Prologo: La Llamada del Destino.
… Lo siento Perseo… Pero no podemos cuidar de ti… con ellos estarás en un lugar más seguro… al menos hasta que el destino te llame…
Allí está otra vez ese sueño, el mismo sueño que se ha repetido tantas veces desde hace 25 años, y aún ahora no entiendo su significado.
-Perseo…
… Escuche una voz que me llamaba, pero estaba tan ido en mis ideas, que apenas si le hice caso, solo son voces, no puedo ver a nadie en esos sueños, solo una luz brillante y cálida.
-¡Oye Perseo!
-¡Qué! –Reaccione. -¡¿Qué pasa?!
En cuanto me sacudieron de los hombros, allí si regrese a tierra firme.
-¿Como que qué pasa?, llevas como 10 minutos viendo al horizonte, ¿está todo bien?
-Sí, solo estaba pensado… es todo.
-Entonces vamos, nos llamó el Capitán, nos tiene una nueva misión, levanta el trasero de esa silla antes de que nos haga pagar con más ejercicio.
-Ya voy Johnny ¡Ya voy!
Ambos dejamos nuestro lugar para ir a donde nos llamaban.
-Ponte tu gorra o casco por favor.
-¿Por qué?
-Ese pelo rubio me ciega, en serio como es que puede brillar tan doradamente, es irreal. –Quejo mi compañero.
-No me mires así, sabes que no le hago nada, solo el cuidado básico.
-Como envidio tu pelo y ojos joder.
-No tengo la culpa de ser rubio y de ojos verdes.
-¡Siempre te robas la atención de las chicas en los bares! –Quejo antes de llegar con nuestro superior. –Sr. aquí lo traje.
-Ya lo puedo ver, ¿qué paso Perseo, otra vez soñando despierto?
-Lo siento Sr, solo me perdí en mis ideas Sr.
-No importa, muchachos hoy su equipo tiene una misión simple, sus helicópteros están cargados con provisiones para un portaaviones cercano a la costa de florida, deberán llevar la carga, dejarla y regresar, eso es todo.
-Entendido Sr.
-Tienen 10 minutos, los esperan en la pista.
-Si Sr.
En cuanto él se fue, mi compañero y yo nos dirigimos a los helipuertos.
-Que mal presagio.
-¿Por qué lo dices John?
-Debemos cruzar el Triángulo de las Bermudas.
-¿Crees en esa chafa?
-¿Oye no has visto los documentales?
-No, puro mercadeo para turistas, vamos, hay una entrega que hacer, paranoico.
Contándonos a nosotros, somos 16 miembros en este equipo, con 8 helicópteros para todos, en cuanto llegamos, todos estaban preparándose para ir a sus helicópteros.
-Muy bien señoritas, hora de ganarnos el sueldo.
-¡A volar!
-John. –Hable al momento de colocarme el equipo mientras encendía el helicóptero.
-Yo me encargo. –Respondió el colocándose también su equipo antes de ver a los demás por la ventana. –Muy bien señoritas, ya saben qué hacer, llevar el cargamento, entregarlo y regresar, es fácil, hagámoslo bien y Perseo invita las cervezas al salir de aquí.
-Enterado.
-10-4.
-Entendido.
-¿John alguna vez te he dicho que eres un idiota?
-Muchas veces.
-Te lo vuelvo a decir, eres un idiota.
-¡A rocanrolear señores!
Y con una simple señal, todos los helicópteros se pusieron en marcha acomodándose todos para seguir al líder, en este caso nosotros.
-Señores tenemos algo de brisa oponiendo resistencia, será un viaje movidito, no pierdan sus ojos de lo que tienen en frente, recuerden, pasaremos por el misterioso, tétrico, y sombrío triangulo de las bermudas. –Comento mi compañero por la radio a los demás.
-¡Te diré que tengo de frente Johnny, un puto cielo azul! –Respondió uno de ellos.
-¡Jajajajajajaja!
-Alguien que ponga una buena música señoritas, sino esto será muy aburrido.
-Yo me encargo.
El cielo estaba completamente despejado, el sol brillaba y no había ni una sola nube en nuestro camino, o así fue, hasta el momento en que nos adentramos a ese dichoso lugar.
