Capítulo 1
TODO LO QUE NO SOY
Las risas no siempre eran fuertes. A veces eran susurradas, como cuchillas escondidas entre palabras. Pero Seora siempre las escuchaba.
—¿Por qué siempre se tapa la cara?
—¿Eso en su mejilla es real?
—Seguro ni se baña...
No respondía. Solo caminaba más rápido.
El uniforme le quedaba bien, pero en ella parecía invisible. Su cabello, largo y lacio, caía como una sábana oscura que le tapaba medio rostro. A propósito. No quería ver. No quería ser vista.
Cada día era una repetición silenciosa:
llegar antes de todos, sentarse al fondo, no mirar a nadie, comer rápido, salir volando.
Y aun así, no bastaba.
Nunca bastaba.
Esa mañana, alguien pegó una foto en su casillero: una caricatura de ella con la palabra “MONSTRUO” escrita en rojo.
Sus dedos temblaron mientras arrancaba el papel. Sus mejillas ardían, pero no lloró.
Ya no lloraba. No afuera.
Fue en la azotea donde por fin respiró.
—¿Otra vez? —dijo una voz a su lado.
Era Jiwoo, su única amiga.
La única persona que la llamaba por su nombre y no por apodos crueles.
—Se están aburriendo —contestó Seora, como si hablara del clima.
Jiwoo suspiró.
—Un día te juro que me voy a volver loca y les voy a tumbar los dientes.
Seora sonrió por primera vez en el día. No por el comentario, sino porque en esa frase había algo que no recibía de nadie más: defensa.
—O podrías simplemente vengarte...
—¿Cómo? ¿Pegarles con mi carpeta de BT?
Jiwoo se acercó, misteriosa.
—Podrías maquillarte.
Seora se rió.
—Detesto el maquillaje.
—Justamente. Por eso sería una venganza. Un día. Solo uno. Te maquillo yo. Vas divina. Y que se atraganten con su asombro.
Seora negó con la cabeza, pero por dentro... algo se movió.
---
Pero esa tarde, el mundo se quebró un poco más.
Un grupo de chicos del salón le bloqueó el camino al salir.
—Ey, Bang Seora... ¿qué se siente ser un error genético?
Uno de ellos alzó el celular para grabarla. Seora, asustada, giró y tropezó, cayó de rodillas, rieron. Nadie ayudó.
Ese video apareció en redes escolares esa misma noche.
Comentarios, emojis de risa.
Silencio de los profesores.
Y por primera vez en mucho tiempo, Seora faltó al colegio.
No porque no pudiera ir.
Sino porque ya no quería ser vista nunca más.