AQUELLA NOCHE JUNTO A TÍ

All Rights Reserved ©

Summary

A veces quisiese olvidar que esa noche te conocí, quisiese creer que no existes para sacar esta grata sensación en mi pecho, olvidar que me hiciste sentir lo que nadie había podido hacer. Me desarmaste y me armaste de todas las formas posibles y aún no puedo entender el porqué no te olvido... ¿Será el destino que nos quiere recordar como nos deseábamos aquella noche? ¿Acaso alguno de los dos no puede olvidar al otro? ¿Deberíamos volver a...? No. No deberíamos, y trataré de que no suceda nunca más. Aquella noche junto a tí es todo lo que recordaré por el resto de mi vida, pero no te buscaré ni te llamaré porque al final y al cabo... no eres para mí. NOVELA ESCRITA POR MÍ TAMBIEN EN NOVELTOON Y WATTPAD. Todos los derechos reservados.

Genre
Romance
Author
Denisse
Status
Complete
Chapters
35
Rating
n/a
Age Rating
18+

Episodio Uno

Nota uno: “Podemos escondernos donde queramos, pero inconscientemente nos buscamos. El destino nos quiere unidos y nosotros nos queremos alejados.”


Uno: El comienzo de todo.




—Crees que no he escuchado lo que acabas de decir y estás completamente equivocada Tania, he escuchado perfectamente y creo que quiero borrar de mi mente esas palabras.—dice Yosselyn cabreada y mirándome seria, sé que por dentro puede causarle risa, pero se mantiene sin reír y tengo que optar por reconocer mi error.

—No lo dije literal—chasqueo mi lengua mientras me acomodo en el sillón burdeo que se encuentra en mi living, mi hermana sigue sin reír y ruedo los ojos—, está bien, está bien, me equivoqué. No te comiste su súper polla, sólo la observaste.

—¡Tania!—sus manos cubren de forma rápida sus mejillas rojas como un tomate antes de negar con la cabeza—Que te calles ya, ya te dije que no pasó nada y me escabullí antes de que empezaran las cosas, así que deja de decir barbaridades.

—¿Pero no le diste ninguna observadita? Ay hermanita, ¡qué aburrida! Yo le hubiese echo un monumento a esa polla si es tan grande como la describiste, y eso que solo la viste cinco segundos, sí, cinco segundos.

—¡Basta! Me avergüenzas, no sirvo para hablar de estos temas y menos contigo que eres poco condescendiente conmigo, a veces te odio cuando me molestas de esa manera.

—Ya, ya. Yo solo te molesto para que puedas expresarte con normalidad, es primera vez que me dices que te has acercado con un chico de esta manera y tienes también que entender que ya no es tabú hablar de sexo en estos tiempos, así que no te enojes y sólo respira.

—Le diré a esa amiguita tuya que te está enseñando malas influencias, de seguro con ella hablas de estos temas todos los días y a cada momento.

—Que va, con Jarice somos mejores amigas, hablamos de todo tipo de temas y no precisamente de ese, hay muchos pero no te voy a negar que con quién más cómoda me siento hablando de lo que para ti es tabú, es con ella. Es divertido la verdad.

—No pues, se nota—bufa desesperada, sonrío rodando los ojos.

Mi hermana siempre ha sido tan cordial y poco altanera, siempre siendo educada y manteniendo su imagen al margen, pocas veces hemos hablado de temas profundos y de algo que le incomoda, digamos que somos de las hermanas que hablamos poco pero que cuando algo sucede siempre estamos ahí para la otra. 

Es por eso mi sorpresa cuando vino hasta mi casa a contarme que había estado coqueteando de forma "discreta" con un chico y que cuando vio que las cosas ya iban para otro plano decidió irse fingiendo que yo me estaba muriendo.

Claro, claro, ni recalcar que llegó aquí fingiendo que yo estaba muerta mientras gritaba y lloraba desesperada para que el chico no sospechara, que lástima. por él la verdad. Vaya susto que se habrá llevado.

—¿Te quedarás a comer Yoss? Planeo cocinar para ti hoy.

—Si vas a cocinarme porque me quieres me quedo, pero si quieres cocinarme porque fingí tu muerte la verdad es que no.

—No seas tonta, cocinaré porque ya me dio hambre tu show barato de hacerme morir delante de lo que haya sido que te ibas a comer, pobre muchacho, imagínate le hubiese pasado algo a él con tu tremenda actuación.

—No me juzgues, estaba asustada y sabía que si venía a tu casa ibas a estar aquí.

—Espero que no te lo vuelvas a encontrar en la calle, porque no sé como harás de excusa para salir, no tenemos otra hermana y hermanos no hay, así que tendrás que ingeniártelas de otra manera.

—No creo que me lo vuelva a encontrar, es muy poco probable.

—Esperemos que no.

