⭑Underground Lovers⭑
⸺✧⸺
La tarde se deslizaba con lentitud sobre la escuela de hechiceros, teñida de tonos cálidos que entraban por las ventanas abiertas. El ambiente estaba inusualmente tranquilo, como si el mundo, por una vez, hubiera decidido detenerse por un momento.
Solo una voz rompía esa calma, una que Utahime reconocería incluso dormida.
- ¿Sabías que si miras al techo durante suficiente tiempo, puede parecer interesante? - dijo Satoru Gojo, recostado sobre uno de los bancos del pasillo, con las manos detrás de la cabeza y sus gafas mal puestas sobre el puente de la nariz.
Utahime se detuvo a pocos pasos de él, cruzándose de brazos con expresión resignada.
- ¿Y si haces algo útil en lugar de perder el tiempo? - preguntó, sin molestarse en disimular el tono seco.
- Estoy siendo útil - Respondió él, girando la cabeza hacia ella con una sonrisa despreocupada - Estoy decorando este pasillo con mi presencia. No todos pueden hacer eso.
Ella bufó suavemente, pero no se fue. A pesar de todo, ya había aprendido que cuando Gojo aparecía sin motivo aparente, no siempre era por simple molestia... a veces, solo necesitaba estar cerca de alguien.
- ¿Y bien? ¿Qué haces aquí? - preguntó Utahime, acercándose poco a poco a él.
- Estoy esperando a mis queridos alumnos. Los invitaré a cenar - respondió Gojo con su típica sonrisa despreocupada -Pero mientras están fuera, no tengo nada que hacer.
- ¿No deberías estar dándoles clases o asignándoles alguna misión? - suspiró ella, al verlo tan tranquilo.
- Claro que lo hice. ¿Crees que soy un mal profesor? - rió con un tono burlón - Eso fue por la mañana. Ahora tienen el día libre...
- Ya veo - dijo Utahime mientras se sentaba junto a su kohai.
- ¿Quieres venir? - preguntó él sin rodeos.
- No. ¿Por qué querría? - bufó, aunque no pudo evitar sentirse un poco feliz de que la invitara.
- Porque así podrías pasar tiempo con tu kohai favorito~.
Gojo sonrió con picardía, sabiendo que la provocaría. Pero su respuesta no fue la que esperaba.
- ¿Mi favorito? Shoko no va a ir, ¿verdad? - replicó Utahime con una sonrisa burlona.
Gojo infló las mejillas, ofendido por la comparación.
- Entonces... ¿no vienes? - preguntó, esta vez en tono más serio, dejando de lado la broma.
Ella lo miró, algo extrañada. ¿Qué le pasaba? Lo observó fijamente. Parecía un cachorro esperando la atención de su dueño.
- Pues... - desvió la mirada, esquivando esos intensos ojos azules - No tengo nada que hacer... Podría ir...
Gojo sonrió satisfecho, y sin pensarlo demasiado, se incorporó y tomó su rostro con una mano. Le sostuvo la barbilla y apretó suavemente sus mejillas.
- ¿Qué estás...? - Utahime iba a quejarse, pero al ver la expresión en el rostro del albino, las palabras se le atascaron.
- Podrías decir que sí sin tanto rodeo - murmuró, con un tono suave pero firme.
- Es que... no sabía si...
- Te paso a buscar a las ocho - dijo él, sonriendo mientras soltaba su rostro.
- Bien - fue lo único que pudo responder.
- ¡Perfecto! - Gojo se levantó con entusiasmo - Es una cita.
Lo dijo con malicia, sabiendo que eso la haría explotar.
- ¡C-claro que no! ¡También van tus alumnos, ¿no?! - gritó roja de vergüenza - Es más, ¡llevaré a los míos también!
- Jajaja. Está bien, invítalos. A los chicos les encantará.
- ¡Sí! - Utahime se levantó con rapidez y comenzó a alejarse - ¡Y no es una cita!
- ¡Lo espero con ansias! - exclamó él, saludándola con la mano. Cuando finalmente ella desapareció de su vista, soltó un largo suspiro.
- ¿Por qué soy así...? - se rascó la cabeza con una sonrisa ladeada - Podría haberla invitado sin tanta vuelta...
Sacudió la cabeza, y un leve rubor se dibujó en sus mejillas.
- Ya quiero que sea la hora~ - murmuró, mientras se estiraba bajo el cielo del atardecer.
⸺⋆⸺
Al cabo de unas cuantas horas, ya estaban todos listos. Yuuji, Nobara y Megumi aguardaban la llegada de Gojo cuando a Yuuji le vibró el celular. Un nuevo mensaje apareció en pantalla.
- ¡Chicos! Su profesor favorito ya hizo la reserva, pueden ir adelantándose - decía el texto.
- Vaya... Pues vamos - comentó Yuuji con su habitual entusiasmo mientras echaba a andar.
- Bien - dijo sin emoción Megumi, como era costumbre.
- Ese tipo... Espero que venga, dijo que invitaba él - bufó Nobara cruzándose de brazos.
- Ya, ya... Seguro está ocupado. Dijo que se sumaba más tarde - trató de calmarla Yuuji.
