one
Felix.
Ese momento en el que amas a la amistad de tu vida y darías un riñón por esa persona porque quieres lo mejor para ella y sabés que igualmente haría lo mismo por ti sin importar que. Pero también está el sentimiento que hace que te den ganas de asfixiarlo por sobre el dolor de cabeza que tienes ante la molestia que te genera que haga lo contrario a lo que pides amablemente por un bien.
Así me encuentro en éstos momentos por Jisung.
Soy un escritor quisquilloso que se toma enserio la tranquilidad y el silencio, con la compañía de un té de frutos rojos, varitas de incienso y todo en la comodidad de las suaves cobijas de mi cama. Una combinación perfecta. Estoy trabajando en los últimos capítulos de uno de mis libros, los cuales son populares entre los veinteañeros y treintañeros y según mis seguidores soy el mejor escribiendo. Así que el hecho de que Jisung esté haciendo no-sé-qué en todo el departamento cerca del medio día provocando ruido me genera un conflicto. No me puedo concentrar.
Apesar de tener mi habitación cerrada puedo escuchar el chirrido de la puerta de su cuarto abrirse y cerrarse mientras farfulla de un lado a otro por el departamento. ¿Qué lo tiene tan ansioso a Jisung en las primeras horas de un domingo?
Cuando parece que después de unos minutos Jisung sale del baño, se dirige a su habitación cruzando el pasillo pasando frente a la mía y guarda silencio, yo pensando que por fin se queda tranquilo continuo con mi trabajo pero solo logro escribir tres renglones para que la vida me demuestre que estoy equivocado y no lograré seguir con esos capítulos por hoy.
Azota la puerta de su armario y brinca de un lado a otro dentro de su cuarto mientras grita incoherencias.
Suficiente.
Me tallo los ojos con mis dedos y me acomodo mis anteojos. Guardo lo poco que escribí, cierro mi portátil y salgo de mi habitación dirigiéndome al de Jisung encontrando un desastre por el piso.
—¡¿Me puedes decir porque chingados has estado haciendo ruido por todo el departamento?! Estoy trabajando en mi libro.
—Oh dios, lo siento Lixie— se queja Jisung —Es que no tengo que ponerme~
Miro entre el piso y Jisung, toda su ropa desparramada y lo miro incrédulo.
—Pues a mi me parece que si tienes.
—No. No encuentro el outfit perfecto— va a su cama y se deja tirar mientras hace como un niño pequeño cuando no le dan lo que quiere. Ruedo los ojos.
—¿Qué día es hoy? ¿Por qué buscar un conjunto perfecto?— me agachó a doblar su ropa ordenandola por grupos.
—Uhm. Lo has olvidado— no es pregunta sí no afirmación ¿Qué he olvidado? —No me enojo porque sé que luego tienes mala memoria. Pero te recuerdo que hoy tengo una cita con mi novio-no-novio.
—Oh tu gatito— canturreo en broma.
—No vas a dejar eso, ¿Verdad?— río.
Una ocasión en que ambos estábamos en la sala viendo una película, Jisung se quedó dormido y gimió la palabra gatito. Cuando despertó dijo que soñó con Lee Minho, su novio-no-novio. No lo he dejado en paz con eso.
—Fue gracioso.
Acomodo su ropa en su armario y dejo afuera la que me convence para su salida.
—¿Qué te parece esto?
Le paso un pantalón negro con roturas a lo largo de los muslos, una camiseta blanca sin mangas con un estampado al frente y una chaqueta de mezclilla de dos colores oscuros.
—Con cualquier tipo de zapatos negros.
Se incorpora en su cama toma la ropa y se cambia ahí mismo sin sentirse cohibido por mi presencia. Llevamos años de amistad que la timidez ya se perdió entre nosotros.
Se observa al espejo viéndose en diferentes ángulos.
—Me gusta. Marca bien mi trasero.
—Con cualquier cosa te ves bien. Hasta con una bolsa de basura.
—Tu también eres guapo, mi querido Lixie~. No te hagas el humilde.
Voltea a verme y guiña el ojo. Ruedo los ojos negado con la cabeza divertido.
—Ya. ¿A qué hora es tu cita?— me acuesto en su cama tomando uno de los peluches que tiene.
—A las 4:00.
Uh.
