Enemigos íntimos

Summary

Mi corazón murió gracias a la debilidad de otro hombre. Mismo quien despertó en mi, la lujuria. Tras años compartiendo un mismo cuerpo, tres hombres finalmente obtienen la libertad de vivir sus propias vidas en cuerpos separados. Sin embargo, la distancia física no es suficiente para evitar que sus caminos sigan entrelazados. Entre conflictos internos. Traiciones y secretos del pasado, pronto descubrirán que el lazo que los une es mucho más profundo de lo que imaginaban.

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6
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n/a
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18+

CAPÍTULO I - EL PRECIO DEL AMOR

Mi corazón murió gracias a la debilidad de otro hombre. Mismo quien despertó en mí la lujuria. Los demonios de la culpa me han consumido por dentro. No he intentado escapar de mi propio sufrimiento ya que merezco este castigo, merezco sufrir en su nombre.

—Esta situación se ha vuelto hostil. Jake ábreme camino entre este ejército de momias de arena. Yo entraré a la pirámide y voy a capturar al dios de la guerra Seth. Khonshu, gáname tiempo y no permitas que el dios escape de la pirámide—   les dije. Mi voz era apenas un susurro debido al cansancio de la batalla. Jake respondió con su característico desinterés  —Marc esto sencillo te abriré camino y de paso acabaré con todos esos montones de arena— 

“Engreído” pensé, ni siquiera observaba con detenimiento aquel ejército que estaba delante de nosotros él solo estaba concentrado en encender su cigarrillo. Invoque mi traje para proteger mi cuerpo pero antes de comenzar a ejecutar mi plan una débil pero melodiosa voz me interrumpió.  —¿Marc? te olvidaste de mi, yo... yo ¿qué debo hacer?— me dijo Steven.

Me giré para encontrarme con él, se veía asustado, tenía puesto su traje pero no cubría su rostro.  —Steven esto nos sobrepasó necesito que te alejes, no quiero que te hagan daño.— le respondí —Pero Marc yo puedo pelear y protegerte, me entrenaste para esto—comentó Steven con una pizca de emoción en su voz.

—ya te dije que no Steven, mantente fuera de esta batalla—  recalque con firmeza acercándome a él, coloque mis manos sobre sus mejillas para reconfortarlo y junte nuestras frentes.  

—Steven tú me prometiste que serías valiente, confía en mí y vete ya—Steven inclinó el rostro resignado, era lo correcto para protegerlo estaba a punto de irse cuando nuestro tercero nos interrumpió.   —Marc termina de declarar tu amor y acabemos con esto, tengo una cita! ... de todos modos Steven es muy cobarde para enfrentarse a esto—mencionó Jake entre forcejeos ya que las momias le empezaron a hacer frente.

—este cretino... Steven solo ignoralo y vete—le mencioné a Steven.  —que ignore ¿qué? Marc ¿el que me llame cobarde o el hecho de que tu sientes amor por mi?—me replicó. Sus palabras me tomaron con sorpresa, no sabia que responder solo salí corriendo como si huyera de Steven o de mis propios sentimientos. Aproveche el camino que estaba abriendo Jake a través del ejército enemigo y llegue a la pirámide la cual solo tenía una única entrada y estaba en la cima. Entre pequeñas aberturas de las paredes se lograban ver destellos de luz rojiza naciendo en su interior, eso solo significaba que el poder del dios Seth estaba aumentando. Tome aire y empecé a subir los escalones a zancadas pero justo en la cima empezaron a salir bestias enormes invocadas desde lo más profundo del inframundo, estaban aquí con el único objetivo de destruirme. No me quedó otra opción empuñé mis dagas de Luna convirtiéndome en su verdugo. Así fue como acabé con todas y cuando pensé que sería el final sus cuerpos volvieron a regenerarse recuperando una vez más sus vidas. -Maldición-

Un estruendo proveniente desde el interior de la pirámide aturdió a todos los presentes después el silencio reinó y los tres tuvimos el presentimiento de que todo había salido mal ya no sentíamos la presencia de Khonshu. Mi traje empezó a desvanecerse dejando en su lugar mi típica ropa de civil. Las bestias empezaron a rodearme, sabía que todo terminaría para mí ni siquiera tendría la despedida de alguien importante a quien yo amaba.  —vamos ¿qué esperan? no tengo toda la noche solo son un montón de lobos con rabia—  un segundo antes de que me atacaran, un grito lleno de desesperación nos interrumpió. Era Steven.

—Basta déjenlo en paz!—les gritó mientras estaba parado en el otro extremo de la cima de la pirámide sin ningún tipo de protección ,sólo él estaba justo frente a mis ojos dispuesto en dar su vida por mi.  —Steven... —susurre casi inconsciente e ignorante por lo que podía ocurrir.

