Only You 1
Tres años atrás.
“Me gustas más que un amigo”.
Después de mi confesión salí despavorido de la habitación sin esperar una respuesta de él. Solo queria dirigirme a casa. En cuanto llegue me encerré en mi cuarto sin decir ni una palabra a mis padres quienes me esperaban con una deliciosa cena por mi graduación.
Para cuando cae la noche la puerta de mi alcoba se abre dejando ver a mi hermosa madre entrando. Me dedica una sonrisa cálida. Posteriormente se sienta a un lado mío. Por fortuna me he duchado desde hace rato así que no se dará cuenta de que estuve llorando.
―¿Cómo estas?
Su pregunta me deja confundido, y ella lo sabe por que me conoce perfectamente y espera pacientemente mi respuesta.
―Estoy bien. ―le dedico una sonrisa.
A continuación dejo caer mi cabeza en su rezago mientras mi cuerpo lo acomodo en la cama. Inmediatamente siento sus suaves manos acariciando mi cabello arrullándome como cuando era pequeño.
―Finalmente... ¿le dijiste cierto?―mi madre expresa con una tranquilidad.
―¿De que me hablas? ―le respondo haciéndome el loco.
―Yos... Soy tu madre. Puedes confiar en mi pequeño.
Deposita un pequeño beso en mi frente provocando que vuelva a llorar.
Mi madre se queda en completo silencio respetando mi dolor.
Las semanas trascurrieron. Ninguno de los dos se dirigía la palabra para hablar de lo acontecido, simplemente nos dedicábamos a ensayar para el concurso. E incluso Moo se atrevió hablar conmigo para que cediera, negándome rotundamente.
Hasta que un día luego de que Moo se fuera con P’ Kang a una cita luego del ensayo. Potae detuvo mi caminar tomando una de mis manos. Lo observe mientras mi corazón bombeaba aceleradamente.
―¿Podemos hablar?
Asiento. El suelta mi muñeca y se adelanta, lo sigo por detrás. Llegamos a las bancas del parque en donde tomamos asiento. Pongo distancia entre nosotros pero él se encarga de romperla con su cercanía. Me pone ansioso. Sin más decido hablar.
―¿De que quieres hablar? ―cuestiono con seriedad.
Miro de reojo como se lame los labios dejando en claro que le es difícil el enfrentar esta situación.
―Sea cual sea tu decisión, la aceptaré. No estoy enojado.
Procedo a colocar mi mano sobre la suya logrando que sus ojos negros a través de los lentes me observen.
―¿Podrías seguir siendo mi amigo como siempre?
A pesar de haber dicho que no importaba cual sea su decisión la aceptaría. En el fondo esperaba tener un rayo de esperanza de que me correspondiera.
―Claro que si.―respondo.
Le dedico una sonrisa que espero y no se note que la estoy forzando porque sino seria muy hipócrita de mi parte hacia él. Aunque tal vez el no decirle lo que realmente siento ya sea lo suficientemente hipócrita.
Los días, semanas y meses se pasan volando de nueva cuenta hasta llegar a la gran final. Potae y Moo cumplieron su sueño de debutar, mientras que yo me quede a tan solo unos puntos de hacerlo. Puede notar tristeza en sus caras pero yo me acerque hacia ellos con una brillante sonrisa.
―No pasa nada. Por algo pasan las cosas. Estaré muy feliz de apoyar a mis dos grandes amigos.
Me sonríen de vuelta y nos fundimos un cálido y fraternal abrazo. Al salir del auditorio mientras espero a que mis padres vengan por mi; una camioneta negra se estaciona junto a mi. Estoy por alejarme cuando escucho la voz de P’ Jang.
―Perdón si te asuste. ―contesta avergonzado.
―¡Oh P’! ―exclamo sonriente. ―No debe exponerse de esa manera.
―No te preocupes. ―expresa amablemente. ―Payos. ―me llama sin dejar de mirarme con ese rostro lleno de firmeza y seguridad. ―Cual sea el camino que elijas, yo te apoyaré siempre.
Sus palabras suenan como un hermoso consuelo que calienta mi corazón ocasionando que una gran sonrisa se amplié en mi rostro. Olvidándome de los terribles acontecimientos que han ocurrido en mi vida.
―¡Muchas gracias P’!
