan con destruir su relación. En este juego de alta velocidad, ¿será capaz Gabriela de mantener su corazón intacto y encontrar la felicidad verdadera?

Status
Ongoing
Chapters
13
Rating
n/a
Age Rating
16+

Capítulo 1

Tras un año de estudio universitario en Portugal, me encontraba sentada en la terraza de mi habitación en Fontvieille, tomando el sol de la costa Monegasca. Era mi primer día de vacaciones y estaba ansiosa por descubrir lo que el verano traería a mi ciudad favorita.

Empezando a desempacar mi equipaje, me detuve para apreciar el horizonte azul que me envolvía en Montecarlo. El olor salado del océano me transportaba a mis días de adolescencia y recordaba las travesuras que viví por estos lugares.

Caminé hacia la terraza y respiré profundo el aire. -¡Oh, Montecarlo!- pensé -¿qué sorpresas nos tendrás en estas vacaciones?

Me dejé llevar por mis pensamientos, hasta que sentí el celular vibrando en mi bolsillo. Sonreí al reconocer el nombre en la pantalla: Alessandro.

-Hola Ale- dije al responder el teléfono. -¿Cómo estás?

Alessandro contestó con su voz inconfundiblemente grave y aguda a la vez.

-Hola Gabi. ¿Qué tal tu primer día en Montecarlo?

Me acomodé en la terraza, disfrutando de la vista mientras hablaba con mi hermano.

-¡Ha sido increíble! Este lugar es aún más hermoso de lo que recordaba.

-Me alegra escucharlo- respondió Alessandro con calidez. -Sabía que te encantaría. Has hecho algún plan para esta noche?

-Estoy pensando en salir a cenar a un restaurante exclusivo que vi cuando venía del aeropuerto- le conté con entusiasmo.

-Eso suena genial. Diviértete y ten cuidado- dijo Alessandro, siempre protector.

-Gracias, Ale. Lo haré. ¿Qué hay de ti? ¿Cómo están las cosas en casa?- pregunté, interesada en saber cómo iba todo en casa.

-Hemos estado ocupados con algunos eventos y reuniones de la empresa, pero nada fuera de lo común. Todos te extrañamos- respondió.

-Yo también los extraño a todos- dije, sintiendo una mezcla de nostalgia y emoción por lo que estaba viviendo.

-Gabi. Disfruta cada momento. Y no te olvides de contarme todos los detalles- dijo Alessandro con un tono alegre.

-Lo haré. Gracias por llamar, Ale- respondí con cariño.

Nos despedimos y colgué el teléfono. Me quedé un momento más en la terraza, disfrutando de la brisa marina y pensando en la increíble aventura que estaba viviendo en Mónaco.

Me preparé para salir a cenar con entusiasmo. Elegí un vestido blanco con detalles brillantes y unas sandalias elegantes. El aire nocturno estaba lleno de expectación mientras me dirigía al restaurante, donde la música y las risas ya se podían escuchar a lo lejos.

El restaurante era aún más impresionante de lo que imaginé. Luces parpadeantes y antorchas iluminaban el ambiente, y la decoración era simplemente exquisita. Me senté en una mesa cerca de una ventana con vista al puerto, disfrutando de la brisa marina y la vista impresionante. Ordené un menú de degustación, dejándome llevar por el aroma y el sabor de los sabrosos platos. La comida era maravillosa, la atención impecable y las vistas espectaculares.

Justo cuando estaba terminando la cena, mirando hacia la ventana mientras me recostaba en el asiento, vi una figura elegante y reconocible que se acercaba a mi mesa! Era Liana, mi amiga desde la adolescencia, que había conocido en uno de mis viajes anteriores a Mónaco, vestida con un elegante vestido negro, radiante con una sonrisa.

-Gabriela, qué maravilloso verte!- dijo Liana mientras tomaba asiento a mi lado.

-¡Liana! ¡Qué sorpresa encontrarte aquí! ¿Cómo has estado?- dije emocionada.

-¡He estado muy bien, gracias!- respondió Liana con entusiasmo mientras se acomodaba en el asiento junto a mí. -No puedo creer lo hermosa que está la noche. Montecarlo siempre tiene ese encanto mágico, ¿verdad?

Asentí con una sonrisa. -Totalmente. Cada vez que vengo, descubro algo nuevo. ¿Qué te trae por aquí esta vez?

Liana suspiró y se recostó en su silla, mirando hacia el puerto iluminado. -Estoy aquí por el trabajo de mi papá , pero decidimos quedarnos unos días más para disfrutar de la ciudad. Y tú, ¿qué haces aquí, aparte de disfrutar de las vistas y la buena comida?

Reí suavemente. -Estoy aquí de vacaciones, simplemente disfrutando de todo lo que Montecarlo tiene para ofrecer.

Pasamos el resto de la noche poniéndonos al día, compartiendo historias y riéndonos de nuestras travesuras pasadas. La compañía de Liana hizo que la velada fuera aún más especial.

Finalmente, cuando la noche llegó a su fin, nos despedimos con un fuerte abrazo. -Cuídate, Liana- le dije con cariño. -Espero que podamos vernos de nuevo antes de que te vayas.

-Claro que sí, Gabi. No perdamos el contacto- respondió ella, con una sonrisa brillante.

Volví a mi suite, sintiéndome feliz y agradecida por el día que había tenido. Antes de dormir, me asomé al balcón una vez más, contemplando las luces de Montecarlo reflejadas en el mar. Este lugar mágico seguía sorprendiendo y prometiendo más aventuras por venir.