Me incorporo señalándole con el conejo de peluche de mi mano y mis anteojos se mueven ligeramente en el proceso.
—¡¿Y DESDÉ TEMPRANO HAS ESTADO COMO GALLINA AÚN CUANDO TU CITA ES EN LA TARDE?!
—Así tengo buen tiempo para prepararme...
—Sí así es cuando aún no son novios no quiero imaginar cuando vayan a mucho más— murmuro por lo bajo mientras él sigue hablando.
—... y poder convencerte de también salir con nosotros.
Guardo silencio procesando ante lo que dijo al último.
—¿Qué? No quiero ser el chaperón mientras ustedes están beso y beso. Que quede claro— hago un gesto de desagrado.
—Oh. Eso no será un problema ya que estarás con alguien.
—¿CÓMO?
—Será una cita doble— aplaude emocionado.
—Y una verga, Jisung.
De tan solo pensar en esa palabra de cuatro letras, recuerdo las últimas salidas que tuve tanto de mujeres como con hombres. Ninguna fue agradable en absoluto.
••
—Eres lindo pero te ves más delicado que yo— me dice la chica mientras se pinta los labios viendo su reflejo en su celular de carcasa brillante a la hora de esperar al mesero a que llegara con la cuenta —Y eso me daría envidia si lo notarán mis amigos.
••
—Yo esperaba a alguien más fortachón y varonil, no me van los nerds. Te propuse salir porque en tu foto te ves ardiente y creí que los lentes eran solo para verte genial en la foto. Perdón— se despidió aún después de que fuimos al parque de diversiones y le compré un helado, dejándome en la cabina de la rueda de la fortuna antes de que la cerraran. Me hizo sentir como una farsa.
••
Cuando fue el turno de él de llegar al climax, salió de mi y desechó el preservativo. Mis piernas y brazos se vencieron y caí de pecho al colchón jalando aire por la boca en busca de oxígeno. Sentí el peso a mi lado y volteo la cara para mirarlo. Estaba tecleando algo en su teléfono. Me acerco en busca de un abrazo y él me aparta saliendo de la cama buscando sus ropas.
—¿No te quedas?— mi voz sale quebrada y débil.
—Fue una buena noche Lee, ¿No crees?
—Si, pero yo-
—Genial, me voy. Yo no soy de acurrucarse y tanta mierda cursi— deja algo en el buró —Te dejo la mitad del pago del motel.
••
Jisung vé mi desánimo y se acerca a abrazarme.
—Tienes razón, soy un idiota. No debí planearlo sin pedir tu opinión al menos. Después de todas las mierdas de "citas" que te tocaron debes de tener ahora un repelús por ellas— sonrío con tristeza y acepto su abrazo.
—Perdonado Sung, no pasa nada. Sé que tus intenciones no son malas.
Nos mantuvimos un momento en silencio abrazándonos hasta que él volvió hablar.
—Minho me dijo que uno de sus tantos primos está en una aplicación de citas buscando un romance. Es bisexual. Se me hizo fácil decirle que hiciéramos una cita doble incluyendo a su primo y a ti. Lo siento.
Lo abrazo más fuerte.
—Es lindo saber que pensaste en mi— río mientras me separó del abrazo.
—Pensandolo bien, creo que me precipité proponiendo eso sin haber buscado tú opinión— hace una mueca avergonzada.
—¿Cuándo no?
—¡Ya!
Jisung siempre se deja llevar por la emoción y hace las cosas sin pensar. Pero aún así amo a mi querido amigo.
—¿Cómo se llama el susodicho?— pregunto y al instante Jisung salta sentado en su cama agitando nuestras manos.
—Es bien parecido. Te va a llamar la atención. Se llama Wooyoung.
Se levanta de su cama y empieza a buscar en su escritorio desacomodando lo que tiene encima. Bueno, no es como si hubiera estado en órden en algún momento pasado. Murmura algo como: ¿Dónde demonios quedó?
Cuando encuentra lo que busca da un pequeño grito y se acerca a mi. Es su celular y clickea algo antes de mostrarme una foto con muchos rostros. Una familia en la playa. Caras felices y otras no tanto. Hace zoom en una persona.
—Mira, esté de aquí es Wooyoung.
Un pelirrojo de bonita sonrisa. Concuerdo con Jisung. Es bien parecido.
