FRI(END)S - KOOKMIN BOYPUSSY

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Summary

Friends, just for now... (Amigos, solo por ahora) So let's put the "end" in friends. (Así que pongámosle un final a ser amigos) Inspirado en la canción FRI(END)S de V 💞 * boypussy, chico con vagina * lenguaje explícito (te puede dar cringe) * sexo poco realista * fluff, mucho romance (puedes morir de diabetes leyendo a estos dos amarse mutuamente) * Jimin virgen, Jk experimentado * no acepto copias, ni adaptaciones, ni nada parecido. * no apto para menores de edad, lenguaje vulgar y sin filtros. Lees bajo tu propia responsabilidad.

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1
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5.0 1 review
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18+

But we say we're just... friends

—¿Aló?, ¿Jeonggukie? —Jimin contestó de inmediato la llamada entrante, emocionado y nervioso a la vez al ver de quién se trataba.


—Hola minnie, estás en tu receso, ¿cierto? ¿Podemos hablar? —La voz de su mejor amigo, jeon jeongguk, se escuchó por la línea, con la misma emoción y nerviosismo que la suya.


—¡Claro que sí gukkie! Te he echado tanto de menos~ —Respondió tiernamente, haciendo al mayor reír enternecido.


Habían pasado 3 meses desde que había podido hablar por teléfono con jeongguk, y 5 desde que lo había visto en persona por última vez.


—Yo a tí pequeño, no sabes cuanto. —Jeon susurró, haciéndole sonrojar ante su tono dulce — Lamento no poder estar tan pendiente de tí, la universidad y el trabajo me están drenando todas las energías y tiempo —Explicó, bufando cansado ante el simple pensamiento de los estudios y el medio tiempo que hacía en la compañía de su abuelo.


—Lo sé ggukie, te entiendo... sé lo difícil que la has pasado, no te preocupes —Jimin respondió comprensivo, escuchando la risa ronca y bonita del azabache por el parlante.


Él entendía que jeongguk no tuviese tiempo para casi nada, incluyendo su amistad. Iba en segundo año de medicina, una carrera que le exigía demasiado, y no iba a hacer un capricho solo por no poder verse tanto como solían. A pesar de todo, extrañaba muchísimo a su amigo, pues luego de 10 años de amistad y de pasarla casi todas las semanas juntos, le era complicado soltar al mayor y acostumbrarse a la soledad. Para su suerte, jeongguk le llamaba para resolver ese problema.


—Eres tan lindo minnie, te adoro tanto —Jeongguk expresó amoroso, haciendo que soltara una risita nerviosa. El azabache a veces era demasiado directo para su frágil corazón. —Pues te llamo porque tengo todo el fin de semana libre, y quisiera saber si hoy quisieras venir conmigo a comer. Pasaría a traerte a la escuela luego de clases, ¿qué dices?


Los ojitos de jimin se iluminaron ante las palabras del mayor, sintiendo su estómago llenarse de un millón de mariposas. Estuvo a punto de gritar en medio de los pasillos del colegio.


—¡Si jeonggukie! Me encantaría~ —Respondió risueño y con la voz aguda, haciendo a jeon reír nuevamente.


—Perfecto, cariño. Paso por tí a la 3 entonces, te quiero mucho —El azabache concluyó, despidiéndose meloso.


—Okay~ yo a tí ggukie, ya quiero verte — Jimin se despidió de la misma forma, tan emocionado de por fin poder ver al mayor de nuevo.


La llamada se cortó y con eso, saltó de su asiento con una risita, y con pequeños saltitos se dirigió a su casillero, preparando sus libros para su siguiente asignatura luego del receso. Faltaban tan solo un par de horas para ver a su mejor amigo y no podía esperar.


Por otro lado, jeongguk dejó su celular sobre su cama, entrando a la ducha para comenzar a arreglarse. Vería nuevamente a su querido y lindo jimin y quería verse de lo mejor. Su corazón se calentó al recordar la emoción del rubio en su voz, deseando tanto poder teletransportarse hacia donde él estaba y estrujar su cálido cuerpecito entre sus brazos. Llevaba mucho tiempo sin ver a su mejor amigo, y estaba reconsiderando la carrera solo para poder verlo más seguido. Sin embargo, momentos de claridad mental surgían cuando el menor le apoyaba en sus decisiones, siendo tan comprensivo y dulce. Verdaderamente amaba a jimin, y de una manera muy distinta a la que lo haría con un amigo o hermano.


Enamorado de él toda una vida, jeongguk esperaba el momento adecuado para cortejar a jimin, siendo la diferencia de edad siempre su mas grande obstáculo. Aunque bastante corta, esa pequeña diferencia de dos años le había detenido de buscar al rubio con otras intenciones, pues siempre parecían encontrarse en etapas diferentes de sus vidas. Cuando él estaba en la secundaria, jimin cursaba básicos, y ahora que él estaba en la universidad, jimin estaba terminando la escuela. Quería hacer las cosas bien con su pequeño, así que para después de su graduación, tenía planeado invitarlo a salir formalmente, declarándose y esperando ser correspondido. Aunque se daba cuenta de los sentimientos recíprocos de jimin hacia él, no podía confiarse. Esperaba no llegar cuando fuese demasiado tarde, porque alguien tan hermoso y con sentimientos tan puros como el pequeño enamoraría a cualquiera.


Salió de la ducha y aún con la toalla en su cintura se puso a escoger su outfit. Cada vez faltaba menos para ver al rubio, y esperaba el reencuentro con ansias.


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Jimin veía su reloj constantemente en su última clase, esperando impaciente a que el timbre de salida sonara. Ni siquiera estaba prestando atención a las palabras del profesor, haciendo garabatos en su cuaderno de matemáticas. Con su lapicero hizo un boceto rápido de jeongguk en la hoja, suspirando enamorado ante el solo pensamiento de poder verlo y abrazarlo otra vez. Ocultaba desde hace mucho tiempo un enamoramiento por jeon, más o menos desde que tenía 12 y su amigo 14, pero por miedo a no ser correspondido, jamás lo había confesado.


A veces, la esperanza de ser correspondido crecía en su interior, pues jeongguk era tan detallista y amoroso con él, a tal punto que no parecía ser solamente un cariño fraternal. Pero luego, jeon le resultaba saliendo con alguien, pizoteando así cualquier esperanza que su corazón albergara. Las relaciones de su mejor amigo jamás habían durado más de dos meses y parecían meramente una distracción, pero para cuando sentía que las cosas podían funcionar y jeongguk podría gustar de él, este volvía a salir con alguien más. Con el tiempo llegó a la errónea conclusión de que la forma de amar de jeon era por naturaleza melosa, pero jamás con dobles intenciones. Oh cuán equivocado estaba...


Sus pensamientos fueron interrumpidos por el timbre de salida, saltando de su escritorio para guardar todas sus cosas de manera desordenada y por fin poder encontrarse con el azabache. Corrió fuera del aula hasta la salida, divisando el auto de su amigo a la distancia. Se encaminó a paso rápido hasta que llegó a la puerta del copiloto, entrando cuando escuchó el pestillo automático siendo desbloqueado.


—¡Jeonggukie! —Chilló emocionado al ver el guapo rostro del azabache, avalanzándose contra su cuerpo fornido para abrazarse con necesidad a su torso y ser inmediatamente correspondido por los brazos grandes y protectores de jeon.


—Mi pequeño, hola —Jeongguk saludó en un susurro, estrujando el cuerpo esbelto y cálido de jimin.


Había visto el rostro de emoción pura de su lindo rubio cuando este entró a su auto, derritiendo su corazón de ternura y amor. Besó repetidas veces su cabellera, escuchando las melodiosas risitas de este. Jimin se separó lentamente del abrazo, sintiéndose tan en paz cuando sus ojos conectaron con los del mayor, quien ahora acariciaba sus mejillas con devoción.


—No sabes lo feliz que estoy de verte, te extrañé demasiado —Jeon confesó en un susurro, el ambiente íntimo con el menor dentro de su auto causando estragos en su interior. Tenía tantas ganas de besar a jimin y quedarse con él el resto de la vida. Es lo que más anhelaba, y no sabía si podía seguir esperando...


—Yo a tí ggukie, han sido los 5 meses más duros de mi vida —El menor confesó, también en un susurro, sintiendo cosquillas en el estómago con cada caricia de jeon en sus mejillas.


—Lo sé cariño, te prometo no volver a dejarte abandonado por tanto tiempo. Manejaré de mejor manera mi tiempo, te sacaré a pasear aunque sea una vez a la semana. —Prometió con una sonrisa, sacando una en los labios de jimin también.


—De acuerdo —Respondió este con un leve asentimiento, ensanchando su sonrisa hasta que sus ojitos formaron medias lunas.


Amó ver esa expresión iluminar la carita del pequeño, prometiéndose así mismo jamás ser el causante de que esa preciosa sonrisa se borrara. Besó su frente con cariño y arrancó su auto, poniéndose el cinturón de seguridad y viendo al menor imitar su acción.


—Bien, ¿a dónde quisieras ir minnie? Tenemos toooda la tarde para estar juntos—Preguntó comenzando a conducir, listo para dirigirse a donde jimin le pidiera.


—Mmh pues... vengo muy desarreglado, ¿podríamos hacer algo casual? —Jimin preguntó, encogiéndose en su lugar cuando el mayor volteó su mirada hacia él, analizándolo de arriba a abajo.


—No es cierto, estás hermoso como siempre —Jeongguk concluyó confuso con el ceño fruncido, haciendo a jimin sonrojar violentamente.


—P-pero mi ropa está muy casual~ —Jimin insistió, tomando con sus deditos su sudadera gris y pantalones deportivos rosados.


—Pero tú no necesitas ropas extravagantes para verte perfecto —El mayor señaló como si fuese la cosa más obvia del mundo —Vamos, quería invitarte a comida más fina que de costumbre, para recompensarte el tiempo perdido —Dijo con los ojos en el camino, sin notar la expresión de amor puro con la que jimin lo veía.


El rubio sintió su frágil corazón bombear desenfrenado, escuchando emocionado la forma en la que jeon lo trataba. Realmente no había quien se le compare.


—Te adoro Jeonggukie, pero si vamos a algún restaurante fino tendría que cambiarme ¡no puedo entrar al lado tuyo luciendo estas fachas! Estás muy guapo y yo muy fodongo —Jimin determinó, admirando desde su lugar el porte elegante y sofisticado de jeongguk en una camisa de vestir color vino tinto y un pantalón también de vestir color negro. Definitivamente demasiado sexy y guapo.


—Bueno, está bien —Jeon por fin desistió con un suspiro y el sentimiento de suficiencia llenarle al escuchar el halago de su lindo jimin, cruzando en una avenida para detenerse en un semáforo —vamos a hacer algo. Pasamos por un buen restaurante a pedirlo para llevar, y comemos en mi apartamento, ¿te parece la idea? Puedo poner velas en la mesa del comedor y fingimos que estamos en un restaurante caro —Giró su rostro mientras hablaba, admirando como un lindo sonrojo subía por la carita de jimin.