―Lo digo en serio Payos. Soy tu fan. ―otra vez hay una sonrisa en su rostro luego de contestar.
―Yo también soy tu fan P’
Segundos después veo como la camioneta desaparece de mi vista. Al poco tiempo aterrizan mis padres e ingreso al auto.
Actualidad.
Es una noche cálida.
Me encuentro en el balcón de mi apartamento en Canadá.
Las horas se pasan volando aquí.
Retomo la carta que me mando Tae, desdoblo la hoja para buscar en donde me quede y una vez que lo encuentro continuo leyendo.
“Logramos concluir una larga gira por Asia. Por fin hemos podido descansar. La gira tuvo un buen arranque como un buen cierre. En todos los lugares en los cuales nos presentábamos los llenamos por completo. Nuestros fans nos aman muchísimo Yos.
Antes de que se me olvide... ¡P’ Kang y Moo se van a comprometer! ¡Tienes que venir a la pedida de mano! Moo me dijo que pronto te enviará los detalles.
Te extraño Yos. Todos los días te recuerdo.
Espero verte pronto. Cuídate mucho”.
Tomo mi libreta en donde desde hace dos años le escribo a Tae cada una de sus cartas. Escribo:
“Me alegra que hayan podido terminar la gira con mucho éxito. Jamás he dudado de ti y de Moo. Por supuesto que estaré en ese momento tan especial para ellos dos. También te extraño Tae. Espero y nos volvamos a encontrar. Cuídate mucho y no olvides que te quiero mucho”.
―Quiero decirte “mi amor” y no puedo. ―murmuro en el silencio de mi habitación. ―No importa cuanto lo desee... Tú jamás correrías hacia mi como tantas veces lo he soñado. A pesar de haber dicho que yo he sido tu salvavidas.
En cuanto dejo el bolígrafo en la mesa mi celular suena dejando ver en el identificador el nombre de P’.
―Hola P’.
―¿Cómo estas?
Su voz desde la otra linea suena tan pacifica que sonrió al instante.
―Un poco cansado por el semestre. ―expreso mientras rasco mi nuca. ―Lo bueno es que ha concluido. ―he vuelto a mi balcón. ―¿Como ha estado P’?
―Yo. E igual de agotado por el trabajo, aunque el hablar contigo hace que toda mi energía se recargue.
Su confesión desencadena que mis mejillas tengan un intenso rojo carmesí. Del mismo modo que vuelvo a rascar mi nuca por la vergüenza.
―P’―digo y sin querer suelto una suave risa.
―Yos...―hace se hace una pausa entre la linea volviéndolo a escuchar segundos después. ―¿Te puedo decir así verdad?
―Si. ―contesto sin dudar.
―Si no estas ocupado, ¿te gustaría cenar conmigo? ―su voz suena titubeante al concluir la propuesta. ―Lo que menos quiero es incomodarte.
―Estoy disponible P’
―¿Seguro? ¿No interrumpo nada?
―Nada de eso P’. ―respondo amablemente mientras rio mentalmente por lo caballeroso que puede llegar a ser.
―Perfecto. ―su voz suena más animada. ―Te enviaré la dirección. Nos vemos.
―Por supuesto.
―Yos.
―¿Si P’?
―También puedes llamarme solo Jang.
La llamada concluye. En menos de un minuto tengo la dirección en donde lo veré. Tomo mi chaqueta para resguardarme del viento del otoño, asimismo mi billetera para por ultimo salir de mi apartamento. Afortunadamente al salir agarro de inmediato un taxi.
Sorpresivamente me encontré a P' Jang durante mi primer año de estar viviendo en Canadá en un pequeño restaurante. Él obviamente venia por asuntos de trabajo. Debo decir que el habérmelo encontrado durante mis días de adaptación fue de lo más agradable puesto que tenia con quién hablar, aunque fuera por unas cuantas semanas.
Durante nuestra charla, él hablo de querer expandirse en el mercado americano, por esa misma razón estaba en el país. A su misma vez tuvo la amabilidad de preguntar de como me estaba yendo al estar lejos de casa. De hecho desde esa vez y hasta la fecha cada vez que hablamos siempre muestra el interés en como me encuentro; física, mental y emocionalmente. Lo cual estoy totalmente agradecido.
También pidió mi consentimiento para coquetear conmigo. Hasta la fecha no le he dado una respuesta concreta.
