Capitulo 1: Un destino entrelazado
NARRADOR
La pequeña ciudad de Crestwood estaba envuelta en un velo de misterio, donde las sombras de la noche albergaban secretos sobrenaturales. En este mundo coexistían dos razas poderosas: los vampiros, con su elegancia y gracia inhumana, y los lobos, fuertes y salvajes, pero leales a sus manadas.
En medio de este equilibrio frágil, vivía Izuku Midoriya, un joven humano que nunca se había sentido del todo encajado. Sus ojos verdes brillaban con curiosidad, mientras observaba los bosques que rodeaban su hogar, sintiendo una conexión inexplicable con la naturaleza y sus misterios.
Un día, cuando el sol comenzaba a desvanecerse, el pequeño peliverde se aventuró en una travesía hacia el bosque, en varias ocasiones buscaba la tranquilidad entre la serenidad y el misterio de aquel enigmático bosque. A medida que su recorrido se profundizaba, sintió una presencia que lo observaba desde la distancia.
Girando la cabeza hacia la maleza, se encontró con los ojos ardientes de Bakugo Katsuki, un lobo solitario que se destacaba por su pelaje dorado y mirada enigmática.
El lobo lo observó con una mezcla de cautela y curiosidad, era su primer encuentro con el chico y alzando lentamente sus ojeras evaluó a Izuku. Quería cerciorarse de que no fuera una amenaza.
Constantemente los cazadores vagaban por aquel bosque y evadiendo los peligros posibles, ahuyentaba a las personas para no hacerles ningún daño posible.
"Es enorme" -pensó el ojiverde sin dejar de admirarlo.
En ningún momento se había movido, no quería intimidar al lobuno y mientras sus miradas volvían a encontrarse, Izuku sintió un escalofrío que recorrió por completo su columna vertebral.
Sus corazones latían al unísono, como si estuvieran conectados por algo más profundo que un simple encuentro casual, ambos lo sintieron y guardando silenció prosiguieron con su contacto visual.
--¿Qué estás haciendo aquí? --gruñó Katsuki con una voz ronca y llena de intriga.
Había cortado la incomodidad en el ambiente y sintiendo unos nervios inexplicables por escuchar al lobo hablar, Izuku tragó saliva para responder a su pregunta.
--S-Solo buscaba un poco de paz y tranquilidad --respondió el menor, sorprendiéndose así mismo por la seguridad de su propia voz.
Se sentía atraído por el lobo enigmático, era algo nuevo para él y con los nervios a flor de pie, trato de controlar a su alocado corazón.
Katsuki no parecía convencido, pero en lugar de apartarse, dio un paso cauteloso hacia el joven. El viento agitaba con suavidad su pelaje dorado, sus ojos brillaban con una intensidad, dejó al chico sin aliento, pero la taquicardia estuvo a muy poco de golpear a Izuku, pues frente a él, aquel lobo vigoroso y hermoso había adquirido una forma humanoide.
Los ojos de Izuku sé abrieron como platos y como respuesta automática de autodefensa, trato de dar un paso hacia atrás, pero con la torpeza que lo caracterizaba fue sujetado entre los fornidos y trabajados brazos del ojirubi.
--Eres diferente a los demás humanos --murmuró Katsuki.
Sus ojos centelleaban una mezcla de curiosidad y desafío, era algo que estaba experimentando con aquel simpático y lindo humano.
Era sorprendente aquello que le trasmitía y entre más se miraban más incrementaba su conexión.
--P-Puedes bajarme ¿Por favor? --pidió Izuku con un sonrojo notorio en la carita.
--Oh, p-perdón, no fue mi intención ser atrevido --aclaro Katsuki bajando con delicadeza al menor.
Nuevamente, el silencio reino entre los dos y lleno de muchos enigmas e incógnitas que rodaban al lobuno, poco a poco entablaron una estrecha e íntima conversación. A medida que la noche avanzaba, ambos compartieron historias y secretos en medio de la penumbra. Descubrieron que tenían más cosas en común de lo que imaginaban, a pesar de sus diferencias inherentes.
La luna se alzaba en el cielo, creando un halo plateado en los ojos de Katsuki, Izuku se dio cuenta que algo inexplicable estaba sucediendo entre ellos.
"Él es sorprendente" --pensó el pecosito con el ritmo cardíaco hasta los huesos.
La mañana comenzó a asomarse por el horizonte y Katsuki se retiró con una última mirada penetrante hacia Izuku.
--Nos veremos de nuevo, cuídate humano --susurró, antes de desvanecerse entre los árboles.
Izuku se quedó solo en el bosque, su mente estaba llena de pensamientos confusos y emociones encontradas, pues aquel encuentro había generado un torbellino nuevo de sensaciones.
En el umbral de lo desconocido, Izuku había encontrado una conexión que trascendía la lógica y la razón.
Su atracción hacia Katsuki le hacía una invitación sumamente tentadora, una que no podía ignorar del todo, ya que aquel bello y radiante lobo de pelaje dorado había agitado los rincones más profundos de su corazón.
Continuará...