—¿T-tu apartamento? S-si claro, la verdad es que suena como la mejor opción — Respondió con una risita nerviosa, jugando con sus deditos y los anillos en estos.


No pudo evitar ponerse nervioso ante la mención del apartamento del mayor, pues había estado ahí solamente una vez cuando jeon recién se había mudado hace un año. Fue una visita corta, pero nunca había estado tan solitario con el mayor como lo estuvo en ese día. Regularmente visitaba a jeongguk en la casa de sus padres, quienes eran sus vecinos desde siempre (de ahí la amistad de ambos de prácticamente toda la vida). Había subido a su habitación pero en todo momento estaban los padres de jeongguk en la casa. Ahora no era más así, y estar solo con el azabache había tomado otro significado. Trató de calmar su agitado corazón, repitiéndose una y otra vez que la intimidad que sentía al estar solo con el mayor era subjetiva, y que era solamente él quien la sentía. Si tan solo supiera que jeongguk se sentía igual, asfixiado e impaciente de volver todos los momentos a su lado íntimos y privados.


Salió de sus pensamientos cuando el azabache le propuso lugares de comida, decidiéndose por fin en comprar carne a la parrilla de un restaurante bastante cotizado de la ciudad. Así lo hicieron, dirigiéndose al apartamento de jeongguk una vez la comida estuvo lista.


<<<>>>


Jimin reía bajito cada vez que jeongguk cortaba un pedazo de carne, tomándolo con sus palillos justo antes de que el mayor pudiera hacerlo. Mientras masticaba ruidosamente el pedazo de carne que pertenecía al plato de jeongguk, lo vio resignarse y repetir la acción de antes, soltando una carcajada cuando el azabache estuvo a punto de tomar el nuevo pedazo de carne, pero fracasó en el último segundo cuando él le ganó y lo tomó.


—Me debes como medio filete de carne, jimin


Las palabras del mayor le hicieron reír aún más fuerte, viendo enternecido como su risa contagiaba a jeongguk, quien comenzó a reír también de forma frustrada.


—L-lo siento ggukie, puedes tomar lo que quieras de mi plato —La risa por fin cesó y pudo formular oraciones con sentido, empujando su plato suavemente en dirección al mayor.


—No te preocupes, sigue comiendo cariño. Igual nunca te acabas lo que te sirves, me comeré lo que dejes —Jeongguk respondió, haciéndole sonrojar.


Era una de las tantas costumbres que tenían juntos, pero el azabache desde siempre había tenido un apetito más grande que el suyo, y cada que no se acababa su plato de comida (el 90% de las veces), su mejor amigo estaba ahí para aspirar sus sobras como una aspiradora.


Comieron el resto de la comida en un cómodo y agradable silencio, con las velas iluminando la estancia tal y como jeon había sugerido y música suave de jazz creando una atmósfera romántica. Ya hace mucho que los nervios habían abandonado el cuerpo de jimin, y afuera, el cielo se encontraba nublado avisando que una tormenta se avecinaba. Jimin agradeció llevar una sudadera afelpada porque el frío se hacía cada vez más presente.


Se movieron al sofá luego de lavar sus platos entre risas, sentándose al lado del otro frente a la televisión. La encendieron en volumen bajo para distraerse. Pasaban una 'chick flick' de esas de los 2,000, perfecta para dejarla de fondo mientras conversaban entre ellos.


—La comida estuvo deliciosa ggukie, muchas gracias~ prometo invitarte a muchas comidas cuando tenga trabajo —Jimin prometió risueño, suspirando satisfecho cuando jeongguk acarició su abdomen con suavidad.


Su cabeza estaba recostada en el sofá, y jeon lo veía desde un poco más arriba con su codo recostado en el cojín, al lado de sus cabellos rubios. Su propia mano sostenía su guapo rostro y las caricias en su abdomen se movieron poco a poco hasta su cintura, haciéndole suspirar entrecortado. Supo cómo controlar sus expresiones faciales para no ser obvio, pero debía admitir que las manos de jeongguk en su cintura eran su debilidad.


—Es para mí un gusto minnie, no me debes nada —Afirmó gentil, sin parar con sus suaves caricias —Cuéntame, ¿cómo has estado? Te veo tan lindo como de costumbre, pero algo apagado, ¿ha sucedido algo aparte de no poder vernos? —Jeon cambió de tema, subiendo su mano que anteriormente estaba en al abdomen del rubio a su carita preciosa.


Había notado la expresión del menor más triste que nunca y este había reemplazado sus lindas ropas de colores pastel entalladas a su cuerpo, por ropa deportiva, que si bien no le quitaba ni un gramo de belleza, no era usual en él.


—P-pues... más que todo ha sido eso ggukie, pero creo que también me he sentido inseguro de mí mismo últimamente... —Admitió en plena confianza, viendo la expresión del azabache cambiar a una confundida e incrédula.


Él jamás había tenido problemas de autoestima, verdaderamente nunca le había puesto demasiada atención a su aspecto, pero supuso que las hormonas y la constante presión de la sociedad de verse de cierta manera por fin le estaban jugando en su contra. Eso, y también el hecho de que era diferente a todos los chicos que conocía...


—No lo comprendo minnie... ¿te sientes inseguro por tu aspecto? —Jeongguk preguntó sorprendido, recibiendo un asentimiento apenado del rubio. —Oh cariño, pero si eres tan lindo... ¿no has tenido algún novio o novia? Estoy seguro de que muchos están detrás de tí — Sugirió ligeramente celoso, recordando como incluso los chicos que cursaban con él durante la escuela preguntaban por el menor.


El (en ese entonces) castaño había sido precioso y llamativo para muchos de sus compañeros de año, no digamos para los compañeros del año de jimin. Estaba seguro que eso seguía siendo así, pero el menor no parecía notarlo...


—No ggukie, la verdad es que no... hubo un chico... —Ante esa respuesta, jeon no pudo evitar sentir una punzada de celos atravesarlo. ¿Un chico? Siguió escuchando lo que jimin tuviese que contarle —Él.. él comenzó a ser mi crush, fue por una verdadera estupidez, pero se me hizo muy lindo cuando me ayudó a recoger mis cuadernos una vez que tropecé en los pasillos. —Jimin rememoró cómico —Creí que tal vez podría intentar algo con él y lo invité a tomar un café, pero él solo... él solo me dijo que no, y se fue con cara de asco... —Relató con resentimiento. Recordaba haber pensado que tal vez, si jeon no correspondía sus sentimientos, alguien más podría. Pero al ver la expresión de asco de ese chico, se sintió una cucaracha asquerosa de alcantarilla —¿Sabés ggukie? Es estúpido, porque no me dolió tanto que me haya rechazado, sino saber que le causaba tanta repulsión a alguien como para ni siquiera ser amable conmigo —Terminó con un bufido, sintiendo sus ojos picar con lágrimas de impotencia.


Ya había asumido que no podía gustarle a alguien tan guapo y genial como jeongguk, pero saber que tampoco podía gustarle a un chico de su edad terminó por romper lo que poco a poco ya se estaba resquebrajando; su autoestima.


Jeongguk terminó de escuchar la historia con un vacío incómodo en su estómago, viendo los ojos de su pequeño llenarse de lágrimas.


—¿Sabes minnie? Él se lo pierde, es un idiota que no merece ni que respires cerca de él. Cualquier otro sería dichoso de tenerte como novio, o de siquiera tener una cita contigo —Jeongguk trató de hacerle entender, viendo con el corazón roto como una sonrisa triste pintaba el rostro de su jimin.


—No ggukie, lo dudo mucho... no sólo me siento tan blando como una papa sin sal, también... t-tambien soy diferente... no pertenezco, temo que la gente descubra lo que está mal conmigo y me rechacen —el rubio se sintió demasiado vulnerable entonces, derramando dos lágrimas cuando el llanto fue imposible de retener.


—¿Lo que está mal?, ¿qué está mal, cariño?—El azabache no comprendió, secando las lágrimas del menor con sus pulgares.


—Y-ya sabes... m-mis mis partes íntimas —Jimin explicó ligeramente incómodo, tratando de evitar expandirse demasiado en el tema.


Tenía un coño en vez de un pene, eso había sido así desde siempre y jamás le había dado importancia a ese hecho hasta que se dio cuenta de que en algún momento iba a tener sexo, cayendo en cuenta de lo difícil que sería para la gente entender que a pesar de ser un chico contaba con órganos reproductores tanto femeninos como masculinos.


Jeongguk lo sabía porque él mismo le había contado hacía mucho tiempo, así que eso fue suficiente para hacerle entender.


Sin quererlo realmente, jeongguk sintió un tirón en sus pantalones ante esa respuesta, comprendiendo en su totalidad y tratando de disimular lo que eso causaba en él. No era el momento... ¿O sí?


—Oye... minnie, eso no es nada malo, no hay nada malo contigo... —Expresó, acariciando la mejilla rellenita del rubio. Este sonrió triste, incrédulo hasta cierto punto de esas palabras. Pudo ver a través de esa expresión, necesitando que jimin entendiera que no había nada malo con él, y que jamás lo habría —Eres... hermoso jimin, eres una belleza, y me duele tanto que no puedas verlo, que no puedas verte a través de mis ojos.—Mientras hablaba, podía ver la expresión de jimin cambiar lentamente — Eres tan perfecto cariño, nadie causa lo que tú causas en mí, y hay mucha gente que desearía poder llamarte su novio, incluyéndome... —Confesó en un susurro, viendo a jimin sorprenderse ante su afirmación.


Estaba determinado en hacerle ver a jimin lo hermoso que era y las muchas revoluciones que causaba en él. Ya no más ocultarlo, ya no más posponerlo, necesitaba que jimin entendiera lo hermoso que era, y las palabras ya no parecían ser suficientes...


—¿Q-qué? —Jimin preguntó en un hilito de voz, incapaz de procesar lo que había escuchado. Jeongguk estaba confesando frente a él lo que llevaba esperando toda una vida. Sus ojos se llenaron de lágrimas nuevamente, y jeongguk se acercó más a su rostro, a tal punto que lo único que separaba sus bocas eran sus narices rozándose entre sí.


—Lo que escuchaste cariño, me cansé de ocultarlo, no puedo verte sufriendo por pensar que no eres el chico más hermoso de este universo, no puedo verte llorando por culpa de un idiota que no sabe valorar lo que tiene frente a él... no puedo soportar mas tiempo sin que sepas que estoy perdidamente enamorado de tí desde que tengo memoria—Se sinceró, sin poder despegar sus ojos de los labios mullidos y carnosos del rubio. Había deseado besar esos lindos belfos desde que tenía trece años, y estaba a punto de lograrlo.


