❤️Owner Of Your Darknnes❤️
Aclaración: Está historia nació como un regalo para una persona que en su momento fué muy especial para mí. Ahora todos esos sentimientos viven en esta historia.
(N.O)
Fuerte, inteligente, con un cuerpo que te cagas de lo sensual que es, cada músculo, cada cicatriz recuerdo de una batalla, cada rincón de su cuerpo parecía tallado por los mismos putos dioses.
Samuel de Luque, mejor conocido por el pueblo como Vegetta y conocido en el bajo mundo como Lobo Nocturno.
A los ojos de muchos es un riquillo sin problemas, con carisma, arrogante pero de ese tipo de arrogante al que le soportas todo con tal de respirar el mismo aire que él.
Solo dos personas conocían su secreto, aquella sed de destrucción, aquella necesidad de sangre, aquel gusto por el sexo duro, peligroso, llegando a deseos más bien animales y no racionales.
Willy y Fargan, antiguos fundadores de la hermandad oscura, estos estaban enfermos de su cabeza, sentían placer sexual al explotar todo a su paso, eran hábiles mentirosos, un par de ratas traicioneras que disfrutaban de la desgracia ajena.
Por muchos años estuvieron causando caos por toda karmaland, eran los reyes de la noche, todo hasta que Samuel dejó de divertirse con las putas del pueblo, ya no le producían ni un poco de placer, así nació lobo nocturno, quien al provocar miedo en la gente lograba sentir una ligera descarga de placer en todo su cuerpo.
Evidentemente, Lobo Nocturno y la Hermandad Oscura no se llevaban nada bien, muchas veces tuvieron sus peleas, mismas que acababan con una enorme tensión sexual por parte de Willy, quien se sentía atraído por aquel ágil lobo.
El tiempo pasó y Samuel no iba a permitir que ese par de ratas se siguieran entrometiendo en su camino, así que planeo todo meticulosamente para poder acabar con ellos.
En su guarida apareció una noche, los chicos se estaban divirtiendo un poco entre ellos después de haber realizado una misión. Estando tan vulnerables fué fácil para Samuel someterlos.
Atados sin escapatoria se convirtieron en el nuevo juguete de lobo nocturno.
Poco a poco los juegos pasaron a segundo plano, Willy y Fargan se hicieron más cercanos, teniendo así una relación “a escondidas” de Samuel, quien lentamente perdió el interés por los cuerpos bastante usados de aquellos hombres.
- Willy, es la última vez que te lo digo, la hermandad necesita urgentemente carne nueva, nuevos miembros y necesito que lleguen ya, ¿Será que puedes hacer eso ya?
- Si Vegetta, cálmate ¿vale?, los tendrás pronto...
Samuel empezaba a perder la paciencia, cada vez se aburría más de aquellas ratas, necesitaba algún juguete nuevo, algo en que distraer su perversa mente de la noche...
Dos semanas después se volvió a reunir con ellos en la guarida de la hermandad oscura, los dos chicos habían encontrado cada uno a un prospecto que podría ocupar el lugar que quería llenar Samuel.
- Y bien..., ¿Qué tienen para mí?
- ¡Este es el mío! - Fargan fué el primero en hablar, extendió frente a él un sobre, en el había unas cuantas hojas con los datos de esa persona, algunas notas tomadas por Fargan y una foto.
- No parece nada del otro mundo, parece demasiado tranquilo Fargan... - Samuel lo miraba con una ceja enarcada.
- Si, pero según sé trabaja en el gobierno y eso nos vendría bien, además es fácil de manipular, no te resultará difícil mantenerlo bajo control.
Samuel no estaba convencido solo por una razón, su pito no se sentía atraído por ese chico de anteojos.
- Bien. ¿Tu que tienes para mi Willy?
- Solo esto... - Willy tenía una sonrisa socarrona en su cara, cosa que no pasó desapercibida por ninguno de los dos miembros de la hermandad.
Samuel sacó las hojas que se encontraban en aquel sobre, pero lo único que le llamó la atención fué la foto del chico que le presentaba Willy.
