Prólogo

Prólogo
“Esa es la maldita cosa que hizo que mi corazón se rindiera”
About You
The 1975
💙
Blue
—Ya cállate, Blue, nos van a descubrir por tu culpa.
—¡No fui yo la que tiró el pastel!
Caleb puso los ojos en blanco pese a que también estaba aguantando la risa y me fue imposible no seguir riendo mientras él corría agarrado de mi mano hacia el patio de su casa.
Resulta que la señora Camila, mamá de Caleb, había hecho un bonito pastel para celebrar el cumpleaños de sus hijos más pequeños, a los cuales Caleb y yo estábamos cuidando, yo fui al baño un momento y para cuando regresé los niños habían tirado el pastel y Caleb me observaba con pánico mientras los niños corrían a esconderse.
Claro que yo tomé la decisión más madura que pude tomar y comencé a correr junto a él para escapar de la señora Camila.
—Cuando sea grande y tenga hijos jamás voy a dejarlos solos con un pastel.
—Van a ser peor que tus hermanos.
—Mientras no sean iguales a ti voy a ser bendecido.
—¡Oye!
—Solo cállate, Blue.
Puse los ojos en blanco, pero tenía una sonrisa divertida para cuando nos escondimos en la casita de acampar de sus hermanos.
—¿Caleb?
Pude escuchar como suspiraba antes de pasarse una mano por el cabello.
—¿Si, Blue?
—¿Qué le vas a decir a tu mamá cuando nos encuentre? —Pregunte antes de parpadear continuamente—Soy demasiado bonita para morir.
—¿Quién te dijo que eras bonita?
—¡Caleb!
Él soltó una carcajada y me empujó juguetonamente con su hombro, por supuesto que yo tambien iba a jugar así que le regrese el empujón más fuerte y frunció el ceño, un momento después yo trataba de golpearlo y él me sostenía con sus manos por las muñecas mientras se reía.
—Voy a escribir un libro sobre ti y te mataré en el primer capítulo—Murmure tratando de molestarlo y su sonrisa creció.
—Y yo voy a escribir un retelling de la bella y la bestia, donde él muera y ella se case con Gastón.
—No te atreverías.
—¿Me estás retando, Blue?
—Sí.
—Te paso el archivo al rato—Dijo soltándome para tratar de salir de la casita de acampar y yo lo tomé por el tobillo para que no pudiera caminar y él estuvo arrastrándome por el suelo del patio hasta que la señora Camila salió a regañarnos.
Esa noche llegué a mi habitación con la idea de querer ser escritora.
Y él...bueno, Caleb tuvo que hornear otro pastel.