Las mejores ¿amigas? | Minsung fem

Summary

Lina era una chica bastante seria, con aires de arrogancia y un carácter reservado que alejaba a cualquiera que intentara acercarse. Su barrera parecía inquebrantable, pero Ji, su mejor amiga, siempre podía atravesarla con total facilidad. Para Ji, Lina era la mujer más divertida, confiable e inteligente que existía, la única persona con quién podía ser ella misma por completo. Ji era una muchacha amable, comprensiva y divertida. Debido su forma de ser tan buena, en algún punto muchos parecían aprovecharse de ella, exigiéndole siempre una sonrisa, entre otras cosas. A excepción de Lina, quien podía entender de inmediato los sentimientos de Ji. Para Lina, Ji era la persona más encantadora, capaz, interesante y leal que podía existir. Estaba con y para ella todo el tiempo, tanto en las buenas como en las muy malas. Tenían una amistad preciosa. Ellas se amaban... Quizá un poco (o mucho) más de lo normal entre amigas, y parecía que todos, incluso ellas, lo sabían. ⋆ ☆. ★ ⋆ ☆. * .✯ ★ * .☆ ⋆ ☆. ★ ⋆ ★ Minsung versión mujeres ⋆ Otros shipps mencionados: Chanmin, Changlix ★ Contenido sexual (así que ambas son mayores de edad). Sin embargo, lo consideraría más soft que hot. ★ Si no te gusta no leas. . ⋆ . ⋆ . ⋆ . ⋆ . ⋆ . ⋆ . ⋆ . ⋆ . ⋆ . ⋆ . ⋆ . ⋆ . ⋆ . ⋆ . ⋆ . . ⋆ . ⋆ . 𝗖𝗿𝗲𝗮𝗰𝗶𝗼́𝗻: 10/10/2022 𝗣𝘂𝗯𝗹𝗶𝗰𝗮𝗰𝗶𝗼́𝗻: 18/01/2025 𝗙𝗶𝗻𝗮𝗹: ¿?

Status
Ongoing
Chapters
3
Rating
n/a
Age Rating
16+

⋆ ♪ 𝐌𝐢 𝐦𝐞𝐣𝐨𝐫 𝐚𝐦𝐢𝐠𝐚 ♡︎ ˖

Lee Lina, su nombre era fácil de pronunciar como un cuchillo caliente cortando mantequilla y tan raro como una mariposa kalima inachus, esa que por fuera parecía una hoja descolorida y seca, pero que por dentro, mostraba estampados en sus alas inigualablemente hermosos. Algo similar a lo que ocurría con Lina.


No, Lina no era fea, todo lo contrario.


Su cabello era castaño como el café tostado, brillante y suave como la seda, tan largo que rozaba su cintura. Sus ojos, oscuros pero tan brillantes como una noche estrellada, grandes y de forma felina, se veían enmarcados por abundantes pestañas, que formaban el delineado natural más precioso. Su nariz, recta pero fina y respingada, complementaba perfectamente su rostro. Sus labios ligeramente rellenos, tan rosados, daban ganas de probarlos, para comprobar que no fueran una fresca y jugosa fresa. Contrastaban con su piel blanca como la porcelana, lo que hacía más evidente el sonrojo en sus mejillas cada vez que se avergonzaba o agitaba demasiado. Y para terminar, era más alta que el promedio de las mujeres coreanas y delgada. Su porte era increíblemente elegante.


Pero para la mayoría, su personalidad no era tan encantadora como su físico.


Supersticiosa como una vieja bruja, siempre estaba al día con las predicciones de su horóscopo favorito, notando cada una con cautela y llevando el amuleto de la suerte adecuado cada día, como si fuera una "loca".


Arrogante, porque aprovechaba cualquier oportunidad para destacar lo buena que era en casi todo, así que aunque tenía razón, la veían más que nada como una presumida.


Más terca que una mula, pues por más que le demostraran que se equivocaba, siempre insistía con su propia verdad.


Por último, se podría decir que era más fría que el hielo, pues su actitud calmada y distante con los demás la hacía parecer, lo que casi siempre terminaba por alejar a las personas.


Pero con Ji eso no pasó.


Ya que Han era prácticamente la única persona que podía ver cómo era Lina en realidad. Para Ji, Lina era como una kalima inachus, porque a la vista de los que no la conocían, Lee parecía una hoja marchita, distante y fría. Pero Ji, al saber mirar lo que no se distingue a primera vista, había logrado ver el interior de sus alas: su verdadera esencia, tan increíble y hermosa.