- ¡Hmpf! - suspiró, visiblemente irritada.
Mientras los tres se dirigían al restaurante, se toparon con los alumnos de Kioto: Kamo, Momo y Miwa. No estaban todos, pero fue una sorpresa encontrarlos justo allí. Tras intercambiar saludos por cortesía, descubrieron que iban al mismo lugar.
- ¿También fueron invitados por sus profesores? - preguntó Miwa.
- Sí, justo íbamos para allá - respondió Yuuji.
- Qué raro... No sabía que iríamos todos juntos - comentó Momo, algo desconcertada.
Sin embargo, ni Gojo ni Utahime se encontraban aún. Los chicos, sin más opción, continuaron el camino en grupo, poniéndose al día entre ellos mientras esperaban a sus respectivos maestros.
⸺⋆⸺
- Oye~ Utahime - canturreó Gojo desde el otro lado del teléfono.
- Ya bajo, ya bajo - suspiró ella, exasperada - Dijiste que vendrías a las ocho, idiota.
- ¡Solo pasaron diez minutos! No te enojes~ - rió, escuchándola bufar al otro lado.
La llamada se cortó abruptamente. Gojo miró el celular, se lo guardó en el bolsillo y esperó pacientemente. O tan pacientemente como él podía.
- Aquí estoy - dijo Utahime al llegar, sin intentar disimular su poco entusiasmo.
- Vaya... - murmuró Gojo, visiblemente decepcionado.
- ¿Y ahora qué? - lo miró confundida.
- Estás vestida como siempre.
- ¿Y eso qué tiene de malo? - replicó, con el ceño fruncido.
- Nada... Te queda bien - admitió encogiéndose de hombros - Pero pensé que usarías algo diferente para la ocasión.
- ¿Ocasión? Solo es una cena con los alumnos. Nada más - se apresuró a responder, evitando cuidadosamente mencionar la palabra “cita”.
- Mmmm...
- Además, tú también estás con tu ropa de siempre. No tienes derecho a quejarte - añadió mientras comenzaba a caminar.
- ¿Querías verme con algo distinto? - preguntó con un tono entre curioso y juguetón.
- Solo cállate, idiota - respondió ella, girando la cabeza para no mirarlo de frente.
Gojo soltó una risa divertida, y sin previo aviso, rodeó la cintura de Utahime con un brazo y la atrajo hacia él.
- ¡¿Qué rayos crees que haces?! - intentó zafarse, alarmada.
- ¿Por qué te quejas? Siempre te he llevado así - dijo él, mirándola con intriga.
- T-Tienes razón... Lo siento - murmuró ella, avergonzada - Me tomaste por sorpresa, eso es todo.
- ¡¿Será que por fin te has enamorado de mí?! - preguntó burlón, alzando una ceja.
- ¡Claro que no! ¡Deja de decir idioteces y vámonos antes de que cambie de opinión!
- Qué amarga... - suspiró dramáticamente.
Antes de que Utahime pudiera seguir discutiendo, ya estaban frente a la entrada del restaurante. Todavía abrazados, se encontraban pegados el uno al otro frente a todos los alumnos, justo cuando estos estaban por entrar.
- Tienes que avisarme antes de salir volando, siempre haces lo mismo - se quejó ella, aún aferrada al pecho del albino.
- Llevamos años haciéndolo, deberías estar acostumbrada.
- No soy un monstruo como tú, ¿sabes?
- ¡Qué cruel! Eso me dolió, querida... - dijo, llevándose teatralmente una mano al corazón.
- ¿A quién rayos le dices “querida”? - preguntó con una pequeña sonrisa que se le escapó sin querer.
Los estudiantes, por su parte, no podían dejar de mirar. Observaban a sus profesores flirtear con descaro, lanzándose chistes, poses raras y comentarios cargados de una confianza que claramente venía de años de conocerse.
- ¡Ejem! - exclamó Momo, intentando traerlos de vuelta a la realidad.
- Ah, chicos, ¿están todos? - dijo Utahime, sin darle importancia a la escena que acababa de protagonizar con Gojo. - Vamos, vamos.
Entraron al restaurante en grupo. Gojo, como siempre, pidió ampliar la reserva sin problema y animó a todos a pedir lo que quisieran. Bromeaba con los estudiantes, mantenía su energía alta y, por supuesto, no dejaba de darle un trato especial a Utahime. Aunque para ellos era algo normal, para sus alumnos seguía siendo... peculiar.
⸺⋆⸺
- Gojo - dijo Utahime levantando unas judías dulces de su plato, sabiendo que a él le agradaban.
- Sí - respondió él, sabiendo exactamente lo que quería.
Con total naturalidad, intercambiaron elementos de sus platos. Él le dio unos bocadillos con un toque de alcohol que no disfrutaba, y ella le pasó las judías dulces. La escena fue tan fluida que parecía práctica de años.
Los estudiantes los observaban con una mezcla de sorpresa y desconcierto.
“¿Qué clase de romance poco convencional es este?” pensaron en silencio, como si compartieran la misma neurona en ese instante.
