ILUSA LUCIÉRNAGA

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Summary

En la búsqueda de experimentar la deseada libertad, Sheryl escapará de los muros de su hogar para aventurarse a un viaje junto a un completo desconocido, con el fin de hallar la verdad oculta en el centro de un gran y misterioso bosque. "A nadie le gusta hablar de él, tal ves, por que para ellos está prohibido"

Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
18+

Chapter 1

El viento soplaba y a través de una ventana abierta de par en par en la cima de una torre, una silueta pequeña y delgada se encontraba apoyada en el balcón, con una mirada triste y al borde de romper en llanto. No se escuchaba nada más que solo un simple y sonoro suspiro de melancolía profunda, mirando hacia el más allá, hacia la nada, solo en dirección a un oscuro y silencioso bosque que se dejaba ver a lo lejos entre los abundantes árboles que esconden sus paisajes y unos montes que adornan el panorama con sus finos bordes que se perdían por lo lejanos que estaban.

El sol ya había salió y en el pueblo se oyen las idas y venidas de la gente, las carretillas, las personas charlando unas con otras, los sonidos de los animales y ante todo el pueblo se mostraba imponente el gran castillo de Tsaragi, con guardias en cada entrada con el fin de resguardar al gran linaje real.

Dentro de este las cosas también estaban agitadas la servidumbre se desplazaba de un lado a otro llevando peticiones de varios lados, las de limpieza aseando cada parte del palacio, los cocineros en la cocina, los de lavandería, entre otros. Ya los gobernantes se encontraban despiertos y en el comedor real donde desayunaban y todo debía estar bien preparado para ellos, estos eran él rey Bernam de Tsaragi , la reina Regina y la única descendiente del matrimonio, todos ellos eran la familia real que veía el bienestar y futuro del reino .

Mientras la realeza seguía en su afán de comer, un anuncio de entrada se hizo oír por un vocero y las puertas del gran comedor se abrieron y tras este a pasos marcados el consejero y mano derecha del rey llegó a considerable distancia del monarca junto a una reverencia.

—Su majestades ,buenos días, mi rey , e informarles que su reunión con el consejo al mando del pueblo se a tenido que programar para el día de hoy , los asuntos son de suma importancia— anunció con seriedad.

—Muy bien, gracias por el aviso Arthur, informa que asistiré y que la guardia esté preparada para mi visita al pueblo y ya sabes la vigilancia y resguardo del castillo ante mi salida— habló el rey, como una orden obvia y severa.

—Si mi rey no tema me encargaré de ello— respondió el consejero anunciando su retirada.

Al retirarse el hombre , hubo un silencio completo acompañado de miradas enfrentadas, cuando de pronto una voz delicada y con toda la elegancia posible, más sin embargo imponente se alzó, la reina habló dirigiéndose a su hija.

—¿Acaso tienes algo que decir Sheryl?— dijo con un tono molesto y con un semblante de fastidio en el rostro.

—No madre, solo que me parece absurdo la orden de vigilancia ante la ausencia del rey — respondió la joven con un tono igual de molesto pero procurando bajar la voz y con la mirada baja —¿acaso nos vamos a escapar?—terminó diciendo en un tono que molestó bastante a la mujer mayor en la mesa.

—¡Pues de no poner esa orden, tú lo harías!, no quiero más gestos de esos Sheryl, ya es suficiente, compórtate que estamos comiendo — mirándola severamente con la barbilla arriba.

—Ya es suficiente Regina, solo comamos, y cada una a sus deberes — habló con calma el rey dirigiéndose a ambas .

Aunque no parezca a pesar de ser un rey muy serio y severo con mano justa para las decisiones del reino, el rey Bernam era un padre paciente y protector con su hija, no lo demostraba tan evidente pero era un hecho benigno.

Él sabía cómo era su hija , sabía que a ella le molestaba que siempre estén vigilandola, que nunca la dejaran salir, que la protegieran de sobremanera pero era por su absoluta seguridad, no quería que nada lastimara de ninguna forma a su única y preciada hija.

Al terminar aquella comida cada miembro de la familia real se dirigió a hacer sus labores propias a sus cargos, el rey fue a la reunión que tenía cada ciertos períodos con los dirigentes del pueblo para poder conversar y coordinar algún problema y solucionarlo con el fin del bienestar de aquella comunidad, por otro lado la reina se encargaba a los mandatos y organizaciones dentro del palacio, la supervisión de lo que se hiciera, de las cargas de valor y lo que se dividiría para la recarga de provisiones para el pueblo, entre otras cosas, y finalmente, la princesa solo estaba en el proceso de formación a su cargo como una futura reina, estaba bajo la supervisión de un tutor de una edad avanzada con el cual aprendió todo principalmente relacionado a su reino, mapas, lengua antigua, leyes, costumbres y más.