—¿Sabe él de todo esto de la cita doble?— pregunto mientras veo a los demás integrantes de la familia. Todos los adultos sentados y trás ellos todos los jóvenes parados. En medio los patriarcas de la familia. Solo reconozco a Minho que es uno de los nueve jóvenes de en medio.
—Sip. Y aceptó.
—¿Sabe cómo soy?— mientras pregunto me fijo en uno de los hombres de la orilla. Pelinegro, serio, guapo. Me llama la atención.
—Nope, Minho le habló de ti. Pero no le mostró foto tuya.
¿Y si en el momento de la cita, no le parezco lo suficientemente atractivo como para salir? Por lo que veo en esta foto familiar todos recibieron buenos genes atractivos. Me fijo otra vez en el pelinegro de la orilla.
—¿Quién es él?— le pregunto suponiendo que lo sabe.
—Oh, él es Hyunjin. Primer hijo del cuarto hijo de los patriarcas Hwang. Él es el cuarto nieto de nueve. Los que están a su lado son sus dos hermanos, Niki y Yeji. Que por cierto Niki es el nieto más pequeño y Yeji la sexta nieta. Sus padres son los de aquí abajo.
—Yo solo pregunté su nombre, no era necesario explicar la cuarta parte de este árbol genealógico— le digo después de enredarme con su monólogo. Jisung se ríe.
—Yo quedé igual que tú cuando Minho me platico de su familia. Literal, Min hasta me explicó con bolitas y palitos para entenderle.
—¿Y enserio no son novios? Se tratan como tal.
—Ammm si y no. Somos un algo pero no tenemos ese título aún.
—Osea amigos con derechos. Punto.
Jisung jadea indignado.
—¡Nada de punto! No somos eso. Lo nuestro no es solo coger cuando queramos y hasta luego. ¡NO! Si, nos hemos acostado algunas veces pero también salimos a citas, platicamos todo el tiempo por mensaje o llamadas, nos mandamos regalos, nos cantamos uno al otro aunque no seamos expertos, nos decimos cariñitos y muchas cosas más. Ninguno de los dos hemos dado el siguiente paso, aún.
—Okay, entendido. Con lo primero fue claro. Entonces... ¿A qué hora dices que es esa cita?
—¿Estás interesado?
—Ya que Wooyoung aceptó¿Porqué no intentarlo?— digo un poco agobiado. —Aunque estoy molesto por no haberme mencionado desde el principio.
—Perdón, solo te dije de mi cita pero no que sería cita doble— me abraza —¿Me perdonas y me quieres Yongbokie?
—No hay de otra— digo fingiendo desinterés.
—¡Ay te amo!
Momento incómodo en el que no sabes a dónde mirar y que escuchar mientras tienes a una parejita besándose en los asientos delanteros del carro y tú estás en los de pasajero.
Al momento de salir Jisung y yo de nuestro departamento, Minho nos esperaba en su carro en el pequeño aparcamiento del edificio. Y una vez que entramos la parejita se lanzó a besarse como si no se hubieran visto en décadas.
Incómodo me ajusto mis anteojos y carraspeo llamando su atención.
—Recuerden que yo también estoy aquí.
—Oh, hola Felix ¿Qué tal la semana?— me saluda Min con su sonrisa de conejo.
—Bien. ¿Y tú?— pregunto para no sonar cortante.
—Ahora mucho mejor— guiña el ojo a Jisung y mi amigo ríe.
—¿A dónde iremos?— pregunta Sung una vez que Minho arranca.
—Wooyoung dijo que lo viéramos en la casa en lo que él llegaba de un negocio.
Jisung me platico que todos los nietos Hwang viven en la misma casa menos el nieto mayor que ya está felizmente casado. Un arreglo de los abuelos para no buscar a cada nieto en diferente lugar cuando los necesitarán.
—Entonces vamos. ¿Puedo poner música?
—Claro, cariño.
Siento un poco de nervios por esta cita doble. Mientras más carreteras pasamos más me preguntó si valdrá la pena está salida. Sé cómo es Wooyoung pero el no sabe cómo soy yo. ¿Tendrá tan altas expectativas de mi que cuando me vea piense que no soy atractivo y rechace la salida?
¿Y si es un tipo presumido, narcisista y de personalidad chocante y es a mi quién me desagrada?
Salgo de mis pensamientos al sentir mi celular sonar en una notificación. Checo y es un mensaje de Jisung.