—Jeonggukie... t-te amo tanto. Estoy tan enamorado de tí, n-no puedo creer que me correspondas —Jimin sollozó aliviado y feliz, lágrimas espesas bajaban por sus mejillas mientras que con sus manitas se aferró necesitado a la camisa de jeongguk.


—Te amo jimin, déjame demostrarte lo mucho que me encantas —Propuso con un tono no solo de amor, sino de lujuria y necesidad.


Jimin asintió sonrojado, gimiendo suavemente y abriendo sus piernas lentamente, invitando al mayor a posicionarse entre ellas. Eso fue todo lo que jeon necesitó, tomando la cintura esbelta de su pequeño para por fin, besarlo con cruda necesidad. El rubio no pudo evitar gemir nuevamente cuando sus labios impactaron con los cálidos y finos de jeongguk, sosteniéndose ahora de su cuello mientras este se escabullía con agilidad entre sus piernas. Sintió su coño vergonzosamente cálido y hormigueante impactar suavemente contra el abdomen de jeon, soltando un gemido agudo cuando el mayor lo apretó mas contra su cuerpo, dejando nulo espacio entre ambos. Enredó sus piernas descaradamente en la cintura de jeongguk y sintió su intimidad humedecerse gracias a la boca experta del azabache sobre la suya. Trataba de seguir el beso lo mejor posible, pero gracias a su inexperiencia, tan solo podía abrir su labios y dejar que jeon tomara el control. Se dejó hacer, eufórico de sentir esas nuevas sensaciones a cargo de su jeonggukie.


El azabache se deleitó en la húmeda y deliciosa boca de su pequeño, disfrutando de tener ese cuerpo esbelto y curvo totalmente pegado al suyo. Sus manos se paseaban codiciosas por todo el cuerpo de jimin, por su cintura diminuta y perfecta, por sus lindas caderas redondas, hasta llegar a su respringado culo y repetir el patrón una y otra vez. Siempre había querido tocar a jimin, desde que había entrado en la pubertad había nacido un deseo carnal en él de explorar a jimin con sus manos y labios, y hasta ese momento se estaba cumpliendo. Había tocado a muchos y muchas otras antes, pero nadie como su pequeño, nadie siquiera podía compararse. Su desastrosa primera vez no pudo ser con jimin como lo había anhelado, pero al menos ahora, tenía la experiencia necesaria para hacer al rubio delirar bajo sus toques y caricias íntimas. Invirtió las posiciones de sus cuerpos en el sofá cuando sintió a jimin retorcerse bajo suya, comenzando a restregarse contra él de manera necesitada. Una vez tuvo a jimin a horcajadas, lo incitó a moverse sobre su pelvis, separándose suavemente del beso para verlo desde abajo, con sus labios hinchados y ojitos llorosos gracias al placer. Esa pecaminosa imagen fue su perdición, gimiendo ronco al mismo tiempo que su lindo jimin se movía descoordinado sobre su muy despierta polla.


—Sólo mírate bebé... eres simplemente perfecto—Expresó extasiado, haciendo a jimin gemir ante el apodo meloso que había utilizado.


Acarició el labio inferior del menor al mismo tiempo que guiaba los movimientos de este con su mano derecha, admirándolo de arriba a abajo. No podía quitar sus ojos de esa hermosura.


Podía sentir como el calor de la intimidad de jimin traspasaba su ropa, restregándose una y otra vez sobre él. El pequeño apenas podía mantener el contacto visual con él, gimiendo cada vez que sus entrepiernas rozaban entre sí.


—G-ggukie q-quiero que hagamos el amor, p-por favor —Jimin suplicó necesitado, necesitado de jeon, de sus manos sobre su cuerpo, de sus labios en su intimidad, de absolutamente todo lo que era jeongguk.


Sus bragas se sentían empapadas, a tal punto que una mancha de su lubricante natural probablemente ya se estaba formando en sus pantalones deportivos. Se sentía en su límite, y ver a jeon bajo su cuerpo con esa expresión de lujuria pintada en su rostro no ayudaba a su situación.


—Te haré el amor bebé, voy a cuidarte y a hacerte sentir bien, te lo prometo —Jeongguk respondió decidido, tomando las manos pequeñas de su jimin entre las suyas y besándolas con vehemencia.


Se levantó del sofá con jimin en brazos, tomándolo firmemente de sus muslos hasta que llegaron a su habitación. Dejó al rubio tendido en la cama, mientras él encendía algunas lámparas de luz cálida. Por el invierno, el anochecer estaba más cerca cada vez, y gracias a la tormenta que ya se libraba en el exterior, la luz dentro de la habitación era casi nula, y necesitaba poder ver a jimin en todo su esplendor.


Mientras tanto, el rubio esperaba con anticipación, aún sin poder creer del todo lo que estaba sucediendo. Olfateó el aroma masculino y relajante de jeongguk en las sábanas y almohadas a su alrededor, retozando en la cama al ver como el mayor regresaba con él. El azabache comenzó a besarlo desenfrenadamente otra vez, reduciéndolo a un desastre de gemidos y jadeos excitados. Cada vez entendía el ritmo de los besos mejor, moviendo sus labios al compaz de los de jeon. Un escalofrío le recorrió de piez a cabeza cuando las manos del mayor se escabulleron bajo su sudadera, acariciando codicioso todo su abdomen y cintura, bajando lentamente hasta tocar su abdomen bajo.


—Déjame desnudarte, por favor minnie —Jeongguk musitó separándose del beso, viendo las mejillas del rubio encenderse en un adorable sonrojo.


Jimin sintió todo el calor concentrarse en su vagina al escuchar esas palabras, disfrutando de las caricias en su cuerpo. Esto era lo que más anhelaba, y no dejaría que las inseguridades arruinaran su oportunidad de cumplir ese anhelo.


—H-hazlo ggukie~ s-soy todo tuyo —Permitió con la voz temblorosa, tanto gracias a la excitación como a los nervios.


—Te cuidaré minnie... —Jeongguk aseguró, besando las manos de su pequeño antes de subir su sudadera por su torso, sacándola por su cabeza y admirando por fin su desnudez parcial. Se tomó su tiempo para admirar y acariciar la piel lechosa y suave frente a él, escuchando los jadeos excitados de jimin. —Nunca me cansaré de decirlo, eres tan precioso bebé —Halagó hipnotizado, viendo como jimin se movía y arqueaba impaciente sobre sus sábanas ante el halago.


Comenzó un camino de besos desde el pecho del menor hasta bajar lenta y tortuosamente hasta su abdomen, pasando de largo hasta llegar al elástico de sus pantalones, lamiendo obscenamente justo por encima, sacando gemidos de los labios de su jimin. El aroma embriagante y pesado del rubio satisfacía su olfato, y aunque lejano y leve, supo gracias a eso que jimin estaba empapado a más no poder. Las ganas de enterrar su rostro entre esas perfectas piernas aumentando cada segundo.


Jimin suspiró entrecortado cuando jeongguk comenzó a bajar sus pantalones lentamente, aún sin detener sus besos y lamidas en todo su abdomen. Se tensó al sentir el aire frío chocar contra la piel caliente de sus muslos, sintiéndose tan expuesto cuando lo único cubriendo su cuerpo ahora eran sus bragas rosadas de algodón, una prenda tan aburrida que deseó haber usado algo con encaje ese día.


Sin embargo, a jeon no pareció importarle el tipo de ropa interior que llevaba, pues se incorporó nuevamente en la cama para admirarlo de arriba a abajo, sintiendo sus sistemas fallar. Jimin era tan lindo y sexy, tan curvilineo y redondito en los lugares adecuados. Su monte de venus sobresalía suavemente, incitándolo a deshacerse de las braguitas de una vez por todas. Estuvo a punto de jalarlas y quitarlas de una vez por todas, hasta que jimin detuvo sus manos y habló con la voz temblorosa.


—E-espera... ¿y-y si no te gusta? —La preocupación llenó su sistema al ver lo que estaba por pasar, la inseguridad de no ser como los otros chicos volvió a atacarle.


—Me va a gustar amor, todo tú me gustas.— Aseguró jeon, sus pulgares acariciando justo encima de la pretina de las braguitas.


Con un suave asentimiento de parte de jimin, retiró por fin el pequeño calzoncito ya húmedo, juntando la tela en su mano y llevándola a su nariz, inhalando profundamente con los ojos cerrados. Gimió profundamente excitado al percibir la prenda totalmente impregnada del delicioso aroma almizclado y dulce de su jimin, tan pesado y adictivo. Se deleitó todo lo que quiso con ese aroma, escuchando los audibles gemiditos del rubio.


El menor gimió excitado y sorprendido al ver la acción de jeongguk, quien enterraba su nariz en la tela rosada con vehemencia, inhalando su aroma con lujuria. No podía mentir, la escena lo tenía tanto nervioso como excitado. Conocía su propio aroma, y sabía que no era a chocolates y magdalenas, pero eso no parecía importarle al mayor.


—Adoro tu aroma, bebé, tan delicioso como siempre lo imaginé... —jeon musitó extasiado y con la verga tan dura como una roca, dejando las bragas por un lado y comenzando a acariciar suavemente el monte de venus lampiño y terso de jimin. —Quisiera verte... y saborearte, ¿me dejarías cariño? —Preguntó expectante, ansioso de ver a jimin en todo su esplendor y poder comerlo con el hambre que le tenía. Su comentario causó un sonrojo en las mejillas de su pastelito, viéndose tan adorable en ese momento.


—S-si ggukie, q-quiero que... hagas eso —Jimin aceptó apenado, sin poder pronunciar las palabras que pasaban por su mente por el bochorno que le producían.


Quería que jeongguk lo devorara y lo marcara como suyo, que se deleitara con la calidez y el sabor de su vagina hasta saciarse, y que nadie jamás pudiese compararse a él. Quería con tantas ganas que todas las palabras de jeongguk fueran ciertas, ser suficiente y más para su mejor amigo.


—Bien pequeño, vamos a hacer eso entonces —Jeon rió enternecido al ver a jimin tan apenado y sonrojado, queriendo cuidarlo y guiarlo en esa nueva experiencia, hacerlo sentir tan bien que hasta olvidara su nombre y cualquier inseguridad que alguna vez haya sentido.


Por fin, abrió las piernas de su lindo jimin con delicadeza, exponiendo su intimidad por fin. La respiración se atascó en su garganta al ver lo que esas piernas escondían, sintiendo la excitación y adrenalina burbujear en todo su cuerpo. Gimió roncamente y con su dedo acarició la conchita húmeda y rosada, sintiendo todos sus sistemas fallar cuando jimin chilló de la excitación.


Había tenido una curiosidad enorme desde que jimin le había hablado de su diferencia. Poco a poco, esa curiosidad se había convertido en deseo, y ahora que tenía la dicha de ver ese tesoro, nada jamás podría superarlo.