Se la pasaba casi toda la tarde en la biblioteca real, sin embargó, no era algo que le disgustaba del todo, en realidad era interesante saber y conocer muchas cosas, pero tenía cierto límite para acceder a algunos libros y registros reales, ya que se le restringía ciertos escritos que ella no podía ni siquiera ver, ya que se encontraba vigilada por el tutor, pero la ventaja que ella tenía era que este al ser un anciano tendía a quedarse dormido largo tiempo, y al despertar temía ser delatado por esta acción por la princesa, pero ella le aclaró que no pasaba nada y lo convenció que no importaba al fin al cabo ella solo repasaba los libros que él cada día le daba para que estudiara.

De vez en cuando, al percatarse que el hombre se encontraba ya profundamente dormido iba hacia el área donde estaban todo esos registros y libros que a ella se le restringía y leía uno que otro rápidamente, entre estos se encontraban, registros de técnicas de guerra, acuerdos políticos con otros reinos, libros del linaje real y cosas relacionadas al gobernante mayor, esto la hizo pensar un poco de él hecho de haber sido mujer, aunque, al final terminaría siendo reina, aquello era solo un título, ya que, sería solo la esposa de un rey al que sólo acompañaría , sería la esposa del gobernante del que emplearía mejor todo lo que se le enseñaba, su labor de ella en cambio se vería reducido a traer a un heredero simplemente. Aunque por ahora eso no ocurría ella decidió explorar entre el conocimiento que nunca le sería enseñado por razones que entendía bien y que no iba a tratar de refutar, aunque no las usaría quería conocerlas, entenderlas, también aprovechaba que todos los días el tutor le designaba de 5 a 6 libros para llevarse a su habitación para leerlas externamente a la hora de estudio y entre aquella pequeña pila de libros que llevaba escondía uno que otro registro entre las hojas de un libro o escondía un libro no permitido entre los demás, para leerlos secretamente por las noches en su habitación y que cuando se le hacía extenso escondía entre un pequeño escondite en la pared de la habitación, para ocultarlos cuando las de limpieza venían a ordenar el cuarto , y que a la vez descubrió que por orden de su padre venían con la misión de buscar alguna cosa que resultará indebida para la joven.

Ya había ocurrido antes, una de estas sirvientas encontró debajo de la cama un libro que la muchacha usaba como diario para escribir cada cosa importante que ocurría cuando algún visitante de otro reino venían al reino, en el describía el carruaje, las tropas que traía, las horas en las cuales la guardia del castillo cambiaba de turno entre cosas que parecieran sutiles y que comúnmente otros ignoraban, su padre al ser alertado de esto se molesto por que tenía en la mente el hecho que su hija estudiaba cada cosa que involucrará zonas ciegas y tiempos con el supuesto fin de querer escapar. Así que por ello atinó a que todas las noches se le pusiera un límite para estar despierta, una restricción más a la larga lista, y esta última estaba dentro de las más odiadas, junto al cierre de su balcón del cual su llave estaba bajo poder del rey.

Y así transcurría todos los días para cada persona de la familia real, del castillo y del reino .

Ya la noche estaba presente y poco a poco pasaban las horas, en donde la oscuridad se hacía propietaria del cielo, ya había pasado la cena ya todos en sus aposentos, la guardia siempre presente en cada rincón del castillo, tanto interna como externa, en la habitación de la princesa está se encontraba sentada en su cama, mirando extraña y fijamente la puerta como esperando que esta le dijera algo.

Nada, ni un solo murmullo, ni una sola pisada, más que las que se oyen alejándose de su puerta, y es en ese momento que ella se levanta presurosamente, sacando una especie de gancho pequeño que ella tenía en un pequeño cajón que usaba como mesa de noche junto a su cama , este pequeño gancho que se usaba comúnmente en su cabello ahora era usado hábilmente para insertarse entre la cerradura de la ventana que fácilmente fue abierta por aquella rápida y ágil acción, abrió la ventana de par en par lentamente para que ésta no generará ningún sonido que llamara la atención de algún guardia de afuera, al sentir la brisa que chocó fríamente contra ella, suspiró lentamente y se adentro a asomarse al balcón, miraba el mismo panorama de cada noche, aquel lejano bosque que con el tiempo se le hacía cada vez más intrigante y bello y el cual tal vez jamás podría poder conocer ni ver de cerca.