Las bestias se abalanzaron hacia Steven, poseídas por un hambre insaciable. Pensé que Steven sería ferozmente devorado pero en vez de flaquear él simplemente se lució. Sacó una soga atada a un gancho el cual clavó en el suelo, se echó a correr hacia la orilla sin titubear un segundo salto al vacío tirando de la cuerda para crear un movimiento de péndulo el cual lo atrajo de vuelta a la pirámide en tanto las bestias simplemente se cayeron.

—¡Steven!....no ¡Steven!—desesperado corrí a la orilla dispuesto a saltar con él pero grande fue mi alivio al ver a mi pequeño colgando de la soga  —estás loco no vuelvas a darme un susto así ¿oíste?— me incline para jalar la soga pero inesperadamente el suelo bajo mis pies se derrumbó iba a caerme al interior de la pirámide, sin embargo pude sujetarme de la misma cuerda que Steven quien logró sentir el tirón de mi peso balanceándose.

—¡Marc! ¡Me estoy resbalando!—gritó Steven.  —Tranquilo ¡te tengo! no te muevas mucho— le respondí.  Jake por fin había subido a la cima de la pirámide, su camisa estaba manchada de sangre, estaba herido. Por primera vez me sentí feliz de verlo cerca él no dijo ni preguntó nada solo nos observó sin entender cómo habíamos llegado hasta ese punto, corrió a sujetarme de mi mano y por el otro lado sujeto la cuerda de la cual dependía la vida de steven. Jake cerró los ojos con fuerza, hizo lo que pudo para intentar salvarnos a los dos pero al final todo fue en vano. La pirámide empezó a derrumbarse, el dios maligno iba a liberarse.

Las paredes colapsaron, yo fui separado de Steven y Jake, me caí a un primer los escombros caían impidiendo el paso pero justo frente a mí se abrió un hueco en la pared permitiendo ver como Jake había logrado sostener la mano de Steven.

—¡Steven! sujetate ya voy por ti!— Le grite deseoso de que él se calmara con mi voz. —¡Marc! ¡¿Dónde estás?!— Steven gritaba mi nombre con desesperación mientras luchaba por mantenerse agarrado a Jake. Todo era caos e incertidumbre. En ese momento sentí un impulso irresistible de revelar todos los secretos que había guardado durante tanto tiempo. Mis verdaderos sentimientos por Steven. Si no los expresaba temía perderlo para siempre.

—¡Hay algo que debo decir!... Steven, yo...!— Me esforcé por trepar sobre los escombros, mis manos y pies buscaron un punto de apoyo en el terreno inestable. Los muros temblaban a mi alrededor, mi percepción se distorsionaba pero mi atención se centraba en Steven. Pude percibir el aroma a durazno de su champú y su respiración suave cual canción de cuna. Supe que había llegado el momento.

—¡Steven! —Mi voz tembló mientras me acercaba a él—. Steven, ¡te amo! Estoy enamorado de ti. —Lo confesado creó un eco más fuerte que el crujir de las paredes. Lamentablemente, alguien no se lo tomó para bien. Jake se quedó petrificado al escuchar mis palabras; su mirada se desplazó directamente hacia los ojos de Steven y, sin dudar un instante, soltó su mano. El rostro de Steven, que una vez había irradiado amor y ternura, ahora reflejaba un pánico absoluto. Se desplomó entre los escombros como un objeto inerte, abandonado y sin valor.

Sentí un hueco en mi pecho, un vacío que parecía consumirme por dentro. No daba crédito ante lo que presenciaba. Trepé el último muro hasta donde estaba Jake y miré en dirección a donde había caído Steven. La arena se extendía ante mí como un desierto vacío, y no lograba verlo. Estaba en shock, y mi siguiente movimiento fue intentar lanzarme para buscarlo, pero los brazos implacables de Jake rodearon mi pecho.

—Se ha ido —dijo Jake con una voz fría y distante—. No puedes ayudarlo.

—¿Qué estás diciendo?... ¿Qué estás diciendo? ¡¿Cómo te atreves a decirme eso?! ¡Suéltame, Jake, tengo que encontrarlo! —Mi voz se elevó en un grito de desesperación, pero Jake no respondió. Solo me sostuvo con firmeza, impidiendo que me lanzara hacia la arena para buscar a Steven.

Entre forcejeos, Jake golpeó mi cabeza. Luego me subió a su espalda como si yo fuera una mochila. Todo comenzó a verse borroso, perdí la conciencia y aparecí en la habitación de un hotel. Fue igual que en los viejos tiempos, cuando aún compartíamos cuerpo los tres; yo me disociaba y aparecía en otro lugar. La cama se sentía muy cómoda. Por un segundo creí que había tenido un mal sueño. Toqué mi frente y estaba cubierta por un vendaje. También mi pecho estaba descubierto, y lleno de vendajes mal puestos.