Jimin tenía la vagina más hermosa y perfecta que había visto jamás. No sólo era el coño del amor de su vida, también era perfecto en cada aspecto. Lampiño y rosado, regordete en los lugares correctos, y los pliegues rosados apenas sobresalían de entre los labios mayores, haciéndole agua la boca. Aunque, a decir verdad, hubiese amado la intimidad de su pequeño de la forma que fuera.


—Tienes el coño más lindo que haya visto jamás amor, soy tan afortunado de ser yo quien pueda probarte y hacerte sentir bien... —Halagó hipnotizado, acariciando de arriba a abajo el pequeño coño rosadito.


Jimin sentía un calor insoportable y asfixiante en su interior, siendo tocado y admirado por el mayor, quien no despegaba sus ojos ni sus dedos de su intimidad, esa de la que había evitado hablar y pensar en los últimos meses gracias a la inseguridad. Ahora, ya no había más inseguridad, tan solo un sentimiento de orgullo inundando su pecho al ver al amor de su vida admirándolo como si fuese una obra de arte, deseándolo como nadie antes lo había hecho.


—H-hazlo ya ggukie~ p-por favor~ —Suplicó necesitado, llevando sus pequeños deditos hasta su vagina y separando sus labios suavemente, invitando a jeon a hundir su lengua entre estos y devorarlo completo.


—Dios mio bebé, eres tan sexy —Fue lo último que jeon dijo antes de hundirse entre sus piernas, lamiendo toda su vagina con fervor, haciéndole gemir agudo y fuera de sí.


Jamás había sentido nada parecido en su vida, amando la sensación de la lengua cálida y húmeda de jeongguk lamiendo su intimidad. Se sintió desfallecer al ser testigo de la forma hambrienta en que su mejor amigo lo comía, tan desesperado por obtener más de él.


—Eres lo mas delicioso que he tenido la dicha de probar amor, nunca tendré suficiente de tí —Jeongguk halagó agitado y con la mente nublada de excitación, el aroma y sabor de jimin inundando todos sus sentidos, inhibiendo su habilidad para pensar en cualquier otra cosa que no fuese en jimin, jimin y más jimin.


Jamás había visto ni probado a nadie igual, nadie como su pequeño pastelito hermoso. Probó a jimin cuantas veces quiso, lo lamió de arriba a abajo, lo chupó y se deleitó con su sabor y la textura suave y resbaladiza de su coño. El rubio no podía parar de gemir y removerse en las sábanas, chillando excitado cada vez que su clítoris sensible era chupado por la experta boca de su jeongguk. Por si fuese poco, el mayor comenzó a penetrar en su virgen agujero con su lengua, saboreando el flujo blanquecino que salía a borbotones gracias a la excitación quemante en su cuerpo.


—A-ah ah ggukie, ggukie~ m-me chupas tan rico~ n-necesito... n-necesito mas~ —Suplicó en su límite, tan caliente y sobreestimulado.


Jeongguk no se hizo de rogar, tomando las caderas del menor y girándolo sobre el colchón, dejándolo bocabajo. Jimin gimió nervioso cuando su culo fue alzado en el aire y una nalgada resonó en las cuatro paredes de la habitación, escociendo deliciosamente en su piel sensible. El mayor admiró el culo redondo y jugoso de su pequeño con lujuria, acariciando desde los dos lindos hoyuelos en la espalda baja, hasta bajar poco a poco con caricias y abrir las bonitas nalgas con sus pulgares, recreándose una y otra vez en la imagen de los perfectos genitales de jimin.


Jimin se impacentó rápidamente, arqueando de sobremanera su espalda para que jeongguk siguiera con lo que hacía. Lo que no esperó, fue sentir la lengua de su amado lamer desde su clítoris, abriendo suavemente los pliegues de su coño y terminar lamiendo su ano, produciendo un sonrojo bochornoso en toda su cara.


—N-no ggukie a-ahi no~


Sin embargo, sus súplicas no sirvieron de nada, jeongguk siguió lamiéndolo todo, absolutamente todo, sin darle tregua alguna. Sintió sus dedos largos comenzar a frotar su clítoris de un lado al otro, dejándolo todo sensible y necesitado.


Estaba siendo explorado de una manera que jamás imaginó, abierto de piernas mientras jeon lamía su ano y penetraba en su vaginita simultáneamente, haciéndose cargo de su sensible clitoris con sus dedos expertos. Era simplemente delicioso, una sensación tan adictiva que lo recorría de los pies a la cabeza. Sólo podía pensar en lo bien que se sentía y lo mucho que amaba a jeongguk, lo mucho que había anhelado un momento así junto a él.


El azabache sentía que podría venirse sólo con tocar y saborear a jimin, amando el privilegio que tenía de escuchar sus agudos y melodiosos gemidos, tal y como siempre lo imaginó. Había soñado con ese momento durante años, pero nada jamás podría superar la realidad. Supo que jimin estaba cerca de su primer orgasmo cuando los gemidos aumentaron de volumen y su linda vagina se puso tan mojada, creando un sonido húmedo y obsceno cada vez que su lengua se hundía dentro.


—¿Vas a venirte ya, amor? —Tentó lujurioso, entregando besos húmedos y apasionados sobre la rosada intimidad, una y otra vez. Su mano en ningún momento había dejado de acariciar el clítoris.


—C-creo q-que si ggukie~ ¡s-sigue p-por favor! —Jimin respondió indeciso, sintiendo el calor acumularse deliciosamente en su abdomen bajo.


Jeongguk siguió como él se lo había pedido, pero en vez de dejarlo en cuatro, volvió a acomodarlo bocarriba en el colchón, abriendo sus piernas y continuando con sus lascivos toques y lamidas. El mayor necesitaba tener a jimin a la vista cuando su orgasmo llegase, necesitaba ver su rostro de éxtasis y escuchar sus gemidos agudos.


Jimin gimió desesperado cuando estuvo a punto de llegar, cerrando sus ojos con fuerza ante la sensación de éxtasis recorriéndolo de pies a cabeza. Sabía que ese orgasmo sería diferente a todos los que había tenido anteriormente, solo en su habitación, lo sentía tan quemante y desesperante que cuando por fin llegó, sintió que podría desmayarse.


—¡G-ggukie s-se siente d-delicioso! ¡N-no puedo! —Gritó desesperado cuando de su coño salió un squirt prolongado que salpicó el rostro de jeon, sollozando de la excitación sin poder dejar de arquear su espalda. Trataba inútilmente de cerrar sus piernas para aliviar aunque sea un poco el placer asfixiante que estaba sintiendo en ese momento, pero el mayor no le dejaba, sosteniendo sus muslos con firmeza.


Su intenso orgasmo menguó poco a poco, mientras jeon no dejaba de chupar su sobreestimulado coño hasta dejarlo seco y saciado, entregando una última y lenta lamida que lo hizo suspirar entrecortado. Respiró agitado cuando jeon se alejó del medio de sus piernas, llevando su manita hasta acunar su vaginita húmeda e hinchada, acariciandose lentamente sin poder creer que acababa de tener un orgasmo gracias a la boca de jeongguk.


Y pensar que la diversión apenas acababa de comenzar...


—J-jeonggukie... acércate p-por favor —Aún con sus ojitos entrecerrados gracias al reciente placer, llamó al mayor, necesitando de su calor y cariño en ese instante. Se encontraba tan vulnerable que sentía que podía llorar. El orgasmo realmente le había dejado los sentimientos a flor de piel.


Jeongguk se acercó sin rechistar, soportando su propio peso para chocar sus labios con los del rubio y besarlo con cariño y pasión. Sintió los brazos de este enredarse en su cuello, y besarlo de vuelta de manera suave y acompasada, tan sólo sus labios conociéndose un poco más. Aún se encontraba gratamente sorprendido luego del escandaloso orgasmo que él había provocado. Jamás en la vida se hubiese imaginado que jimin era de los que chorreaban, pero ahí estaba su pequeño, superando todas y cada una de sus expectativas. Había sentido su polla a punto de explotar cuando el húmedo y rosado coño había soltado todo en su rostro, recreándose en la manera tan sexy y devastadora en la que jimin se arqueaba sin poder dejar de chorrear.


El rubio se sintió completo bajo las caricias y besos de jeon, saboreándose así mismo en la boca de su amado. Todo lo abrumado y sobreestimulado que había estado desvaneciéndose lentamente, dándole paso nuevamente al placer. Estaba completa y absolutamente desnudo, bajo el cuerpo de la persona que más amaba en el mundo, mientras este no paraba de acariciarlo y besarlo. Definitivamente tenía que ser el mejor día de su vida.


—Ggukie y-yo... ¿p-puedo desnudarte también? —Preguntó luego de largos minutos de besos húmedos y apasionados, separándose lentamente para poder preguntar. Ansiaba demasiado ver el cuerpo de jeongguk, pero en especial, sentirlo sobre el suyo, que sus pieles cálidas se juntaran por fin.


—Claro que puedes, bebé. Soy todo tuyo —Jeongguk musitó, besando repetidamente la nariz de botón de su pequeño.


No había nadie más en el mundo a quien deseara y amara más que a jimin. Quería ser de él solamente, y que pudiera disfrutar de su cuerpo tanto como quisiese, tal como él lo estaba haciendo con el suyo.


El menor sonrió eufórico, besando nuevamente al azabache mientras comenzaba a desabrochar uno a uno lo botones de su camisa, desvelando con ansias su torso fornido. Una vez los botones estuvieron todos desabrochados, retiró la camisa con ayuda de jeon, aún sin despegar sus labios. Una vez el torso estuvo desnudo por completo, se detuvo a admirarlo con lujuria, acariciando los pectorales y abdominales marcados con sus manitas suaves, deleitándose en la manera en la que los músculos se tensaban con cada una de sus caricias. Jeongguk era tan sexy y varonil, deseaba tanto gemir su nombre mientras este lo embestía y lo hacía suyo, pero para eso aún faltaba un poco más.


El azabache se tensó excitado cuando las manos de su pequeño llegaron hasta su cinturón, quitándolo torpemente hasta que pudo abrir su pantalones, bajándolos ansioso. Se sintió tan deseado en ese momento, por lo que su polla se puso más dura y pulzante, deseoso de que jimin lo tocara. Ayudó a bajar sus propios pantalones hasta quitárselos por completo, sintiendo entonces las manitas del rubio tocarlo sobre su bóxer y soltar un gemido de sorpresa. Oh, así que lo había notado...


Jimin se sorprendió cuando sintió la verga dura sobre los boxers, bajando la mirada para ver si lo que sus manos tocaban era correcto. Se sonrojó violentamente al comprobarlo con sus ojos. Sí que lo era. Se había sentado en el regazo de jeongguk incontables veces, tenía una vaga idea de lo que podría encontrarse, pero jamás se esperó que fuese a ser tan grande y grueso...