Giro su cabeza mirando nuevamente hacia el interior de su habitación, ya oscura y aburrida que hacía ver casi todo en blanco y negro, y miro nuevamente hacia afuera otra vez, dirigiendo su mirada al pueblo que también se encontraba con las casas con las luces apagadas, pero los faroles de sus calles alumbraban los pasajes del lindo y rústico reino, haciendo que los ojos de la princesa se iluminen tenuemente al mirar las luces de aquellos senderos.

De pronto algo por el rabillo de su ojo llamo su atención algo brillante aún más resplandeciente que los faros del las calles del pueblo, vio con sorpresa que esta se encontraba en dirección al bosque entre las profundidades y centro de este entre los montes tan difusos de distinguir, una pequeña luz que maravillosamente se empezó a multiplicar, surgiendo aún más de esas pequeñas pero luminosos fulgores, eran como esferas de luces, que se movía tan delicadamente entre ahí y allá y por la distancia pareciera que danzaban entre ellas, era un espectáculo maravilloso que hizo que Sheryl se quedara quieta e hipnotizada, era mágico y desconocido pero a la vez extrañamente familiar. Cuando de golpe le llegó un recuerdo de su niñez, un recuerdo que habría permanecido bloqueado y que aquel suceso la hizo volver a recordar rápidamente.

Pov Sheryl

*Flashback*

Recordaba un caballo de madera en mi pequeña mano, el calor de la fogata de la hoguera, las risas de mis padres ante el sonido que hacía en mi fantasía de imitar el relinchar del animal con el que jugaba, tendría cinco o seis años, aun con el vestido rosa de mi pijama, y las trenzas infantiles decorados con lazos, mis padres se encontraban sentados en la cama viéndome felices, en sus ojos podía ver dulzura que hacían que me sienta tan tranquila. Hasta que de repente todo se hizo silencio en mi cabeza, no escuchaba ni mi propia respiración.

Solo podía ver mi alrededor carente de sonidos, vi a mis padres levantarse y dirigirse a la entrada, otro hombre los llamaba, ambos me daban la espalda, no podía oír alguna palabra, nada.

Vi nuevamente mi pequeño caballo, hasta que escuché un susurro en mi oreja, muy cerca. Mi cabeza se volteó lentamente hacia el balcón que se hallaba detrás de mí, vi como las puertas de cristal se abrían lentamente, dejándome ver como un espectáculo secreto reservado únicamente para mi, a lo lejos observé unas pequeñas esferas de luz, tan brillantes como el sol al amanecer. Solté el caballo e hipnóticamente me levanté y dirigí hacia la dirección de estas, me fui acercando con pasos lentos a las puertas, aún sin que nadie se diera cuenta, crucé el margen del ventanal ya a unos cuantos pasos del balcón que tenían aberturas brechas entre sí, del tamaño justo para atravesaron con mi pequeño cuerpo y caer fácilmente hacia abajo.

Lo oí, me llamaba, su voz tan suave y casi imperceptible, era la única que escuchaba, puse un pie cerca a la orilla de una de las aperturas, mis manos se sujetaron de los barrotes de piedra a ambos lados de mi cuerpo, fue ahí cuando detrás de mí escuche de golpe los gritos de mis padres exclamando mi nombre, mi padre me alzó rápidamente y me estrujo entre sus brazos alejándome del balcón, entrando veloz a la habitación y mi madre cerró las puertas con ferocidad, aunque salí abruptamente de aquel trance no podía apartar mis ojos, aún por la ventana de las puertas del balcón veía a lo lejos las pequeñas luces, que empezaban a desaparecer, perderse y mezclarse con la oscuridad y espesura de la vegetación.

—Papi, mira las luces —dije señalando hacia afuera.

—Pero qué dices mi pequeña, no hay nada allá — decía mi padre sin ver hacia afuera solo me abrazaba fuertemente contra su pecho — quiero que pongan bajo llave las puertas del balcón y va a permanecer así, hasta que yo lo diga —ordenó furioso mi padre conmigo en brazos, saliendo de la habitación seguido de mi madre.

Nos dirigimos hacia los aposentos de ambos, y ahí me quedé a dormir junto a ellos, que no me dejaron de ver ni un segundo hasta que me durmiera aquella noche.

