𝗢𝗻𝗲-𝗦𝗵𝗼𝘁𝘀

All Rights Reserved ©

Summary

Historias que se cuentan una sola vez.

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

𝗤𝘂𝗲𝗿𝗶𝗱𝗼

Es extraña la manera en que iniciamos esto, extraña la manera en la que te comportas conmigo a espaldas de los demás pero enfrente de ellos actúas normal conmigo. Nos hemos conocido por demasiado tiempo pero no lo suficiente como para saber que pasa por la cabeza del otro.

Al principio de nuestra amistad, éramos tan unidos que es raro ver a uno sin el otro, ante los ojos de los demás somos los mejores amigos que pueden existir pero en cuanto estamos lejos de aquél ojo público, te comportas diferente.

Al empezar no era algo a lo cuál le prestaba atención, sentía normal tus actitudes de apoyarte en mí, abrazarme más veces de las que podía contar junto con tu extraña manera de dirigirte hacía mí. Ésto empezó a ocurrir después de unos 6 meses de amistad, pensé que solamente ya tenías más confianza conmigo pero aquél día fue lo que me hizo darme cuenta del porque de tus acciones.

Fue el 24 de Abril, a pocos días de tu cumpleaños. En esa ocasión nos quedamos hasta tarde haciendo algunos pendientes que ambos teníamos, recuerdo que la noche ya había caído y recién terminabamos.

Como era de costumbre, apoyaste tu cabeza en mi hombro mientras tus brazos rodeaban mi cintura y mientras que yo, solo me quedé sentado en mi lugar mirando mí trabajo.

— ¿Ya terminaste? —Tu voz era ronca captando mi atención haciendo que girará mi rostro.

—Sí, solo estaba observando como quedó. ¿Que opinas?

— Mhm, te quedo bastante bien —Tu voz se volvió baja, escondiste tu rostro en mi cuello haciendo que un escalofrío recorra mi cuerpo.

— Gracias... ¿Te gustaría soltarme? Estás demasiado cercas.

— Deja lo pienso —Tu tono de voz se volvió burlona, tu agarre en mi cintura aumentó haciendo que tenga que poner mis manos en tus hombros para tener distancia— Creo que no tengo ganas de soltarte

—Ya sueltame, estás empezando a ponerme incómodo —No era mentira, tu repentino agarre y la forma en que me hablas me hacía sentir algo extraño en mi estómago.

— Cómo si no te hubiera abrazado así antes.

—Solo lo haces en privado y te he dicho que me hace sentir raro este tipo de abrazos —Mientras intentaba de alejarte, tu mirada se conectó con la mía y me di cuenta del extraño brillo en tus ojos.

— A veces eres tan aburrido.

Me dejaste de abrazar y pude sentir como podía respirar con normalidad ahora, en ese momento mi mente empezó a trabajar entiendo el porque estas tan apegado a mí cuando nadie nos ve.

No me veías como un amigo.

Después de ese día me puse a pensar en tu actitud conmigo, empecé a tomar distancia de tí pero cuando volvimos a quedar solos tu y yo, empezabas a llenarme de preguntas que un amigo normal no haría.

Ver esa insistencia en querer acercarte a mí, siempre esa maldita necesidad de tener contacto físico conmigo me hace tener un revoltijo de emociones y sensaciones que solo tu provocas en mí.

Desde entonces empezamos a discutir, te cuestionaba cada palabra que salía de tu boca tratando de decirme que solo somos amigos pero tu mirada y tus acciones dicen una cosa distinta. Me empezó a molestar el hecho de que tengas una mano siempre en mí, me di cuenta que era el único que recibía tal atención de tí.

Empecé a notar que tu comportamiento con tus demás amigos es completamente distinta, con ellos si tienes límites, con ellos no estás siempre abrazandolos o teniendo contacto físico, con ellos no insistias en quedarte a dormir en sus casas, con ellos eras un amigo normal. Pero conmigo, es otro comportamiento, otra cara de la misma moneda.

Nuestras discusiones se volvían más constantes, tu insistencia se volvió más frecuente, mi confusión crecía y tú necesidad aumentaba.

Como es de esperar, llegó el día donde nuestra discusión se volvió más fuerte e intensa, ya no había razonamiento de por medio, solo eran gritos.

Estábamos en mi casa, cómo ya era costumbre, ya no recuerdo la razón del porque empezamos a discutir pero lo más seguro, fue alguna de tus acciones inapropiadas que un amigo no debería y qué no tendría que hacer.

— ¡¿Por qué te molesta tanto ahora el hecho de que te abracé?!  —A este punto ambos solo nos gritabamos, está mal pero para ser sinceros, ninguno de los dos hacia algo para detenerlo.

— ¡Porque solo me confundes más! No me miras como un amigo pero tratas de negar algo que ya es demasiado notorio.

— ¡Eres un amigo y es así como te veo —Empezabas a acercarte manteniendo tus brazos extendidos hacia mí.

— ¡Tu sabes que eso ni tu te lo creés! He visto como tratas a tus demás amigos y soy al único al que le tratas distinto —Tu mirada se desvió por unos segundos, noté como mordias tu labio inferior antes de volverme a mirar— Solo se claro Armando, detesto que me digas una cosa y actues a lo contrario de eso.

