La sujeto 033

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Summary

Despertar sin recuerdos. Ser solo un número. Convertirse en el centro de un experimento que desafía la vida misma. 033 no sabe quién es ni por qué fue elegida, pero sabe que sobrevivir será su único objetivo. Encerrada en un laboratorio donde la ciencia y la crueldad se entrelazan, cada prueba que enfrenta la acerca más a descubrir la verdad... y a liberar un poder que sus captores jamás imaginaron. Si te gustan las historias de supervivencia, misterio y fuerza interior, La Sujeto 033 te llevará al límite con su mezcla de acción trepidante y emociones desgarradoras. ¿Podrá escapar antes de perderlo todo? Atrévete a adentrarte en su mundo. Descubre lo que significa ser más que un experimento.

Status
Ongoing
Chapters
17
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1

-¿Saben si la Ruta 15 ya está abierta? - pregunté a mis padres, quienes estaban absortos en el programa de televisión, el cual emitía un murmullo constante de voces y risas enlatadas. Al bajar las escaleras, cada peldaño resonaba suavemente. Me acerqué a ellos, y mi papá levantó la vista brevemente antes de asentir.

-Se supone que levantaron todo anoche, justo después del evento-, respondió, con su atención aún fija en la pantalla, donde un grupo de personas discutía acaloradamente.

Asentí mientras tomaba mi termo de agua, el frío metal refrescante contra mi piel.

-¿Y a qué se debía todo eso? - pregunté, sentándome en una silla cerca de la isla de la cocina. La luz matutina se filtraba a través de las cortinas, iluminando motas de polvo en el aire. Saqué mi celular y envié un mensaje al grupo que tenemos mis dos amigos y yo.

“Ya estoy lista”,escribí rápidamente, sintiendo la vibración familiar bajo mis dedos. No tardé en recibir una respuesta de Orión.

“Llego en 10”

“Y yo en 15”, agregó Selene.

Dejé el celular en la mesa de madera, el sonido del vidrio ligeramente golpeando la superficie resonó en la habitación, y miré a mi papá mientras comenzaba a hablar.

-No estoy seguro-, dijo él, frunciendo el ceño mientras giraba la cuchara en su taza de café humeante. El aroma fuerte y amargo del café llenaba la sala, mezclándose con el ligero olor a pan tostado.

-Era algo del gobierno, como una votación, pero dentro del mismo gobierno. Lo hicieron en cada estado y por país se haría una puntuación.

Fruncí el ceño, aún más confundida.

-¿Como si estuvieran eligiendo un presidente?

Mi papá asintió mientras sorbía su café, el líquido caliente dejando una ligera estela de vapor.

-Algo por el estilo, pero esto era como un tratado de paz.

Levanté las cejas, sorprendida.

-Wow, no entiendo nada-. Hice una mueca, y mi papá se rio suavemente, un sonido cálido y familiar.

En ese momento, el timbre de la casa resonó, un sonido agudo que rompió la calma matutina.

-Ese es Orion-, les dije mientras me levantaba.

-¿A dónde irán? - preguntó mi madre, sin apartar la vista de su tejido, las agujas moviéndose rítmicamente entre sus dedos.

-Iremos por la Ruta 15. Ya sabes que es nuestra favorita-, respondí mientras me encaminaba a la puerta.

-Con cuidado, hija-, dijo mi mamá, su voz suave y llena de preocupación.

-Claro, los veo más tarde-. Con eso, salí de casa y encontré a Orion esperando con su conjunto deportivo de pants y sudadera, y su termo de agua en la mano. El sol de la mañana iluminaba su rostro, creando sombras suaves en su expresión sonriente.

-Hola, Zeph-, saludó Orion, su voz profunda resonando con calidez.

-Hola, Ori. Dice mi papá que la Ruta 15 ya está desbloqueada. ¿Qué tal si nos arrancamos? Solo hay que esperar a Selene-. Orion asintió y señaló hacia un lado.