Jisung: "Quita esa cara larga. ¿O es qué ya no quieres asistir? Puedo decirle a Minho que dé la vuelta"
Felix: "No, solo venía pensando"
Jisung: "Ok 🐦"
Felix: "¿Crees que Wooyoung sea agradable?"
Jisung: "Mmmm no llegué a tratar con él. Pero sé que tú le agradarías. Nadie en este mundo pasaría de ti 😽"
Felix: "Mis citas pasadas no dicen lo mismo"
Jisung: "Esos son unos estúpidos superficiales que no ven más allá de su pendejo narcisismo.
Eres un amor, das un poco de miedo cuando te enojas, pero eres un amor. Y muy inteligente. Si no estuviera tan enculado de Minho te conquistaria"
Felix: "Lo último estuvo de más. Tú pasivo y yo pasivo. No funcionariamos"
Jisung: "Que tal que yo fuera el activo 🌚"
Felix: "JISUNG PARA"
Escucho que ríe y niega ante la pregunta de Minho de qué ocurría.
Jisung: "Ay te quiero Lix, es divertido molestarte aveces 💞"
Felix: "Yo no 😛"
Dejo el teléfono a un lado y miro a la ventana con una leve sonrisa.
Que pase lo que tenga que pasar.
Después de salir de la carretera y seguir por un camino de terracería rodeado de árboles, Minho estacionó en la orilla de una casa. Bueno, decir casa es poco. Una mansión es lo más apropiado para la inmensa propiedad rodeada de pintoresca vegetación.
Al ver la cara de asombro de Jisung me imagino que está es su primera vez en venir aquí. Le mando un mensaje.
Felix: "Creí que ya conocías la propiedad"
Jisung: "No, usualmente nuestras citas eran afuera o en el trabajo de Minho"
Saliendo del vehículo, Min toma la mano de Jisung después de darle un beso y nos guía al interior de la vivienda y tanto Sung como yo nos sorprendimos aún más por el interior de ésta. Un gran vestíbulo abarcaba la estancia de loseta oscura con un candelabro que colgaba de la parte superior. En ambos lados había entradas hacía unas salas; pienso que con una es suficiente, pero bueno, quiénes somos nosotros para juzgar a los ricos. Al fondo una ancha escalera que se dividía en dos en la parte superior la cuál lleva a las habitaciones superiores.
Volteo a Jisung y noto que tiene la boca abierta y está igualmente de sorprendido que yo. Al sentir la mirada de Minho cierra la boca y le sonríe con timidez.
¿Con quién te metiste Jisung? ¿Alguna clase de Gángster?
Se escuchan pasos apresurados y al voltear a la escalera hay una chica elegante bajando los peldaños, ella al alzar la mirada se nota un poco confundida al vernos pero en segundos su expresión cambia a una de reconocimiento.
—Tú debes ser Jisung. He escuchado algunas cosas de ti— termina de bajar y se acerca a mi amigo abrazándolo.
—Cuanta confianza— murmura Minho y la chica lo observa divertida. Se separa de Han.
—No seas celoso, Min— aparta la mirada de él y me mira a mi —Tú debes ser...— antes de que le diga mi nombre y me presente ella prosigue —... ¡Felix! Si, tu debes ser Felix— me abraza con confianza —Estoy feliz de conocerte, soy Yeji— se separa y voltea otra vez a Jisung —Tambien estoy feliz de conocerte Jisung.
Yo estoy pasmado sin saber cómo actuar. Minho la observa.
—¿Cómo conoces a Felix? Nunca te dije como era.
—Claro que si, en una de las fotos que nos mostraste de Jisung— responde con una risita siendo ajena del sonrojo de mi amigo y camina a la puerta de entrada —Me voy a casa de Ryujin. ¡No me esperen!— antes de que saliera Minho le pregunta.
—¿Wooyoung ya llegó?
—Uh nope. No ha regresado desde esta mañana. ¿Para qué lo necesitas?
—Es la cita de Felix— responde y Yeji se detiene con la puerta medio abierta. Voltea a vernos con el ceño fruncido.
—¿Cómo?
—Planeamos una cita doble. Y tanto Wooyoung como Felix quisieron conocerse— es Jisung quién contesta.
La mirada de Yeji es como si algo le molestará.
—Uhm okay— sale azotando la puerta.
