Septem circuli inferni

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Summary

En esta historia, nos aventuraremos con un ateo, o mejor dicho, con un pecador el cual tendrá que atravesar los 7 anillos existentes en el infierno si quiere tener alguna oportunidad de ser perdonado. Tendrá que soportar castigos, torturas, descubrir engaños y manipulaciones y, además, antes de salir de cada círculo, deberá pasar al menos una semana con cada pecado para poder salir. ¿Estará tan decidido para aguantarlo todo o caerá a medio camino? ¿Será capaz de aguantar su castigo divino? Tal vez si, tal vez no, quien sabe, solo el destino lo dirá.

Genre
Horror/Scifi
Author
Favio
Status
Ongoing
Chapters
8
Rating
n/a
Age Rating
16+

Capítulo 0 (in limbo)

"¡Apresúrense, muchachos, lo estamos perdiendo!"

Se oía una voz desesperada entre la lluvia de balazos.

Entre eso, se encontraba nuestro protagonista, Samuel, el cual había recibido un disparo mortal en un pulmón que convenientemente atravesó una vena cercana al corazón, lo que le estaba dando una hemorragia interna.

Aferrado a la vida, susurró sus últimas palabras. "Jefe, gracias por ser mi amigo y maestro, ahora acompañaré a mi familia"

El jefe al oír esto, se desesperó más "¡Aguanta, Samuel, solo dos minutos más! (pasa un disparo que le roza la oreja) ¡Maldición, estoy muy expuesto!"

Samuel empezaba a sentir una sensación de desvanecerse, se sentía ligero, sentía como su pulso cardíaco bajaba y como se nublaba su mente. "Voy contigo ma' "

Samuel vio todo completamente blanco por unos momentos y luego despierta en un lugar completamente plano de color blanco y sin señal de vida aparente.

"¿Hola? ¿Hay alguien?" El eco generado después del mismo es ensordecedor, y se oye de tal manera que parece que es infinito o, tal vez no lo parezca.

"Samuel Flores Quintela, pecador número 7873216" Se oye una voz la cual resonó bastante fuerte en todo el lugar y luego de eso, delante de Samuel se comenzó a materializar una figura luminosa con forma humana.

"¿Quién rayos eres y cómo sabes mi nombre?"

La figura comenzó a disminuir la distancia con Samuel de poco en poco. "Hijo mío, yo soy tu creador, soy la razón de toda la existencia" menciona la figura en un tono algo cálido.

"Emmmm, nop, no sé quien rayos eres" dice Samuel ya que no sabe absolutamente nada de religiones.

"Bueno, Samuel, yo soy dios, y en estos momentos nos encontramos presente en el lugar conocido como el limbo" comienza a explicar dios con relativa calma.

"¿Dios? ¿Dónde he oído ese nombre?" pregunta Samuel ya que este mismo a sido ateo toda su vida, pero conoce levemente sobre temas religiosos

"Por supuesto hijo mío, pocos he visto que nunca hayan oído hablar de mi ser como divinidad, bueno, estás aquí para ser juzgado por tus pecados cometidos"

"Espera espera, ¿Pecados de que manera? ¿Criminales o religiosos?" esto lo pregunta Samuel con algo de duda.

"Si hijo mío, has cometido muchos, tanto criminales como religiosos, has asesinado a cientos de personas, incluyendo tu familia, violación... A hombres y mujeres, agresión a seres indefensos como lo son los niños, entre otros" comienza a mencionar dios ya algo más serio.

"Pues bueno mi hijo, tendrás que pagar por todo lo cometido en tu vida, tendrás que pasar por todos los anillos del infierno con una condición... Convivir con los respectivos pecados una semana antes de marcharte del anillo. Si lo superas, quiere decir que estás decidido a reinvindicarte, si no, tendrás que arder en las llamas del infierno toda una eternidad. Bueno, pues pásalo bien allá abajo" menciona dios abriendo una grieta debajo de él enviándolo al primero de los anillos.

"Maldito cabrón, cuando salga juro que te mataré" dice Samuel cayendo al infierno cerrandose la grieta detrás de él.

"Creo que me excedí, bueno, ni tanto, que más da, solo es un simple mortal, no sé ni el por qué me importaría algo" menciona dios con sorprendente desdén en sus palabras o tal vez no tanto considerando lo que hizo Samuel antes de morir.

Retrocedamos unos años al pasado. Samuel es proveniente de una familia mexicana con un buen poder económico.

Desde pequeño siempre le decían que parecía estar bendito, aunque a él, poco o nada le importaba esto ya que siempre fue ateo en todos los sentidos de la palabra, aunque en ocasiones le daba curiosidad por qué le llamaban bendito.

El color de sus ojos lo hacía único, era una tonalidad plata muy clara, todos pensaron que era ciego por la tonalidad tan irrealmente clara presente en sus ojos, pero incluso presentaba una visión mejor que los demás. Sumado a su raro color de ojos, su cabello tenía una tonalidad roja carmesí que lo volvía aún más único y más aún siendo México su país de origen.