Y aunque Ji no negara que Lee tuviera aspectos negativos, los aceptaba con sumo cariño pues cada cosa, por más pequeña que fuera, era lo que la caracterizaba. Todo eso formaba parte de su Lina, su mejor amiga.


¿Lina era supersticiosa?

Sí, pero lo cierto era que era increíblemente tierna cada vez que se preocupaba por ver si su signo estaba posicionado en los primeros lugares. Aunque fuera así, siempre se prevenía muy bien, comprando todos esos amuletos que siempre terminaban acumulados en su casa.


¿Lina era arrogante?

Claro, porque su Leena era la mejor en cualquier cosa que se propusiera. ¿Cómo no iba a presumir de sus habilidades? Si Ji también las tuviera, haría lo mismo todo el día.


¿Lina era terca?

Sí, pero por más desesperante que fuera, siempre era divertido lidiar con ella y hacerla enojar cada vez más. Ya se había convertido en un juego entre ellas.


¿Lina era fría?

A veces... pero casi como si fuera telepatía, Ji sabía con solo mirarla a los ojos lo que Lina pensaba o sentía realmente. Por algo era su mejor amiga.


Ji siempre estaba ahí para su amiga, dispuesta a apoyarla en todo momento. Estaba para hacerla reír, recordarle lo hermosa que era tanto por fuera como por dentro y sobre todo, defenderla cuando alguien la llamaba la "loca de los horóscopos" o la tachaban de "antipática y presumida". Ji no permitía que la insultaran, mucho menos en su presencia, porque aunque Lina no lo demostrara abiertamente, esos comentarios le dolían. A pesar de que muchos pensaran que Lina era más fría que el Polo Norte, Ji sabía que al final, Lina seguía siendo humana, con sentimientos como cualquier persona.


Lina jamás lo admitiría abiertamente, pero todo eso siempre la conmovía tanto, que no podía evitar sonreír de solo pensar en Ji.


Al principio, la castaña pensaba que debía devolver el favor: estar siempre para Han, cuidarla como ella lo hacía por su persona. Pero pronto entendió que aquello no se trataba de un favor, sino amistad. Comprendió que la amistad consistía en darlo todo de uno mismo sin esperar nada a cambio. Y así, sin darse cuenta, empezó a hacer aquellas cosas de forma natural. Porque el cariño que crecía con fuerza dentro de ella por Han era el más puro y genuino de todos los sentimientos que había experimentado... La amaba, muchísimo.


Y a pesar de que no lo dijera muy seguido, Ji sentía lo mismo. Se lo demostraba con cada gesto, con cada abrazo, cada mirada, cada sonrisa por más pequeña que fuera. Todo parecía gritarle cuánto la amaba, y no era solo Lina quien lo notaba.


Aquella chica de pelo negro como el ébano, suave y lacio como las plumas de un cuervo, y corto, pero no demasiado, pues le llegaba un poco abajo de los hombros; ojos redondos y negros como la noche más oscura pero despejada que a veces parecían volverse más claros con la luz del sol; piel canela que brillaba de lo tersa que era, facciones tan bonitas como sus labios finos de un tono durazno que solían curvarse hacia arriba en las sonrisas más encantadoras; mejillas ligeramente abultadas que hacían recordar a una tierna ardillita cuando se guarda sus nueces. Era conciderada como una de las chicas más populares de la escuela, no solo por ser bonita, sino también por su personalidad radiante. Al principio podría parecer una chica tierna y tímida, pero una vez que entraba solo un poco en confianza, no le paraba la boca, aunque lo tierno nunca se le quitaba.


Era más que fácil hablar con Ji, cualquier amigo que se le acercara incluso sin ser tan cercano podría quedarse horas hablando de cualquier tema con ella. Ji daba sus opiniones sin tapujos además de aportar ideas interesantes, era muy inteligente. Y siempre tenía algo para decir, haciendo que la conversación fluyera sin pausas incómodas.


Era tan divertida como un buen comediante, sus chistes aparecían de manera genuina y en el momento preciso. De la nada podía soltar alguna frase ingeniosa o chistosa que llegaba a hacer reír a grupos enteros de personas,


Si alguien necesitaba algo, ella no dudaba en ofrecer su ayuda por más difícil que fuera. Era muy confiable.