Un chico con piel de porcelana, cabellos blancos y finos, unos labios carnosos que se ganaron el deseo de Samuel de tenerlos entre sus dientes, por último pero no menos importante, sus ojos, un par de esmeraldas brillantes, Samuel quería hacer ese brillo más oscuro por la dilatación, misma que él quería provocar excitando a ese niño bonito.
- ¿Y bien, qué te parece Samuel? - Willy seguía sonriendo, después de todo conocía bien a Samuel, no por nada era su favorito de los dos.
- Está decidido, quiero a este chico en la hermandad.
¿Dónde puedo encontrarlo?
- Te llevo si quieres, pero deberíamos planear la casería, ver cómo haremos... - Willy fué interrumpido por Samuel.
- Ustedes no van a hacer nada, esta presa es mía, así que dame la ubicación y yo iré solo.
Fargan y Willy se miraron sorprendidos, era la primera vez que Samuel o Lobo Nocturno se comportaba de esa forma. Willy le dió la ubicación dudando y pensando que quizá ese pequeño híbrido podría llegar a ser una molestia para ellos en un futuro.
Esa noche, Lobo nocturno se dirigió hasta la ubicación que Willy le había dado, se le hacía raro que la casa de este chico quedará más lejos del pueblo, no era normal que los pueblerinos se alejaran y menos al pensar en los peligros de la noche.
A lo lejos pudo divisar una casa de paredes blancas, podía ver mucho de la casa porque ésta estaba tapizada de ventanas, cosa que alegró al ágil lobo, pues así pudo observar mejor a su víctima.
No tardó mucho en aparecer en su campo de visión aquel delgado objetivo, tenía una sonrisa en su rostro que dejaba ver un delicado hoyuelo que lo hacía lucir como un ángel.
La escena logró poner duro al lobo, era adorable aquel híbrido, solo tenía puesta una camisa holgada que le llegaba hasta las rodillas, no podía ver su colita de oso pero sabía que algo tenía contento al híbrido pues se estaba moviendo alegremente logrando así que Samuel empezara a morder su labio inferior con obvio deseo.
Samuel nunca fué tímido, pero con este híbrido empezaba a dudar, quería tenerlo para él pero no como había hecho suyos a Willy y a Fargan, quería algo más que su cuerpo, quería su corazón.
Esa noche Samuel se quedó velando el sueño de aquel adorable ser, lo miró despedirse de sus mascotas, lo vio subir a su habitación y colocarse dentro de las sábanas, lo miró atentamente repasando cada detalle de su blanco cuerpo.
Cuando se aseguro que estaba dormido entró con mucho cuidado a su cuarto y con la mano temblorosa se acercó a su rostro, estaba tibio, sus ojos estaban cerrados con fuerza pero al sentir el toque de su mano sus facciones se volvieron más suaves, una sonrisa apareció en su rostro acompañado de un ligero sonrojo.
Samuel no pudo evitar sonreír ante la linda imagen que había conseguido solo con tomarlo de su mejilla. Samuel apartó unos cabellos rebeldes de su rostro y lentamente se acercó a los rosados labios del chico, fué apenas un roce sobre ellos, eran cálidos, eran justo lo que Samuel necesitaba sobre su polla.
Con solo la imagen mental que tenía en su cabeza se puso duro de nuevo, lamió los labios del chico sintiendo como este habría los suyos lentamente dejando escapar un ligero suspiro. Samuel se apartó un poco y lo miró con deseo para luego susurrar...
“Serás mío chiqui”
Salió de la habitación con el mismo ruido inexistente con el que entró. A paso veloz se dirigió a su enorme fortaleza y sin pensarlo mucho al llegar a ella empezó a acariciar su miembro recordando todo lo que había visto del niño bonito, imaginar esos carnosos labios sobre los suyos e imaginar cómo sería transformar ese suspiro en un gemido lo hizo venirse demasiado rápido.
Al día siguiente Samuel se dispuso a ir de compras, necesitaba llenar la despensa para no tener que salir de nuevo hasta dentro de un mes.
