Heather

Summary

Katsuki estaba profundamente enamorado de Izuku, planeaba decírselo, conquistarlo para así ganar su amor, pero un 3 de diciembre todo esto cambió, un 3 de diciembre que lo marco de por vida arrebatándole de su lado lo que mas amaba en el mundo...

Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
13+

3 de Diciembre


KATSUKI

En la soledad de mi habitación, los recuerdos aún me invaden, aun los siento, aún están presentes y es algo que nunca olvidaré.

El día 3 de diciembre, mes de la navidad, donde todo debe ser perfecto y acogedor para los que tienen un espíritu navideño, no lo fue para mí, no lo fue porque en aquella época yo te perdí.

Ese día era muy frío y al no estar abrigado yo temblaba al sentir que el aire helado y refrescante golpeaba todo mi ser, tú lo notaste y regresando a tu hogar me ofreciste un suéter. Me sentía especial, especial por el solo hecho de creer que era importante para ti.

--Tsk, dame eso Nerd --dije arrebatándote el suéter de la mano mientras me lo colocaba (ese día mi rostro denotaba muchos colores; demasiados, pero creo que tú jamás los notaste).

Cuando termine de poner el suéter, aspire el dulce perfume que desprendía de él.

"Rosas" --pensé adivinando el típico, pero cautivador perfume que usabas.

--Oh, ese suéter se te ve mejor a ti que a mi Kacchan --declaraste con una hermosa sonrisa.

Tu mirada, tu mirada era tan bonita ese día que yo me sentía muy afortunado de ser el ser que la provocará, quería confesarte mi sentir, quería ser aquel que te amará, aquel que te protegiera, pero eso no paso, ya que él apareció en tu vida.

La primera vez que lo viste pasar, tus hermosas esmeraldas se iluminaron aún más; desde que tengo memoria las personas siempre habían dicho que tu mirada era muy triste porque solo reflejabas dolor, pero eso, cambio cuando tu mirada se topó con la de él, no le tome importancia en aquel momento, ya que jamás creí que tú te relacionarías con el bastardo mitad y mitad; pero qué equivocado estaba.




Los meses pasaron y ese imbécil y tú se volvieron más unidos, al grado de siempre estar juntos, yo no lo entendía, pero al saber de lo suyo lo comprendí, él era tu todo y yo no. Eso fue un golpe muy duro para mí, ya que por más de 18 años trate de conquistar tu corazón, 18 años en los cuales cada vez me enamoraba más de ti, pero tú no de mí.

Fui un buen perdedor y al saber de su noviazgo el primero en felicitarlos fui yo.

--Oi, Deku.

--S-¿Si Kacchan? --respondiste con mucho temor al ver que me acercaba tan amenazadoramente hacia ustedes.

--Te felicitó, me alegra que tú y el bastardo mitad y mitad sean pareja --agregué abrazándote de imprevisto.

--Gra-Gracias --tartamudeaste sin dejar de verme, parecías tan sorprendido por mi acción que no lo disimulaste frente a él.

--Hey, Todoroki --lo llamé.

--Dime, Bakugo --respondió mirándome fijamente.

--Cuida del imbécil de Deku por qué si me entero de que le rompiste el corazón te volaré en mil pedazos ¿Entendido?.

--Si --afirmó con mucha serenidad aquel idiota.

--Eres muy afortunado de tener su amor, así que valóralo mucho.

--Así lo haré Bakugo --manifestó abrazándote frente a mí.

--Bueno... Yo debo de irme, aún no término mi patrullaje y dejé muchos asuntos pendientes, adiós, extras --dije sonriendo de una manera fanfarrona para ocultar mi dolor.



Ese día tuve mucha fuerza de voluntad porque fingí de maravilla (frente ambos) que todo está bien cuando en realidad eso era falso.


Septiembre llegó rápido a nosotros y aquella tarde, mientras patrullaba por el parque, los vi a los dos. A la distancia aprecié a la perfección como colocó su brazo alrededor de tu hombro, el impacto de mi ser fue tan grande que al presenciar aquello creí que no corresponderías, pero me equivoque una vez más, ya que aceptando aquel acto posaste tu cabeza en su hombro mientras contemplaban el bello y hermoso atardecer de aquel día.

Sin darme cuenta de la situación, unas lágrimas comenzaron a rodar por mi rostro y al ser consciente de aquello, escape de aquel ambiente sintiendo un enorme frío en mi ser.

¿Por qué? ¿Por qué me pasa esto a mí? ¿Por qué no confesé mi sentir cuando muchas veces tuve la oportunidad? ¿Por qué espere por el momento perfecto siendo que jamás llego?

A veces me preguntó que hubiese pasado entre nosotros dos.