—Tócame bebé, te lo suplico... —Jeongguk rogó extasiado, ansiando el toque de su lindo rubio por todos lados.


—H-hazme saber si lo hago bien, ggukie —Jimin musitó, antes de comenzar a acariciarlo lentamente, viéndolo a los ojos con esa miradita inocente que lo caracterizaba.


Gimió ronco al sentir las torpes caricias del menor, masajeando su glande de manera inexperta. No le importaba ni un poco, tan solo poder sentir a su pequeño acariciándolo era más que suficiente para él, y era más excitante que cualquier otra cosa. No había quien se le compare, ni porque otros con más experiencia le hubiesen tocado antes. Jimin era todo lo que quería y necesitaba.


—L-lo haces perfecto jimin, usa tus dos manos bebé — musitó con calma, viendo a su lindo jimin asentir despacio.


Sintió entonces como el pequeño usaba sus dos manos como se lo había indicado, pero además, lo hacía directamente sobre su piel, bajando su ropa interior para tocarlo todo. Gimió acabado, hundiendo su rostro en el cuello del rubio mientras este lo acariciaba con pasión, usando ambas manos. Una en la base mientras que con la otra se dedicó a tocar su glande.


Fueron toques lentos e inseguros al principio, pero los disfrutó demasiado. Gimió como jamás lo había hecho y se dedicó a besar el cuello del menor, dejando marcas que se tornarían violáceas por todos lados. Poco a poco, jimin fue aumentando la velocidad, comenzando a masturbarlo mientras dirigía una de sus manitas a sus testículos, haciendo su mejor esfuerzo.


—T-te gusta~... —Jimin afirmó orgulloso al presenciar la manera en la que su amado se deshacía ante sus toques, gimiendo tan ronco y sensual cerca de su oído mientras besaba su cuello apasionadamente.


—Si bebé, m-me fascina. Sigue así, lo haces excelente. — Jeongguk pidió encantado, sintiéndose en su límite —Enfócate ahí amor, así~ —Se aseguró de hacerle saber al menor cuando este acarició su frenillo, llevándolo a su orgasmo poco a poco.


Jimin le obedeció en cada una de sus súplicas, reduciéndolo a temblores y gemidos desesperados, amando cada segundo.


—M-minnie me voy a venir bebé


—H-hazlo ggukie~


La voz de su pequeño fue lo único que necesitó para correrse abundantemente sobre la manita que bombeaba su miembro, derramándose con un largo gemido ronco. Su semen se escurrió hasta caer sobre el abdomen del rubio, quien le dio los últimos jalones a su polla aún semidura. Había estado demasiado tiempo sin atención, por lo que sería difícil bajar su erección completamente. Aún así, su orgasmo a cargo de jimin le trajo tanta satisfacción y paz, sintiendo su corazón bombear sangre desenfrenadamente y su cabeza vacía de pensamientos, tan solo él y su lindo niño en esa habitación. Se recostó con suavidad sobre el pecho del rubio, sintiendo las caricias de este sobre su cabello azabache.


—¿T-te gustó jeonggukie? —La voz suave y dulce de jimin llamó su atención luego de unos minutos en los que se mantuvieron en pleno silencio, elevando su cabeza suavemente para encararlo.


—Lo hiciste increíble amor, te amo tanto —Respondió con una sonrisa perezosa, besando con devoción al menor.


Jimin se sintió orgulloso al escuchar esas palabras, admirando el rostro adorablemente sonrojado y tranquilo de jeongguk. Había amado hacer sentir bien al mayor, escuchar sus perfectos gemidos y ser capaz de tocarlo todo lo que quiso, recreándose en su tamaño y grosor. A decir verdad, no podía esperar a tenerlo dentro, a pesar de que aún no estaba seguro de cómo cabría dentro de él.


—Te amo también ggukie —Respondió cuando el mayor le dio un poco de tregua en medio del beso, reanudándolo con más pasión al momento en el que terminó de hablar.


Las cosas volvieron a calentarse entre ellos, las ganas de explorarse por primera vez aumentando cada vez más en ambos. Los dos habían soñado con ese momento demasiadas veces, y por fin se les estaba cumpliendo. Jeongguk volvió a incorporarse y posicionarse entre las piernas de jimin, notando como este escurría nuevamente de su flujo blanquecino. Sus dedos se movieron lentamente hasta la conchita húmeda, frotando el clítoris con su pulgar, para comenzar a meter su dedo medio dentro de la vagina.


—A-agh g-ggukie —Jimin gimió nervioso, sintiendo como el dedo largo del mayor entraba en él hasta el fondo, acariciándolo con maestría.


No dolió tanto como había anticipado, apenas una pequeña molestia en su interior. Supuso que era por lo dilatado que había quedado luego de su primer orgasmo y lo mucho que se mojaba cuando estaba excitado, pero aún así, tenía miedo de que eventualmente doliera. —J-jeonggukie... cuídame p-por favor, j-jamas he tenido nada adentro de mí, yo s-soy virgen —Un pequeño ataque de verborrea le atacó en ese momento gracias a los nervios, tensándose levemente alrededor del dedo de jeon en su interior.


—Hey bebé... lo sé, te trataré con sumo cuidado. Te dije que iba a cuidarte amor, no lo olvides —Jeongguk respondió reconfortante, acariciando con su mano libre los cabellos rubios de su pequeño, aún acariciando en círculos dentro del muy húmedo y apretado coño.


Jimin asintió más tranquilo, relajando su cuerpo y permitiéndose disfrutar de los toques de jeon. El dedo que había introducido en su interior se movió de adentro hacia afuera con delicadeza, dilatando poco a poco su agujero. Se sintió desfallecer cuando el azabache comenzó a acariciar de arriba a abajo, brindándole tanto placer que sus gemidos agudos volvieron a llenar las cuatro paredes. Chilló extasiado cuando un segundo dedo fue lentamente introducido en su vaginita sensible, recibiendo besos del mayor nuevamente en todo su cuello y parte de su rostro. Se sintió demasiado delicioso, dándole tan solo una pequeña prueba de lo que se avecinaba cuando jeon lo desvirgara de una vez por todas. Se concentró en el placer que los dedos largos le brindaban, chillando ligeramente adolorido cuando un tercer dedo fue introducido, estirándolo tan bien.


—Solo mira eso bebé... tan precioso... quiero follarte tan mal — Jeongguk musitó sin poder despegar sus ojos del coñito rosado abriéndose para recibir sus dedos tan bien, sintiendo lo apretado y caliente que jimin se encontraba.


Ansiaba tanto ser el primero, explorar a su pequeño por todos lados y darle la mejor noche de su vida. Sabía que dolería al principio, pero con los mimos adecuados tomaría tan solo unos cuantos minutos para tener a su bebé llorando del placer. Su jimin se sentía tan apretado y delicioso, la textura aterciopelada y resbaladiza de su interior le hizo enloquecer. Quiso tanto hundir su verga hasta el fondo y ser apretado por esas exquisitas paredes, hasta correrse en abundancia. Sin embargo, fue paciente, pues todavía tenía que preparar a su pastelito para que este pudiera recibirlo. Se dedicó a meter y sacar sus dedos delicadamente, sin dejar de acariciar el clítoris hinchado con su pulgar y la ingle y abdomen bajo con su mano libre, todo con la intención de que jimin se relajara y se excitara. Todo pareció funcionar de maravilla, pues jimin gimió tan agudo como quiso, cerrando sus ojitos y arqueando su espalda, rogando por más. Su verga ya se encontraba completamente dura y lista de nuevo, tan solo con admirar al rubio retorcerse bajo sus caricias.


—G-ggukie s-se siente muy bien~ ¡t-tócame más ahí! — Jimin sollozó desesperado cuando un punto en su interior fue rozado por los dedos del mayor, arqueándose para tratar de volver a alcanzarlo.


—Mhh~ ¿dónde bebé?, ¿aquí? —Preguntó malicioso, doblando sus dedos para tocar el punto G del rubio, haciendo a este gritar.


—¡A-ah si! S-si ggukie~ ahí~


—Con mucho gusto, bonito —Musitó extasiado, curvando sus dedos una y otra vez, haciendo un sonido húmedo que los tuvo a ambos gimiendo del placer.


Jimin sintió que podría volver a venirse en cualquier momento, sintiendo el placer inmenso de los dedos de jeongguk tocando un punto en su interior que lo hacía gemir, más el sonido que eso producía, tan acuoso y obsceno. Se sentía tan irreal el tener los dedos del mayor enterrados en su lugar especial, brindándole un placer tan íntimo y romántico.


—G-ggukie y-yo creo que... creo que me voy a venir d-de nuevo~ —Gimió luego de largos minutos en los que su amor le tocó cuánto quiso, embistiendo dentro de su vaginita y acariciándolo profundamente, llevándolo lentamente a su siguiente orgasmo.


Sin embargo, en el momento en el que esas palabras salieron su boca, los dedos del azabache abandonaron suavemente de su interior, haciéndole sentir inmediatamente un vacío incómodo, acostumbrado ya al sentimiento de los dedos largos llenando su coño.


—G-ggukie... —sus ojos buscaron con necesidad los de jeon, encontrándolos tan oscuros y lujuriosos.


—Perdóname amor, pero quiero que te vengas mientras estoy dentro de tí, ¿te parece bien?


Las palabras roncas de jeongguk le hicieron gemir excitado, cerrando sus muslos para tratar de aliviar el placer que el pensamiento de ser embestido hasta venirse le había causado.


—S-si~ y-yo también quiero eso —Asintió frenético, con un sonrojo adornando sus mejillas.


—Bien amor, así lo haremos entonces —El azabache afirmó, quitándose sus boxers de una vez por todas, comenzando a masturbar su polla lentamente, gruñendo por lo bajo. No podía esperar a enterrarla en su pequeño.


El rubio se deleitó con la imagen de su jeongguk dándose placer así mismo, suspirando encantado al ver el tamaño grande e imponente de su polla.


—E-eres muy grande jeonggukie... —pronunció tanto excitado como nervioso, llevando su mano a su clítoris sin ser consciente, acariciándose al mismo tiempo que el mayor. Se sentía ansioso por recibirlo.


—Lo sé bebé, prometo ser cuidadoso y hacerte sentir bien... —Aseguró con una sonrisa reconfortante, recibiendo un pequeño asentimiento por parte de jimin. Se inclinó hasta su mesita de noche y tomó un condón de su gaveta, a punto de abrirlo y colocárselo, hasta que la manita de jimin interrumpió su acción.


—H-hazlo sin condón ggukie... te lo ruego —Las palabras de su pequeño le tomaron por sorpresa, deteniendo su acción.


—Amor pero tú...