Caminaba tranquilamente con una media sonrisa dibujada en el rostro, el jueguito de la noche anterior lo tenía bastante animado. Al entrar en la tienda se dirigió rápidamente a los lugares donde siempre estaba su comida favorita. Metió todo lo que necesitaba en un carrito y se dispuso a salir después de pagar.
Tenía las manos llenas de bolsas pero pudo ver a lo lejos una cabecita blanca con un par de orejas esponjosas, de inmediato supo que se trataba de su híbrido. Empezó a caminar en su dirección pero se detuvo al ver como el chico que Fargan quería meter en la hermandad se acercaba muy alegre a su híbrido.
- ¿Qué sucede Rubius? ¿Viste algo que te gustó? - preguntó de forma animada mientras lo tomaba de los hombros, ambos dirigieron la mirada a la parte alta de lo que parecía era una pastelería - Oh eso, lo siento Rubius, sabes que aun no podemos darnos esos lujos.
El de cabello platinado agachó la cabeza solo un segundo para luego alzarla con una sonrisa - Lo se Mangel, puedo esperar más.
Luego de eso ambos se encaminaron a otra tienda que parecía ser de ropa, pero no de la más cara, era ropa bastante modesta y fea, Samuel nunca compraría nada de ese lugar.
Luego de perderlos de vista se dirigió a la pastelería para ver qué era lo que estaba viendo su híbrido, pudo ver en la parte alta un pastel de chocolate, era caro porque el chocolate era un producto casi exótico en aquel lugar.
Samuel sonrió de forma perversa, ya tenía una excusa perfecta para ir a casa de su híbrido esa misma noche.
Samuel estaba impaciente, quería ver a su osito de nuevo con las piernas descubiertas.
Se acercaba a pasos veloces, la noche ya había caído y por alguna extraña razón el camino que llevaba a casa del híbrido estaba oscuro, la noche anterior había muchas antorchas pero esta vez no. Sacó su espada para luchar contra los zombies y esqueletos que de a poco se acercaban a él, esta vez le costaba más trabajo porque tenía una mano ocupada con una caja que contenía el regalo para su osito.
Después de un rato de combate pudo respirar en paz y pudo seguir su camino, hasta que vio lo que su corazón sintió como una puñalada, arriba de un árbol estaba su osito, lloraba porque a sus pies una horda de zombies se apretaban buscando alcanzarlo.
Samuel no dudó y corrió hacia él. Con la fuerza que lo caracterizaba derrotó a cada uno de esos zombies sin soltar una sola gota de sudor. Miró hacía el lugar dónde se encontraba su osito, él no lo miraba solo se abrazaba fuertemente al tronco, sin pensarlo mucho trepó hasta llegar al híbrido, con cuidado acercó una de sus manos a su hombro haciendo que el platinado soltara un grito.
- Tranquilo chiqui ya estás a salvo.
- ¿Qui-quién eres tú? - preguntó el menor con lágrimas en sus ojos y colocando sus manos como escudo entre él y el desconocido.
- Me llaman lobo nocturno, estoy aquí para ayudarte - Samuel extendió su mano para que el menor la tomara.
Rubén aunque en un principio dudo no pudo evitar sentir que su corazón latía con fuerza al ver a través de la máscara los ojos amatistas de ese extraño personaje. Samuel colocó en un movimiento rápido al menor sobre su espalda y con paso seguro bajaron de ese árbol.
- Ahora sí que estás a salvo chiqui.
- ¿Te gustaría ir a mi casa? - preguntó tímido
- ¿Por qué me invitas a tu hogar? - Samuel estaba muriendo por ir pero no entendía de dónde salió la confianza de aquel chico.
- Tienes un corte en la pierna, déjame devolverte el favor... - el platinado lo miraba con una sonrisa muy tierna, un par de colmillos aparecieron en la comisura de sus labios.
- Bueno, pero solo porque traía algo para ti.
- ¿Algo para mi? - preguntó el híbrido con los ojos brillosos por la emoción.