Era una muy buena amiga y persona en general. Sabía escuchar muy bien, era la clase persona a la que los demás podían contarle sus problemas y ella entendería sin juzgarlos. Era un refugio.


Y era bueno que los otros pensaran así de ella... Pero a veces, desearía que no fuera así.


Las personas siempre esperaban que la chica se quedara en la conversación por horas aún si se notaba a distancia que esta no era de su interés. Era muy educada y tímida para cortarle la conversación a alguien más.


Los demás querían que estuviera contando chistes todo el tiempo, como si fuera una especie de bufón, siempre a su disposición para hacerlos reír. O al contrario, se tomaban a broma todo lo que dijera, aun cuando ella estuviera hablando en serio, lo cual era molesto.


A veces sentía que, en lugar de agradecerle por los favores que hacía, las personas sentían que podían pedirle cualquier cosa a cada momento, terminaba siendo un abuso a su amabilidad.


Y por último: a ella no le molestaba escuchar y era muy buena haciéndolo, pero cuando ella sentía necesario desahogarse, los demás no ponían el mismo interés en ella como ella lo ponía en ellos, lo que la decepcionaba bastante.


Pero con Lee, todo era diferente. Totalmente diferente.


Parecía que Lina podía leerle la mente. Cuando percibía que Ji comenzaba a aburrirse, cambiaba el tema como si nada, para que la menor volviera a mostrarse entusiasta como siempre.


A Lina le encantaba el sentido del humor de Ji. Siempre reía a veces incluso a carcajadas ante sus ocurrencias, pero cuando notaba que la morena no estaba de humor, jamás la presionaba para hacer chistes. Y si Ji hablaba de algo serio, Lina sabía darle la importancia que merecía.


Lina tampoco se aprovechaba de la amabilidad de Ji. Al contrario, rara vez le pedía algo, y era ella quien terminaba haciendo favores para la menor, incluso sin que esta se lo pidiera.


Pero lo más importante para Ji era que que Lina sabía escuchar. Cada vez que que tenía un problema o una preocupación, la castaña estaba ahí, atenta y dispuesta a escucharla. Y no solo eso, siempre le daba buenos consejos, útiles y reconfortantes que ayudaban a Ji y la hacían sentir comprendida y escuchada.


En general, Lina siempre estaba para ella, tanto en las buenas, como cuando ganaban los partidos de básquetbol o salían juntas a comer o a comprar cosas bonitas; como en las malas, cuando Lina no podía conseguir un amuleto de la suerte a tiempo y Ji salía a su rescate o cuando la menor llegaba triste a su casa por sus malas calificaciones y el estrés que eso le causaba. Lina siempre sabía cómo tranquilizarla, asegurándole que, aunque las calificaciones fueran importantes, no definían el intelecto, las capacidades ni el potencial de una persona. Esas tardes solian terminar con ambas envueltas en su cálida burbuja, estudiando juntas mientras Ji recuperaba su confianza y sonrisa habitual.


En fin.


Al describirlas se notaba que eran polos opuestos: sus personalidades y hasta físicos contrastaban. Todo en una parecía ser lo contrario a lo de la otra. Pero tal vez por eso mismo era tan fácil entender por qué se llevaban tan bien. Eran las mejores amigas, con quien más se entendían; había algo casi mágico en su conexión. Lina solía atribuirlo a la compatibilidad de sus signos zodiacales, explicando cómo eran tal para cual en todos los aspectos. Ji aceptaba la explicación con una sonrisa divertida, pero a veces se preguntaba si tenía algo de cierto, si realmente eran tan compatibles porque el universo así lo quiso... O si había sido el destino, seguramente era lo mismo, Ji no entendía muy bien esas cosas.


Pero como fuera, ambas se sentían las más afortunadas por tenerse mutuamente, de ser para la otra la mejor amiga que cualquiera podría pedir.


Aunque... A veces, se preguntaban si eso era lo único que podrían llegar a ser.


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Se siente raro escribir e imaginar a los chicos como mujeres, pero me parece muy tierno e interesante.


Este escrito originalmente era de otro shipp, de un anime (midotaka de Kuroko no basket), pero lo cambié para que llegue a stays que quieran leer al minsung en versión femenina (si es que existe alguien jaja). De todas formas, siento que se adaptó bastante bien, porque algunos aspectos de los personajes son parecidos a los de Minho y Jisung. Hay algunas cosas curiosas que no concuerdan, como la superstición de Midorima, pero me pareció chistoso dejarlo.