-¿Johnny vez lo mismo que yo?
-Creo que sí, pero no quiero creerlo.
Frente a nosotros una densa niebla apareció de la nada, tan densa que no podíamos ver nada de lo que estaba frente a nosotros.
-Muchachos, manténganse juntos, no se separen, parece que hay una niebla muy densa al frente.
-Enterado, aquí Falcon 3 nivelándome al nivel con los demás.
-Falcon 4 imitando Sr.
-Mantengan los ojos abiertos, ya no hay un puto cielo azul.
La niebla nos cubrió a todos, no podíamos ver al frente, arriba o atrás, solo el mar bajo nosotros, y con nuestro avance la niebla solo se hacía más y más oscura.
-Perseo, abortamos la misión, está muy difícil ver con esta niebla.
-Creo que deberíamos abortar, que dicen los demás.
-¿Muchachos abortamos?
-No llegamos aquí por nada.
-Ya debe faltar poco.
-Sigamos un poco más.
-Enterado.
-De acuerdo, Johnny veamos hasta donde llegamos.
Mientras yo miraba al frente, mi compañero estaba al pendiente de los demás, todos seguían allí, y todos nos podíamos distinguir aun en la densa niebla, hasta ese punto.
De un momento a otro el mar bajo nosotros se embraveció terriblemente, parecía que las olas en algún momento podrían alcanzarnos a pesar de la altura, también comenzó a llover torrencialmente y rayos comenzaron a aparecer y moverse entre la niebla muy cerca de nosotros.
-Se acabó. Aborten, hay que abortar la misión, nos vamos de regreso a toda velocidad.
-¡Ya escucharon, aborten chicos, aborten!
Johnny hablo por la radio, pero nadie respondió, solo hubo una gran y fuerte estática.
-¡Aquí Líder Falcon, ¿alguien me copia?! –Pregunto nuevamente sin recibir respuesta. –Perseo los perdimos.
-Debe ser la tormenta, debe haber mucha inferencia, debemos regresar Johnny.
Me oriente con la brújula, esta solo giraba y giraba sin parar, como si no supiera donde estaba el norte.
-¡¿Que carajos hacemos ahora?!
-¡No lo sé!
Para empeorar todo, uno de esos rayos destruyo nuestras hélices impidiendo que siguiéramos en el aire.
-¡Caemos, caemos!
-¡Dime algo que ya no sepa!
Perdí el control total del helicóptero mientras íbamos en caída al suelo, pero en medio de todo ese desastre, un rayo de esperanza.
-Johnny creo que veo una playa, volvimos, agárrate fuerte, tratare de aterrizar esta cosa.
-De acuerdo.
Apenas si tenía control de ella, pero me las arregle para volar lo más cerca de esa playa antes de estrellarnos con suma fuerza en ella debido a la velocidad que llevábamos.
Lo último que recuerdo es el sentir el impacto en la arena seguido de varias vueltas del helicóptero antes de detenernos, seguido de eso, solo es un lago de vacío, donde no recuerdo nada, hasta el momento en el que desperté otra vez.
-Ahh… joder… -Queje al momento de sentir el dolor en todo mi cuerpo. – ¿qué paso?
Tarde un momento en ubicarme, hasta darme cuenta que estábamos casi de cabeza en los asientos, debido a los cinturones, y en cuanto desabroche el mío, caí con fuerza, pero así fue capaz de moverme más.
-Joder que dolor… ¿Johnny estás bien?
No lo veo en el asiento de al lado, no sé si ya despertó o que.
-Debo salir de aquí…
Me tomo unos minutos el lograr salir del helicóptero y unos cuantos más el ponerme de pie debido al dolor, pero enseguida lo estuve, solo vi mis alrededores para ver donde estábamos.
-¿Y este lugar que es?
No es la costa de florida, o ninguna costa que haya visto, parece más una isla tropical o algo así, cerca de la costa puedo ver una gran y muy densa vegetación.
-Tuvimos suerte en encontrarla, ahora, donde estará Johnny.