Una vez que estoy en el lugar lo veo en una esquina del sitio. Ingreso y camino hasta él.
―Hola P’. ―saludo.
Levanta la mirada y me sonríe.
―Has llegado. Toma asiento. ―pide.
―Muchas gracias.
Tiempo después ambos estamos disfrutando de una exquisita carne ahumada acompañada con un sabroso vino. Durante la cena hablamos de cosas triviales, el trabajo, la escuela, comida, lugares turísticos, etc. A la hora del postre el ambiente es más relajado puesto que tal vez sea por el vino pero sin darme cuenta comienzo a contar chistes que al parecer le agradan porque no duda en sonreír y reír.
―Ahora tu dime un chiste P’―comento.
―¿Yo? ―cuestiona luego de beber un trago de vino. ―No, no. Yo soy pésimo. ―advierte.
―Anda P’―pido.
Él ríe sutilmente y responde:
―La verdad es que no me se ninguno.
―Oh que lastima.
―Lo siento.
―No pasa nada P’
―Por favor Payos... dime Jang. Cuando me dices P’ me haces sentir viejo.
―¿Que? ―rio un poco. ―No eres un viejo P’. Eres muy joven Jang ―le concedo el deseo.
Una sonrisa orgullosa se forma en su rostro. Sonrió junto con él.
―¿Como han estado tus amigos? ―dice una vez que termina su postre.
―Se encuentran muy bien. P Kang y Moo están por comprometerse, así que tal vez pronto vaya para Tailandia.
―Que bueno. Debes de extrañar mucho a tu familia y amigos ¿cierto?
―Lo hago P’
Lo veo asentir con la cabeza. Enseguida sus manos toman las mías ocasionado una extraña corriente en estas. Lo observo.
―Payos... ―dice y continua. ―Sabes lo que siento por ti y esta bien si aun no tienes una respuesta definitiva. Esperaré, no importa si son días, meses o años. Lo haré. ―su mirada se vuelve cada vez más intensa. ―solo permíteme cuidar de ti. Apoyarte en todo. En verdad te amo.
No se si es por el efecto del vino o que pero puedo oír a mi corazón latir junto con mis manos sudar que las apartó bruscamente.
―Creo que es hora de irnos. ―expreso evadiendo el tema.
Sin represalias el acata mi orden y salimos del sitio una vez que pagamos la cuenta.
Mientras caminamos hacia mi apartamento en total silencio escuchando el viento otoñal no puedo evitar de vez en cuando mirarlo, además de cuestionarme; ¿Cómo es que alguien tan guapo, caballeroso , seductor y con una fama impresionante puede estar enamorado de mi? Es como un sueño del que tal vez nunca pueda creer.
Para cuando estamos en mi puerta, él me mira al igual que yo.
―Gracias por aceptar mi invitación.
―No, gracias a ti P’ por considerarme. ―agradezco.
―Siempre te considero.
Relamo mis labios ante su repentino coqueteo nuevamente que se da cuenta de mi reacción y se disculpa.
―Que tengas una bonita noche Nong.
Su siguiente movimiento me toma por sorpresa pues él deja un pequeño beso en mis nudillos. En cuanto sus labios dejan mis nudillos siento una quemazón como si se tratara de un tatuaje y me gusta.
Esta por dar la vuelta y marcharse cuando se lo impido. Noto cierta confusión en su cara.
―¿Si?
―Acepto.
―¿Qué?
―Acepto que me coquetees. Acepto tu amor.
Tan pronto termine él me envolvió en sus brazos en un maravilloso abrazo que sin dudar correspondí. Posteriormente rompemos el contacto físico mirándonos a los ojos con una sonrisa.
―Gracias por la oportunidad. Cuidaré de ti, lo prometo. ―su voz suena firme.
―Basta P’. ―contesto avergonzado.
―Es tarde. Debes descansar.
Contesto un si con la cabeza. De nuevo deja un beso en mis nudillos y se va.
Entro al apartamento. Camino hasta al sofá para dejar mis cosas en el sitio. Salgo al balcón y aspiro el aire de la noche.
Me doy cuenta de que estoy hiperventilando.
La cabeza comienza a punzarme. El viento de esperanza esta comenzando aparecer en mi después de un largo tiempo lleno de oscuridad.