—N-no soy fértil ggukie... si es lo que te preocupa. Si tengo la oportunidad de sentirte sin nada quisiera tomarla, q-quisiera hacer el amor a-así, sentirme uno contigo... —Expresó con lágrimas en sus ojitos, con los sentimientos nuevamente a flor de piel.


Sabía que no era la primera vez de jeongguk, pero quería que ese momento fuese único e inolvidable para ambos, que el sexo fuese tan íntimo y especial, y la memoria de sentir al otro sin ninguna barrera quedase grabada en sus corazones por siempre.


—Entonces así será bebé... no puedo esperar a sentirte —Jeongguk respondió con un sentimiento cálido en su pecho, acercándose hasta que su polla estuvo encima del coño dilatado de jimin.


Jamás en su vida lo había hecho sin condon, no sabía lo que se sentía, pero definitivamente quería averiguarlo con jimin. Al final del día, era con él con quien deseaba tener sexo el resto de su vida, nadie más...


Frotó su glande suavemente contra el clítoris de su pequeño, manchándolo obscenamente con su presemen. Se recreó en la imagen, escuchando los gemidos altos y desesperados de su jimin. Una vez el rubio estuvo gimiendo y rogando por su polla, supo que era hora de comenzar.


Jimin se sintió ansioso y expectante al sentir a jeongguk alinearse con su vagina, soltando un gemido lastimero cuando el glande se hizo paso dentro, abriéndolo incómodamente. Respiró profundamente para concentrarse tan solo en el placer, gimiendo nervioso cuando jeon tuvo la punta metida en su interior.


Jeongguk estaba perdiendo la cordura al sentir las paredes de jimin apretándolo y acogiéndolo en su húmedo calor. La pequeña y linda vaginita virgen se abría deliciosamente, dándole paso a su polla con un poco de dificultad. Apenas tenía la punta gruesa de su verga dentro, y tenía que mantener la compostura para no entrar de una sola estocada. Podía ver a jimin conteniendo el dolor, respirando pesadamente con pequeñas lágrimas en sus ojos, a punto de ser derramadas. Con su pulgar comenzó a hacer círculos en su clítoris, tratando así de aliviar su incomodidad. Una vez sintió a jimin menos tenso, siguió con la intromisión, abriendo más y más el pequeño coño sensible.


—J-jeonggukie duele~ e-eres muy grande —Jimin chilló de dolor, sintiendo su delicada vaginita siendo estirada obscenamente por la verga gorda del mayor. A pesar de sentir fogonazos de placer, el escozor dominaba en ese momento. Su vagina estaba demasiado apretada. Después de todo era virgen, y tener una primera vez con el tamaño de jeon no era tarea fácil.


—Lo sé bebé... lo siento. Te prometo que pasará, solo tienes que tener un poco de paciencia —Jeongguk musitó compasivo, tomando la manita de jimin para dejar un beso en su dorso, aún sin dejar sus caricias lentas en el clitty hinchado.


—E-está bien ggukie... confío en tí—El rubio intentó relajarse, concentrándose en el placer de ser tocado en su clítoris, más la imagen obcena de su coño recibiendo dificultosamente la verga de jeon. Realmente le dolía, pero no podía negar que tener a su amor de toda la vida en su interior le hacía excitar.


Jeongguk continuó entrando con lentitud, estirándolo incómodamente. Cuando sintió que no podría soportarlo más, el azabache se inclinó sobre su cuerpo para comenzar a besar su cuello, distrayéndolo aunque sea un poco del dolor. Los besos codiciosos lograron ponerlo más húmedo y relajado, sin embargo, aún se sentía como si lo estuviesen partiendo a la mitad. Su coño era sensible, jamás había intentado meter nada mas que la punta de sus dedos por lo apretado que se sentía, y ahora estaba ahí, siendo desvirgado por la verga gruesa de jeon. Sabía que su cuerpo dolería luego, pero si eso significaba que el mayor estaría ahí para cuidarlo, podría soportarlo.


—Ggukie... m-mi vaginita me duele~ —Pronunció tembloroso cuando sintió el miembro llegar hasta el fondo, explorando partes de su interior que jamás habían sido tocadas. Podía sentir la pelvis del mayor totalmente pegada a la suya, haciendo cosquillas en su clítoris con su corto vello púbico.


—Lo hiciste bien jimin-ah... lo hiciste excelente —Jeongguk felicitó con la respiración agitada, besando todo el rostro sonrosado de su pequeño.


Sentía la necesidad de arremeter dentro del paraíso húmedo que era el coño de jimin, pero aún no podía. Debía esperar a que este se acostumbrase a la sensación y fuese disfrutable para él, y sabía que no tomaría mucho tiempo para que así fuera. Para él se sentía ya demasiado increíble y delicioso, un sueño hecho realidad. Haber sido el responsable de quitarle la virginidad a su pequeño jimin y poder sentir su miembro ser envuelto por esas paredes aterciopeladas y acogedoras, era un sentimiento que no tenía comparación alguna.


Se incorporó suavemente en sus rodillas para poder admirar el coño de su amor tan lleno de él. Sin embargo, lo que vio le partió el corazón. Jimin estaba sangrando alrededor de su eje, conteniendo el dolor y las lágrimas con una pequeña sonrisa de felicidad. Sabía que su pequeño estaba feliz, pero el dolor también seguía presente en su cuerpo.


—Sé que te duele mi amor... lo siento —Musitó al inclinarse nuevamente sobre jimin, besando sus labios con fervor y cariño en un intento de consolarlo.


—S-si me duele ggukie... pero esto es lo que quiero, es lo que siempre he querido. Te amo tanto jeongguk


Su lindo jimin ya no pudo contener más sus lágrimas, dejándolas salir con un pequeño sollozo que él consoló. Envolvió sus brazos alrededor del cuerpecito del menor, besando todo su rostro y labios con amor.


El rubio tenía demasiadas emociones arremolinadas en su interior, tanto dolor como euforia, amor y una satisfacción enorme. Fue demasiado, así que lloró cuanto quiso entre los brazos de jeon, sintiéndose tan seguro, tan en casa. Lloró por largos minutos, siendo reconfortado con palabras de amor en susurros y caricias en todo su cuerpo. Pronto, el llanto cesó y su cuerpo se relajó, suspirando entrecortado y encarando al mayor. Cuando sus ojos encontraron los grandes de jeongguk, una sonrisa enorme de felicidad y plenitud se pintó en sus labios, viendo al mayor haciendo lo mismo. Se besaron entonces con todo el amor que se tenían, moviendo sus labios al compas de una melodía sorda, una que solo se escuchaba dentro de sus corazones que latían al mismo ritmo.


—Esto es con lo que siempre he soñado yo también mi amor, te amo demasiado Jimin—Jeongguk musitó en medio del beso, siguiendo con este sin esperar respuesta alguna de jimin.


Ya la sabía y no necesitaba escucharla de sus labios en ese momento, tan solo necesitaba besarlo y amarlo con tanta necesidad. Se sintió pleno en ese instante, enterrado hasta el fondo de la persona que amaba mas en el mundo, habiendo confesado su amor por el otro. Pronto, pudo sentir como la vaginita de su jimin comenzó a apretarse suavemente alrededor de su eje, escuchando los preciosos gemidos agudos que salían de su boca. Jimin comenzaba a disfrutar de la sensación de su verga abriendo su interior, a acostumbrarse a su tamaño y a empaparse obcenamente. Podía sentir como las suaves gotas de su lubricante natural manchaban su pelvis y testículos.


—¿Te gusta bebé? Te estás poniendo tan empapado... — Musitó socarrón al separarse del beso, sintiéndose orgulloso de lo resbaladizo y cremoso que se había puesto gracias a él. Jimin lo acogía deliciosamente dentro de su vagina.


—S-si ggukie... s-se está comenzando a sentir demasiado rico~ —Admitió con un sonrojo en sus mejillas, descubriendo poco a poco las sensaciones que ese acto causaba en su ser.


—L-lo sé cariño, y de aquí en adelante sólo se pondrá mejor —Demostró su afirmación con la primera embestida, profunda y placentera para ambos, demostrado en el gemido agudo de jimin.


—S-si~ quiero mas~ —Jimin gimoteó desesperado de sentirse bien, llevando sus deditos a su clítoris. Sin embargo, no fue necesario acaricarse así mismo, jeongguk haciéndose responsable de inmediato.


—Permíteme cariño...


Los dedos del mayor quitaron los suyos del camino, comenzaron a moverse en deliciosos círculos sobre su punto de placer. Fue testigo de cómo la verga grande comenzaba a deslizarse dentro y fuera de su conchita, follándolo deliciosamente. El ardor había pasado a segundo plano, siendo estimulado en su clitty y follado con maestría por la polla del azabache. Estaba seguro que después, cuando la adrenalina y excitación disminuyeran en su cuerpo, toda su parte baja dolería. Sin embargo, ese no era su problema en ese momento.


—G-ggukie más~ ¡más fuerte por favor! m-mi vaginita se siente tan rica y calientita~—Suplicó entre las embestidas del azabache, arqueándose desesperado por más.


—Maldita sea bebé... claro que si —Jeongguk gruñó tan excitado, acatando la petición de su precioso jimin con gusto. Él haría que esa vaginita rosada se pusiera aún más calientita y mojada; para que jimin gimiera más alto, para que disfrutara de la experiencia aún más.


Se incorporó en sus rodillas y con su mano libre tomó el muslo del menor, separando sus piernas obcenamente para arremeter con más fuerza en su interior, sin parar de acariciar el clítoris hinchado. Jimin gimió extasiado ante su acción, abriendo su boquita y cerrando sus ojos ante el placer, viéndose tan erótico y hermoso. Un sonrojo prominente cubría todo su lindo rostro y su cabello rubio se pegaba a su frente gracias al sudor. Aún no podía creer del todo que ese cuerpo esbelto y curvilíneo que había amado y anhelado toda la vida por fin estuviese a su total disposición, arqueándose y tensándose una y otra vez bajo su cuerpo. Disfrutó tanto de ver a su rubio disfrutar, excitado y lubricando obcenamente sobre su polla. Se deleitó con su vagina apretada y hermosa, admirando la manera en la que su verga se hundía tan hondo, sin dejar de estirarlo tan deliciosamente.


Jimin se sentía en el mismísimo cielo en ese instante, amando la sensación de su pequeño coño sensible recibiendo a jeon, ya sin rastro de dolor que le impidiera gemir y sentirse bien. Abrió sus ojos para admirar al mayor, y lo que vio le fascinó. Jeongguk gemía ronco mientras arremetía en su interior, con el ceño fruncido y la respiración agitada sin dejar de acariciar su punto de placer con sus dedos expertos. Su amor se veía tan sexy encima de su cuerpo, abriéndole las piernas y haciéndole el amor con devoción. Parecía que disfrutaba de ese íntimo acto tanto como él, y eso no hizo más que calentar su corazón de amor.


