4 Fotos una historia

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Summary

A nuestros queridos lectores y escritores de Inkitt Nos complace enormemente poder invitarlos a participar de esta nuestra primera asociación como escritores con "4 Fotos una historia". Aquí encontraras relatos de diversos autores de la plataformas, cada uno con su propio estilo de escritura y genero dominante. Esperando que disfruten de nuestras obras. Alianza Literaria. *Tambien puedes encontrar esta y proximas dinamicas de escritores en Wattpad y Booknet*

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
5.0 1 review
Age Rating
16+

Relato de Naky Hawk

Las gotas que salpican mojaban mis botas, pero seguí caminando un paso a la vez, mientras en mí mente repetía como si fuera un mantra “no vuelvas a casa, no vuelvas a casa”.

No sé cuántas cuadras caminé con la mirada fija en el suelo, solo buscaba alejarme como si la verdad fuera a doler menos. Cuando sentí que ya no podía más me quedé de pie en medio de la acera mirando un puddle que se había formado en la esquina. Me quedé mirando fijo como las gotas caían en el charco formando ondulaciones que se alejaban hasta perderse, como cuando una persona causa un daño este afecta a las personas más cercanas. Yo era uno de esos efectos colaterales.

Busque mí reflejo a través del agua en el suelo y solo era una silueta sin identificar, así fue como me sentí. Tantos años de trabajo, encerrado en un taller rodeado de lienzos, pinceles, óleos o las horas que pasaba al aire libre buscando con mí cámara la toma perfecta. Nada servía de motivación en este momento. Esas cosas habían quedado en casa y no quería volver.


—¿Y tú que decías que a ti no te iba a pasar? —hable a mí reflejo sin rostro. Al pasar los segundo la, y como era lógico, este no respondía descargue mí furia dando un pisotón que hizo al agua volar en todas direcciones—. ¿Por qué? ¿Qué hice mal?


Después de mí exabrupto tuve el nítido recuerdo de mí mánager recordando que la imagen lo era todo. Así que te aire y me acomode el cabello para seguir caminando. En mis tiempos libres hacía de modelo profesional y sabía que si alguien me reconocía en la calle en mí estado actual podrían sacar fotos y afectar la reputación de marca y no sé cuántas cosas más. Saber eso no era un consuelo, me servía de excusa para no desmoronarme.

Con la cabeza más clara seguí caminando unas cuadras más hasta llegar a la estación de tren, allí seguro no habría nadie por se de madrugada y tendría un mejor refugio de la lluvia que solo parecía intensificarse más y más. Fui hasta uno de los bancos más alejados de la entrada y al sentarme recién guarde el paraguas y saque el celular. Al desbloquearlo, vi la imagen de unas flores oscuras sobre un fondo morado. El ramo de flores había sido un regalo de mí novio cuando cumplimos tres años de relación. En ese momento me había dicho que “la mayoría de los hombres solo reciben flores en su funeral, pero jamás en vida”.

Tenía varias decenas de llamadas y el triple de mensajes de Felix, mí novio, ¿o debería decir mí ex? Sin darme cuenta abrí el chat y empecé a leer.


Lixie 🐣

03:37 am

Joseph, por favor responde mis llamadas.

Necesito explicarte lo que viste…

Bueno, lo viste todo. Pero necesito verte a la cara y explicarte mí versión.


03:38

Por favor, ven a casa. Está lloviendo y se que te dan miedo las tormentas.

Voy a hacer tu café favorito y hay galletas.

Solo ven.


Y los mensajes seguían y seguían diciendo lo mismo y pidiendo perdón. Pero solo había una cosa en su retahíla de mensajes que había llamado mí atención, mí temor a las tormentas o a las fuertes lluvias. Él tenía razón de eso, en ese momento no me sentía asustado. Tal vez por qué la tormenta se desataba con toda su furia en mí interior.

Una incesante cacofonía que nublaba las cosas del exterior. ¿Sabes cuánto ruido puede hacer una tormenta en el mar?

El sonido de las olas al romper en la playa o al chocar contra las rocas. El movimiento de las olas y las gotas al caer. El ruido de los truenos y los rayos, que al impactar contra el mar hacen una columna de agua, que luego cae con fuerza. Ruidos y más ruidos que serían capaces de tapar el sonido de las pisadas que una persona que se acerca a tus espaldas dispuesta a clavarte un puñal en la espalda.

Pero el puñal había sido clavado antes de la tormenta. Cuando llegue a casa antes de tiempo de mí viaje con la intención de darle una sorpresa a mí novio y lo vi en la cama con mí mejor amigo. La pose, los sonidos y la escasez de ropa no dejó lugar a dudas de lo que estaban haciendo en la cama, mí cama.

