El extraño caso de Dante Gryphon

All Rights Reserved ©

Summary

Se dice que en las noches más oscuras de Umbralis, cuando el cielo púrpura apenas deja filtrar la luz de su sol moribundo, una sombra camina entre los callejones. Los criminales susurran su nombre con temor. Los inocentes lo buscan con esperanza. Nadie conoce su rostro, pero todos han visto su silueta recortada contra la bruma. Un espectro envuelto en sombras, con una luna azul brillando en su frente y dos cuernos curvándose en su máscara. No deja rastro, no busca gloria. Solo caza. Dicen que apareció de la nada, un fantasma nacido del abismo, una entidad que se desliza entre la penumbra como si la noche misma lo protegiera. Pero lo que pocos saben es que Nocturne no siempre fue una sombra. Hubo un tiempo en que fue un hombre, con un nombre y un destino escrito en tinta de sangre. Hasta que la oscuridad lo reclamó. Ahora, es el guardián de la ciudad olvidada. El terror de quienes se esconden en la inmundicia del crimen. El eco de una guerra que aún no ha comenzado. Y cuando la luna brilla en el cielo de Tenebria, los pecadores de Umbralis saben que su hora ha llegado. Porque Nocturne siempre está mirando. ¿Mito? ¿Héroe? ¿Demonio? Solo hay una verdad: si lo ves, ya es demasiado tarde.

Status
Complete
Chapters
23
Rating
n/a
Age Rating
18+

PRÓLOGO: SOMBRAS SOBRE TENEBRIA

Tenebria no conoce el verdadero día. Su cielo, perpetuamente cubierto por nubes densas de un tono púrpura oscuro, apenas deja filtrar la luz de su sol moribundo. La civilización aprendió a depender de la bioluminiscencia y la electricidad para iluminar sus ciudades, pero más allá de las urbes, en la vasta extensión de bosques, montañas y pantanos, la penumbra reina con autoridad.

Los humanos no están solos. La naturaleza de Tenebria es hostil y maravillosa a partes iguales, con criaturas que evolucionaron en la semioscuridad, adaptando sus cuerpos a la supervivencia. Estas bestias no son simples animales; cada una representa una rama distinta de la evolución, divididas en cinco grandes tipos:

Los Voráx: depredadores supremos, bestias moldeadas por la caza. Sus cuerpos son ágiles, su piel resistente y sus sentidos agudizados hasta lo sobrenatural. Entre ellos destaca el Umbroth, una pantera cuyas garras cortan el metal y cuya sangre negra huele a óxido y muerte.

Los Luminaris: criaturas de bioluminiscencia pura, usadas como guías y protectores. Emiten un resplandor natural y algunas especies pueden generar pulsos cegadores. El más común es el Celestian, un ciervo dorado cuyas astas brillan con el resplandor de un amanecer imposible.

Los Vélidos: maestros del sigilo, diseñados para el espionaje y la infiltración. Silenciosos, escurridizos, capaces de cambiar de color o volverse translúcidos. Uno de los más letales es el Sombragén, un reptil sin ojos que se desliza entre las sombras y ataca con precisión quirúrgica.

Los Titanus: colosos acorazados, pesados y formidables, cuyas pieles resisten balas y cuchillas. Usados en labores de carga o combate. Su símbolo es el Magmorum, un rinoceronte con placas de roca volcánica y un aliento de ceniza ardiente.

Los Simbióticos: los más enigmáticos, capaces de vincularse con humanos mediante procesos biológicos. Algunos mejoran los reflejos, otros comparten emociones, e incluso existen los que alteran la percepción del tiempo. El Némesis, por ejemplo, es un lobo de pelaje plateado que se fusiona con la mente de su dueño, susurrando consejos desde el plano de los sueños.

La sociedad de Tenebria ha aprendido a convivir con estas bestias, pero no todos respetan su equilibrio. El mercado negro de criaturas es uno de los negocios más lucrativos del crimen organizado, y en el corazón de la ciudad de Umbralis, la policía lucha cada noche contra los que buscan aprovecharse de la fauna salvaje.

