INSIDER ▪ KTH&JJK

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Summary

Jungkook adoraba las cosas suaves, pero su opinión cambiaba cuando Taehyung lo trataba como si fuera un frágil cristal. Anhelaba más de lo que su pobre toque le ofrecía.

Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

Parte única

Su día no podría resultar tan más aburrido.

Realmente no sabía la razón por la cual se encontraba encerrado junto a unos desconocidos en esas blancas paredes.

Jungkook podía jurar que daba la sensación de estar en un hospital, debido a los tonos fríos que predominaban en la habitación, sin embargo, era un tipo de salón de clases avanzado. No existía ningún tipo de pupitre, solo una pequeña mesa en la cual estaba una computadora y un tipo desconocido que no paraba de teclear en ella y sillones que les acompañaban por si sus piernas terminaban siendo débiles.

Agradecía que su gran visión le permitiera observar la pantalla del dispositivo a través del reflejo en sus cuadrados lentes, ningún archivo importante o comprometedor se veía allí, pero debía ingeniárselas para matar el tiempo.

Habían pasado dos horas y si no fuera por la presencia de su hyung, se encontraría contando las arrugas del rostro de la señora que estuvo haciéndole un interrogatorio hace unos instantes atrás.

Las preguntas variaban entre las actividades que hacía en su día a día y algunas le resultaban un poco personales... mentiría si dijera que fue del todo honesto al responder, pero tampoco el rumbo de su vida dependía de ello. Agradecía que sus estudios ya habían concluido y su futuro no se vería anclado a las palabras que salieron de su descuidada boca.

Sus ojos lograron captar a su preciado hyung recostarse sin el mayor remordimiento sobre el sofá marrón y dejar salir un suspiro agotado. Instantáneamente, el cómodo asiento no se vio tan atractivo hasta ese momento, así que cuidadosamente adaptó la misma posición que el contrario, su mejilla quedó apoyada sobre sus pequeños puños y recogió sus piernas, haciéndose pequeño en el lugar.

Su vista se mantuvo en un punto blanco de la pared que se encontraba frente a él, aburrido del silencio y sin la atención de su compañero, extendió su brazo, dio unos leves toques en la mano ajena y no obtuvo respuesta por unos largos segundos, haciéndolo resoplar.

¿Acaso estaba enojado?

¿Le estaba aplicando la Ley del Hielo?

Oh.

En un movimiento ágil los dedos del mayor le rodearon la muñeca, atrayéndolo solo un poco para jugar con sus dedos. Jungkook se dejó llevar, desconcertado, pero feliz de sentir su toque tan delicado sobre su piel.

Rápidamente esto cansó al menor, deseando tener más que un tímido roce de manos.

Siempre quería más de su hyung.

Y la suavidad con la cual se acercaba a él, le hacía desesperar.

Logró deslizarse del agarre para abandonar su guarida y trasladarse a la del chico más alto, su expresión cambió al verlo, claramente no esperaba tenerlo frente a frente, y con unas ansias de hacerse un espacio en el reducido sillón, se removió. Evidentemente Jungkook no preguntó por más de un segundo, subió encima, haciendo que el otro se pegara al respaldo en busca del inexistente espacio personal que le quedaba.

Cuando sus ojos se encontraron, sus corazones revolotearon por un instante, provocando que se apartaran en indiferencia mientras que sus cuerpos se acoplaban entre ellos.

Jungkook enterró su rostro en el pecho de Taehyung.

Taehyung le adoró con sus brazos afianzándose por su espalda, acariciando débilmente.

El momento vergonzoso se esfumó a la velocidad de unas respiraciones tranquilas, caricias y unos pesados ojos que le gritaban a ambos por sumirse en un sueño.

Esto era mejor que cualquier otro sueño producto de su mente, pensó Jungkook.

Él realmente podía sentir sus latidos danzar al compás de los de Taehyung y la yema de sus dedos recorriéndole por encima de su camisa le producían unas mejillas calientes.

Podía sentir tanto con tan poco.

La calidez.

Lo que lo mantenía vivo.

Y eso mismo lo hizo cobrar vida.

El silencio ahora no era tan molesto, no ahora que era adornado con la respiración de Taehyung.

Se sentía desvanecer entre los brazos de un sueño profundo hasta que el ruido de una voz chillona interrumpió su bendita cita con su Hyung.

″Jeon Jungkook, venga un momento″

Un adormilado Taehyung le dio unas suaves palmaditas antes de deshacer su cercanía, Jungkook realmente lo lamentó cuando toda esa paz se vio destruida en un segundo y abandonó con pesadez su pequeño nido con el mayor, quien hacía un esfuerzo por quitar cualquier rastro de somnolencia que conservaba hace unos momentos.

Ah.

Maldita sea.

Y maldito seas, Taehyung.

¿Quién te dio el derecho de estrujar mi corazón de tal forma?