Los tres nos quedamos confundidos. Es Minho el que rompe el silencio.
—Yeji hoy está rara. Pero supongo que es por estar ansiosa de ver a su novia. No la culpo, hay una ardillita que también me pone loco y raro— abraza a Sung y le besa la mejilla. Mi amigo se sonroja.
—Oohh bueno. ¿Qué prosigue?— pregunto mientras juego con los dedos de mis manos y miro a la lámpara de araña. ¿Cuánto de luz se llevará esa cosa?
—¿Quieren algo de tomar o un antojo? Vamos a la cocina, siganme.
Caminamos detrás de las escaleras y a la izquierda entramos a la gran cocina. Impresionante. Jisung y yo tomamos asiento frente a la gran encimera de granito oscuro que tiene un canasto de fruta en medio y Minho va a uno de los refrigeradores y nos nombra un conjunto de bebidas. Han y yo escogemos un jugo de naranja.
Mientras tomo un sorbo Minho sale diciendo que le hablará a Wooyoung para preguntar sí ya está en camino. Me volteo a mi amigo cuando ya estamos los dos solos.
—Jisung, ¿Te conquistaste a un Gángster?— pregunto y él suelta una carcajada.
—Dios, Lixie que gran imaginación tienes. Minho trabaja en el negocio de su familia— cuando alzo una ceja el se ríe más —nada ilegal, déjame asegurarte. Los Hwang son dueños de una cadena de hoteles y mercados. Cada uno se encarga de uno. Los tres nietos mayores son herederos de un hotel. Así que Minho al ser el segundo mayor, se encarga de uno.
—Caramba— digo impresionado. No todos los días tú amigo dice que es la conquista de un millonario dueño de un hotel.
Iba decirme algo más cuando escuchamos la voz molesta de Minho a través de la puerta cerrada.
—¿Qué? Aceptaste venir a esta cita. ¿Que esperas que haga con Felix?— una pausa —Que imbecil. Prefieres a esa mujer que solo busca tu dinero que la cita con Lix que es un chico maravilloso y es el mejor escritor de libros que puede haber en la tierra.
Oh.
Así que al parecer acabo de ser plantado en la cita. No debería sentirme un poco dolido ya que no es como si estuviera tan ansioso por conocerlo. Pero saber que fuí dejado de lado, una opción desechada, hace que aún sienta una leve punzada.
Debería aprender a que no soy la primera opción de nadie.
Jisung pone una mano encima de la mía.
—¿Cómo sabe que soy escritor? Estoy bajo un seudónimo— mi susurro sale entrecortado. Odio que se note mi aflicción.
—Yo le he hablado mucho de ti. Un día me dijo que quería leer una de tus obras le dije bajo a qué nombre estás— me abraza Jisung —Eres el mejor Felix, no solo en tu trabajo. También como persona.
—Jodete— es lo último que dice Minho y escucho que toma una respiración profunda. Jisung rompe el abrazo y me sonríe. Volteamos a la puerta cuando Minho entra. No sabe que decir cuando me mira. Sabe que escuchamos de lo que habló por teléfono, su voz era muy alta y molesta para no hacerlo.
—Este... Yo... ¿Salimos los tres a un lado? Un parque, cine o...
Lo interrumpo.
—Ustedes dos salgan a su cita. Yo regresaré a casa. No quiero molestarlos— me levanto de la silla y al momento entra una señora mayor con bolsas en ambos brazos. Se me hace conocida.
Minho se apresura a ayudarla.
—Abuela no tienes porque cargar pesado. ¿Y los sirvientes del abuelo?
Claro. La abuela Hwang.
—Dios me ha dado fuerzas para hacer las cosas por mi misma. No necesito molestar a los sirvientes en mi. ¿Así es como me recibe uno de mis nietos solo por querer venir a consentirlos cocinando mis platillos de los dioses?
Al momento de que Minho se aleja de ella para colocar las bolsas en la isla de la cocina. La abuela nos observa entre Jisung y a mi. Cuando regresa su mirada a mi amigo, su sonrisa se ensancha.
—Tu debes ser el novio de mi nieto Honey, Jisungie— se acerca a abrazarlo mientras Minho se ahoga con su propia saliva. Aprieto mis labios para detener mi risa —He escuchado muchas cosas de ti.
