Introducción
El día que Jennie llegó al arca, el sol estaba en su punto más alto. Sus rayos dorados se filtraban entre las velas blancas y los mástiles de la embarcación, proyectando reflejos danzantes sobre la madera oscura del puerto. La brisa marina revolvía los cabellos de los viajeros, impregnando el aire con el aroma salado del océano y la promesa de tierras lejanas.
Su silueta se recortaba contra la luz, envuelta en un aura rosada que atrajo la mirada de más de uno. No era solo el delicado tono de su vestido o la suavidad de su porte lo que destacaba, sino la quieta determinación en su rostro.
Jennie no se giró cuando escuchó los murmullos a su alrededor. Estaba concentrada en su despedida. Su padre, un hombre de semblante serio y porte imponente, la miraba con un gesto contenido. No había lágrimas ni súplicas de último momento. Este era un destino que ambos conocían desde hace tiempo.
—Cuídate, hija.
Jennie asintió con elegancia, aunque por dentro sentía el vértigo de lo desconocido. Se inclinó hacia él, depositando un beso en su mejilla con la reverencia de quien aún respeta la protección de su hogar, pero ya ha decidido abandonarlo. Luego, tomó su maleta con ambas manos y, sin volverse, cruzó la pasarela para abordar el arca.
Arriba, en uno de los niveles superiores de la nave, Lisa observaba la escena con el ceño fruncido. La Comandante del arca, alfa líder de la embarcación, tenía los nudillos apoyados en la barbilla, sus ojos oscuros entrecerrados en un gesto de concentración.
No sabía quién era aquella omega que subía a bordo con una gracia serena, pero algo en ella capturó su atención de inmediato.
Lisa estaba acostumbrada a los embarques. A las despedidas apresuradas, a los sollozos ahogados de aquellos que dejaban atrás a sus familias, a los viajeros emocionados y a los mercenarios indiferentes. Pero Jennie… Jennie no encajaba en ninguno de esos grupos.
No era una comerciante en busca de fortuna, ni un explorador ansioso por descubrir el mundo. No era una noble caprichosa, ni una soldado en misión diplomática. Su postura era demasiado firme para el desamparo y demasiado serena para la resignación.
Lisa se enderezó ligeramente, apoyando un codo en el barandal, siguiéndola con la mirada mientras el resto de los pasajeros la rodeaban y el ajetreo del puerto seguía su curso.
No sabía quién era.
No sabía por qué estaba ahí.
Pero sabía que quería conocerla.
°One-shot| Historia de una parte.
°Omegaverse| Sociedad dividida en Alfas, Betas y Omegas.
°G!P| Girls with penis.
°Contenido sexual explícito| No apto para menores.
°Esto es un FanFic(One-shot), una historia totalmente ficticia. No se tomen personal las actitudes o acciones de personalidades creadas por y para entretenimiento.