- Si, pero te lo muestro cuando lleguemos a tu casa.
Caminaron juntos, Ruben iba unos pasos delante de él, razón por la cual Samuel miraba su redondo trasero, no pudo evitar lamer sus labios mientras se imaginaba la forma en que las blancas manos de Rubén abrirán sus nalgas para dejar ver su entrada.
- ¡Aquí vivo! - la voz de Rubén lo sacó de sus sucios pensamientos.
- Es muy bonita tu casa chiqui.
- Gracias Lobito, ¿Puedo llamarte así?
- Tú puedes llamarme como quieras.
Ambos se sonrieron, se miraron a los ojos de una forma profunda, de una forma en que no miras a cualquier persona.
- ¿Ya me das mi regalo? - Rubén sonrió de una forma más amplia y juntó sus manos frente a él para que se lo pusiera ahí.
- Aquí está chiqui .... - Samuel colocó la caja que contenía el pastel dentro, Rubén lo miró con mucha curiosidad y de inmediato lo abrió.
- ¿Por qué? - preguntó Rub con lágrimas en sus ojos.
- Oh no no chiqui no llores - Samuel tomó al menor de su pálido rostro y no pudo evitar recordar la forma en que lo había visto la noche anterior.
- Esto es muy caro no puedo aceptarlo... - dijo soltando algunas lágrimas.
- Pero es un regalo de mi parte chiqui, me sentiré mal si no lo aceptas.
- ¿Cómo sabías, cómo sabías que esto me gustaría?
- Te ví hoy en el pueblo, parecía que lo querías y solo lo compré para tí.
Ruben apartó las manos de Samuel de su rostro y se lanzó sobre él para abrazarlo, Samuel no podía creer que lo tuviera entre sus brazos, pero no era suficiente él quería más.
- Gracias Lobito, gracias... ¿Qué puedo hacer para agradecerte como se debe este regalo tan lindo? - preguntó el platinado con voz inocente logrando así despertar el deseo de Samuel.
- Besame. - lo dijo en tono serio y firme.
- ¿Besarte? - Rubén rompió el abrazo y con un notable rubor en las mejillas lo miró confundido.
- Si, o es que acaso ya tienes honey - preguntó Samuel sonriendo detrás de la máscara, esa pregunta se la estaba haciendo desde que vió la cercanía que tenía con aquel chico.
- No, no, yo no tengo nada de eso pero, yo... - Samuel lo tomó del rostro una vez más para mirarlo a los ojos, aquella acción hizo que Rubén se planteará la posibilidad de hacerlo - Si te quitas la máscara te besaré.
Samuel no dudó y se quitó lentamente la máscara dejando al descubierto su bello rostro.
- ¿Y bien chiqui, me vas a besar o no?
- S-si - Ruben se acercó y tomó entre sus manos el rostro de aquel chico que logró hacerlo caer de inmediato por lo atractivo que era.
Lentamente unió sus labios con los de Samuel... el fuego había iniciado.
Samuel colocó sus manos en la cintura del menor atrayéndolo más a su cuerpo provocando que un quejido saliera de los labios del platinado, Samuel intentaba profundizar ese beso y con su lengua daba algunos golpecitos en los labios de Rubén, quien al sentir esto se puso tenso de inmediato.
- Déjate llevar chiqui...- susurro Samuel con voz ronca.
Samuel volvió a intentar abrir la boca de Ruben y esta vez lentamente Ruben aceptó la intromisión de aquella humeda lengua en su boca, casi sin darse cuenta empezó a mover su propia lengua de forma torpe, pero aquellos tímidos movimientos sólo lograron poner duro al azabache. Más de lo que ya estaba.
Samuel colocó las manos ahora en el trasero de Ruben haciendo asi que le rodeara las caderas con sus piernas, el fuego comenzaba a expandirse.
De forma hábil Samuel empezó a acariciar los redondos glúteos de Ruben, haciéndolo soltar suspiros sobre su boca, eran más ricos que el suspiro que le había regalado la noche anterior.