—Espero que cosas buenas— contesta mi amigo. Se separan y me observa tendiendo su mano.
—¿Y tú eres?— estrecho su mano y me acomodo mis anteojos.
—Soy Felix, soy-
—Es el mejor amigo de Jisung, abue— dice Minho acercándose a Jisung con un leve sonrojo.
—Oh si, ahora recuerdo. Eres escritor, ¿Verdad, dulzura? Minho me lo dijo.
—Oh vaya— sonrió avergonzado.
—Minho no para de hablar de Jisung cuando me visita y al ser tú, amigo de Jisungie, también a llegado a nombrarte— Minho interrumpe a su abuela.
—¡Abue! Nosotros vamos a salir a-
—No, no, no. Nada de salir a menos de que sea dentro de la propiedad. Vine a visitar a mis nietos queridos. ¿Dónde están los demás? No me hablan para saber cómo se encuentra está vieja abuela y ni me visitan. Tengo que venir yo hasta acá para verlos. ¿Pueden creerlo, dulzuras?— nos pregunta a Jisung y a mi.
—Lía está con su prometido. Hyunjin está de viaje supervisando dos de los hoteles, Wooyoung fue... —me mira brevemente y aparta la mirada —fue a verse con esa interesada de Soyeon, Yeji salió con su novia, Sunghoon de viaje con sus amigos y Wonyoung y Niki viaje escolar. Y sabes que Seokjin está en su casa con su esposa.
—Wooyoung no entiende que esa chica, Soyeon, no lo busca por amor. Ni porque tuvo las pruebas de que lo engañaba ni así entiende. Parece que lo que le decimos le entra por una oreja y le sale por la otra.
Su molestia cambia de un segundo a otro a uno de orgullo.
—¡Ay mi Hyunjin! Trabajando hasta en fines de semana. Mejor él que no es el dueño que ustedes los mayores que si lo son. Aigoo~
—Le mandé mensaje a Hyunjin y dijo que checara si regresa para la cena— dice Minho tecleando en su celular.
—Nada de que checara. Tiene que venir si o si. Y ya que tenemos visitas voy hacer más porciones. Porque ustedes dulzuras, no se van sin haber ingerido de mis alimentos— empieza a sacar los productos de las bolsas y yo me ofrezco.
—¿Le ayudo en algo señora Hwang?
—Pueden decirme abuela. En esta familia habemos demasiadas señoras Hwang. Y claro, si quieres ayudame a ordenar está despensa en su lugar.
—Yo también quiero ayudar abuela— Jisung se levanta del taburete.
Como Sung y yo empezamos a ayudarle a la abuela con la despensa, Minho no le quedó de otra que también quedarse y nos fue diciendo dónde se guarda cada cosa dejando afuera lo que ocuparía la abuela que ya empezaba a cocinar.
De una de las últimas bolsas saqué un ramo de claveles.
—En el anaquel de la esquina hay un florero para esas— dice Minho. La abuela voltea.
—A mi Hyunjin le gustan los claveles, ví ramos y compré uno.
—Que no se note que Hyunjin es el consentido— susurra Minho y recibe una palmada de la abuela que logra escucharlo.
—Todos son mis consentidos.
—Claro— la abuela niega con una sonrisa.
Saco el florero y acomodo los claveles cortando las hojas verdes que ya se estaban maltratando.
—¿Y cuáles eran sus planes antes de que yo invadiera?— pregunta la abuela Hwang.
Nos miramos entre los tres sin saber quién y qué decir.
—¿Una salida?— vuelve a preguntar.
—Oh uhm si, algo así— murmura Min.
Yo agacho mi mirada escondiéndome entre mis anteojos y mis cabellos algo largos y rubios. Sigo quitando algunas hojillas.
—¿Cómo que algo así?— siento la mirada de Minho y la abuela —¿Felix?
—I-iba a ser como una cita doble. Algo así— me encojo en mi lugar.
—Oh no. Interrumpí su salida para una cita— se lamenta la abuela. La miro y niego rápidamente con las manos a verla mortificada.
—No, no pasa nada. No iba a ocurrir de todas formas, mi cita uhm...— bajo la mirada. Minho termina mi oración.
—Wooyoung lo dejo plantado, abue.
Por un momento se queda todo en silencio, pero después se escucha el jadeo indignado de la abuela.
