"Nada" es para siempre. (Omegaverse)

Summary

Bambam, el idol tailandés de la banda de chicos Got7 no sabe que es Alfa, hasta que un bellísimo Omega entra en celo, solo por su coqueteo en plenas grabaciones de un concurso de supervivencia para formar una nueva boyband .

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

Capítulo 1

BamBam llegó al inmenso plató donde se grababa Chuang Asia 2025 y tomó asiento en su lugar reservado como productor, entre Xu Minghao y Jeff Satur.

Se sentía cómodo con los dos chicos, más que con las mujeres, con las que no acostumbraba a tratar demasiado.

Estaba entusiasmado, sabía exactamente lo que estaban sintiendo los 60 jóvenes, algunos aspirantes a aprendices, otros ya artistas con experiencia, que trasegaban por la zona de camerinos, vestuario y maquillaje, afanandose en los últimos retoques a su aspecto o a sus coreografías individuales y grupales.

Pensar en ellos le hizo recordar el suave aroma a fresa que se había colado accidentalmente por sus fosas nasales, haciéndole cerrar los ojos con deleite, y que él había atribuido a un perfume utilizado por alguna de las maquilladoras. Involuntariamente esbozó una sonrisa.

Si hubiera vivido en otros lugares se habría dado cuenta de que significaba algo, pero en Tailandia hacía años que nadie prestaba atención a los segundos géneros, principalmente porque a causa de luchas siglos atrás, el 90% de la población eran betas.

Hacía decenios que no se realizaban las oxidadas y elitistas ceremonias de revelación de género y si alguien, casualmente, descubría el suyo, no le daba importancia.

Los templos que en su día alojaron y formaron a Alfas u Omegas, habían quedado como simples lugares de culto, y si se guardaba alguna información sobre la búsqueda de la conexión con el espíritu animal, era como una parte más de la historia.

Algo parecido pasó en Corea del Sur, donde el auge del cristianismo había eliminado cualquier rastro de los tres géneros y era tabú hasta nombrar su existencia.

No es que no conociera la existencia de Alfas y Omegas, Todos habían visto alguna vez los deportes de competición entre enormes alfas en el norte de europa, así como las exhibiciones artísticas llevadas a cabo por hermosas omegas en China o Japón, pero era algo anecdótico e irrelevante para él… al menos hasta ese momento.

Las actuaciones se sucedían y Bambam se daba cuenta de lo difícil que se iban a poner las eliminatorias. Eran sesenta aspirantes y la mayoría tenía habilidades en canto y baile, muchos dominaban instrumentos y otros también sabían de estilismo.

El jurado debía elegir a los mejores, pero sabía que, aunque la mayoría se quedaran en las eliminatorias, muchos aún iban a alcanzar sus sueños tras el paso por el programa.

Entonces llegó ese grupo: 4Love, 4 chicos vestidos de negro con adornos plateados. Jóvenes y sonrientes, de alegría y también de nervios. Guapos, realmente bien peinados y maquillados todos. Pero Bambam solo se centró en uno. Tenía un rostro de rasgos suaves y femeninos, ojos brillantes oblicuos con lentillas azules, nariz recta, unos labios rojos y abultados y la piel completamente blanca e inmaculada.

Cuando habló su voz era suave como la brisa y su sonrisa al decir, bromeando, que era maquilladora por haberse ocupado de sus compañeros ante la falta de tiempo de los profesionales, casi hizo que su corazón se detuviera.

No pudo ocultar lo que sentía. Aun sabiendo que el programa sería visto en toda Asia y la repercusión que podría tener en su fandom y el de Got7, Bambam declaró haberse enamorado del joven chino llamado Hu Ye Tao.

No dudó en alabar su belleza aunque Minghao se burlaba de él, las otras mentoras gritaban incrédulas y Jeff bufaba sonoramente queriendo que se lo tragara la tierra.

La actuación grupal terminó y todos dieron la nota máxima a Ye Tao que fue a prepararse para su presentación individual mientras el resto de compañeros recibían sus puntuaciones.

Bambam creyó morir cuando lo vio volver al escenario. vestia un pantalon bombacho negro translúcido y un chaleco negro con un atrevido escote Halter tanto delante como en la espalda.

Sobre ellos un cinturón rojo con adornos dorados del que varios velos rojos pendían hasta el los tobillos, simulando una falda amplia, larga y vaporosa. También en sus brazos dos brazaletes en los mismos tonos con velos más cortos y en su torso un corpiño rojo ajustado, sin mangas, con escote corazón delante, un escote muy bajo cerrado con cintas en la espalda y profusamente decorado. Para finalizar una hermosa máscara de zorro ocultaba su rostro.

Cuando antes de comenzar la música Ye Tao, de espaldas al jurado, giró el rostro, se apartó la máscara y guiño un ojo, Bambam fingió desmayarse sobre la silla, gimiendo en ingles “me he muerto” mientras Minghao estallaba en carcajadas, Satur bufaba, se dejaba caer sobre la mesa tapándose la cabeza con los brazos, Yaya sonreía, las dos mentoras restantes chillaban y muchos de los otros trainees se ponían en pie boquiabiertos por la belleza del joven chino.