Samuel lo llevó hasta su habitación y lo acostó en su cama sin dejar de besarlo en ningún momento, Ruben solo podía atinar a aferrarse a los hombros de Samuel.
Con sus manos Samuel empezó a explorar las piernas de Ruben apretando fuerte en sus muslos, memorizando cada detalle y curva de las mismas.
Sin previo aviso metió una de sus manos debajo de la camiseta de Ruben, quién se volvió a poner tenso interrumpiendo el beso y apartando un poco el cuerpo de Samuel del suyo.
- ¿Qué sucede Chiqui? - preguntó con la voz agitada.
- E-es que...
Samuel podía ver lo sonrojado que estaba el híbrido así que su mente solo podía pensar en una cosa, Ruben era virgen.
- ¿Es tu primera vez chiqui?
Ruben se sonrojó aún más y apartó la mirada del rostro de Samuel.
- Lobito no te rías - dijo con lágrimas en sus ojos.
- Tranquilo chiqui... - Samuel se acercó para besarlo una vez más - Seré cuidadoso contigo.
Y reanudando los besos Samuel tomó la camiseta de Ruben para quitársela, Ruben temblaba bajo cada movimiento de Samuel, y esto solo lograba excitar más al azabache.
Con una de sus manos tomó uno de los botones rosados de Ruben, empezó a estimularlo haciendo a Ruben retorcerse nuevamente por el placer que estaba sintiendo.
Samuel desvío los besos en dirección al cuello de Ruben, esta vez él quería más y de forma tímida colocó sus manos en la prenda que tenía Samuel encima.
- Ah, ah, lobito... - Ruben estaba empezando a perder la cordura.
- Dime chiqui... - Samuel besaba ahora el pecho de Ruben dejando algunas mordidas en el mismo.
- Es... injusto que... aún tengas ropa... tú.
Samuel sonrió y con mucha prisa se deshizo de toda su ropa, todo bajo la atenta mirada de Ruben quién ahora tenía un sonrojo más grande, la única diferencia es que ahora también había deseo en su mirada.
- Tú tampoco llevarás más ropa chiqui - Samuel tiró de los pantalones de Ruben llevando consigo también la ropa interior.
Samuel miró con deseo el miembro de Ruben, estaba totalmente elevado y ya se encontraba tirando liquido preseminal, estaba en el punto perfecto así que sin dudarlo más se metió la polla de Rubén en la boca por completo.
Ruben gemía fuerte ahora, tomaba con sus pequeñas manos las sábanas, tirando de ellas por el tremendo placer que estaba sintiendo.
- ¡Ah, lo-lobito! - Samuel sabía que se vendría pronto si seguía así, pero ese no era su plan, así que sacó el miembro de Rubén de su boca provocando que él se quejara.
- Es mi turno cariño - de alguna forma Ruben a cabo puesto en cuatro, con el trasero elevado hacía arriba y con la cara enterrada en una almohada, después de un rato de estimulación Samuel alineó su miembro con la entrada de Rubén.
- ¡Ah, lo-lobito espera! - la entrada de Rubén era muy estrecha y dolía cada milímetro de la polla de Samuel que invadía lentamente cada rincón de su interior.
Samuel se detuvo una vez que todo su miembro estuvo dentro, su respiración era agitada, sus manos temblaban por el deseo de romper ese adorable culo, pero recuerden que él no quería sólo su cuerpo...
Quería su corazón, quería cuidarlo, quería más que solo sexo.
Después de un momento quietos y una vez que la respiración de Rubén también se volvió más tranquila, Samuel supo que podía empezar a moverse dentro del platinado.
Una, dos, tres estocadas que lograron sacar pequeños gemidos de parte de Rubén.
Dos, tres, cuatro estocadas más fuertes, más profundas que lograron sacar un par de gritos de los labios de Rubén.
Era raro que Samuel no estuviera azotandolo, ahorcándolo, rompiendo su entrada, Samuel quería hacerlo distinto, así que salió de su interior y lo puso boca arriba.
