Cap1
Capítulo 1: Despertar en la Niebla
Ahn Yujin abrió los ojos con un sobresalto, desorientada. La habitación era blanca, demasiado blanca. Paredes, techo, suelo… todo era un pálido lienzo que la cegaba. Se incorporó con dificultad, la cabeza le daba vueltas, un dolor sordo le martilleaba las sienes. ¿Dónde estaba? ¿Qué había pasado?
Intentó recordar, pero su mente era un vacío. Imágenes borrosas, fragmentos de sueños, destellos de colores y caras extrañas pasaban como fantasmas por su mente, pero no lograba aferrarse a nada concreto. ¿Quién era ella? ¿Cómo se llamaba?
Se levantó de la cama, las piernas temblorosas. La habitación era pequeña, minimalista. Una ventana estrecha, cubierta por una cortina blanca, permitía filtrar un tenue rayo de luz. No había muebles, sólo la cama y un pequeño armario empotrado.
Sintió una sensación de vacío, de desconexión. Era como si hubiera despertado en un mundo que no reconocía, en un cuerpo que no le pertenecía. Miró sus manos, pálidas y delgadas, las examinó con curiosidad. ¿Eran realmente sus manos?
Un sonido la sobresaltó. Una voz suave, casi mecánica, resonó por el altavoz del techo.
—”Hora de levantarse, residente 17. Desayuno en quince minutos”.
Residente 17. ¿Quién era el residente 17? La voz no tenía emoción, solo una fría neutralidad. Yujin sintió un escalofrío recorrerle la espalda. Algo no estaba bien. Algo terriblemente mal.
Se dirigió hacia el armario, buscando alguna prenda de ropa. Encontró un uniforme: una falda larga y una blusa blanca, ambos de un tejido rígido y sin ninguna gracia. Se vistió mecánicamente, sintiendo una extraña sensación de despersonalización.
Al salir de la habitación, se encontró en un largo pasillo blanco, idéntico al de su cuarto. Puertas blancas a ambos lados, cada una con un pequeño número. No había ventanas, sólo una luz fluorescente que bañaba todo con un frío resplandor.
El pasillo la conducía a una amplia sala, donde una larga mesa estaba repleta de bandejas con comida. Otras chicas, todas vestidas con el mismo uniforme, estaban sentadas en silencio, comiendo con la cabeza baja.
Yujin se sentó en una silla vacía, sintiendo una mezcla de miedo y curiosidad. ¿Quiénes eran estas chicas? ¿Por qué estaban aquí? ¿Y por qué ella no recordaba nada?
Miró a su alrededor, buscando alguna pista, alguna señal que la ayudara a entender dónde estaba y qué le había pasado. Pero todo era blanco, frío, impersonal.
Una sensación de terror se apoderó de ella. Tenía la certeza de que estaba atrapada, perdida en un laberinto de silencio y olvido. Y no sabía cómo escapar.
Continuará.








