Prologo
Dicen que el tiempo lo cura todo, pero nadie habla del vacío que deja lo que nunca sano. Las promesas —esas palabras que alguna vez sonaron eternas— tienen un peso extraño cuando se rompen. No hacen ruido al quebrarse, pero dejen un eco. Uno que persiste en las noches silenciosas, en los lugares donde reímos, en las palabras que ahora saben diferentes.
Lo escuché cuando cerraste la puerta sin mirar atrás. Lo sentí en mi pecho cada vez que el mundo seguía girY lo veo aúnYo lo escuché. Ese eco.
Lo escuché cuando cerraste la puerta sin mirar atrás.
Lo sentí en mi pecho cada vez que el mundo seguía girando como si tu ausencia no lo detuviera.
Y lo veo aún, en las grietas de todo lo que intento reconstruir sin ti.
Esta no es una historia de amor.
Es una historia de lo que queda cuando el amor se va.
De lo que arde cuando lo que prometiste se convierte en cenizas.
De cómo el corazón aprende —a golpes— que no todos los finales merecen poesía.
Pero aún así, aquí estoy, escribiendo.
Porque tal vez si dejo estas palabras en papel, el eco se calle por fin.
O tal vez no.
Tal vez este libro solo sea eso:
una conversación que nunca tuvimos,
una despedida que nunca diste,
y todas las respuestas que jamás llegaron.
1.AMARA
2.JOSE
3.CAMILA