La imagen que tuvo ante sus ojos solo lo puso mucho más caliente ... Rubén tenía el rostro sonrojado y algunas lágrimas salían de su rostro, antes de entrar en él de nuevo se acercó a sus labios para besarlo.
Un beso corto pero intenso y sin previo aviso entró de nuevo en el híbrido, haciéndolo gritar y enterrar sus uñas en las sábanas que cubrían su cama.
- Eres tan tierno chiqui y no tienes idea de cómo me ponen las personas tiernas.
Samuel entraba lentamente pero con ritmo constante en la entrada de Rubén.
- ¡Ah, lobito, no pares!...
Samuel sintió que se vendría solo al escuchar la voz débil de su híbrido.
Quería oírlo gritar así que tomó su miembro y empezó a masturbarlo con fuerza y velocidad ...
- ¡Ah!, ¡sí daddy así!...
Samuel no podía creer lo que sus oídos estaban escuchando, le había llamado daddy sin haberlo pedido.
- Hablame chiqui... - Samuel estaba llegando a su límite.
- ¡Daddy!, ¡más! ¡ah!, ¡más!
Samuel embestía a Ruben con más fuerza pero no con toda la que podía, no quería lastimarlo... todavía.
La temperatura estaba muy arriba, el fuego ya estaba arrasando con todo, Samuel no lo sabía pero ya no podía dejar de sentir a su híbrido...
Jadeos, gruñidos, gemidos y gritos inundaban la habitación, algunos rasguños habían quedado en los brazos de Samuel ya que era de ahí de donde Rubén se sostenía con fuerza ... Algunas mordidas quedaron marcadas en el pecho y hombros de Rubén, Samuel por su parte le pidió a su osito que lo mordiera justo antes de llegar a su orgasmo obviamente no se iría sin los colmillos de Rubén marcados en la piel.
(...)
Ruben estaba escondido debajo de las sábanas ... Samuel estaba a medio vestir con una de las mascotas de Rubén entre las manos.
- Lobito, ¿con eso ya te compense por todo lo que has hecho por mí? - preguntó con voz tierna.
- Has hecho más de lo que esperaba chiqui. - hizo una pausa para mirar en su dirección - ¿Entonces todavía no tienes Honey?
- No - Rubén se ocultó aún más bajo las sábanas.
- Pues no me explico porque, eres adorable chiqui - Samuel se asomaba por un orificio de las sábanas que permitía ver los ojos de su híbrido.
- No lo soy...
- Sshh calla chiqui, ¿Sabes una cosa?
- ¿Qué?
- Ahora me perteneces, eres mío chiqui...
- ¿Soy tuyo?
- Si, o ¿no quieres?
- Si quiero.
- Yo te voy a cuidar chiqui, así que ya lo sabes eres solo mío.
Samuel se levantó de la cama para bajar y traer el pastel de su híbrido.
Cuándo subió encontró a Ruben de pie con las sábanas envolviendo su pálida piel, estaba parado frente al espejo admirando las marcas que Samuel había dejado sobre su piel, una sonrisa apareció en su rostro dejando ver sus tiernos colmillos, Samuel se acercó en silencio y lo abrazo por la espalda.
- Eso es prueba de que eres mío.
Una luz brilló en los ojos de Rubén, se dió la vuelta para quedar frente a Samuel pero su mirada se centró en la marca que él había dejado y pasando sus delgados dedos sobre ella preguntó con voz baja...
- ¿Ésto es prueba de que eres mío?
Samuel sonrió y tomó su rostro entre sus manos ... Lo miro a los ojos dejando besos a lo largo de todo su rostro.
Esto es prueba de que eres mío, que soy tuyo y que nada ni nadie podrá separarnos.
Entre besos y caricias terminaron de nuevo en la cama, está sería una noche larga...
La primera de muchas noches más.
Espero que les haya gustado el primer OS que hice, también fue mi primera vez escribiendo escenas 🔞.
De este OS debo decir que no habrá adaptación de Au, esta historia se queda aquí.
Se despide Tairy ✨