Josh y Patrick
Empezaré por presentarme, me llamo Josh, tengo 17 años y voy al último curso de la preparatoria. Soy un chico normal al que le gustan los deportes y eso me hace tener un físico cuidado, no tengo una musculatura exagerada, pero sí un cuerpo definido, lo que me hace sentir bien. Me gusta la atención que recibo por ello, hace crecer mi autoestima y mi vanidad se ve halagada, pero aunque le guste tanto a chicas como a chicos, hay un secreto que sólo comparto con mi primo Patrick. Al ser los dos de la misma edad, somos los más cercanos de todos los primos. Bueno, nos une eso, y que los dos sabemos que en realidad somos gay, pero nadie de nuestro círculo o familia lo sabe.
Patrick tiene el pelo castaño, solo un poco más claro que yo, me supera por unos centímetros y suele meterse conmigo por eso, llamándome gnomo de jardín cada que quiere pincharme, también hace mucho ejercicio por lo que su cuerpo y el mío, son muy parecidos aunque mi flexibilidad es un poco mejor que la suya, suele venir mucho por casa, aquí solo vivimos papá y yo desde que mamá se fue, en realidad la vida mejoró desde entonces ya que, cuando vivíamos todos juntos era una tortura volver a casa, todos los días eran discusiones por tonterías, según lo veía yo y lo peor es que querían que yo tomase partido por uno de ellos aunque yo, siempre me escabullía a mi cuarto o simplemente me quedaba con mis amigos o mi primo para no tener que volver temprano a casa.
Sinceramente, ahora es mucho mejor. Puedo disfrutar no sólo de tranquilidad sin tantos gritos, sino que puedo disfrutar de mi padre solo para mí, bueno y para Patrick, porque en realidad él y yo, como dije antes, tenemos el mismo secreto y si creíste que el secreto era ser gay, te equivocaste. Lo que nos une más es que los dos tenemos un crush con mi padre que, para ser honestos, nos tiene muy mal porque, a pesar de tener su edad, el hombre se conserva exageradamente bien. Va al gimnasio casi todos los días cuando no tiene reuniones de trabajo o partidas de póker con sus amigos.
Ahora que se acerca el verano y las vacaciones, Patrick viene a menudo a casa. Nos encanta ver cómo papá limpia la piscina sin camiseta y ver esos bañadores mini que usa, mostrando perfectamente la silueta de su miembro, su forma grande y gruesa, es una placentera tortura de la que disfrutamos, aunque después tenemos que masturbarnos en mi cuarto para poder volver abajo y hacer como que no pasa nada.
- ¿Qué pasa, primito? -dijo Patrick revolviéndome el pelo.
- Ya mismo es tu cumpleaños y oficialmente serás un adulto para beber alcohol. Estoy deseando que llegue ese día, no sabes el tiempo que llevo esperando poder emborracharme contigo.
- Patrick, eres un dramático, sólo hace dos meses que eres mayor de edad y aún ni fuiste a un bar.
- Por qué crees que todavía no fui? Pues porque estoy esperando a mi compinche: todos los que beben tienen un compinche que se encarga de ellos cuando se emborrachan.
- Así que de eso se trata, ¿no? En realidad quieres que haga de niñera, dije cerrando mi casillero para irnos a clase.
- Ay, no, ¿cómo puedes pensar así de mí?
- Porque te conozco, Patrick.
- Bueno, bueno, está bien, me conoces, pero también quiero salir con mi hermano de armas. Entonces volvamos al tema principal, ¿cuál será la temática de la fiesta? -¿Habrá strippers, drogas y alcohol? -dijo riéndose de forma pícara.
- Claro, y después podemos irnos con los strippers a que nos quiten la virginidad. ¿Estás loco? A mi padre le daría un infarto.
- Bueno, otra opción es, quedarnos en casa y que nos la quite él. Dijo elevando las cejas al visualizar la imagen.
- Claro que sí, ¿cómo no se me había ocurrido? Cuando me pregunte qué quiero como regalo de cumpleaños, se lo pido, seguro que lo ve normal y nada enfermizo por parte de su hijo, incluso puede que me busque estancia en un lujoso y paradisíaco manicomio. Dijo Josh con ironía mientras sonaba el pitido de clase, empujando a su primo.
Al salir, Josh se dirigió a su casa seguido por su primo, charlando de las clases y los chismorreos de los compañeros.
- Hola chicos, ¿qué tal fue el día?
- Hola, papá.
- Hola, tío Connor, el día estuvo igual que siempre, aburrido.
- Josh quería preguntarte, ¿qué quieres hacer en tu cumpleaños? -Se acerca la fecha y tengo que saber qué quieres para prepararlo o ahorrar para la fianza -rió Connor. -Ya serás mayor de edad y querrás tener algo acorde con eso, ¿no?
Josh y Patrick se miraron con los ojos desorbitados por la pregunta, era como tener un dejavú. Patrick se tapó la boca con la mano intentando contener su risa y recibió un golpe en el brazo por parte de Josh por eso.
- Anda y ve a dejar los macutos a mi cuarto, toma el mío y déjalo en la cama.
