Capítulo 1
En un principio Jimin conoce a Jeon Jungkook a través de un tweet de Kim Namjoon, el hermano mayor de Kim Taehyung, su mejor amigo. Por alguna razón, Park Jimin parecía sentir una extraña atracción por ese hombre maduro de treinta y cinco años.
Su cabello negro, su hermoso rostro, nariz puntiaguda y su imponente altura capturaron por completo la atención del niño. Todo lo que había en Jungkook era como un imán que atraía a Jimin.
De hecho, incluso en ese momento Jimin se encontraba respondiendo casualmente al tweet de Namjoon, sin ninguna intención. Claramente él no tenía el objetivo de acercarse al hombre. Por lo menos, aún ese no era el plan.
Jimin es consciente de la situación en la que se encuentra. Él, todavía era un niño que solo había cumplido diecisiete años recientemente, no sabía nada del mundo y no tenía nada más que a sí mismo, ¿cómo iba a atraer la atención de un hombre como Jungkook? Un hombre maduro, misterioso, un empresario que manejaba una red de contactos a nivel global, cuyo nombre aparecía constantemente en revistas de renombre. ¿Cómo podría alguien como Jimin, un simple desconocido, esperar siquiera captar su interés?
Pero la vida siempre tiene sorpresas, incluso cuando no se espera que lleguen.
Así fue como Jimin se presentó ante Jungkook. Impulsado por su imprudencia, y sin pensarlo dos veces, decidió desearle un “feliz cumpleaños” al excéntrico pelinegro. Sin imaginar las consecuencias, Jimin finalmente obtenía la oportunidad de acercarse al enigmático empresario y conocer más sobre el hombre que lo fascinaba.
Meses después de aquella inesperada introducción a la vida de Jungkook, la advertencia de Taehyung aún resonaba en la mente de Jimin. Su mejor amigo no había dudado en recalcar lo peligroso que era el empresario, pero, a pesar de los esfuerzos de Taehyung por mantenerlo alejado, Jimin no pudo evitar sentir curiosidad. Había memorizado cada una de las historias que su amigo le había contado sobre el hombre de cabello negro, pero ninguna de ellas lograba frenar por completo su intriga.
—¡No te acerques a él, Jimin! — dijo Taehyung cuando se encontraba con el rubio reunido. — Él es peligroso ¡La situación, en sí, es peligrosa! — Continuó mientras miraba fijamente a Jimin.
Jimin recordaba perfectamente que Taehyung siempre le prohibía acercarse al hombre maduro. ¿Cómo podría olvidarlo? Cada palabra del hijo de la familia Kim había quedado grabada en su mente. Sin embargo, las advertencias de su amigo solo lograban intensificar su interés en Jungkook. No solo por su atractivo físico, sino por otras cosas que Jimin no se atrevía a compartir con Taehyung.
El horror estaría reflejado en el rostro de Taehyung cuando Jimin finalmente le confesara, sin pena, lo que pasaba por su mente al pensar en Jungkook. La inocente apariencia de Jimin se desvanecería, dando paso a la de un niño que aún no comprende los modales ni las normas que rigen el mundo. Porque, ¿cómo podría Jimin mencionar abiertamente que él, no una o dos veces, acariciaba su propio pene en las noches mientras imaginaba a Jungkook dentro de él; impulsando su polla con todas tus fuerzas. Montándolo hasta sentirlo profundamente adentro suyo, empapados ambos de sudor. ¿Cómo podía Jimin hacerle saber a Taehyung el hecho de que estaba fantaseando con eso?
Jimin quiere que tanto Jungkook, así como Taehyung, sepan que él es un niño inocente, bueno, que no entiende siquiera lo que es follar. El rubio no quería que Jungkook conociera su deseo más profundo. Sobre todo, por el miedo de que este empiece a verlo como un niño repugnante.
Es por esta razón que cada esfuerzo que Jimin haga para acercarse al pelinegro debe ser cuidadosamente pensado. No debe mostrar impaciencia si quiere lograr que Jungkook le meta la polla. Jimin debe tener cuidado. Por lo tanto, durante los últimos meses, intentó dar lentamente pequeñas señales que, esperaba, incluso hasta los más ancianos pudieran notar.
Como aquel día, por ejemplo. El plan era que Jimin saliera de excursión con Taehyung, Hoseok y Jin. Los cuatro amigos probarían las aguas termales recién inauguradas, en las afueras de la ciudad.
— “¡Kyaaaa! Quiero ir hoy”.
— “¿Al balneario del que hablaste ayer?“. — Jungkook respondió poco después de que Jimin enviara el mensaje.
— “¡Sí! Estoy feliz, hermano. Por cierto, ¡ya voy en camino!”. — El rubio escribió una respuesta, que no era menos rápida que la velocidad de la luz.
Pero esta vez, el mensaje iba acompañado de una selfie de Jimin, con una camisa verde ligeramente desabrochada en los primeros botones. La foto fue tomada desde un ángulo superior, mostrando ligeramente su pezón rosa de forma “sutil”.
Una selfie que hizo temblar la parte inferior oculta de Jungkook. El hombre que fue llamado “hermano” por Jimin, luchó por contener la sangre que circuló rápidamente por su polla, provocándole una maldita erección. Su virilidad, en ese momento ya se encontraba casi por completo hinchada, librando líquido preseminal y amenazando con salir de su pantalón.
Tal vez era solo una foto ordinaria para un niño soltero e inocente que no sabía nada, ¿pero para Jungkook? Mierda. Tuvo que mantener la cordura para no sacar su pene y masturbarse en su oficina, justo en medio de la avalancha de trabajo a la que se estaba enfrentando.
Es curioso cómo, con una sola foto, Jungkook se vuelve casi loco por un niño pequeño el cual ha estado ocupando sus pensamientos durante algún tiempo. Su cabeza no dejaba de reproducir la escena en donde su pene, totalmente erecto, se encontraba dentro de Jimin por primera vez. Donde él impulsaba su polla repetitivamente dentro del agujero de Jimin, hasta quedar atascado en él, hasta que el rubio solo pueda gritar lo rico que se siente tenerlo a él y solo a él muy profundo en su interior, profanado su agujero estrecho y virgen.
En realidad, esta no es la primera vez que la mente de Jungkook viaja a los valles del infierno. Su imaginación a menudo corre sobre lo delicioso que se sentiría el joven cuerpo de Jimin debajo de él. Pero, en medio de sus pecados, trata de mantener sus cadenas casi sueltas de cordura. Recordando que su objetivo ni siquiera tiene la edad suficiente para que él lo ataque con las bendiciones del cielo en la tierra. Además, Jungkook se ve forzado a contenerse, especialmente al ver a Jimin, a quien considera inocente.