La actuación fue perfecta, los movimientos coordinados y precisos, el cuerpo se movía en movimientos rápidos y duros, pero los velos flotaban a su alrededor creando una sensación etérea.

Cuando terminó la actuación se oían aplausos y gritos desde las gradas de los aspirantes, muchos de sus compañeros lo miraban embelesados sin poder apartar los ojos de la grácil figura que sonreía, aun respirando con dificultad.

Cuando el equipo de mentores consiguió captar la atención de los aspirantes, uno por uno, todos alabaron el gran talento de Hu Ye Tao. Cuando llegó el turno de Jeff, sin dudar un segundo se puso en pie y en inglés proclamó –Hu Ye Tao, sin duda tu perteneces al escenario, y a ningún otro lugar.

Instantáneamente Bambam se incorporó a su lado y para regocijo de algunos y desesperación de Satur exclamó, también en inglés –No, tu me perteneces a mi.

Las risas y comentarios sobre la belleza andrógina que había enamorado al famoso ídolo retumbaban bajo el techo abovedado de aquel plató.

Hasta que todo sonido cesó.

El joven Ye Tao, que unos segundos antes había sonreído coqueto cubriendo después su rostro tímidamente con los velos de sus antebrazos, había caído desplomado y permanecía en el suelo, inmovil.

El silencio en aquel lugar con más de 60 personas era abrumador.

Había confusión y preocupación en los rostros de todos

Bambam quiso saltar desde su lugar.

Un intenso olor a fresas inundó el enorme plató súbitamente.

Fue Jeff el que prácticamente lanzó al rapero hacia el escenario. A pesar de la caída, de casi 3 metros, aterrizó firmemente sobre sus pies sin sentir molestia alguna y corrió al escenario para tomar en sus brazos al joven Hu desmayado, tembloroso y bañado en sudor con olor a fresas.

Jeff llegó a su lado un instante después impidiendo que otros se acercaran a la pareja y lanzándole las llaves de su automóvil.

–llévalo a mi casa –lo apremió el actor --las indicaciones están grabadas en el gps.

El camino se le hizo insoportablemente largo, había recibido decenas de mensajes de voz de Jeff, rápidos y atropellados, en los que las palabras en inglés y coreano se mezclaban con tailandes.

En todos le decía lo mismo, que cuidara al pequeño, que lo cuidara hasta de sí mismo, que tuviera cuidado con su voz interior si llegaba a escucharla y que llegaría cuando lograra calmar la tempestad.

Hu Yetao yacía en el asiento posterior, no se despertaba, pero su respiración era rápida y cada movimiento del vehículo dejaba ir pequeños quejidos de dolor. Muy a su pesar esos gemidos se le clavaban en la entrepierna al idol y ya sentía sus pantalones insoportablemente apretados. Nunca se había sentido así.

Al llegar al aparcamiento del edificio revisó su teléfono, encontrando que ya Jeff le había enviado la contraseña de su apartamento junto a más mensajes de voz pidiéndole calma y control.

Entendió el motivo cuando tomó de nuevo al joven aspirante a trainee en sus brazos. El aroma a fresas era intenso, delicioso y sintió el deseo de hundir su nariz en el cuello fino, largo y blanco del chiquillo.

Ignorando todo, excepto la urgencia por llegar a un lugar seguro, corrió hasta el ascensor, afortunadamente desierto a esa hora. Entró al apartamento y dejó caer el aparentemente delicado cuerpo de Hu Ye Tao en un largo sofa negro, sobre el que su piel blanca y sus vestiduras rojas destacaban más de lo necesario.

Se quitó el chaleco de tela tejana y la sudadera gruesa quedando solo con una T Shirt holgada. Todavía sintiendo calor bajó unos grados el aire acondicionado y se arrodilló en el suelo junto al sofá en el que, el primer hombre que le había atraído en su vida, dormitaba inquieto.

Desde aquella posición podía contar las largas pestañas del que parecía un adolescente, aunque apenas fuese tres años menor que él, el cual empezaba a fruncir el ceño mientras sus gemidos se hacían más y más audibles.

Fue entonces cuando escuchó La Voz. Una voz totalmente diferente a la suya, una voz grave y rasposa, desconocida hasta el punto de que, abriendo mucho los ojos, escrutó toda la habitación, como si no supiera que la voz provenía de su interior y que era el único que podía escucharla.

-

-Es tuyo

-- decía la voz --

Te necesita, hazte cargo o déjame tomar el control, yo puedo cuidar de nuestro pequeño.

Ahora que había tomado conciencia de la voz se dio cuenta de que había estado diciendo más o menos lo mismo durante todo el viaje en coche.

El bonito rostro de Ye Tao se contrajo en un rictus de dolor mientras encogía las piernas hasta quedar en postura fetal.