Distrito Industrial, Umbralis – 02:47 a.m.

Una fina llovizna caía sobre los tejados oxidados de la fábrica abandonada. El aire olía a aceite quemado y a metal viejo, una mezcla nauseabunda que impregnaba las paredes cubiertas de hollín. La ciudad dormía a lo lejos, pero en aquel rincón de Umbralis solo reinaba el silencio.

Dante Griphon caminaba con cautela entre las sombras. Su pistola descansaba en su funda, pero su mano no se alejaba demasiado del mango. La radio crujió en su oído.

Lucía Clarín (seria, pero controlando la impaciencia): Gryphon, dime que ya tienes algo.

Dante (susurrando): Solo chatarra y más chatarra. Aquí no hay ni ratas, Lucía.

Lucía: Pues el soplo era bueno. Los informes hablaban de un almacén lleno de cargamento ilegal.

Dante suspiró, apoyando la espalda contra una pared de metal corroído. Si aquello era una trampa, estaba cayendo de lleno. Sus ojos recorrieron el almacén desde su posición: una estructura monótona, con columnas gruesas y pasillos cubiertos de polvo. Pero había algo... algo que no encajaba.

Al fondo, tras un grupo de cajas apiladas, una luz tenue se filtraba desde una compuerta medio abierta.

Dante (con una mueca): Espera... veo algo. Voy a echar un vistazo.

Lucía (en tono de advertencia): No te la juegues, Gryphon.

Dante ignoró la orden. Se deslizó hasta la compuerta, desenfundó su arma y empujó la puerta con la bota. El interior de la sala era diferente. No era un simple almacén, sino un laboratorio improvisado. Mesas de metal, cilindros de cristal y una gran estructura en el centro con una cápsula sellada. Dentro, flotando en un líquido oscuro, había algo vivo.

Dante (susurrando): Joder... ¿qué cojones es esto?

La criatura dentro de la cápsula tenía una silueta extraña, con extremidades alargadas y una piel negra como la noche. No se parecía a nada que hubiera visto antes. El líquido dentro de la cápsula bulló de repente, como si reaccionara a su presencia.

Lucía (urgente): ¡Gryphon, sal de ahí! ¡Ahora mismo!

Pero fue demasiado tarde. Un pitido agudo inundó la sala y todas las luces parpadearon en un caos de sombras. La cápsula se agrietó con un crack ensordecedor. Dante apenas tuvo tiempo de alzar los brazos antes de que el cristal estallara en mil pedazos.

El líquido oscuro lo cubrió por completo, y de inmediato sintió un ardor imposible en cada centímetro de su piel. Un dolor como si le arrancaran la carne desde dentro. Intentó gritar, pero la sombra líquida se deslizó por su garganta, llenándole los pulmones con una negrura gélida. Su visión se fragmentó en destellos de luz y penumbra.

Su mente se rompió.

Voces. Susurros. Una sombra que se enroscaba en su columna como una serpiente. Sus huesos crujieron, su piel ardió. Algo dentro de él cambiaba, reconfigurando su ser a un nivel que ningún humano podía comprender.

Y entonces... todo se volvió negro.

Estación de policía de Umbralis – 07:15 a.m.

Un monitor emitía un pitido constante. Dante abrió los ojos y la luz de la habitación se sintió como un cuchillo en sus pupilas. Su respiración estaba entrecortada. Su cuerpo temblaba. Pero algo estaba mal.

Las sombras en la habitación se movían a su alrededor como si tuvieran vida propia.

Lucía (mirándolo fijamente, con el ceño fruncido): Bienvenido de vuelta, Gryphon.

Dante se llevó una mano al pecho. Su corazón latía más rápido, su piel estaba fría.

Y en su reflejo en el vidrio de la habitación... sus ojos ya no eran los mismos.