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“La primera vez que lo vi, fue algo completamente inusual, la verdad nunca había conocido a alguien tan especial como él”
Sonrisa brillante, cabello castaño y corto, su ropa con colores cromáticos, no necesitaba colores fuertes ni accesorios, él ya brillaba por si mismo.
Ambos se toparon en la entrada de aquel hospital, el hospital central de la ciudad, aquel chico le dio una hermosa sonrisa de disculpa y lo dejó entrar mientras se iba por la otra salida.
Pasaron días haciendo lo mismo, topandose en lugares extraños en el hospital. Hasta que se digno a hablarle por primera vez.
— Lo siento, al parecer no podremos dejar de vernos a pesar de que el hospital sea grande.— Murmuró Lenor.
El chico lo miró sorprendido, pero rápidamente su expresión cambió, y nuevamente una bella sonrisa apareció en su rostro.
— Pienso lo mismo, ¿qué tal si en alguna ocasión charlamos?
— Claro, cuando nos encontremos nuevamente. — Respondió Lenor con una suave sonrisa.
Y así se despidieron. O eso creían ellos, a tres horas después se volvieron a encontrar y ambos se rieron, las personas que transitaban por allí les dedicaban unas miradas un poco extrañas.
Ambos salieron del hospital para sentarse en un pequeño parque, donde al rededor habían muchos pacientes paseando con sus familiares.
— ¿Estas enfermo o vienes de vista? — Preguntó Lenor
El chico se puso un poco incómodo y suspiró.
— Vengo a visitar a un familiar.
— Lo siento mucho, debe ser difícil tener a alguien aquí, lo digo por experiencia, mi madre acaba de tener una cirugía no hace mucho y estará hospitalizada por unos días. — Habló Lenor.
— Comprendo, a mi familiar está intentando estabilizarlo, aún no es nada seguro pero quizá pueda irse de aquí en tres meses, me cuenta mucho que quiere salir a pasear, ha sido alguien muy enfermizo, y desde pequeño es una persona muy débil.
Lenor asintió con pesar, comprendía eso, rebusco en su bolsillo de su chaqueta y encontró un caramelo de sandía. Con sus manos hechas unos puños las estiró en forma de equis hacia el chico y sonrió.
— ¿Izquierda o derecha? — Preguntó Lenor con entusiasmo.
El chico soltó una risa y tocó la mano izquierda.
Lenor lo miró y retiró la mano derecha para abrir la Izquierda y dejar ver un caramelo de sandía.
— Para la próxima no perderé. — Lenor dejó el caramelo y en la mano del chico y de repente se acordó de que no sabía el nombre del chico. — Cierto, me llamo Lenor, ¿cual es tú nombre?
— Es un placer conocerte Lenor, mi nombre es, Viell. — Viell tomó el caramelo y lo abrió para comerlo. — Y gracias por el caramelo.
— El placer es todo mio, Viell. Y no es nada, siempre llevo varios conmigo son de sandía a mi mamá le gustan mucho
Viell asintió y guardó la envoltura para tirarla en un basurero luego.
El celular de Viell comenzó a sonar, se levantó y miró a Lenor.
— Lo siento, debo irme, mi familiar necesita estar acompañado ahora, ten un bonito día y espero volver a verte nuevamente Lenor. — Estiró su mano esperando a Lenor.
Lenor tomó su mano, se sentía un poco fría pero era normal por el clima. Estaban finalizando el invierno y aún quedaban días fríos.
Nombre: Vielle Kirchner.
Cumpleaños: 9 de abril.
Nombre: Lenor Kyttlewell's.
Cumpleaños: 15 de octubre.
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