La Separación y la Ilusión
El silencio envolvía el bosque mientras Haru, Rhyke y Fia avanzaban con cautela. La oscuridad que se había apoderado del lugar no se disipaba, y aunque cada uno de ellos era fuerte, sabían que moverse juntos podría llamar demasiado la atención. Fue entonces cuando Rhyke propuso una idea.
—Es mejor separarnos —dijo, cruzado de brazos—. Si seguimos juntos, seremos un blanco fácil. Nos reuniremos al final del bosque.
Haru y Fia intercambiaron miradas. Sabían que tenía razón, aunque no les agradaba la idea. Aun así, la aceptaron.
—Está bien —respondió Haru con determinación—. Avancemos con cuidado. Si algo sucede, debemos confiar en que nos encontraremos de nuevo.
Fia asintió con una sonrisa leve, tratando de ocultar su preocupación.
—Buena suerte a ambos.
Sin más palabras, cada uno tomó un rumbo distinto, adentrándose en las sombras del bosque. A medida que avanzaban, un susurro apenas perceptible comenzó a filtrarse entre los árboles, como si el mismo bosque les hablara. Sin embargo, ninguno de ellos se percató del peligro inminente.
Haru sintió que el ambiente se volvía más pesado, como si el aire estuviera impregnado de una energía extraña. Sus pasos se hicieron más lentos, su mente comenzó a divagar. Rhyke, por su parte, trató de ignorar la sensación de cansancio que de repente se apoderó de su cuerpo. Fia sintió un leve mareo, pero se apoyó en su báculo y siguió adelante. Sin embargo, ninguno notó la trampa en la que habían caído.
Uno a uno, sus cuerpos comenzaron a debilitarse hasta que sus párpados se cerraron sin que pudieran evitarlo. Sus mentes fueron arrastradas hacia un mundo de sombras y espejismos. Estaban atrapados en una ilusión.
Los portadores de oscuridad habían desplegado su habilidad más peligrosa. Haru, Rhyke y Fia cayeron en un profundo sueño del que no podían despertar.
La oscuridad los rodeó por completo.
Y el bosque quedó en silencio una vez más.