No logro verlo por ningún lado, puedo ver claramente el lugar donde nos estrellamos y todo el desorden que dejo la caída, pero no puedo ubicarlo a él.
-¡Johnny! –Grite mientras revisaba el lugar, el cielo estaba nuboso, como si fuera a llover.
Lo busque con la vista por un rato, antes de comenzar a moverme un poco por los alrededores del helicóptero, y fue cuando me topé con algo.
-Johnny…
No estaba él, pero si había algo y ese algo fue un gran rastro de sangre que iba desde la playa hasta la densa y profunda vegetación de la selva. En cuanto vi eso mi cuerpo se estremeció y solo pude reaccionar de una manera.
-¡Johnny!
Corrí al helicóptero y de entre el desastre que había logre sacar mi fusil y con él me adentre en esa gran vegetación siguiendo el rastro de sangre.
Estaba listo para dispararle a cualquier cosa que pudiera aparecerse mientras avanzaba, el camino se hacía más y más despejado a medida que lo hacía, pero no había rastro de Johnny.
Tras varios minutos de búsqueda varios ruidos comenzaron escucharse a mí alrededor, era la selva llena de vida, pero unos ruidos en concreto llamaron mi atención, estos venían de más adelante y por cómo se escuchara, parecían ser bestias gruñendo.
-¿Qué diablos será eso?
Entre más caminaba, más claro se hacia el ruido, hasta casi estar encima de él, lo único que nos separaba en ese momento era unas grandes hojas de palmera que no me dejaban avanzar.
Al cruzar me topé con algo que me dejo paralizado en donde estaba, puesto mis ojos no podían creer lo que estaban presenciando.
-…
La voz ni siquiera pudo salir de mi boca, debido al asombro de lo que estaba frente a mí.
Dos animales estaban gruñéndose mutuamente de forma amenazante, un Lobo y un Oso Pardo. Lo resaltante de estos animales era su tamaño, ya que el oso estaba de pie y su tamaño superaba los 6 metros de altura y el lobo estaba cerca de los 4 metros y medio, su tamaño era demasiado grande para ser animales corrientes, además de que sus cuerpos estaban lleno de tatuajes y formas extrañas como runas que despedían luz en forma de estela mientras estos se enfrentaban, algo me hizo ver entre las patas del lobo, Johnny estaba allí, inconsciente y lleno de sangre.
-¡Johnny!
La voz se me salió, ambos me escucharon y el oso pasó su atención a mi persona.
-Maldición...
Sujete con fuerza mi rifle mientras miraba como se posaba de nuevo en sus 4 patas, y empezaba a acercarse a mí sin despegar sus negros ojos de mis movimientos.
Instintivamente me prepare para dispararle, pero antes de que pudiera apuntarlo bien, algo grande y peludo se interpuso entre ambos, al ver, ese gran lobo se había posado en medio mientras le gruñía y mostraba los dientes al oso.
Ambos animales finalmente comenzaron a atacarse fieramente, el gran oso uso sus grandes mandíbulas y patas para atacar, pero el lobo era más rápido y ágil evadiendo sus ataques, aprovechando las aperturas arremetía con sus filosos dientes.
Su atención se centró tanto en eso, que dejaron de prestarme atención, por lo que aproveche para acercarme a Johnny a ver como estaba, estaba lleno de heridas, y de estas aun salía sangre.
-¡Johnny despierta, vamos arriba, no puedes morirte aquí!
-Perseo…
Parece que aun esta consiente.
-Te sacare de aquí Johnny.
-N-No tiene caso Perseo…
-¡No digas eso!
-Ya no se puede hacer nada… tengo mucho frío y casi no puedo oírte.
-Johnny…
-E-Escucha Perseo… pase lo que pase… prométeme una cosa…
-¿Qué?
Levanto con mucho esfuerzo su mano izquierda la cual tome con fuerza mientras lo veía.
-No mueras, Perseo no mueras en este lugar… Lucha… Haz lo que tengas que hacer, pero sobrevive… hazlo por los muchachos y por mi…
-Lo… Lo prometo.
Su boca formo una pequeña sonrisa y solo se mantuvo así por unos segundos antes de que todas las fuerzas de su cuerpo se fueran por completo.