Solo recibí tu silencio como respuesta haciendo que me irrite más, sabes que detesto cuando no me responden pero ahí estás haciendo lo que tanto me hace enojar.

Me di la vuelta teniendo que controlar mi irá sabiendo que nubla mi juicio pero a éste punto, no tiene caso que traté de ser cuerdo. Ninguno de los dos lo está siendo.

—No me gusta el hecho de que te hayas vuelto así de insistente y encimoso conmigo con esa fachada de decir que eres mi amigo —Puedo sentir la forma en que me miras, el ambiente que se vuelve pesado y a la vez deprimente— Se claro conmigo, quiero reirme contigo como lo hacíamos antes... Ser amigos normales que no discuten a cada rato, solo quiero entender que es lo que realmente quieres conmigo.

Otra vez tu silencio que me hace sentir enfermó, cerré mi puño con fuerza golpeando la mesa haciendo que se escuche cómo los platos se movieron de su lugar junto con las cucharas de metal.

— ¡¿Por qué no me respondes?! ¡Sabes que detesto que las personas no me respondan!

— ¡Porque te deseo todo el maldito tiempo! —Me quedé sorprendido, me recargue en el refrigerador mientras tu te acercas de nuevo— ¡Porque quiero tenerte a mi lado siempre, ser el único al que le das un abrazo, porque quiero besarte, porque quiero ser lo único en lo que pienses!

Mi mirada volvía a conectarse con la tuya, el ambiente se seguía sintiendo tenso haciendo que me sienta asfixiado ahora. Pasé saliva aún procesando tus palabras, una fina capa de sudor se empezó a hacer notoria mientras tu seguías ahí de pié esperando mi respuesta.

— Vete a tu casa, necesito pensar.

Tu mirada se quedó fija en mí pero no dijiste nada, puedo sentir tu ira al igual que tu tristeza pero te fuiste como te lo pedí. Al escuchar la puerta de mi casa cerrarse, me deje caer al piso aún pensando en todo.

Sabía que esa tendría que ser tu respuesta, sabía que no me veías como un amigo pero aún así la sorpresa seguía ahí. El impacto de tus palabras junto con tus actitudes, empezaban a atormentar mi cabeza haciendo que todo me abrume.

Desde ese día ambos nos alejamos, ya no nos podíamos mirar a los ojos porque sabíamos que volveriamos a gritarnos hasta cansarnos. El ambiente entre el y yo era tensa, se podía sentir como nuestras emociones chocaban las unas con las otras.

Durante esos días, pensé en como tratar contigo, sabíamos que no podíamos ser amigos pero tampoco queríamos ser pareja... No por el momento, es tonto de mi parte e hipócrita que tampoco quiera dejarte ir.

Después de tanto tiempo en evitarnos, nos encontramos en una fiesta de un amigo en común. La música era alta al igual que las voces pero eso no importaba, solo nos mirábamos esperando a ver quién da el primer paso.

Agarré dos cervezas de la mesa y me acerque a tí, no había palabras de por medio. Solo te extendi una cerveza y tu la tomaste, empezamos a tomar juntos estando sentados en el sofá viendo como los demás disfrutan de la fiesta.

Aún no nos dirigimos la palabra, me acerqué más a tí y esta vez, fui yo quién empezó a comportarse de manera extraña empezando a ser encimoso contigo y en público.

Tu no me alejaste como yo lo haría, en cambio, me acercaste más a mí mientras seguíamos tomando hasta que tome el valor de empezar a habsentad

—Lo siento, mi actitud no fue la correcta.

—Tampoco la mía, tuve que ser sido claro desde el inicio.

Nos volvimos a quedar callados, solamente nos mirábamos como si los demás no existieran, nos sonreímos para luego hablar como si nada. Ya no sentía el ambiente entre nosotros tenso, ahora correspondía a cada uno de tus brazos y caricias.

Nos la pasamos tomando y riendo entre nosotros, ya llevamos varias cervezas vacías a nuestro alrededor sintiendo como el afectó del alcohol empezaba a ser notorio.

Salimos de la fiesta, caminabamos de forma torpe hasta que pudimos pedir un taxi, al llegar a mi casa empezó esa extraña costumbre que de cierta manera, lo extrañaba.

Sentir como tus manos volvían a sujetar mi cintura pero esta vez con más confianza, cuando los demás no nos logran ver. Ahí es cuando tu muestras lo que en verdad quieres hacer, lo que en verdad deseas hacer conmigo y ahora no evitó que lo hagas.

— Te tardaste demasiado en pensar Ale —Me reclamas mientras ambos nos acostamos en el sofá empezando a acortar cada vez más la distancia entre nosotros.

— Cállate —Respondí de forma divertida, ambos nos volvimos a reír para luego mirarnos antes de acercar nuestros rostros y por fin, besarnos.

Aquel beso no tiene porque ser intenso, está lleno de cariño y haciendo que marque el inicio de nuestro amor. Sentir aquella cercanía hacé que me quiera derretir entre tus brazos, un beso donde ambos podemos expresar nuestro cariño de una forma simple pero significativa.