*Fin Flashback*

Fue como tener una regresión sobre los sucesos que no recordaba y que en ocasiones con simples cosas de pronto aparecían, ya los había visto antes, cuando era pequeña y al igual que ahora que ya tenía 21 años volvía a presenciar y a quedar extrañamente hipnotizada nuevamente.

Al día siguiente…

¿Pero que eran?, es lo que únicamente me preguntaba, esas luces eran las misma y podría asegurarlo, eran las mismas que vi de pequeña una noche, saqué un libro que tenía en una especie de biblioteca pequeña en mi habitación, uno sobre insectos, lo abri buscando uno en particular, sabia que había un insecto que tenia esa habilidad de brillar en la oscuridad solo que no recordaba su nombre en ese momento, fui pasando página por página hasta que lo hallé.

—“luciérnagas”— pronuncié en voz alta.

Era una especie de insecto con forma algo larga que emitía luz de su cuerpo, nunca había visto una luciérnaga en mi vida, el dibujo e información del libro no podía disminuir ni un poco la curiosidad por querer saber más de esta especie, al contrario hacían que quisiera saber más, según el libro estas viven en pantanos, zonas húmedas, pero ese bosque era seco, en el lugar casi nunca llovía por eso también su padre tenía un plan y gestión para poder tener agua y que éste rinda temporada tras temporada, así que, me pregunté qué había dentro de aquel bosque o en esa área del bosque donde estarían las luciérnagas, era un misterio que mi cabeza empezó a no querer soltar con el fin que encontrará una respuesta a mis dudas. Y así pasé el día hasta noche leyendo y releyendo las misma información, pero al cansancio nadie le gana no importa si es tarde o temprano, terminas cayendo en aquel mundo de los sueños.

Al día siguiente, desperté con los habituales llamados a mi puerta emitidos por las sirvientas, para que puedan entrar a ordenar como todos los días, así que me levanté y me asegure que no hubiera nada fuera de lugar, también me asegure de haber cerrado el ventanal anoche y el gancho me lo puse en el cabello para sujetarlo y esconder sutilmente mi secreto, abrí la puerta y entraron procediendo con el afán de ordenar y por otro lado su verdadera labor el cual era buscar algo más.

Salí de mi habitación y vi por el pasillo, y si, en ellos había guardias como cada mañana, nuevamente entre y algunas sirvientas se retiraron y las misma de siempre como todos los días me ayudaron a prepararme para el día, me asee y me puse un vestido color lila simple con caída y una cinta en la cintura que se amarraba por detrás, los hombros eran descubiertos y el escote era recto, era simple pero bonito, me senté en un banquillo para que mi dama terminara de acomodar mi cabello color castaño, igual que de mi madre. Luego me vi al espejo, para admirar mi imagen,encontrándome con los característicos ojos color verdes similar a los de mi padre, cada rasgo en mí me recordaba a mis progenitores.

Salí con el fin de desayunar junto a mis padres y dedicarme la tarde a estar encerrada en la biblioteca con aquel anciano que tengo como tutor, cuando estoy a poco de llegar me encuentro con aquel desagradable sujeto llamado Arthur, el consejero real de mi padre unos 5 años mayor que yo, su padre que era el anterior consejero falleció por una enfermedad o mejor dicho como lo vi yo de forma misteriosa e incluso podría jurar lo peor y que él habria matado a su propio padre, era alto y robusto, tenía el cabello negro y una barba en su rostro que lo haci ver mayor a su edad, segun rumores hacia que las jóvenes del pueblo suspiraran por él, pero para mi punto de las circunstancias la verdad es que era un hombre desagradable que acosaba a mujeres en el palacio.

—Buenos días princesa — habló dirigiéndose a mi— se ve muy hermosa hoy — agregó viéndome de pie a cabeza y viceversa, me parecía desagradable el hecho que restregaba su vista en mi.

Sin devolverle el saludo seguí mi camino al comedor, trate de decirle varias veces a mi padre, pero era su consejero y era bueno en su labor no quería arruinar el trabajo de mi padre si por acusarlo lo echaba, cosa que a veces dudaba que pasara si se lo decía, mi madre me diría que son cosas mías y que estaba haciendo los mismos problemas de siempre. Solo pase la comida en silencio sin decir nada resignandome a protestar y molestar a mis padres, que a ante todo eran los reyes.

En el silencio del comedor, me vino a la mente aquellas dudas sobre las luciérnagas, ¿por qué no preguntarle a mi padre?, él sí me respondería una pregunta así de sencilla, así que me aventuré a hablar.