Volví a mirar el teléfono y también había llamadas de él, la persona que me había clavado el puñal.


Lewis 🏋🏻

03:45

Bro,

Sé que debí esperar y explicarte mejor las cosas.


03:46

Fue ese día en el gimnasio y te dije que me agradabas.

Felix sentía el mismo agrado por mí.


03:47

Felix dice que lo mejor sería decirlo en persona, pero se que no vas a volver ahora.

Por eso quiero decirlo por aquí.

Me gustas y no como me gustan mis demás amigos.


03:48

Me gustas de esa forma en que te gusta una persona con la que quieres algo más que amistad.

Sabía que Felix sentía lo mismo y hoy cuando vine a tu casa a hablar de eso con él, las cosas se nos fueron de las manos.

No quiero robarte a tu novio. Soy egoísta, por qué los quiero a los dos.


3:59

Sé que estás leyendo los mensajes.


Escribiendo…


Cerré el chat y guardé el teléfono en el bolsillo. ¿Acaso esperaba una relación de tres? Reí por lo absurdo de la situación. Me acaban de ser infiel y me salían con eso.

Estaba por sumirme en un nuevo bucle de pensamientos cuando sentí unos pasos a la distancia, al mirar con atención distinguir al hombre que vendía los boletos del tren. Eran las cuatro de la mañana y el primer tren salía a las cuatro y media.

Espere que se acomode en su asiento y encienda la computadora, para recién ahí ir hasta la taquilla y pedir un pasaje.


—Buenos días, hace mucho que no lo veía por aquí, pero jamás me olvido de las caras bellas —saludo en tono animado en paternal mientras se tocaba algo debajo del ojo izquierdo y entendí que se refería a mí lunar—. Todavía tengo ese cuadro que me diste cuando llegaste a la ciudad hace seis años y no tenías para el pasaje. En ese momento supe que ibas a triunfar. ¿Qué tanta razón tenía?


—Toda —dije casi en un susurro mientras trabajaba de sonreír—. Aún recuerdo ese día. Usted me dijo que me daría una galería en el museo de arte y le dije que no aspiraba a tanto. Ahora tengo una exposición permanente de mis cuadros y fotografías. Y soy modelo.


—Lo sé. Mis hijas le ayudan en esas cosas de redes de pescar personas. Estoy muy orgulloso de ti —confesó mirándome a los ojos mientras estiraba la mano para darme unos caramelos de menta, los cuales tomé con cuidado—. Pero, si me permites el atrevimiento me preocupa tu cara triste. Sabes que puede escucharte como en los viejos tiempos.


—Si… pero hay cosas que es mejor esperar antes de hablarlas. Ahora solo… no lo sé, quiero tomar distancia.


—Tengo el lugar adecuado —El señor empezó a teclear en la computadora con una velocidad y energía poco propia de él. Imprimió dos tickets y me los paso—. El de ida y el de vuelta. Agende el de las diez de las dos de la tarde para que vuelvas. Al bajar del tren sal de la estación hacia el norte y camina de largo, encontrarás lo que necesitas.


—¿Cuánto es?


—Déjalo por mí cuenta, tú asegúrate de volver. Con eso voy a ser feliz.


Agradecí con una pequeña sonrisa y me alejé de la ventanilla a comer uno de los caramelos mientras veía a la gente sacar sus pasajes.

El tren llegó a la hora exacta y después de subirme puse música y cerré los ojos. Necesitaba desconectar de la realidad para no pensar.

Fue un viaje de más de dos horas, hasta que llegué a mí estación. Mí reloj indicaba las siete de la mañana y empezaba a amanecer. Caminé hacia el norte como el señor me indicó y llegué hasta el mar.

En algún momento la tormenta había cesado y ahora todo se veía en calma. Tomé asiento en una de las rocas aún húmedas que había en la playa y saqué el móvil para hacer una fotografía. Después de varios minutos me decidí y la puse como mí nuevo fondo de pantalla.

Podría ser en apariencia una acción mínima, pero para mí representaba todo. Estaba la idea de ver qué significaba una infidelidad para ti, si era un mensaje, una foto, un beso y muchas otras cosas más. Lo que había visto para mí era motivo directo para terminar la relación.

Necesitaba cambiar de aires, así que esa sería mí oportunidad de tomar la vacante de profesor adjunto de una universidad en Inglaterra. Hice la llamada correspondiente y me avisaron que tenía una semana para mudarme al campus y terminar los trámites necesarios.

Solo había una cosa por hacer y llamé a Felix para avisarle que pasaría a recoger mis cosas en la tarde. Él podría decidir cambiar el nombre del titular del alquiler y pagar la renta o abandonar el departamento.