—¿S-se siente rico ggukie? —Se atrevió a preguntar con la voz entrecortada gracias a las constantes embestidas que movían su cuerpo.


—Claro que si bebé... como nunca antes~ —Jeongguk admitió sin dudar, sonriendo orgulloso al ver a jimin gimiendo y manteniendo un contacto visual directo con él, a pesar de que su ceño se fruncía cada tanto ante el placer.


—Y-yo mmh~ t-tambien s-siento rico jeonggukie~ ¡s-se siente tan delicioso!


Su dulce rubio sollozó lujurioso, y pudo admirar la manera en la que sus ojitos volvían a cerrarse ante el placer. Tan hermoso.


—Tienes el coño más delicioso del universo, mi amor... solo mírate, te ves tan hermoso con mi verga estirándote y haciéndote sentir bien —Musitó con lujuria, apartando su mano del pequeño clítoris de su chico para tomar su otro muslo y abrirle las piernas aún más, entrando con más facilidad hasta el fondo.


Eso no hizo más que excitar a su pequeño, quien chilló del placer y dirigió su manita a su clítoris desatendido, acariciandose con desesperación.


Jimin sintió las embestidas tan profundas y deliciosas de jeon, gimiendo y chorreando de su flujo blanquecino en toda su polla. Se sintió desesperado por más, sintiendo que su orgasmo se construía lentamente en su abdomen bajo.


—J-jeonggukie necesito más~ m-más fuerte, más rápido por favor —Suplicó entre gemidos, escuchando el grave gemido de jeongguk ante sus palabras.


—¿Necesitas que te de más fuerte mi amor?, ¿que te destroce el coño con mi verga? —Las palabras del mayor salieron graves y toscas de su boca, sintiendo como las manos grandes y fuertes de este apretaban sus muslos con más fuerza.


Ese cambio en jeongguk le hizo excitarse de sobremanera, abriendo sus ojos ante la sorpresa. No sabía que había en esas palabras y rudeza repentina, pero encendían en él un deseo diferente, más crudo y carnal. Con la excitación creciendo en su interior, respondió decidido.


—S-si ggukie... necesito eso, n-necesito que... que me lo hagas más fuerte~


No pudo decir el mismo tipo de palabras sucias y explícitas que jeon había dicho, no se sentía preparado para eso. Pero con lo que dijo pareció ser más que suficiente, admirando la mirada del mayor oscurecerse.


—Lo que mi príncipe pida... voy a joderte tan duro, hasta dejarte esta linda vaginita tuya tan abierta y llena de mi semen — Su jeongguk declaró con descaro y una sonrisa ladeada en su sexy rostro, haciéndole gemir ante la convicción y dureza en sus palabras.


El mayor se inclinó sobre su cuerpo y apoyó su peso en sus brazos, comenzando a embestirlo de una manera más ruda y rápida, dejándolo totalmente fuera de combate. Buscó desesperado de donde sostenerse, encontrando que la espalda amplia y fornida del mayor era su mejor opción. Sus uñas se enterraron en los omóplatos hasta rasguñar con fuerza la piel bronceada, tratando de manejar el placer asfixiante que calentaba su interior.


Jeongguk se sintió desesperado en el momento en el que la súplica de su rubio salió de sus labios tan pecaminosa y desesperada, nublando su juicio y autocontrol. Si su lindo niño quería que el sexo fuese duro, él se lo daría con gusto, él le daría todo lo que quisiera.


Su verga se hundía con rudeza dentro de la vagina rechoncha de su jimin, sintiendo los rasguños de este en su espalda y sus gemidos agudos resonando en sus oídos. Hundió su rostro en su cuello y comenzó a dejar besos húmedos y chupetones, halagando al pequeño bajo su cuerpo en susurros cada tanto. Cambió ligeramente el ángulo de sus embestidas, golpeando entonces el punto G del menor.


—¡A-ah ggukie! ¡m-más ahí p-porfavor~! —Jimin suplicó necesitado cuando sintió las embestidas rozar continuamente ese punto en su interior que lo hacía sentir tan bien.


—Sé que te fascina ahí bebé... voy a llevarte a tu orgasmo


Tomando provecho de la flexibilidad nata de jimin, tomó sus piernas y las levantó hasta que tuvo los tobillos sobre sus hombros, llegando tan profundo y golpeando el punto dulce del menor cada vez que embestía, escuchando sus gemidos hacerse cada vez más agudos y desesperados.


—A-ay jeonggukie ¡q-que rico! S-se siente muy bien~ me voy a venir... —Jimin sollozó cuando sintió las embestidas hacerse más certeras en esa posición vergonzosa, sin poder hacer más que gritar por más y retorcerse del placer bajo el cuerpo de jeon.


Jeongguk sintió que podría venirse tan solo con escuchar los pecaminosos gemidos agudos del rubio. En un intento de acallarlos y aguantar un poco más para el orgasmo, se inclinó a besar los labios rellenos y rosados de jimin, flexionando sus temblorosas rodillas sobre sus hombros hasta que no hubo espacio alguno entre sus cuerpos. 


El menor sintió el placer quemar insoportable en su parte baja cuando su cuerpo fue aprisionado bajo el del azabache, siendo salvajemente besado por este mientras su pequeño clítoris era estimulado continuamente por el roce de sus cuerpos. Era obcena la cantidad de lubricante que se derramaba de su vaginita, creando una mancha blanquecina en los cobertores gris oscuro de jeongguk y produciendo un sonido obceno y acuoso con cada embestida dada en su interior. Estaba a punto de correrse, sollozando entre el desordenado beso húmedo y apretando las sábanas bajo su cuerpo, hiperventilando desesperado. Cuando sintió todas las sensaciones juntas acumularse en su cuerpo, cortó el beso para poder soltar un gemido desgarrado y agudo, llegando por fin a la cúspide.


—¡J-jeonggukie! ¡S-se siente d-demasiado rico~! —Gritó desesperado, retorciéndose en su orgasmo asfixiante mientras un escandaloso squirt mojaba la unión de sus cuerpos.


Los espasmos de su intenso éxtasis se extendieron hasta que jeongguk acabó en su interior unos segundos después, haciéndole gemir al sentirse tan lleno de su caliente semen espeso.


—M-maldita mierda, jimin... —El azabache gruñó cuando su intenso orgasmo explotó obcenamente en el interior del pequeño, manchando su linda vagina con todo su semen.


El rubio gimió cuando sus piernas temblorosas fueron bajadas por el mayor, dejándolo nuevamente en la posición de piernas abiertas. Lo vio gemir y gruñir tan sexy sobre su cuerpo, embistiendo un par de veces hasta vaciarse por completo dentro de su pequeña conchita satisfecha y sensible.


En definitiva, había sido el orgasmo más fuerte y devastador que ambos habían experimentado, pero sobretodo, para jimin.


Jeongguk se deleitó con la imagen de su pequeño rubio totalmente acabado, desplomado sobre sus sábanas con un adorable sonrojo por todo su cuerpo y el sudor bajando lentamente por su frente. Salió con lentitud del sobreestimulado coño, haciendo a jimin gemir por cada centímetro que sacó de su verga. Sus lindas piernas aún obcenamente abiertas, revelaban su coño deliciosamente dilatado y rojizo, levemente irritado gracias a la fuerza de sus embestidas.


Admiró la linda vaginita todo lo que quiso, recreándose en la imagen de como sus gorditos labios mayores se habían tornado de un color rojizo profundo gracias al continuo golpeteo de sus pieles y sus lindos pliegues maltratados se separaban suavemente para desvelar su agujero abierto y con restos de sangre. Había sido una noche extensa para jimin, no podía olvidar que al principio había sido doloroso. Pero a jimin aún no parecía caerle el veinte de que en unos minutos, su parte baja dolería...


—Q-que rico estuvo ggukie...—El rubio llevó sus deditos hasta su vaginita húmeda, sintiéndose tan dilatado e hinchado así mismo, soltando un gemido al pasar sus falanges por su clítoris hipersensible.


—¿Te gustó mi amor? —El azabache cuestionó en un susurro ronco, admirando con amor el lindo rostro de su pequeño adornado por un prominente sonrojo y la expresión de satisfacción máxima.


—S-si jeonggukie, lo amé —Admitió sonrojado, suspirando enamorado cuando el mayor dejó un camino de besos desde su vulva regordeta, recorriendo su monte de venus y abdomen, hasta llegar a su rostro y plantar un beso en sus labios.


Correspondió gustoso, enredando sus brazos en el cuello del azabache. Aún estaba aprendiendo a besar, y aunque aún era bastante torpe, sus labios comenzaban a moverse con más fluidez y pasión sobre los de jeongguk.


—Yo también lo amé bebé... eres inigualable, jamás nadie se podrá comparar contigo — Jeongguk musitó separándose del beso, acariciando las mejillas rellenas y sonrojadas del pequeño rubio.


—Te amo mucho ggukie... gracias por cuidarme tanto y darme la mejor noche de mi vida —Jimin respondió en voz baja, como si estuviese contando un secreto. Sus ojos se llenaron de lágrimas de felicidad, y antes de darse cuenta, jeon lo estaba besando nuevamente con pasión.


Se regocijó en el beso cariñoso, atrayendo el cuerpo grande y fornido de jeongguk más cerca del suyo. El azabache hubiese seguido gustoso con el delicioso beso, si no hubiese sido por el gemido de disconformidad de jimin que le hizo cortar el beso.


—¿Qué pasa cariño?


—E-es que s-se siente caliente—El rubio expresó incómodo, señalando su vagina y observando como el mayor bajaba la mirada—S-se siente extraño... como sí ¡a-ah!— sintió su coño contraerse hasta que el semen de jeongguk se escurrió vergonzosamente fuera de su agujero, pintando un sonrojo bochornoso en toda su cara cuando el calor volvió a apoderarse de su intimidad.


—Jodida mierda minnie... —El mayor maldijo entre dientes al presenciar como toda su esencia se escurría fuera del agujero recién follado del menor hasta caer en sus sábanas. Tapó su boca para evitar soltar más maldiciones y respiró profundamente, intentando de esa manera calmar sus ganas de volver a comer al pequeño.


Sin embargo, todo el autocontrol que había logrado reunir se esfumó cuando sus ojos encontraron el rostro sonrojado de jimin y la manera en la que este intentaba disimular su excitación, tensando sus muslos y respirando pesadamente.


—Quieres que te devore de nuevo, ¿no es así? —Cuestionó en un susurro, recibiendo un asentimiento efusivo de jimin y un gemido roto.


Eso fue suficiente para él, enterrando su rostro nuevamente entre las piernas de su lindo jimin. Ignoró el hecho de que su semen acabase de escurrirse fuera de manera obcena, no le importó ni un poco y lamió a jimin de arriba a abajo, tanto como quiso. Aprovechó que el dolor aún no parecía asentarse en el cuerpo del menor, utilizando sus labios y lengua tal y como sabía.


