Amistad
Taehyung debió advertir que sus sentimientos por Jungkook iban mucho más allá que una sólida amistad.
Desde que lo conoció a sus once años a la actualidad, el cariño que sentía por el pelinegro aumentaba con su edad.
Y cada día era más intenso, inaguantable y más difícil de soportar.
Mientras Tae veía el tiempo pasar en Jungkook más grandes se volvían sus inseguridades por miedo a que el pelinegro lo abandonara.
Los problemas vinieron con la llegada de la preparatoria, al comienzo era normal. Ambos solo eran dos muchachos desgarbados de dudosa apariencia. Al pasar los años, la pasión de Jungkook por los deportes y las hormonas de la adolescencia se hicieron notar en su apariencia. El tripe a, una vez escucho que lo llamaban, atlético, agradable y atractivo.
La personalidad sencilla y amable del pelinegro no hacía más que encantar a todas las chicas que convivieran las suficientes clases con ellos, eso irritaba a Taehyung, demasiado.
Fue una clara señal de alerta molestarse de las chicas que buscaban a Jungkook como más que amigas. Ingenuamente había creído que se trataba de no querer perder su cercanía con él por un noviazgo, algo meramente normal en una amistad pero no era así.
Lo de Kim iba más allá de la posesividad sana en una persona. Jungkook por ejemplo, lo era con todas sus pertenencias, pero tae no creía ser más para Jungkook que su pelota de básquet favorita.
Para Taehyung, su mejor amigo era superior y prioridad por sobre cualquier persona, y eso era evidente, así también de aterrador.
Lo había pensado durante meses y en todas las ocasiones luego de un largo debate consigo mismo, llego a la misma conclusión, solo tenía una salida. No era la más segura pero solo sería cuestión de tiempo para que Jungkook empezara a aceptar las invitaciones a citas que le llegaban de aquellas muchachas hermosas, y tae no quería estar ahí para verlo, no podía.
Su corazón no aguantaría verlo hacer con una desconocida todo lo que él quería compartir con él.
Así que, bien o mal se confesaría a Jungkook ese día, a la media noche del día de san Valentín.
¿Qué mejor día que ese? personas juraban que magia ocurría en esa fecha y lograba milagros en el amor, se formaban las parejas más indispensables y unía el corazón de la gente.
Taehyung esperaba ese milagro para sí mismo.
Dependería de Jungkook aceptar sus sentimientos o romper su corazón.
Quien sabe, tal vez lograrían seguir como amigos
Los amigos más incomodos del mundo
—¡hay genio! llevo un largo tiempo hablándote, ¿no me oyes?
—sí, sí, te oigo hyung, te oigo
—¡no lo haces, mocoso del infierno! — acuso Yoongi, mirándolo con sospecha
Taehyung suspiro, atrapado — bueno está bien, es verdad. Tengo mejores cosas en que pensar. — fingió indiferencia mirando al cielo, las nubes iban y venían entre las ramas de los arboles sobre ellos.
El mayor refunfuño, tirado en el césped a su lado de la misma forma desparramada que el mismo Kim.
— te digo niño que Jimin está muy extraño conmigo. Tú tienes su edad, debes decirme lo que está pensando
—tsk no seas tonto hyung como sabré YO lo que le pasa A EL solo por tener la misma edad.
el contrario rezongó, dispuesto a seguir discutiendo. Taehyung volvió a ignorarlo, era evidente el comportamiento de Jimin que su hyung denominaba “extraño”
la bolita de arroz llevaba meses enamorado de Yoongi y el muy idiota era el único en no darse cuenta.
Él se veía así con Jungkook? dios quisiera que no.
El rubio se levantó luego de ori el timbre y su mayor lo imito, todavía parloteando.
—es simple hyung, ves a Jimin, lo afrontas y le preguntas que sucede—corto la cháchara antes de cruzar el campus deportivo—no es como si no vivieras sin el a tu lado.
