Hoja uno, París, C.
Fue en París
junto a la aerosa neblina,
por la noche que noté mi realidad.
Reconocer el verdadero significado de amar.
Fue al día siguiente,
cuando desperté frente al vacío
de la cama después de darme cuenta,
mi propia ausencia, pues
él no estaba y así yo me desvanecí.
Fue tal vez algo de una noche, me repetía una voz en mi cabeza, y yo juraba que no.. Porque ayer reconocí algo que no podría hacerlo ni en mil años.
Ayer tal vez fue un sueño y
todo esto sería obra y magia de Dios o el Universo.
Si amarlo es París,
amarme yo debería, pero
amar París, o a Paris es más fácil que hacerlo a mí misma.
A la hora de la ducha solo
podía pensar en cómo
se aclaraba mi memoria
con momentos de la pasada noche cercana.