Una historia que nació muerta
Había algo en él que siempre me hizo sentir fuera de lugar, como si jamás fuera suficiente. Desde el primer día que cruzamos miradas, supe que no sería fácil, pero de alguna manera, me dejé atrapar. Mi nombre es Valeria, y creía que el amor podría ser una cura para todo. Pero todo lo que encontré fueron sombras y silencios rotos.
Desde el comienzo, David fue un enigma. A veces parecía que me veía realmente, otras solo era una máscara vacía, como si su mente estuviera en otro lugar, perdido en un mar de dudas.