Quería hacer algo, se sentía inutil, inservible por no poder calmar al pequeño, pero, por ahora, solamente podía esperar. ni siquiera se había atrevido a buscar un paño y agua para refrescar, por temor a lo que rozar siquiera su piel podría provocar.

Un gruñido de fastidio resonó en su interior. Durante dos segundos una especie de mareo se apoderó de él y al recuperarse toda la habitación parecía invadida de un fuerte olor a chocolate amargo.

Inmediatamente los lindos rasgos de Hu Yue Tao se relajaron y lentamente abrió los ojos.

--Alfa-- murmuró en voz baja y ronca –Alfa, por favor, duele.

Los largos dedos blanquecinos llegaron a rozar su mandíbula causándole una ardiente sensación

No quería rechazarlo, pero aun así, por su propio bien se puso en pie, alejándose dos pasos del sofá y su tentador ocupante. Éste, como en una coreografía de cortejo, aleteo sus pestañas, elevó su torso y pasó sus manos de dedos largos y uñas perfectamente manicuradas por su cuello, hombros y pecho, hasta llegar al duro corpiño.

–Alfa, ayúdame– le dolió aquel gemido anhelante, tanto en su corazón como en sus pantalones –Dijiste que te pertenecía– Recordó haber dicho esas palabras –Lo dijiste– sus ojos estaban anegados en lágrimas contenidas, su pecho subía y bajaba por su agitada respiración y sus labios brillaban húmedos, inflamados y enrojecidos por haberlos mordido repetidamente –Hazme tuyo Alfa.

Bambam sintió que le faltaba el aire, su garganta se secaba y su parte inferior alcanzaba unas proporciones como nunca lo había hecho, ni en sus más tórridas fantasías cuando era apenas un adolescente hiperhormonal.

--Tu tambien lo necesitas, estás duro, duele

.--dijo la voz

–¡No!-- articuló en voz alta y dos gruesas lágrimas brotaron de los hermosos ojos oscuros de Hu Ye Tao rodando por sus mejillas hasta dejar un rastro húmedo que solo se frenó al ser absorbido por la tela negra.

Quiso abofetearse por causar esas lágrimas en su precioso chico. –

Si, tuyo, es tuyo, te pertenece como tu le perteneces a él. Es tu deber cuidarlo.

El aviso de recepción de mensaje de chat de su teléfono móvil resonó en la sala haciéndolo recobrar plenamente la conciencia. Se aferró al aparato como un náufrago a un cabo entre las olas.

–Estoy llegando, aguanta, por favor. Desconozco cuánto sabes acerca del segundo género, pero debes confiar en mí. Aunque no lo creas yo soy omega, como él. Si se despierta empezará a llorar o a tratar de seducirte para que tengais sexo. incluso puede pedirte que lo marques. Recuerda que no es él mismo, si no puedes soportarlo dale una de tus prendas para que se calme y encierrate en el baño. No necesito decirte para qué ¿verdad?

El muy descarado se estaba burlando de él, ¿no?

Sintió una nueva rafaga con olor a fresas y al levantar la vista descubrió a Hin Ye Tao a menos de 5 pasos, distancia que ya iba recortando con movimientos sinuosos, mirada lánguida y labios entreabiertos color cereza.

De una zancada se alejó de él, agarró su abandonada sudadera y se la lanzó mientras se excusaba –perdóname, no te estoy rechazando, eres tan hermoso, realmente me he enamorado de ti– no pensaba, solo dejaba fluir sus sentimientos –esperaremos a que lo que sea esto termine, hasta que vuelvas a ser tú mismo– seguía caminando hacia atrás buscando el baño con la mirada –entonces hablaremos, nos conoceremos, nos amaremos sin prisa– la puerta del baño estaba a su espalda, tiró de la manija, observó un segundo al pequeño chino que se había puesto su sudadera y se veía todavía más pequeño y tierno —por favor no llores más— antes de que su voluntad flaqueara corrió a encerrarse, sentándose en el suelo con la espalda apoyada en la puerta mientras trataba de serenarse.

Si pensaba que podría masturbarse furiosamente se equivocaba, aunque el silencio fuera parecía tranquilizador, si prestaba atención aún escuchaba pequeños hipidos y suspiros de Hu Ye Tao y todo lo que había en su mente en ese momento era la imagen del hermoso hombre llorando aferrado a su ropa. Solo pensarlo hacía que su corazón se encogiera. Pese a todo debía hacer caso a Jeff, que parecía saber de lo que hablaba.

En algún momento de la espera se había quedado dormido, sentado en el suelo y unos golpes en la puerta sobre la que se recostaba lo despertaron.

—BamBam, Soy Jeff– Escuchó del otro lado– Ye Tao duerme. todo está tranquilo, puedes salir, tengo mucho que contarte.

Notó las piernas ligeramente entumecidas, por lo que debía llevar menos de una hora en esa postura. Cerró los ojos, se apretó el puente de la nariz con los dedos pulgar y corazón por varios segundos, respiró hondo y salió dispuesto a creer lo que le contaran, por más increíble que pareciera.