—Padre, ¿puedo preguntarle algo? —dije mirándolo sabiendo que me diría que sí .

—Claro, querida ¿qué es? — me respondió con ese tono tan paciente que solo él tiene conmigo.

—Me preguntaba, sobre las luciérnagas, sabes algo de ellas.

—¿Luciérnagas?, bueno querida, aquellos insectos no se ven mucho— me dijo pensando —¿pero a qué se debe tu duda tan inusual?, ¿por qué de pronto me preguntas por ello? — dijo levantando su ceja.

—Solo quería saber, lo vi en un libro que estudiaba sobre, vida animal, solo que no había mucha información de estos en aquel — respondí cuidadosamente sin ponerme nerviosa.

—Sheryl, no tienes que preocuparte por algo así, simplemente son insectos, no habitan por estos lugares, nunca ni siquiera e visto alguno dentro o fuera del reino — dijo mi padre muy convencido de sus palabras.

—Pero, me pareció ver algunas,... —me arriesgue –... ayer por la noche me pareció ver a lo lejos en el bosque aquellos insectos volando.

Mi padre no hablo solo se quedó mirándome y yo a él, sé que a él no le gusta el hecho de que ande despierta tan tarde y menos asomándome a aquel balcón por mis antecedentes, pero calmó su expresión y suspiro.

—Querida, lo habrás soñado no hay esa clase de insectos cerca y menos en ese bosque, en ese bosque no hay nada — dijo calmadamente, a lo que solo respondí con un “esta bien padre” y calle, no quería provocar ninguna molestia por parte de él.

Y así pasó el día, la rutina de siempre, mis padres en sus asuntos y yo estudiaba, trate de buscar otros libros que hubieran en la biblioteca que tratasen de insectos y en específico de las luciérnagas pero para mi des fortunio no encontré nada más que lo básico, así que primero me fije nuevamente si mi anciano tutor siguiera durmiendo, y me decidí ahora en buscar información relacionada al bosque, pero no encontré nada de él en los libros y registros que tenía al alcance, así que mientras estaba por empezar a dirigirme con cautela al área de archivos restringidos escuche que el anciano se removió de su silla tras su escritorio, fue en ese momento que rápidamente me fui a sentar a mi lugar haciendo que la silla se tambalee en el proceso y que algunos libros se caigan de la mesa, por lo que, el ruido levantaron al hombre ya mayor de su sueño. Así que decidí que el día siguiente me pondría a buscar registros sobre aquel bosque el cual lo único que se de él es su aspecto, desde mi balcón.

......

A la mañana siguiente ahí sentada estaba Sheryl empezando después del medio día sus clases donde empezaba con lenguaje y escritura antigua, luego empezaba el repaso de ciertas asignaturas del día anterior y al finalizar la lectura de libros que el tutor asignaba para así hacerla aprovechar el tiempo mientras él podía dormir tranquilo, así pasaron los minutos que se convirtieron a horas, Sheryl sutilmente esperaba que el tutor se quedara profundamente dormido y ella fingía leer en silencio mientras tarareaba una melodía para apresurar el sueño del hombre.

........

Pov Sheryl

Y por fin se logró dormir, ya era un hecho que estaba totalmente en otro plano, roncaba sonoramente haciendo eco en aquella habitación gigante, me levanté tranquilamente y fui hasta el área restringida, busque algo sobre algún bosque, pensaba llevarme 2 como máximo cada día si en caso había varios registros, para no levantar ninguna sospecha de que me los llevaba, por lo que busqué y solo encontré registros de lugares diferentes de otros reinos de ubicaciones lejanas, a poco de rendirme encontré un registro de 2 hojas que tenían la ubicación en una esquina del reino de Serbia y hablaba de un área boscosa, como era el único que encontré que tuviera información relacionada al reino lo tomé y lo fui a ocultar entre los demás libros que me llevaría ese día, ya iba ser hora del , término de la clase, me pasé literalmente toda la tarde buscando para solo llevarme 2 malditas hojas, aunque eran mejor que nada pensé.

Al llegar a mi habitación después de la cena espere como cada noche el cambio de guardia, que a partir de la hora en que entraba para dormir casi 2 horas con 20 minutos después se hacía a cabo, por lo que aprovechaba en abrir las puertas del balcón sin que nadie escuche el sonido del cerrojo y ahora necesitaba abrirlo para no perderme las luces de esas luciérnagas que provenían del lejano bosque que ya todas las noches se hacían presentes sin falta, haciendo que mi curiosidad crezca cada día más. Saqué el registro que traje conmigo de la biblioteca y lo leí con más calma .