Jimin gritó al sentir su coño hipersensible ser lamido expertamente por la lengua traviesa de jeon, lanzando su cabeza hacia atrás en las almohadas gracias al calor que explotó en todo su ser. Se rindió y se abrió de piernas aún más para disfrutar feliz de cómo el mayor mamaba su coño con tanta hambre, llevándolo a su orgasmo con demasiada facilidad.


Jeongguk se saboreó al menor todo lo que quiso, sabiendo que su orgasmo sería demasiado fácil de alcanzar. Había follado a jimin tan bien que su cuerpo estaría lo suficientemente sensible como para llevarlo a 10 orgasmos más si así lo quisiese. Por ahora, solo lo llevaría a uno más y lo dejaría descansar, por lo que su boca se movió con maestría sobre la linda conchita. Tal como lo había predicho, jimin se vino en cuestión de unos pocos minutos con un squirt, nuevamente mojando su rostro de esa manera tan erótica. Lamió a jimin mientras su orgasmo devastador lo golpeaba, prolongando el placer tanto como pudo hasta que el pequeño ya no pudo más.


—G-ggukie J-jeonggukie... mgh~ y-yo... amo...—Jimin trató de formular con la voz temblorosa, fallando al instante gracias a los estragos que el orgasmo había causado en él.


—Está bien mi amor, no tienes que decir nada... ¿por qué no descansas un momento? —El mayor aconsejó comprensivo, besando la frente sudada del rubiecito.


Pudo admirar como este dejaba de intentarlo y cerraba su boquita por fin, sonriéndole adorable antes de asentir. Besó sus labios una última vez de manera casta antes de verlo sucumbir al cansancio de una vez por todas, cerrando sus ojitos y quedándose dormido casi de inmediato. No lo culpaba ni un poco, comprendía que lo que habían hecho había sido exhaustivo para él, un chico tan inexperto e inocente.


Acarició su cabello rubio antes de levantarse de la cama, sacando de su armario una cobija y cubriendo su cuerpo relajado. Dejó un último beso en su mejilla rellenita y caminó hasta el baño. No podía mentir, las piernas le temblaban con cada paso luego de los dos intensos orgasmos que había tenido. Jamás le había pasado algo como eso, pero estaba feliz de que le hubiese sucedido con jimin. Estaba seguro que de ese momento en adelante, todas las primeras veces que tendría serían con su pequeño.


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Cuando jeongguk salió de la ducha, jimin seguía profundamente dormido sobre su cama, viéndose tan adorable y cómodo. Habían tenido miles de pijamadas durante los años, había visto a jimin dormir todas esas veces, pero jamás de esa forma tan íntima y doméstica. Jamás había tenido a jimin desnudo bajo sus sábanas luego de hacer el amor, pero definitivamente se lo había imaginado en todas sus fantasías.


Se puso un pijama lo suficientemente abrigado para resguardarse del frío y volvió a entrar al baño, humedeciendo una toalla suave para el rostro con agua calientita. No quiso interrumpir el sueño de su amor, así que lo limpiaría hasta que este decidiera levantarse. Regresó con su pastelito y con este aún dormido, lo destapó para comenzar a limpiarlo delicadamente, deshaciéndose de todo rastro de semen y lubricante natural que hubiese quedado en su cuerpo. Comenzó con su pancita que todavía seguía manchada con su primera corrida, bajando al terminar a su monte de venus. Cuando intentó abrir las piernas del pequeño, este gimió incómodo y despertó de inmediato, siseando al moverse.


—Lo siento por despertarte bebé, ¿te lastimé? —Se disculpó preocupado, acercándose al rubio para acariciar su rostro.


—No ggukie está bien —Jimin sonrió enternecido ante la preocupación del mayor, aún con el sueño ofuscando su mente —Solo... creo que me duele si muevo las piernas —Admitió, sintiendo por fin el incómodo dolor asentarse en su intimidad, ya que por fin la adrenalina había abandonado su cuerpo.


—Oh cariño... es normal, pasará poco a poco. ¿Quisieras tomar una ducha de agua caliente? —Sugirió reconfortante, besando con devoción y cariño las lindas mejillas sonrosadas.


—No quiero levantarme... me siento muy sensible y adolorido jeonggukie —Jimin puchereó viéndose adorable a los ojos de jeon, quien sonrió enternecido ante sus palabras.


—Mmm bueno, si no quieres levantarte puedo cargarte hasta la tina y te das un baño de agua calientita, eso ayudará con tu dolor... En lo que terminas cambio la sábanas y te quedas a dormir, ¿te parece?


El rubio se sonrojó con las palabras dulces de jeongguk, apreciando las caricias suaves y delicadas en sus mejillas y la mirada de amor puro con la que el mayor lo veía.


—Bien, me parece jeonggukie —Bajó la mirada cohibido, sintiendo mariposas flotar aún en su estómago.


El azabache sonrió enamorado y lo besó con cariño, sin dejar de acariciar sus mejillas. Al separarse, dejó un besito en su nariz y se levantó a prepararle la bañera.


Hicieron las cosas tal como lo habían dicho. Una vez la tina estuvo llena, jeon cargó a su príncipe en brazos y lo dejó en la tina, permitiéndole lavar su cuerpo mientras él cambiaba sus cobertores por unos limpios.


Jimin llamó al mayor una vez estuvo listo, quien llegó a traerlo con una toalla, cargándolo de vuelta a la habitación. Debía admitir que se estaba comportando como todo un mimado. A pesar de que el dolor en su parte baja ya no fuese tan punzante gracias a la temperatura del agua, amaba la forma en la que jeon lo cuidaba y lo mimaba, aprovechándose de ese hecho todo lo que pudo.


El azabache dejó al menor tendido en la cama para comenzar a secar su cuerpo delicadamente. Abrió con cuidado sus piernas, pasando la toalla por encima de su piel sensible hasta dejarla seca. Admiró en silencio su intimidad rosadita, sin poder borrar de su mente la manera en la que la había saboreado y desvirgado hace tan solo un rato. Detuvo el tren de sus pensamientos antes de volver a sucumbir a sus deseos carnales, por lo que con disimulo se giró hasta su closet, evitando a toda costa pensar nuevamente en sexo.


Jimin lo veía desde su lugar en la cama con diversión, habiéndose dado cuenta en lo que había estado pensando tan solo por la expresión en su rostro. No es como si el rubio se opusiera a otra ronda de sexo, pero estaba seguro de que si seguían no se detendrían en toda la noche. Entendió perfectamente la razón de jeongguk al girarse a ver a otro lugar.


—Cariño, no sé si te quede esta ropa interior pero... es la más pequeña que tengo, ¿crees que esté bien? —El mayor lo sacó de sus pensamientos, enseñándole un bóxer que estaba seguro que no era de su talla con un infantil estampado de iron man, sacándole una risotada. No se esperaba ver eso esa noche.


—¿Por qué tienes eso en primer lugar? ¡Ni son de tu talla! —Se jactó entre risas, viendo al mayor refunfuñar de forma infantil.


—O-oye no te burles, me los dio mi madre. De alguna manera cree que todavía tengo 12 años, ni siquiera se fijó en la talla —Se quejó el azabache con un puchero, haciendo a jimin reír aún más de la ternura.


—Oh jeonggukie, eres tan lindo... estoy seguro que si fuesen de tu talla los hubieras usado. —Recalcó, riendo nuevamente al ver al mayor pensarlo un poco antes de asentir derrotado.


Se rieron por un largo rato más mientras jeongguk vestía al menor, rememorando anécdotas divertidas de su infancia al lado del otro. Jeon vistió a jimin con una sudadera suya de color verde, afelpada y caliente para el frío.


—Este suéter huele a tí~ —Jimin se recocijó, enterrando su naricita en la suavidad de la tela una y otra vez.


—Si, lo use un par de veces ya... supuse que te gustaría de esa forma con lo mucho que te robas mis sudaderas —Jeon admiró a jimin ronrojarse apenado ante su comentario, abrazándose a su cuerpo y apoyando su rostro sobre su pecho.


—Si... me gusta que las prendas huelan a tí, lamento haberte quitado tantas sudaderas, prometo devolverlas


El pequeño rubio musitó, besando repetidamente su pecho hasta hacerlo reír enternecido. Besó la frente del chico, escuchando su risita adorable.


—No tienes porqué bebé... lo mio es tuyo. Siempre ha sido así, pero aún más ahora —Se sinceró, admirando el sonrojo de jimin hacerse aún más brillante en sus mejillas ante la realización de lo que había tratado de expresar.


—Eso significa que... ahora somos... ¿novios? —Jimin se atrevió a confirmar a lo que jeon se refería, abrazándose más cerca de su cuerpo, hasta que sus piernas se enredaron entre sí de manera íntima.


—Mmh quisiera pedirte que fueras mi novio de una manera más especial, ¿sabes? No te lo he pedido como hubiera querido aún, pero podemos decir que somos novios no oficiales, ¿te parece bien? —El azabache trató de hacerse entender, sin querer decepcionar a su lindo jimin con lo que acababa de decir.


Sin embargo, la mirada de amor puro que el rubio le dirigió, le hizo quitar cualquier duda de su cabeza.


—Eso suena... como un sueño hecho realidad jeonggukie~ no puedo esperar a que seamos novios oficiales.—El menor chilló emocionado, sintiendo que las cosas volvían a tener sentido en su monótona vida.


Las cosas jamás volverían a ser iguales. No más inseguridades, no más pensar que no pertenecía en ningún lugar. Ahí estaba el amor de su vida, amándolo como nadie más jamás lo haría, dándole su lugar como su pareja, algo que había deseado desde siempre.


—Yo tampoco bebé, es lo que he anhelado toda mi vida. No te haré esperar demasiado, te lo prometo. Te amo...


El mayor acarició las mejillas rellenas de su pequeño, inclinándose para besar sus labios rosados con amor.


—También te amo ggukie, eres el hombre con el que siempre soñé...


Sus promesas fueron selladas esa noche con un beso apasionado y lleno de amor, llenando el pecho de ambos con plenitud y felicidad.


Jimin pidió permiso a su madre para quedarse con jeon, recibiendo un sí inmediato gracias a la relación estrecha de ambas familias. Esa noche durmió como un pequeño angelito al lado de jeongguk, soñando con él y abrazándose a su cuerpo toda la noche. Ese día por la mañana, al despertar, jamás se imaginó estar en esa situación, jamás imaginó que el amor de su vida le confesaría su amor por él, y jamás se imaginó que harían el amor desenfrenadamente y con tanta pasión.


Ese día marcaba un antes y un después, una vida entera de amistad convertida en tan sólo unas horas, en la relación que ambos habían soñado por tanto tiempo.



Fin.




¿o no?