- ¿Dije algo que no debía? Preguntó Connor, sorprendido por la reacción de su sobrino.
- No, papá, no le eches cuenta, sabes que no usa todo su cerebro.
- Vale, entonces, ¿ya sabes qué quieres?
- En realidad no, sólo quiero una fiesta divertida con música, amigos donde podamos pasarlo bien y recordemos por la diversión...
- Y alguna que otra copa, ¿no? -interrumpió su padre, riéndose por haber sido capaz de ver más allá de su petición.
- Bueno sí, también eso, no todos los días uno cumple la mayoría de edad. Dijo Josh con una sonrisa.
- Bien, pero entonces, prométeme que para la hora de las copas, no habrá ningún menor en la fiesta, ¿de acuerdo?
- Claro, papá, no quiero pasar mi primera noche de adulto en la cárcel.
- Me alegra oír eso, hijo, entonces me pondré con los preparativos. Dame una lista de invitados lo antes posible.
- Sí, papá, lo haré. Gracias por ocuparte de todo -dije abrazándolo fuertemente.
- Bueno, me voy, te dejo al cuidado del unineuronal de tu primo, intenta que no se ahogue bebiendo. Dijo riendo mientras se dirigía hacia la puerta.
Subí rápidamente los escalones para llegar a mi habitación, pensaba darle una paliza a mi primo por haberme puesto en aquella situación.
- ¿Qué pasó? Ya te dijo en qué posición te cogerá y cuántas veces?
- Eres idiota -dije tirándole un cojín, no sé cómo no colapsé en ese momento, menos mal que no te tomó mucho en cuenta.
- Bueno, estoy deseando que llegue el día, será el primer día en que nos emborrachemos juntos. Pienso beberme hasta el agua de los floreros.
- Mientras no te tragues la piscina, bébete lo que quieras.
- mmm, si lo pones así, preferiría tragarme otra cosa. -Empezó a reír cuando, sin darse cuenta, sintió una colleja. –¡Auch! ¿Por qué me pegas si a ti también te gustaría?
Los días pasaron y yo estuve muy entretenido entre las clases y los preparativos de la fiesta. Aunque papá y Patrick me ayudaban, yo también tenía que dar las invitaciones y coordinarlo todo.
Esa mañana me desperté en mi cama como cualquier día, no había nada que dijese que hoy ya se me consideraba adulto, que podría beber, contratar cosas y entrar en los casinos, pero no había ningún cartel ni trompetas que lo anunciasen a los cuatro vientos. Total, solo era un día más, eso fue un poco decepcionante, la verdad, así que me vestí y bajé con mis libros para empezar la misma rutina, simplemente un viernes como otro cualquiera.
Abrí la nevera para prepararme algo rápido y dejar pasar el tiempo, cuanto antes pasara, antes llegaría el fin de semana, que es cuando celebraríamos mi fiesta. Esa fiesta sí diría a gritos que era mi día.
Estaba divagando, autocompadeciéndome hasta que, unos brazos enormes se enrollaron en mi cintura y me tiraron hacia atrás, dándome vueltas y cantando un cumpleaños feliz tan desafinado como entusiasta. Empecé a reírme, sabiendo perfectamente que, aunque no fuera nadie para el resto del mundo, siempre estaría mi padre para hacerme recordar que era importante para alguien.
Me enrolló fuertemente en un abrazo que no dejaba ni espacio para el aire, mi cara estaba presionada contra su enorme pecho y sí, ya sé que en esos momentos no debería pensar en deseos carnales pero compréndanme, chico de dieciocho años con las hormonas revueltas y virgen por favor quién podría juzgarme por tener una erección cundo mi padre mi crush se me pega de esa manera y deja que la cercanía nos haga sentir a los dos cualquier parte anatómica del otro y yo en ese momento no es que estuviese centrado precisamente en sentir sus hombros cuando tenía su enorme polla dormida rozando la mía, soñaba que se despertaba si relajada tenía ese tamaño erecta debía ser una monstruosidad, me encantaría verla y sentirla estaba seguro que ese sería mi deseo de cumpleaños poder ver y sentir a mi papá en todo su apogeo dentro de mi haciéndome sentir solo suyo y exquisitamente sucio.
Volviendo a mis sentidos, aún estaba abrazado, podía sentir su respiración en mi cuello y sus besos en mis mejillas mientras sonreía diciendo “feliz cumpleaños”.
- Mi bebé ya es un adulto y ya no querrá estar más con su papá. - Dijo en un falso puchero.
- No digas eso, papá, siempre fuiste el mejor padre del mundo y siempre te necesitaré a mi lado (y dentro de mí, pensé)
- Me alegra oír eso. hijo, pero ahora corre, que cuando acabes las clases de hoy tenemos que ponernos a preparar la decoración de tu fiesta de mañana. Te amo, hijo.
- Y yo a ti, papá, -dije dándole un beso demasiado cerca de sus labios, si era lo único que tendría de él, lo recordaría y me serviría para hacerlo mi primer regalo de cumpleaños.