-No vamos a esperar mucho-, dijo, apuntando hacia Selene que venía trotando hacia nosotros. Vestía un conjunto deportivo y llevaba su termo de agua, respiraba creando pequeñas nubes de vapor en el aire fresco de la mañana. El sol brillaba suavemente, llenando el aire con el fresco aroma de los pinos de las montañas cercanas. Sentí una ráfaga de viento en mi rostro

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Nos encontrábamos corriendo por la Ruta 15, bromeando entre nosotros. El aire fresco de la mañana llenaba nuestros pulmones y las risas resonaban en el camino. De repente, escuchamos el sonido de carros acercándose. Nos hicimos a un lado, confusos, y observamos cómo pasaban camionetas de militares y policías, además de vehículos blindados. Era mucho gobierno.

Nos miramos confundidos, ya que no era normal ver tanta presencia gubernamental junta. Selene fue la primera en hablar.

-Creo que es momento de regresar-, dijo con preocupación en su voz. Orion y yo asentimos, y nos dimos la vuelta para regresar a mi casa.

Al llegar, encontramos a mi madre preparándose para ir a trabajar. Nos miró confundida.

-¿Regresaron pronto? -, preguntó. Hicimos una mueca.

-Sí, es que por la Ruta 15 pasaron muchos carros del gobierno y mejor nos regresamos, no vaya a ser el diablo, - respondí, recordando las palabras de mi abuela. Mi mamá se rio.

-Capaz es por lo mismo del acuerdo. Pero está bien, ahí dejé el desayuno, por si gustan desayunar.

-Gracias, mamá

-Gracias, señora, - dijeron. Mi mamá les sonrió y me dio un beso en la cabeza.

-Regresó más tarde, - añadió. Yo asentí.

-Con cuidado, mamá

-No me hagan travesuras, - dijo con una sonrisa apuntándonos con el dedo. Entonces, salió de casa.

-Bueno, ¿quién tiene hambre? -, les pregunté a mis amigos. Ellos levantaron sus manos y yo me reí. Nos dirigimos a la cocina, donde la luz del sol iluminaba suavemente la estancia, creando un ambiente acogedor.

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Nos encontrábamos en la cocina, con la luz del sol creando un ambiente cálido y acogedor. Orion y Selene se sirvieron jugo de naranja mientras yo preparaba el café. El aroma del café recién hecho llenaba la cocina, mezclándose con el olor del desayuno que mi mamá había dejado preparado.

-¿Creen que haya algún problema en la Ruta 15? - preguntó Selene, rompiendo el silencio. Sus ojos reflejaban preocupación mientras mordía una tostada.

-No lo sé, pero no me gustaría estar ahí si algo pasa-, respondió Orion, moviendo la cabeza en señal de desaprobación.

-Quizá deberíamos investigar un poco más sobre ese “acuerdo” del que hablaban mis padres-, sugerí, mientras me sentaba a la mesa con mi taza de café.

Selene asintió, pero antes de que pudiera decir algo, mi celular vibró en la mesa. Lo tomé y vi una notificación de una noticia reciente:“Gran operativo gubernamental en la Ruta 15: Se sospecha presencia de grupos armados”.

-¡Miren esto! -, exclamé, mostrando la pantalla a mis amigos. Sus ojos se abrieron con asombro y preocupación al leer el titular.

-Hicimos bien en regresar-, dijo Orion, dejando su vaso de jugo en la mesa. La atmósfera de nuestra reunión cambió de casual a tensa en cuestión de segundos.

-¿Qué hacemos ahora? - preguntó Selene, su voz apenas un susurro.

-Tal vez deberíamos mantenernos en casa un rato y ver qué noticias dan, no quiero arriesgarnos

Orion y Selene asintieron, y con un acuerdo silencioso, decidimos pasar el día juntos en mi casa. Nos acomodamos en la sala, rodeados de películas y juegos de mesa, intentando distraernos de las preocupaciones que flotaban en el aire.

Mientras el día avanzaba, nuestras risas y conversaciones intentaban sofocar la inquietud que nos provocaba la situación en la Ruta 15. Aun así, no podíamos evitar lanzar miradas furtivas a nuestros teléfonos, esperando cualquier actualización que nos diera un poco más de claridad sobre lo que estaba ocurriendo afuera.