—¿Steven? —pregunté al escuchar el ruido de unos pasos acercarse a mi habitación—. ¡Steven! —Intenté levantarme de la cama para recibirlo, pero me quedé helado al ver de quién se trataba—. ¿Jake?

—No deberías levantarte, estás muy herido... Te traje algo de helado para reconfortarte, o si prefieres, el hotel tiene un menú variado. Puedes pedir lo que sea— exclamó Jake, intentando suavizar su voz conmigo, como si intentara evitar un regaño.

—No tengo hambre... Jake, dime, ¿dónde está Steven? —Jake suspiró y se acercó para sentarse a mi lado.

—Marc, lo siento... Después de ponerte a salvo, yo volví a la pirámide para buscar a Steven entre los escombros, pero... —Lo interrumpí, sujetándolo fuertemente de los hombros, ya que el tiempo se volvía eterno.

—¿¡¿Pero qué?! ¿Lo encontraste? —A lo que Jake, con voz débil, respondió —No... ni siquiera pude acercarme. El dios Seth hizo que los escombros estallaran en llamas. Marc, yo de verdad lo lamento. Hubieran sido muy felices juntos, ahora que le confesaste tu amor.— Sus palabras se perdieron en el aire. Me sumergí en una melancolía total, que ni siquiera me importó el hecho de que Seth había sido liberado, o que Khonshu había desaparecido.

—Déjame solo —exclamé sin dudar.

—Es una pena, Marc. Será mejor que lo olvides. Igual ni siquiera sabes si tú le gustabas a Steven —soltó Jake luego de levantarse de la cama y caminar hacia la salida.—¿Qué dijiste?... ¿Por qué te molesta mi amor por Steven? —dije sin pensar, aunque vagos recuerdos de la pelea anterior volvían a mi mente—. No entiendo una cosa: ¿por qué siempre te gustaba incomodar a Steven con tus comentarios fuera de lugar? Él nunca te hizo nada. Tú siempre lo odiaste, ¿te gustaba o... le tenías envidia?

—Ahora suenas como nuestra madre. Mejor dime, ¿qué tratas de insinuar, Marc? —me preguntó Jake, cruzándose de brazos. Entonces decidí sacar todo. —Pudiste cargarme sobre tu espalda, pero ¿no pudiste sostener su mano solo cinco segundos más?

—Tenía las manos llenas de sangre. La sangre es resbalosa —Jake aún mantenía la calma, pero al ver la manera amenazante en la que me acerqué a él, se puso a la defensiva. —¡Te salvé la vida! ¡Podrías darme las gracias!

—Además, ¿cómo rayos llegó Steven a la cima de la pirámide? ¡Si yo lo dejé al otro lado del ejército de las momias! ¿Eh? ¿Qué estás ocultándome, Jake?

—No estoy ocultando nada, Marc —dijo Jake, intentando empujarme. —Dime, ¿qué estás escondiendo, Jake? ¿Por qué actúas tan sospechoso? —Mis manos temblaron y la desesperación me obligó a golpear el rostro de Jake. Se fue de espaldas e impactó contra la puerta. —¿Y qué si lo hice? ¡Si lo maté, tú ya no puedes hacer nada al respecto! Ahora estás solo —respondió Jake, sobándose la mejilla.

Mi rabia se desató y me abalancé hacia él, intentando agarrar su cuello con mis manos. Ambos forcejeamos un par de minutos sin detenernos.—¿¡Por qué me arrebataste lo único que amaba?!dímelo¡ —grité; mi voz temblaba de ira.

Jake me empujó con fuerza, haciéndome caer al otro lado. Se encimó sobre mí, quitándome el vendaje de mi pecho para atarme las manos, pero yo fui más rápido. Deslicé mi mano alrededor de su cintura, buscando su cuchillo de cacería, y, como era de esperar, siempre lo llevaba consigo. Logré someter a Jake una vez más y, con la poca fuerza que me quedaba, volví a mi posición inicial, encima de él.

—¿Así será esto? ¿Vamos a pelear por quién irá arriba? —preguntó Jake, soltando una carcajada. No le respondí. En su lugar, solo posé el cuchillo a la altura de su cuello, pero justo cuando estaba a punto de actuar, su actitud cambió. Su mirada se suavizó y su voz se convirtió en un susurro.

—¿Por qué...? ¡Ah!... Porque te amo, Marc... te amo, ¿entiendes? —me dijo Jake.

Me detuve en seco, mi mano tembló y solté el cuchillo. Retrocedí hasta que mi espalda chocó contra la cama, quedándome sentado, incrédulo ante lo que mis oídos percibían.