—¿Wooyoung mi nieto? ¿Él era tu cita? Y decidió-
Se interrumpió pero ya sabia lo que iba a decir después. Decidió quedar con una mujer a la mera hora de la cita dejándome vestido y alborotado.
—No.
Miramos a la abuela que dejó a un lado las cacerolas y sartenes para mirarnos con los brazos cruzados.
—No lo permito.
—No permites qué, abuela— habla Jisung.
—No permito que Felix siendo un bello ángel inteligente se junte con el idiota burro de mi nieto Wooyoung.
—¡Abuela!— exclama sorprendido Minho, al parecer no es común que la abuela Hwang diga palabrotas.
—No combinan— dice y después se acerca a Min enrollando su brazo con el de él —¿Saben con quién haría una bonita pareja, hijos?— extiende su otro brazo a Jisung para que se acerque.
—¿Con quién abuela?— claro, Jisung chismoso. Los miro boquiabiertos.
—Con mi querido Hyunjin— suspira.
—¿Ehh?— me reiría de la cara escéptica de Minho si no estuviera alucinando con lo dicho por la abuela.
—¡Siii! Felix un sol. Hyunjin una luna. Ambos tan responsables e inteligentes. ¡Combinan perfecto!— aplaude emocionada y después se acerca a la estufa y continua cocinando mientras tararea una canción.
—Uh. Bueno, Felix. Al parecer tienes la bendición de la abuela en caso de que te intereses en mi primo.
Lo miro rojo de vergüenza.
—¿Qué no Hyunjin es hetero?— pregunta a la nada Jisung.
—Es bi con más inclinación hacía los hombres— responde Minho y Jisung asiente comprendiendo.
Yo continuo con mi labor en los claveles. Aún rojo de pena.
Pasado un tiempecito y luego de ayudar en lo que necesitara la abuela, estuvo lista la comida. Con solo oler los guisados que hizo se me abrió el apetito.
Acarreamos la comida al comedor que se encontraba separado de la cocina con un arco de piedra. Acomodamos los platillos y guisados en la gran mesa y nos acomodamos cada uno en una silla. Poniendo nuestros platos frente a nosotros, la abuela nos dijo que nos sirvamos nosotros mismos. Recibió un mensaje en su teléfono y se lo pasó a Minho para que se lo leyera.
—Olvide mis lentes en el carro, dime qué es lo que dice el mensaje, hijo.
—Ooh. Es el abuelo. Dice que le digas la clave de su tarjeta porque la ha olvidado.
—Entonces voy al coche a buscar mis anteojos y escribirlo.
—No abuela, dictamelo, ¿Cuál es?
La abuela de la un zape y toma su celular.
—Estas safado si crees que te diré la clave de su tarjeta.
—Bueno, al menos lo intente.
La abuela sale del comedor y seguido se escucha la puerta de la cocina cerrarse. Minho se abalanza a uno de los guisados al igual que Jisung y yo solo veo entre todos para ver cuál escoger primero. Me decido por la sopa de res sirviéndome en mi plato.
Pruebo el primer bocado y una explosión de sabores se crea en mi paladar, puedo decir que es uno de los mejores alimentos que he comido en mi vida. Hago un ruidito de satisfacción.
— Esto sabe maravilloso— dice Jisung después de meterse la cuchara. Minho sonríe.
— Mi abuela hace la mejor comida del mundo— dice con orgullo.
De pronto siento los vellos de mi nuca erizarse, como si un depredador estuviera acechando a un corderito. Me siento como el cordero. Volteo a la entrada y me encuentro con una mirada castaña, que logro reconocer por los minutos que me pasé viendo esa foto que me mostró Jisung, recargado en el arco que divide el comedor con la cocina. Con nervios trago el bocado y siento la presión en mi garganta, me doy cuenta que no me he servido agua y me incorporo para tomar la jarra. Mis manos tiemblan levemente.
Oh joder.
—Veo que la abuela preparo grandes alimentos. Una buena manera de ganarse a los invitados— dice el individuo separándose del arco y se acerca a la mesa sin quitarme la mirada a pesar de que le ha estado hablando a Minho.
—¡Oh! me dijiste que llegarías hasta la noche. Deja que vaya por un plato para ti— Minho trata de pararse pero es detenido por la inclinación de la mano del otro hombre.
— No es necesario, yo me encargaré de eso— dice y regresa a la cocina.
