Antes del tiempo
A veces siento que no puedo más.
Agarro 3 o 4 o 5 clonazepam y los engullo
como si fueran caramelos para combatir la ansiedad.
Venga niña, aquí están tus dulces a cambio de que no te mates ni te hagas daño. Entonces me acuesto, cierro los ojos y me digo con voz suave:
Cuando abras los ojos vas a estar en un lugar mejor. No habrá dolor en ti, no habrá un vacío en tu pecho ni un nudo en tu garganta. No te dolerá haber llorado, ni siquiera vas a recordar el motivo de ese llanto. No habrá sufrimiento en tu corazón, ni dudas en tu mente.
No habrá dolor.
No habrá dolor… No más dolor.
Lo repito como un mantra al tiempo que mis párpados se sienten pesados, me cuesta trabajo abrirlos, mi cuerpo también ha perdido la capacidad de obedecer: mis manos no se mueven, mis pies están congelados, mi respiración es cada vez más lenta y profunda. Mi mente se nubla y mi conciencia se desvanece de a poco.
Ellas aparecen:
Zaiyuri dice: ¿Otra vez un falso intento de suicidio? ¿Por qué no sólo lo haces bien y ya? Carajo… 5 pastillas sólo harán que duermas hasta mañana y despertarás sin sentimiento alguno. Debiste tomar más… Deberías acabar con esto. Tienes varias cajas de clona, ¿qué más da si tu gato se come tu cara para cuando encuentren tu cuerpo?
Mariko suplica: No lo hagas, yo quiero verlo una vez más. Por favor. Prometo que me portaré bien. Por favor no me quites a Víctor, me quitaste a mi bebé, pero yo no puedo vivir sin Víctor… Por favor no lo hagas, por favor… Quiero estar con él.
Mariana espeta: Si es lo que te sirve, hazlo, pero no lo vuelvas un hábito, sabes que yo también necesito este cuerpo.
Cuando abro los ojos estoy acostada boca arriba, él está recostado a mi lado, acunandome en sus brazos de sol, con su mano sobre mi enorme vientre de embarazada de 7 meses.
Giro un poco para besar su cuello, pero a la creatura que llevo dentro no le gusta ser molestada mientras duerme, así que me patea en señal de inconformidad; mi hombre lo nota y despierta sólo para besarme la frente y abrazarnos con más fuerza.
Él bebé está feliz, yo estoy feliz.
Por primera vez en la vida estoy feliz.
¿Amor, es este el paraíso? ¿Acaso estoy muerta o sólo estoy soñando? Le pregunto con la voz rota y lágrimas en los ojos.
¿Amor? Él no responde. ¿Amor?…
Empiezo a llorar.
Cuando abro los ojos otra vez… ya es de día y estoy sola en mi cama, no estoy embarazada, estoy hecha bolita abrazando mi pug de peluche, llorando infinitamente.