—Croatan —susurré leyendo aquella palabra escrita en negro, que resaltaba en el escrito —El bosque Croatan —complete leyendo por completo aquel título.

Leí todo lo que había en aquellas hojas , decepcionandome mientras iba terminando poco a poco toda la información, había muy poca solo lo básico, ubicación, espacio geográfico, descripciones de su aspecto, temporadas, pero en ningún lado decía tener fuentes hídricas, nada más, aquel registro era muy vago para lo que yo quería saber, no me decía nada sobre sus ecosistemas, o animales ni plantas, nada que me de información valiosa, obviamente sabía dónde estaba si lo podía ver frente a mi balcón.

Me fui a descansar algo decepcionada por no haber hallado lo que deseaba y con más preguntas rondando mi cabeza , ahora me preguntaba por qué se llamaba así, que habría dentro, por que hay tan pocos registros, acaso nunca lo exploraron , y así entre todas esas cuestiones me gano el sueño y dormí soñando con aquel mágico bosque desconocido.

………

Desperté por la mañana y extrañamente no había ninguna sirvienta tocando mi puerta, la abrí y salí al pasillo, no vi ningún guardia, me aventuré a recorrer el pasillo aún con el pijama puesto, baje las escaleras, pase por cada salón y no halle a nadie, no veía a nadie en ningún lado, me acerque a las puertas principales y no había quien esté vigilando, así que corrí, corrí como nunca hacia afuera hasta llegar a las orillas de aquel bosque y ahí me encontraba frente a él y cuando estaba poniendo un pie dentro, apareció una luz de esas que veía desde mi balcón, ¿era una luciérnaga? Aún no lo sabía del todo estaba entre algunos árboles y arbustos aún más profundo del bosque, así que corrí para poder verla más de cerca, pero esta se alejaba en cada acercamiento, así que me vi en una carrera aumentando mi velocidad a medida que esta se me adelantaba de igual manera y de pronto todo se empezaba a oscurecer a mi alrededor al punto que ya no estaba aquella pequeña luz y no había ningún árbol ni planta en mi entorno, estaba en la total oscuridad, sin saber que hay, sin saber por dónde regresar, ni a dónde ir, ahora el miedo de quedarme ahí empezaba a brotar en mi interior, me quedaría ahí sola en aquella oscuridad, esto era mil veces peor que estar encerrada en el castillo, solo deseaba volver y no haber salido jamás.

……….

De pronto desperté, completamente fría del miedo, había sido un sueño.

No, una pesadilla.

Todo eso no había sucedido, cuando poco a poco me recompuse sentada aún en la cama escuché el llamado de todos los días de las sirvientas, tal vez , esa sería la única vez que me alegraba escuchar que estaban ahí, las dejé entrar y me asomé a los pasillos observando que también se encontraban los guardias de siempre, lo sentí extrañamente reconfortante y reí internamente por ello.

Me vestí, usando un vestido igual de sencillo que siempre pero de color jade, acompañado de joyería, un collar y pulseras en mis muñecas, fui a empezar mi día, sabiendo lo que haría en mi trazada rutina, aunque mi cuerpo estaba en cada una de las actividades mi mente aun estaba procesando aquel sueño, mi curiosidad había tomado mucho peso contra mi, no dejaba de pensar en el, en aquel bosque, en esas luciérnagas, aquellas luces y de donde provenian con exactitud.

Yo debía averiguarlo, lo deseaba, todo mi ser anhelo como nunca el saber más, quería salir y no por las razones que casi siempre tuve que eran el de poder caminar en el pueblo, de hablar con la gente, de ver la diversidad de cosas que solo leí en libros y registros, ya que, esto era diferente mi único propósito era conocer aquel bosque y llegar al lugar de donde estarían aquellas luciérnagas luminosas, aquel sentimiento era mayor, era aún más grande de lo que creí sentir. El hecho por conocer el exterior nunca me tuvo tan desesperada por salir como lo estaba por aquel lugar tan misterioso y desconocido que hasta en sueños se me hace inimaginable y oscuro, debía salir y lo haría sea como sea, me había hecho la promesa que iría y desentrañaría cada misterio y cada duda que tuviera de ese bosque hasta hallar la fuente de aquellas mágicas luces, que aquella noche como todas desde la primera, contemplaba maravillada desde mi balcón que daba directamente hacia él y cuando esté al otro lado, observaría desde aquel lugar mi lejana jaula de oro.