—Es Hyunjin, ¿Verdad?— susurra Jisung, Minho asiente.
—Si, creo es la primera vez que lo ves, dejen los presento para que se conozcan.
Cuando Hyunjin regresa toma asiento a mi lado. Me llega el olor de su colonia. Huele muy bien. Es atrayente.
—Hyunjin, te presento a Han Jisung mi prometido...— agrando los ojos ante lo dicho y miro a Han esperando que por arte de magia y conexión poderosa de la amistad, le llegue mi interrogante, ¿En qué momento te lo pidió? ¿O me lo ocultaste? Jisung me regresa la mirada con un: Ni yo mismo sé esa respuesta.
—... Y a Lee Felix. Amigo de Jisung. Chicos, él es Hyunjin.
—Gusto en conocerlos— dice Hyunjin y yo todavía noqueado por el cambio de relación de mi amigo, volteo a verlo inclinando mi cabeza y juro que logré leer en sus labios la palabra "por fin" aún mirándome.
Extraño.
—¿Viste a la abuela?— pregunto Min sirviéndole agua.
—Si, la encontré en la entrada. Me mandó a qué viniera directo a comer. Regresará acompañarnos una vez que termine de hablar con el abuelo— dice Hyunjin mientras se sirve varios alimentos en su plato.
—El abuelo no recuerda el NIP de su tarjeta.
—¡Rayos! debí haberme esperado para escucharla— rompen en risas.
Me da un cosquilleo al ver a Hyunjin todo atractivo riendo casual.
Salgo de mis pensamientos al sentir una patada en mi pantorrilla. Volteo al culpable y Jisung me mira con cejas bailarinas. Ruedo los ojos.
—Wow, tienes pecas— dice Hyunjin acercándose a mi rostro y tocandome levemente la cara a como puede por mis anteojos que obstruyen un poco su camino —Nunca las había visto en una persona asiática.
—Uh, si. Bueno, viví gran parte de mi vida en Australia. Nací allá.
Esta tan cerca que siento su aliento chocar con mis labios entreabiertos. Pasa sus dedos por dónde esta mi rostro marcado. En algunos lados alzando levemente mis lentes.
Siento casi sonrojarme. Este hombre como dios de Olimpo está tocando lo que consideré como uno de mis defectos.
Antes veía a mis compañeros de universidad y me preguntaba porque no era como ellos. Alto, buena musculatura, cutis sin marcas y extrovertidos. En cambio siempre fuí bajo, delgado, delicado, pecoso y aislado. Siempre usando anteojos por mi mala vista. Como un muñeco. Me sentía como un muñeco sin chiste. Y mi voz gruesa no ayudaba a mi imagen. Traté de ir al Gym, intente usar lentillas, me aplicaba mascarillas y tallaba mi cara para quitar las pecas. Pero lo que conseguí fue un desgarre de músculos en mi espalda baja e irritación en la piel de mi rostro y en mis ojos. Jisung me decía que yo era perfecto tal como dios me hizo. Pero seamos sinceros, nuestros mejores amigos y nuestros familiares siempre nos verán como los más guapos del mundo.
Aveces admiraba a Jisung por la facilidad con la que encajaba en el mundo.
Más sin en cambio, viendo este hombre frente a mi admirando cada parte de mi rostro con detenimiento, como si fuera algo que no encuentras en cualquier lado. Mirando de un lado a otro a sus ojos brillantes, por primera vez alguien me hace sentir bello, querido, deseoso, único.
Suelto un suspiro. Sus ojos bajan a mis labios y se dilatan más, murmura bajo después de una inhalación profunda.
—Perfecto.
—¿Ya están comiendo, muchachos?— regresa la abuela y yo me suelto del agarre de Hyunjin regresando a mi plato olvidado. Con la cara caliente. Siento las miradas de los demás en la mesa pero los ignoro.
—Felix, cariño. ¿Te sientes bien?— la abuela me vé y se acerca a tocarme la frente y las mejillas —Estás todo rojo.
—Si, solo... Tengo algo de calor— muevo la solapa de mi camisa avergonzado y vuelvo acomodar mis lentes.
Jisung me mira divertido. Le suelto un golpe en su rodilla por debajo de la mesa.
—Sí te sientes mal no dudes en decírmelo.
—Claro, abuela.
No puede ser más vergonzoso.