Yoongi exclamo, sumamente indignado. Por dentro Taehyung se reía.
—¡con qué cara! estamos hablando en este momento porque tu conejon está enfermo y no pudo venir a clases.
Ok, no más risas.
touche. Tae gruño sin comprometerse, avergonzado
— no te justifiques hyung, estamos en un mismo edificio, puedes verme si quisieras.
—¿que oigo? eso si el niño rata no me muerde primero si me acerco.
Taehyung lo fulmino con la mirada, el mayor lo miro con su cara más indiferente. Mientras entraban al edificio en cuestión
Unos brabucones habían apodado así a Jungkook el primer día de preparatoria, a Yoongi le gustaba molestarlo con eso después de años.
—¿qué significa esa mirada?, tengo razón. Sabes que la tengo. Me sorprende que estés aquí y no haciendo de su enfermero personal — se burló su hyung. Mirando distraídamente, al igual que el mismo las decoraciones rosas de san Valentín. Vaya que se habían esmerado.
Taehyung se mantuvo en silencio, sin saber cómo responder. Jungkook le advirtió no faltar por cuidarlo, después de todo era un simple dolor de estómago.
Al principio se negó, luego de sopesarlo se resignó a las insistencias de su amigo y allí estaba.
Además, si el faltaba a quien le pediría las notas de la clase del pelinegro?
Taehyung no tenía intención de averiguarlo. Seguro habría muchas voluntarias dispuestas a ir a casa de Jungkook y dejarle la tarea, tan caritativamente.
Sobre. Su. Cadáver.
Antes de desviarse a sus respectivas aulas, el rubio decidió tirar el anzuelo.
Pero sospechaba que el pez gato frente a él era un tanto idiota para agarrar la carnada
—sabes una cosa hyung —dijo tae parado frente la puerta de su salón. Él lo miro, interrogante —¿sabes por qué evita la luna al sol? porque está enamorada de él.
Yoongi lo miro en silencio, completamente perplejo.
El rubio lo miro con los ojos bien abiertos, expectantes.
¿Podría ser que...
—hay un antes y un después en la conversación que no note, tae? por qué rayos hablas de la luna ahora —Yoongi se rasco la nuca, vacilante. Su confusión había sido la causa de su silencio.
—olvídalo hyung, eres más idiota de lo que creí —suspiro Taehyung, derrotado. Se alejó de Yoongi en dirección al salón —nos vemos luego con los chicos en la cafetería cerca de casa!
Taehyung se despidió del mayor con la mano, dejándolo abandonado en medio del pasillo más perplejo que nunca.
El rubio entro a la clase de literatura aun con el profesor ausente, suspiro nuevamente, ya casi desinflado.
los nervios se arremetían contra el nuevamente, cada vez que recordaba la reunión con los chicos ese día, una cita que decidieron planear como ” venganza de san Valentín” pues todos eran más solitarios que un cactus de desierto, nada de novias o novios.
Con cada minuto más cerca de la hora de su “muerte” más bombeaba sangre su corazón.
Ya estaba decidido, no había marcha atrás. Le diría a Jungkook que lo amaba antes de la salida con el resto de sus amigos.
.
.
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—chicos como están! —saludo Hoseok antes de sentarse.
Él era el último en llegar, con todos ya reunidos en la cafetería decidieron ordenar.
Taehyung se encontraba, como de costumbre, a un lado de Jungkook quien miraba distraídamente la carta mientras mientras jugaba con los anillos en la mano del rubio.
Yoongi estaba frente a ellos, sumamente molesto e intentando comunicarse por teléfono con Jimin, quien se había excusado de no poder llegar a la reunión.
Taehyung suspiro compadeciendo a Jimin y estando en su misma situación. No queriendo dar la cara a sus sentimientos.
Que dios lo ayudara. No había podido.
