Sombras en mi Piel

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Summary

Bang Seora no es fan del maquillaje. Lo detesta. Pero tras una apuesta con su mejor amiga, acepta asistir un día a clase completamente maquillada. Ese día cambia su vida: los mismos compañeros que la ignoraban ahora la adoran, le hablan, le piden consejos... incluso el chico que le gusta comienza a fijarse en ella. Pero lo que Seora no esperaba era enamorar a dos personas con dos versiones distintas de sí misma: — Do Yunho, que conoce a la Seora natural, sin filtros, con sus cicatrices visibles y su humor seco. — Lee Jaein, un estudiante de diseño que solo la conoce como “la chica nueva” que encarna la estética perfecta. La historia no gira alrededor del maquillaje como herramienta para “embellecer”, sino como una excusa para hablar de percepción, prejuicios y cómo el mundo cambia cuando cambias tú... o solo la manera en que te ven.

Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
16+

Capítulo 1

TODO LO QUE NO SOY

Las risas no siempre eran fuertes. A veces eran susurradas, como cuchillas escondidas entre palabras. Pero Seora siempre las escuchaba.

—¿Por qué siempre se tapa la cara?

—¿Eso en su mejilla es real?

—Seguro ni se baña...

No respondía. Solo caminaba más rápido.

El uniforme le quedaba bien, pero en ella parecía invisible. Su cabello, largo y lacio, caía como una sábana oscura que le tapaba medio rostro. A propósito. No quería ver. No quería ser vista.

Cada día era una repetición silenciosa:

llegar antes de todos, sentarse al fondo, no mirar a nadie, comer rápido, salir volando.

Y aun así, no bastaba.

Nunca bastaba.

Esa mañana, alguien pegó una foto en su casillero: una caricatura de ella con la palabra “MONSTRUO” escrita en rojo.

Sus dedos temblaron mientras arrancaba el papel. Sus mejillas ardían, pero no lloró.

Ya no lloraba. No afuera.

Fue en la azotea donde por fin respiró.

—¿Otra vez? —dijo una voz a su lado.

Era Jiwoo, su única amiga.

La única persona que la llamaba por su nombre y no por apodos crueles.

—Se están aburriendo —contestó Seora, como si hablara del clima.

Jiwoo suspiró.

—Un día te juro que me voy a volver loca y les voy a tumbar los dientes.

Seora sonrió por primera vez en el día. No por el comentario, sino porque en esa frase había algo que no recibía de nadie más: defensa.

—O podrías simplemente vengarte...

—¿Cómo? ¿Pegarles con mi carpeta de BT?

Jiwoo se acercó, misteriosa.

—Podrías maquillarte.

Seora se rió.

—Detesto el maquillaje.

—Justamente. Por eso sería una venganza. Un día. Solo uno. Te maquillo yo. Vas divina. Y que se atraganten con su asombro.

Seora negó con la cabeza, pero por dentro... algo se movió.


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Pero esa tarde, el mundo se quebró un poco más.

Un grupo de chicos del salón le bloqueó el camino al salir.

—Ey, Bang Seora... ¿qué se siente ser un error genético?

Uno de ellos alzó el celular para grabarla. Seora, asustada, giró y tropezó, cayó de rodillas, rieron. Nadie ayudó.

Ese video apareció en redes escolares esa misma noche.

Comentarios, emojis de risa.

Silencio de los profesores.

Y por primera vez en mucho tiempo, Seora faltó al colegio.

No porque no pudiera ir.

Sino porque ya no quería ser vista nunca más.