Customize readability
Aa

❦Nosferatu❦

Summary

Park Jimin vive felizmente casado con Kim Taehyung, un hombre decidido a ofrecerle una vida digna y tranquila. Sin embargo, cuando su jefe —un influyente magnate de bienes raíces— lo envía a una remota propiedad en las afueras de Busan, donde alguna vez habitó el último conde, Jimin no imagina que las sombras de un pasado oscuro y retorcido comenzarán a resurgir… y que lo arrastrarán consigo.

Status
Ongoing
Chapters
7
Rating
n/a
Age Rating
18+

l

Pasado

Un pequeño Jimin de 13 años vagaba por la oscuridad de su enorme casa. Su cuerpecito temblaba a causa del llanto que no pudo retener al darse cuenta de que su padre, una vez más, lo había dejado solo. Su corazón se sentía tan vacío desde que su madre había muerto. Su padre, deprimido por aquel fatídico suceso, se refugiaba en sus viajes de negocios, dejando totalmente de lado a la pobre niña, incluso en el día de su cumpleaños.

Aquella noche, Jimin imploró bajo la luz de la luna que algún ser existente viniera a él para consolarlo y llenar su vacío. De pronto, durante el silencio, una voz profunda lo hizo estremecerse:

"Tú me has despertado de una eternidad de oscuridad. Tú no eres para los humanos. Tú eres para mí"

Frente a sus ojos, una gran silueta emergió de la oscuridad, y fue ahí donde vio por primera vez aquellos grandes ojos rojos, los cuales parecieron calar en lo más profundo de su ser. Y así, bajo la luz nocturna, Jimin conoció el placer de ser tocado por primera vez. Ni siquiera recuerda cómo, ni en qué momento ocurrió, hasta que el orgasmo llegó y recobró la conciencia.

Sin embargo, las siguientes noches no hubo más que pesadillas con aquellos ojos acechándole.



Presente — Seúl, 9 de octubre de 1838

Jimin despertó en cuanto los rayos del sol tocaron su rostro. Fijó su mirada en el apuesto rostro de su esposo; lucía tan varonil con aquel traje ajustado que realzaba los lugares correctos.

Tras una corta despedida, Kim Taehyung partió rumbo al edificio de bienes raíces donde trabajaba. Fue recibido automáticamente por su jefe, Kim Namjoon, un enigmático sujeto, de expresión estoica y difícil de convencer.

Taehyung supo que nada saldría bien en cuanto vio aquel documento que denotaba la petición especial del conde Jeon.

Viajar hasta lo más recóndito de Busan no estaba en sus planes, pero sabía que si quería darle una buena vida a su hermoso esposo, tendría que aceptar el encargo. La paga era incluso más elevada que el valor total de la propiedad que el conde deseaba adquirir.

Sabía que su Jimin enloquecería al enterarse, pero era una oportunidad demasiado buena para rechazarla. Así que, con el trato hecho y un sobre en mano, corrió hasta su humilde hogar, donde su esposo lo esperaba impaciente por algo desconocido, pero a la vez tan, tan familiar.

Esa tarde, Jimin lloró, implorando que no realizara el viaje. Un nudo en su corazón le decía que nada sería igual si su esposo emprendía ese camino. Sin embargo, Kim Taehyung, siendo un hombre terco, se marchó prometiendo regresar con una gran fortuna para comprarle todos los lujos que Min deseara.

El viaje para Kim fue una travesía inhóspita, teñida de niebla y susurros. Las aldeas cercanas al castillo del conde se deshacían en silencio ante su sola presencia; los pobladores lo miraban con ojos hundidos por el miedo y, apenas él pronunciaba su destino, se alejaban presurosos, murmurando advertencias sobre un oscuro secreto del pasado a punto de despertar.

No comprendía del todo sus palabras, pero un presentimiento gélido comenzó a apoderarse de su pecho desde el primer día. Con cada paso que lo acercaba a su destino, el viento se volvía más áspero, como si la naturaleza misma le advirtiera que diera media vuelta. Se valió de pequeñas fogatas que chisporroteaban con dificultad y de una cama improvisada hecha con ramas secas y un manto raído, apenas suficiente para soportar las dos noches heladas que lo separaban de aquel lugar maldito.

Kim Taehyung no era un hombre de coraje heroico, pero su determinación nacía de un lugar más profundo: la necesidad de cumplir una promesa hecha a su hermosa esposa. Tal vez por eso no huyó cuando, en la segunda noche, entre el desvelo y la vigilia, escuchó pasos firmes aproximándose desde la niebla…

Despertó sin saber cómo había llegado hasta allí. El suelo bajo su cuerpo ya no era tierra fría ni hierba húmeda, sino mármol agrietado, cubierto de un polvo antiguo. Las paredes que lo rodeaban se alzaban como espectros de piedra: grises, carcomidas por los siglos, cubiertas de tapices deshilachados que alguna vez contaron historias de linajes olvidados.

Una mesa inmensa dominaba la estancia. Sobre ella, manjares que brillaban con un fulgor casi irreal: frutas extrañas, carnes rojizas, pan aún humeante y copas de oro que centelleaban con un líquido oscuro como la sangre. Un altar tallado en ónix se alzaba en el fondo, coronado por una figura que no alcanzaba a distinguir, pero que le erizó la piel al contemplarla.

Se acercó a la ventana, instintivamente buscando una salida, pero lo que vio lo dejó sin aliento: más allá del vidrio opaco, la noche parecía suspendida, inmóvil, como si el tiempo hubiera quedado atrapado en un bucle eterno. No había estrellas, ni luna, solo un cielo negro como tinta.

Entonces lo sintió. Detrás de él, el roce casi imperceptible de un movimiento. Se giró bruscamente, y su corazón dio un salto.