Nunca tuvo complicaciones en su crecimiento, su familia siempre trataba de complacer sus necesidades básicas y a veces, algunos caprichos.

Fue creciendo muy bien criado por su "bendición", pero, lo que le decían bendito, también lo empezó a ganar de maldito.

No se fue juntando con las mejores personas, y a la edad de los 14 años, con la influencia de uno de sus "amigos", se unió a uno de los cárteles más peligrosos de su país. Poco a poco fue adentrándose más en el mal camino a pesar de que su familia le advertía que estaba tomando un camino que no acabaría en nada bueno, pero poco, o mejor dicho, nada de eso le importó... ¿O tal vez si le importaba pero tenía miedo a Demostrarlo?

Comenzó realizando encargos simples, cuidar reuniones, transportar mercancía, y poco a poco se ganaba la confianza del jefe, hasta que le empezó a apodar "el escarlata".

Todo iba mal, pero nunca se excedieron por su edad hasta que llegó a los 17...

El jefe, le dijo que tendría que hacer una muestra de lealtad deshaciéndose de todo lo que amaba, incluso a su familia, pero el jefe le impuso una condición: si se negaba, lo matarían por todo lo que sabía, así que le recomendaron pensárselo muy bien.

Al principio dudó mucho en sí hacerlo o no, pero, su lealtad y la exagerada presión que tenía encima, terminó haciéndolo ceder a la petición.

Viernes 25 de mayo...

Llega a su hogar con un cuchillo bastante largo y  la primera que va es su madre, clavando el cuchillo en su cuerpo a sangre fría 27 veces. 7 en la espalda, 8 en el estómago, 1 en cada pierna, 4 en el pecho, 3 en el cuello, 1 en cada ojo y finalmente una en la garganta.

Cada puñalada se sentía como un nudo en su garganta, el asco era evidente cada vez que la sangre salpicaba sobre el.

A su padre lo ahorcó estando desprevenido, uso un alambre fino para hacerlo, y por la fuerza que estaba aplicando le terminó separando la cabeza del resto del cuerpo.

Antes de matarlo, le dijo unas breves palabras a su padre... "Perdón papá, debí haberte escuchado cuando me aconsejaste antes de que fuera tarde"

Su abuela fue a la que más rápido asesinó, le pegó con un bate de acero en la cabeza, haciéndola caer por las escaleras.

La miro con lástima por la manera en que quedó y unas breves lágrimas se escaparon de sus ojos

A su hermano menor lo mató literalmente a golpes, aproximadamente unos 58.

Cada golpe su hermano gritaba, preguntando el porqué le hacia esto... Y Samuel respondió llorando "No quiero, me obligan, por favor, en un futuro o en otra vida, perdóname".

Y a su perro lo asesinó a base de patadas.

Luego de matar a su perro, miró los pies y sus manos llenas de la sangre de su familia, antes de irse, tomó el cadáver de su perro y lo abrazó con un arrepentimiento muy notable antes de tener que marcharse.

Luego de terminado aquel brutal genocidio, regresó con su jefe, el cual estaba muy contento con la lealtad demostrada y lo convirtió en su mano derecha, algo que quería hacer desde hace mucho pero no sabía si tenía total lealtad, lo cual ya se quitó esa duda presente en el.

Aunque su jefe estaba feliz, Samuel estaba brutalmente traumatizado por todo lo que se vio obligado a hacer.

A aquel tan brutal acto se le conoció como "el genocidio de la plata roja".

El jefe cada vez le enviaba a misiones más importantes para el cártel. Controlar exportaciones e importaciones de paquetes muy importantes, controlar "visitas" para los insurgentes, entre otros.

Hasta que finalmente, un 12 de abril. Cayó brutalmente herido en una guerra de bandas finalmente murió por una hemorragia interna.





Los siete pecados...

Un ser humanoide con alas de ángel de color oscuro y su corona presente, representando lo que quiso ser. El primer ángel caído debido a su pecado arrogante. El orgullo, Lucifer


El ser despreciable y asqueroso pero con una fortuna completamente incalculable y una ambicion más allá del ojo humano. La avaricia, Mammón


El deseo más vulgar conectado al pensamiento obsceno de los humanos para reproducirse mutuamente. Un ser que cree en la vanidad y la mayoría de las personas lo llamaría perverso. La lujuria, Asmodeo.


La contraparte total de dios, la emoción que es capaz de cambiar a los humanos en cuestión de segundos y hacerlos ver como personas completamente diferente... el pecado que reina. La ira, Satanás


El deseo más primitivo de los humanos, de los más asqueroso existente. El príncipe del infierno, pecado más grande en sentido de astucia y engaño. La gula, Belcebú


Lo que es capaz de sentir un humano al querer algo que posee otra persona y el no puede conseguir. El pecado que provoca guerras y desafíos internos. La envidia, Leviatán


Aquello que es capaz de dejarte inútil, aquello que es capaz de cambiarte para mal, aquello que en un par de minutos te arruina la vida, te destroza las emociones. La pereza, Belphegor



"Los anillos del infierno... hogar de los pecados" .