¿Me Habrías aceptado?, ¿me habrías rechazado? ¿Estarías tan feliz como lo luces ahora? Son tantos los escenarios que me planteó, son tantos los sucesos que imaginó, y aunque sean bellos en mis pensamientos en la realidad son tan crudos y crueles.

En cada reunión o salida a la que ese bastardo no asistía contigo siempre decías lo mismo.

"Él es mi ángel, él es mi todo"

Escuchar aquellas palabras, quebraban aún más mi ser, y mi amor era un martirio, nunca lo odié, jamás odié aquel bastardo bicolor, porque jamás había tenido un trato tan amistoso con él, pero a veces deseaba desde lo más profundo de mi corazón que nunca hubiese parecido en tu vida. Sé que eso era algo egoísta, pero él fue un ladrón para mí, porque hurto de mi lado el tesoro más bello de la galaxia, y ese tesoro eras tu Izuku.


Diciembre llego, el día 3 para ser más específicos, ya era un año, un año al fin de tanto dolor que trate de olvidar, aquel día nevado me puse un suéter y caminando por las calles te vi a su lado, algo llamo mi atención y al observarlo mejor noté que él traía el suéter que me prestaste el año pasado, era horrible aquel sentimiento, porque sentí que jamás fui especial y ahora lo entendía aún más.

Sé que solo era un suéter común de poliéster, pero para mí aquel suéter tenía un valor sentimental muy grande, y al verlo en él eso se esfumó... Al fin, después de tanto tiempo lo entendí, él te hipnotiza, te hechiza y te atrae, cosa que jamás sentirías por mí, por Bakugo Katsuki.

Muchas veces deseé ser el chico de los ojos heterocromáticos, muchas veces me lo planteé, pero al ver aquello entendí que era mejor dejarte ir, por ti y por mi salud emocional.

Regresando a mi hogar inmediatamente marqué a la agencia que tantas veces me insistió para ofrecerme un trabajo en el extranjero.

--Hola, ¿Es usted señor Katsuki? --me preguntó después de guardar silencio.

--Sí, soy yo, escuche, he pensado en su propuesta y acepto ir a España.

--¿De verdad? --me cuestiono con incredulidad, ya que por más de un año me estuvo insistiendo con eso.

--Sí, idiota, es verdad --grite irritado--. ¿Cuándo puedo partir para haya?

--¿El sábado entrante estaría bien para usted? --pregunto--. Es que ese día estará desocupado el jet privado donde lo trasladáremos.

Mi mente quedó en blanco por un momento planteándome la siguiente pregunta.

"¿Podrás soportar, ver juntos y acaramelados a ese par una semana más?"

No, no podría soportar verlos juntos por otra semana más, tenía que irme, irme para despejar y calmar por un tiempo a mi adolorido corazón.

--No, no esperaré otra semana.

--Pe-Pero.

--Hoy tomaré un vuelo directo hacia Madrid.

--Señor Katsuki.

--Nos vemos allá --finalice colgando la llamada.

Sin perder el tiempo empaqué todas mis cosas y mientras lo hacía mi conciencia me planteo una pregunta que me congelo al instante.

"¿Vas a ser capaz de dejarlo solo?"

Aquella pregunta al parecer no fue bastante para mi conciencia, ya que me bombardeo con un centenar más.

"¿Y si ese imbécil lo deja? ¿Y si Deku solo está aparentando frente a ti que todo está bien entre los dos? ¿Y si te necesitará quien diablos lo apoyará? ¿Y si sufre por tu partida? ¿Realmente estarás satisfecho al irte a otro país y alejarte de él? ¿Eso te sanará? ¿Eso te aliviará?".

Dentro de mi cabeza era un caos e ignorando todas esas malditas preguntas, grite fuertemente para callar las voces que sentía que me atacaban.

--¡CÁLLENSE YA!

Cuando por fin deje de escuchar esas molestas voces, decidí escribirte una carta, la cual ese mismo día fui a dejar a tu hogar antes de partir.

Todo estaba decidido, ya no había vuelta atrás, y tomando el primer vuelo hacia Madrid miré por la ventanilla de mi asiento, el hermoso paisaje de aquel día me regalaba, una lágrima rodó por mi mejilla al recordar como en nuestra infancia nos tumbábamos en el césped para apreciar el crepúsculo del cielo.

Sin poder evitarlo, comencé a llorar silenciosamente, ya que sabía perfectamente que no estaría (por un largo tiempo) con el pecosito del que me enamore.



El avión partió y nunca supe tu reacción y jamás la sabré por qué en aquella carta confesé todo mi sentir hacia ti. Hoy 3 de diciembre, después de 2 años de mi partida, este sentimiento ya no duele porque aprendí a asimilarlo, a controlarlo, solo esperó que donde quiera que estés siempre seas feliz, porque aun con la ausencia de tu ser, aún eres importante para mí Izuku...


FIN...