Un hombre —o lo que parecía uno— servía vino en una copa con una gracia silenciosa. Era alto, de porte elegante, pero más que eso, era su presencia lo que lo hacía aterrador. El conde Jeon emergía de la penumbra como una sombra hecha carne, sus ojos oscuros centelleaban con un fulgor rojo tenue, como brasas cubiertas de ceniza. La luz de las velas, que se encendieron una a una sin que nadie las tocara, delineó sus rasgos: joven, casi hermoso, con una belleza que parecía extraída de una pintura antigua. Su piel era tan pálida que el fuego le daba un resplandor espectral, y sus brazos estaban cubiertos por tatuajes que se movían ligeramente, como si respiraran.

—Has llegado, Kim Taehyung —dijo con una voz baja, grave, que parecía venir desde las entrañas de la piedra.

Kim intentó hablar, pero sus labios temblaban.

Jeon sonrió, una curva apenas perceptible en su rostro inhumano.

—No temas. Aún no.

—Muéstrame el contrato, y podrás marcharte —ordenó el conde, con los ojos fijos en Kim, como si buscara algo oculto bajo su piel.

Kim parpadeó, apenas capaz de sostenerle la mirada. Sentía que cada palabra de Jeon no se dirigía a su oído, sino que se clavaba directamente en su mente. Aún así, sacó de su bolsa los documentos, tembloroso, con el rostro pálido por el frío y el miedo.

—Aquí… está todo en orden, señor. Listo para firmar —dijo con voz baja, esforzándose por sonar firme.

Jeon no miró los papeles. En su lugar, sacó un pergamino antiguo, de un material que parecía cuero envejecido por siglos. Las letras que lo cubrían eran negras y serpenteantes, escritas en un idioma que Kim nunca había visto.

—Tú también firmarás esto. Una garantía… de que no intentarás engañarme. —El conde hablaba con suavidad, pero cada palabra tenía el peso de una sentencia. Sus ojos brillaban como carbones encendidos, y una sonrisa apenas esbozada surgió en sus labios.

—¿Qué dice? —preguntó Kim, con la voz quebrada.

—No es necesario que lo entiendas. Basta con que aceptes.

En ese momento, un escalofrío le recorrió la columna. Algo en ese documento parecía palpitante, como si estuviera vivo. Al acercarse, un tenue vapor oscuro se alzó desde el pergamino y lo envolvió un segundo, trayéndole imágenes confusas: un pequeño Jimin gimiendo bajo la luna y un juramento susurrado en una lengua extinta.

El conde se inclinó apenas, observándolo con deleite.

—Esta no es la primera vez que tú y yo cruzamos caminos, Kim Taehyung. —Su voz era un murmullo, apenas audible—. Tu esposa me prometio algo hace mucho tiempo… y tú vienes a entregármelo.

Kim tragó saliva, paralizado. Su mano se movió sola, como guiada por otra voluntad, y tomó la pluma. Apenas tocó el papel, sintió una punzada en el pecho. Como si algo dentro de él se desgarrara.

En su mente, la imagen de Jimin apareció fugaz, iluminada por una calidez que contrastaba con el frío del salón. Esa memoria fue lo único que lo sostuvo mientras su cuerpo firmaba, y el eco de la tinta al secarse resonaba como un cierre eterno.

Jeon exhaló, complacido. Sus ojos brillaron con un destello rojizo, como si acabara de alimentarse.

—Ahora estás marcado. No lo olvides.

Y entonces todo se desvaneció.

Kim despertó en un campo oscuro, rodeado de aullidos lejanos. Cuando abrió los ojos, lobos de mirada vidriosa lo rodeaban. No tuvo tiempo de gritar.

El 11 de octubre, Kim Taehyung fue arrebatado de su vida, sellando así una promesa que había nacido antes.

Let Starkoo ☆⋆ know what you thought about this chapter!
Love this

7

Love this

Funny

0

Funny

Spicy

0

Spicy

Suspenseful

4

Suspenseful

Emotional

0

Emotional

Profound

0

Profound

Heartwarming

4

Heartwarming

Shocking

2

Shocking

Good Writing

1

Good Writing

Compelling Plot

2

Compelling Plot

Great Character

1

Great Character

Strong Dialog

1

Strong Dialog

Further Recommendations

Die Wölfe von Welby

maryketteler: Ich bin von diesem Roman sehr angetan. Es handelt sich um eine wunderschöne Geschichte, die durch ein tolles Happy End abgeschlossen wird.

Read Now
 Mehrfach zurückgewiesene Gefährtin

ceawlin_57bwwa: Für alle die auf Herz Schmerz Geschichten stehen. Gebrochene Frau trifft Alpha der nur das Beste will, aber keine Ahnung hat wie man mit Jemand verletztem umgehen soll.

Read Now
The Orc's Pet

mtasker: I really loved this story. Author, please keep writing such amazing and interesting stories.

Read Now
Off limits to fate, My Alpha, my sin

Susan Morris: I liked the flow of the story.

Read Now
Alpha’s Claim

Duckieusaf: Great read

Read Now
Alpha Zach

Ma: Es increíble muy bien es rito

Read Now
Mystic Wolf

Jessica: Tbh I wasn't expecting much from this app but God damn this book was excellent. The character build up was slow at times but really on point because of it. The actions of the characters made sense and added depth to them instead of just feeling like the plot needed to be moved forward. I also never ...

Read Now
Bloodlines

miacoveventry92: Sad that it ended I was enjoying being sucked into this story since the first chapter. Beautiful story and I really hope there's a part two someday but as is it's a great story beginning to end and no cliffhanger at all.

Read Now
Silver's Second Chance

Shriya: It's such a touching story. Loved every bit. No extra drama. Beautiful characters and story.

Read Now