-Johnny…
No pude salvar a mi mejor amigo… ni siquiera lo pude salvar a él…
-Juro que sobreviviré y saldré de este lugar Johnny, te lo juro.
En mi mano la cual el sujeto, estaban su cadena y chapas con su nombre, al verlas ensangrentada solo la sujete con fuerza antes de ponérmela en el cuello.
-Saldré vivo de aquí.
Deje de prestarle atención a la pelea en algún momento, pero al no escuchar nada me hizo saber que había ocurrido algo. En cuanto me gire, solo pude ver como el oso tenía su pata sobre el cuello del lobo proclamando su victoria sobre él, y su atención estaba enfocada en mí nuevamente.
-Sea como sea…
Nuestros ojos se mantuvieron en el otro por varios segundos, hasta que a gran velocidad arremetió contra mí.
-¡Mierda!
Tome mi fusil y le dispare varias veces, las balas solo rebotaban contra su cuerpo a medida que se acercaba, solo me dio chance a tumbarme en el suelo para poder esquivar su zarpazo, antes de retroceder.
-¡No dejare que me mates aquí maldito!
Logre darle un cachazo en la nariz lo que lo hizo retroceder mientras me levantaba y corría posándome detrás de un árbol.
-Haa… Ha… solo me quedan 10 balas...
Solo tengo el cargador que tiene puesto mi fusil, pero también tenía algo más.
-Solo tengo una oportunidad.
Respire profundo y me centre para lo que iba a hacer, en cuanto escuche su rugido corrí del árbol mientras usaba 5 disparos para aturdirlo, ya que no le hacían daño, pero en cambio solo lo enfurecí, y con furia se lanzó sobre mi derribándome de las piernas antes de posar todo su enorme tamaño sobre mí.
Como pude mantuve mi fusil alto mientras vigilaba su boca y en el momento que la bajo para atacarme con ella metí gran parte de mi fusil en ella.
-¡Vete al infierno maldito engendro!
Dispare el cartucho explosivo que tenía en el fusil el cual estallo con fuerza en su garganta, destruyéndola por completo y parte de su cráneo también y antes de que todo el peso muerto de su cuerpo me cayera encima me rodé para escapar sintiendo la vibración del suelo al este caer.
-Haa… Ha…
El cuerpo no dejaba de temblarme. Tanta era la adrenalina y el miedo presente en mí que no podía levantarme. De haber fallado, en ese momento estaría más que muerto.
Poco a poco la calma fue regresando, pero esta no duro mucho, puesto un fuerte ruido, hizo que me paralizara donde estaba.
Temblorosamente gire mi cuello hasta el origen del ruido, encontrándome con el gran lobo de pie otra vez, son su completa atención posada en mí, sus dorados ojos se habían encontrado con los míos, ambos permanecimos de esa manera por varios segundo antes de que diera su primer paso al frente, y fue cuando apunte mi rifle hacia él.
-¿No podía ser tan fácil verdad?
Solo me quedaban 5 balas, y estaba seguro de que tampoco le haría nada, al oso apenas si logro dañarlo, mis balas no tendrán oportunidad alguna de hacerlo.
Su expresión al ver mi reacción cambio y retrocedió un par de pasos, puede que me tenga miedo, por ver lo que le hice al oso, en ese caso, tengo una oportunidad.
Hice un tiro de advertencia entre sus patas delanteras y el ruido lo hizo retroceder lentamente.
-Vamos, que esperas, vete de aquí, no tengo todo el maldito día…
Sus ojos solo se despegaron de mi cuando se alejó lo suficiente y se perdió entre los arboles de la selva, aun así me mantuve varios minutos mirando a todos lados esperando una emboscada, la cual no llego.
-Debo regresar a la playa, no dejare a Johnny aquí.
Me lleve el cuerpo de mi mejor amigo conmigo de regreso a la playa donde después de una hora, termine de hacerle una sepultura digna en la que puse su fusil y su casco.
-Cumpliré la promesa que te hice Johnny, te lo debo a ti y a los demás, pase lo que pase, no moriré en este lugar.