Yosselyn al final me ayuda a cocinar y ambas comenzamos a carcajearnos, puedo decir que se me hizo divertido cocinar con mi hermana y eso pocas veces sucede, Yoss vive a media hora en carro donde yo vivo y como dije antes, no siempre estamos juntas ni conversamos, pero no me quejo de que mi hermana venga a visitarme ni tampoco que se quede en mi casa. Desde que ambas decidimos independizarnos, perdimos un poco el contacto y sólo nos preguntábamos si estábamos bien una o dos veces al mes, era muy escaso. 

Se preguntarán, el porqué nos alejamos.

Nuestra mamá falleció hace un año y medio, desde ese entonces las cosas en casa no estaban bien con nuestro padre, comenzaron muchas discusiones y entre todos no podíamos establecer una conversación normal sin que no hubiera una discusión. A papá le afectó tanto la muerte de mamá que comenzó a buscar citas que pudieran cubrir su dolor por perder al amor de toda su vida y en una de esas citas encontró a Tiffany. Una mujer de aproximadamente cuarenta y seis años que se adueñó completamente de papá y lo alejó por completo de nosotras. Yosselyn no podía conversar con ella porque siempre decía que la tratábamos mal y papá no nos defendía, solo se quedaba en silencio esperando que las discusiones terminaran para solo darle la razón a la que ahora era su mujer, fue lo que hizo que cada una buscara su lugar lejos de casa, lejos de papá.

Mi independencia fue a los veintidós años y mi hermana a los veintisiete, edades que cuando mamá estaba viva eran para disfrutar y estar en familia mientras vivíamos la vida a flor de piel, pero su maldita enfermedad y la negligencia del hospital hicieron que ya no viviéramos a flor de piel, sino que aprender a sobrevivir sin nuestra mamá y papá.

Sé que Yoss aún tiene contacto con papá y que lo llama de ves en cuando para saber si necesita algo o en qué le puede ayudar, pero de mi parte, perdí todo tipo de contacto y no porque quisiera, sino porque me provocaba mucho daño saber que el vacío con el que nosotras hemos decidido vivir, él lo haya reemplazado de la noche a la mañana.

—Creo que me quedaré a dormir en tu casa hermanita—musita mi hermana mientras se acomoda complemente estirada en el sofá. Frunzo el ceño.

—¿Sucede algo?

—No, sólo quiero quedarme aquí disfrutando la compañía de mi hermana pequeña.

—No estoy muy convencida de lo que me dices, no tengo problema que te quedes, así que si quieres puedes ir a arreglar el cuarto como te gusta.

—¿Y también puedo pegar estrellitas de luz en las paredes?

—No, sólo elige las sábanas que desees.

—Que aburrida eres, mi cuarto está lleno de estrellitas de luz que se alumbran en la noche, sin ellas me siento como si estuviera vacía.

—¿Sigues teniendo miedo a la oscuridad?

—Sólo un poco, ya cuando me duermo me olvido de ellas, pero antes de irme a dormir es esencial tenerlas junto a mi.

—Qué ñoña eres, no sabía eso de ti. Puedes prender la linterna que tengo en la cómoda.

—Son estrellitas de luz no linterna.

—Pero no tengo estrellitas de luz aquí.

—Las traeré la próxima vez que me quede en tu casa.

—Sólo si tienes suerte, casi nunca te quedas en mi casa.

—No sería malo tenerlo como una rutina, ¿verdad? Tendrías que irte a quedar a mi casa.

—Paso.

—¿Qué? ¿Por qué?

—Sólo me gusta estar en mi casa así que si quieres que pasemos noches juntas sólo deberás venir a mi casa, es en el único lugar donde me siento amena y en paz.

—Qué exigente eres—rueda sus ojos y camina hacia la habitación de huéspedes.—, está bien, vendré pero espero no encontrarme con hombres desnudos.

—¿Y por qué no? Podrías unirte a la fiesta—río con mis dientes  apretando mi labio inferior escuchando su grito ahogado y ofendido.

—Terminaré con canas antes de cumplir los treinta si me junto mucho contigo.

—Y capaz que termines con otra cosa en tu boca también si te juntas mucho conmigo.

—¡Ya basta! ¡Llamaré a Jarice y le diré que no se junten más por cochinas!

Río apretando mi estómago con mis manos sintiendo un pequeño dolor por la risa, mi hermana refunfuñando comienza a ordenar el cuarto mientras sisea palabras que no puedo entender pero sabiendo definitivamente que van hacia mi.

Una extraña sensación yace en mi pecho pero no de manera molesta, es de esas sensaciones cuando algo te da alegría pero a la vez tristeza, podría describirlo como añoranza. Sin embargo, no me permito sentir mucho la sensación antes de ir a mi habitación y acostarme, al final del día por primera vez después de mucho tiempo tengo a mi hermana cerca de mí.