El rubio no logro confesar sus sentimientos como lo había planeado
Había llegado a casa de Jeon inmediatamente después de la salida del instituto, se mentalizo y tomo fuerzas antes de llamar a la puerta, después de un rato largo de estar parado como un estúpido. Entonces Jungkook abrió la puertay su valentía se esfumo como un suspiro. Lo intento una vez más antes de llegar a la cafetería y nada. Las palabras no salían.
El pelinegro se había reído de sus últimas “lagunas mentales” como Jungkook creía que eran
Rendido opto por no intentarlo hasta dentro de un rato, lejos de la gente y sus amigos.
—tae! ¿Qué pedirás?—dirigió la mirada a Jungkook quien lo miraba extrañado, los demás pares de ojos en la mesa se dirigieron a su persona.
Hiperconsciente de la mano del pelinegro en su rodilla, nervioso y abochornado, Taehyung respondió que lo mismo que Jeon.
Luego el pelinegro se acercó con cero respeto a su espacio personal, como de costumbre y le pregunto: —estas bien tae? te veo muy distraído últimamente.
Por supuesto que sí, si no sacas tus manos de encima de mí.
En cambio, contesto —y-yo estoy bien. De todos modos —cerro los ojos un segundo y se preparó —necesito hablar un segundo contigo ¿puedes?
Luego ambos salieron a la terraza del local, respirando el aire fresco.
—y bien, tae? que te sucede?—inquirió Jungkook, la preocupación deformando su rostro.
Con solo mirarlo a tae se le paraba el corazón. Pensó en Jungkook y en esos enormes ojos negros que no cambiaban con el paso del tiempo.
Sentía el mismo cosquilleo en la nuca al mirarlo a los ojos desde que era un pequeño y revoltoso pelinegro carente de un diente de la misma manera que ahora, observando el hombre que seria, con su cuerpo esbelto y flequillo lacio del mismo color carbón de sus ojos.
—sabes que te amo ¿verdad?
Jungkook lo miro momentáneamente antes de que sus ojos se arrugaran y brillaban alegres.—obvio si, tae, también te amo. ¿Qué haría yo sin ti? eres mi mano derecha.
El moriría antes de lograr vivir sin ver ese rostro, de escuchar su risa y consentir sus caprichos infantiles. Luego superaría el dolor en su corazón por no ser más que la mano derecha de Jungkook. Tendría tiempo de sanar las heridas que sufriera cuando el pelinegro estuviera en pareja con otra persona diferente a él.
Pero aún quedaba tiempo, cuando eso sucediera, tae sabría qué hacer.
Entonces solo disfrutaría del ahora, siendo jóvenes e impulsivos para siempre.
—Tienes razón —suspiro Taehyung dramáticamente, con su mejor cara de póker —¿sabes? creo que el ambiente de este lugar hace mal.
Fingió descompensarse, Jungkook rio mientras le seguía el juego, sujetándolo de la cintura.
—es así?
—si! —Taehyung se volteo, con su rostro frente al contrario —mueero por un pollo frito.
—¿con salsa picante?
—con mucha salsa picante. —Juntaron sus frentes exageradamente con la mirada fija en el otro —¿y si vamos por ese pollo frito con mucho picante solo para nosotros dos?
Jungkook susurro, la pregunta como si se trata del más íntimo secreto. Taehyung sonrió cómplice.
Bien, tal vez no termino de novio como habría querido, tal vez no estaban destinados a serlo, al menos en ese universo, en ese preciso momento. Pero aprovecharía cada privilegio como mejor amigo que pudiera tener y toda su atención que pudiera robar
Toco los labios contrarios con los propios en apenas un mínimo roce que podía no haber sucedido, como un simple espejismo.
El pelinegro abrió los ojos en grande, atónito. Miro a Taehyung que fingía demencia como el mejor, caminando hacia el interior del local.
Se volteo, mirando a Jungkook entre aburrido y disconforme de que este aun siguiera parado en el mismo lugar.
Nada había pasado allí.
— Entonces ¿Qué esperas, Kook? Sigo esperando mi pollo frito.
One Shot escrito pot Nahir.
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