Mientras los dos adultos conversaban como si estuvieran solos, los chicos comenzaron a comer y beber, aunque ninguno dejaba de espiarlos con el rabillo del ojo. Había algo entrañable en verlos así: tan distintos, tan cercanos... y tan ciegos al hecho de que estaban siendo observados.
Después de un par de horas, muchas risas, platos vacíos y vasos que se llenaban cada tanto, los chicos comenzaron a estirarse y mirar sus relojes. Ya era bastante tarde, y algunos comenzaban a bostezar o quejarse del sueño.
- Uf... creo que ya es hora de irnos - dijo Miwa frotándose un ojo.
- Sí, mañana nos van a matar si llegamos tarde - añadió Megumi, que ya estaba recogiendo su abrigo.
- ¡Gracias por la comida! - dijo Nobara, mirando a Gojo con una sonrisa amplia.
- ¡Sí! Gracias por invitar, profe~ - Yuuji hizo una leve reverencia, divertido.
- ¡Vamos, vamos! Todos a casa. Sean buenos niños - respondió Gojo con su típica sonrisa mientras les hacía un gesto de despedida.
- ¿Ustedes no vienen? - preguntó Kamo, notando que Utahime seguía bebiendo tranquila.
- Nosotros nos quedamos un rato más, quiero ver hasta dónde aguanta - dijo Gojo mirando a Utahime con picardía.
- ¡Idiota! Solo me estoy relajando, eso es todo - respondió ella, ya con las mejillas ligeramente rojas.
Los alumnos se despidieron entre murmullos, algunos disimulando risitas al mirar a los dos adultos que se quedaban.
⸺⋆⸺
Pasaron unos minutos, y la botella de sake entre ellos ya estaba a menos de la mitad. Utahime reía más de lo usual, y su voz se volvía un poco más melodiosa con cada sorbo.
- ¿Sabes qué? Eres insoportable... pero a veces... solo a veces... no eres tan malo - dijo mientras lo señalaba con el dedo, apenas enfocando.
- ¡Guau! ¿Eso fue un cumplido? ¿Estás bien? - Gojo rio mientras la miraba con diversión.
- ¡Cállate! No lo repitas... me arrepentiré mañana - dijo, riendo y dejando caer la cabeza sobre la mesa suavemente.
Gojo la observó en silencio unos segundos. Su cabello estaba algo suelto, sus mejillas rojas por el alcohol, y una sonrisa suave en su rostro. No era común verla así. Tranquila. Sin quejarse. Solo... siendo ella.
- Te ves linda cuando no estás gritándome, ¿sabes? - soltó con una voz más baja, como si ya no quisiera bromear.
Utahime lo miró, entrecerrando los ojos.
- ¿Y tú te ves... soportable cuando no haces chistes idiotas...?
Hubo un pequeño silencio. Sus ojos se encontraron por unos segundos más largos de lo normal.
- Bueno, vamos - dijo Gojo finalmente, poniéndose de pie - Ya es tarde, te llevo a casa.
- Hmpf... qué caballeroso. ¿Planeas secuestrarme? - dijo con una risa tonta.
- Solo si me lo pides amablemente.
Utahime negó con la cabeza, sonriendo, mientras él la ayudaba a ponerse el abrigo y caminaban hacia afuera.
⸺⋆⸺
La calle estaba tranquila, iluminada apenas por algunos faroles. Gojo caminaba despacio, con una mano en la espalda de Utahime por si perdía el equilibrio.
- Oye... - murmuró ella mientras se detenía frente a su edificio - ¿Quieres... subir un rato?
Gojo la miró, sorprendido por una fracción de segundo.
- ¿No crees que es peligroso para un pobre tipo como yo?
Ella rio con suavidad, se apoyó en el marco de la puerta y lo miró con ojos brillantes.
- Tienes cinco segundos antes de que me arrepienta. Cinco...
Gojo dio un paso hacia ella, acercándose sin romper el contacto visual.
- Cuatro... - dijo Utahime con voz baja.
Él levantó una mano, acariciándole el cabello detrás de la oreja con una delicadeza inesperada.
- Tres...
Los dos estaban muy cerca. Sus respiraciones se mezclaban. El ambiente era denso, tibio.
- Dos...
Gojo inclinó un poco su rostro, sus labios apenas rozaron su mejilla.
- Uno...
Pero entonces, Utahime bajó la mirada, y dejó escapar una risa nasal.
- Cero... Ya fue, perdí el impulso - dijo empujándolo suavemente hacia atrás con un dedo en el pecho.
Gojo soltó una carcajada.
- Tonta. Me dejaste con el corazón latiendo como idiota.
- Bien hecho. Es lo mínimo que mereces.
Ambos se quedaron un momento allí, mirándose. La tensión no se había ido del todo, solo estaba disfrazada de juego.
- ¿Quieres pasar igual? Hay té. Y sofá. No prometo no quedarme dormida - dijo Utahime con una voz ya más serena.
- No prometo portarme bien - respondió él con media sonrisa.
Y así entraron al edificio, con una mezcla de tensión, cariño y costumbre, como dos personas que llevan tanto tiempo peleando que olvidaron en qué momento comenzaron a gustarse.
⸺☾⸺