Tus manos empezaron a recorrer mi cuerpo, como si estuvieras tratando de recordar cada curva que podía tener o la sensación de tu piel con la mía. Al terminar de besarnos solo nos sonreímos antes de abrazarnos con fuerza quedandonos así en el sorostr

—¿Esto significa que ya puedo venir a invadirte las veces que quiera?

—¿No tienes casa propia o qué?

Ambos solo nos reímos, empecé a acariciar tu cabello y dejando besos por tus mejillas haciendo que me abrazaras con fuerza. Es increíblemente mágico como ahora estamos, mirandonos con tanto amor que dar y recibir, una conexión tan fuerte que nos hace querer estar juntos sin importar qué.

Desde esa noche volvimos a estar junto el uno del otro, sintiendo como nos quedamos sin vida al estar tanto tiempo separados pero aún no les decíamos a los demás que éramos pareja aunque en realidad no es algo que nos importe.

Al llegar a casa y darnos todo el amor que sentimos es suficiente para nosotros, es más fácil poder besarlo sin sentir que alguien nos mira. Que él me pueda besar tantas veces como guste sin tener que soportar una mirada hacia nosotros.

A diferencia de cuando éramos amigos, ahora puedo saber con facilidad que es lo que quiere o desea hacer, una simple mirada o gesto nos es suficiente para saber que es lo quiere decir. Aquella conexión que solo crece con el pasar del tiempo, es lo que hace que lo ame cada vez más notando que es una persona increíble como pareja.

Aunque nuestro cariño siempre era a puerta cerrada, no me molestaba pero a veces me gustaba darle besos en público y su reacción es graciosa, primero mira a todos lados para luego darme un beso fugaz en mi mejilla.

Me hacía reír cada vez que hacía eso aunque procuraba de no darme cariño cuando había tanta gente, de alguna manera no nos hacía sentir cómodos tener tanta gente alrededor y solo dejamos que nuestros dedos se toquen.

Aunque nuestra historia de amor no podría ser para siempre, si soy sincero, no me quería separar de él y él tampoco de mí pero tendría que irme a otro estado pero no le podía asegurar que volvía por lo que decidimos terminar nuestra relación.

No quería que el me esperará por mucho tiempo y detener una parte de su vida solo por mí, sabíamos que una relación a distancia no iba a ser fácil de sostener y no nos culpariamos si uno encuentra a otra persona después de la ruptura.

Ese día de nuestra despedida, estaba en la entrada del metro esperando aquel transporte que me llevará hasta el aeropuerto. Nuestra miradas se mantenían conectadas, ninguno de los dos quería decir adiós, ninguno de los dos quería pronunciar esas palabras que darían fin a los que tenemos.

No podría obligarlo a irse conmigo sabiendo que no le podía asegurar un regresó como él no podía obligarme a quedarme ya que sabía que es por mi futuro.

Las personas pasaban a nuestro alrededor completamente ajenos a nosotros, era como si el tiempo se hubiera detenido haciendo que aumenten nuestras ganas de llorar o de simplemente desplomaronos porqué esto nos dolía.

Él suspiro y tomó mi mano acercándose a la línea donde todos están esperando a que llegué el metro, puedo sentir como aquella sensación aparecía en mi garganta y mis ojos empezaban a arder.

Nuestras manos estaban unidad con fuerza haciendo notorio que no queríamos este final en nuestra relación, era cómo si arrancarán una parte de nuestra alma.

Las luces del tren empezaron a verse haciendo que nos pongamos más tensos, me acerqué a él dejando que parte de mi peso se apoyará en él y pude sentir como su aroma me recordaba a nuestra casa haciendo que quiera llorar hasta quedarme seco.

Aflojamos el agarre de nuestras manos mientras miramos como el metro llega y abre sus puertas. La gente entraba y salía aunque no era mucha debido a que es demasiado temprano como para que sea la hora pico.

Nuestras miradas se conectaron, no podíamos decirnos adiós porque lo sentíamos como el fin del mundo en cambio, solo empezamos a soltar nuestra manos mientras me subía al vagón.

—Te amo.

—Yo también te amo.

Nos susurramos esas palabras antes de darnos un último beso, aquel beso transmitía nuestra tristeza, el dolor de separarnos, de darle fin a nuestra historia de amor. Al romper el beso y sostenerme del tubo de metal las puertas se cerraron, me recargue en aquel tubo al ver cómo el cubrió sus ojos con su mano sabiendo que no pudo contener más las lágrimas, al notar eso pude sentir como mi corazón se rompió.

Me senté y me coloque la gorra para luego empezar a llorar también, no me quería separar de él así, no quiero hacerlo llorar pero tampoco lo quiero llenar de promesas falsas que sabía que no podía cumplir.

Pasó dos años desde nuestra ruptura, dos años donde sigo pensando en él y aunque allá encontrado personas que quieren algo conmigo no término durando mucho tiempo y para ser sincero, no me agrada dejar que alguien más me toqué.

Después de tanto tiempo regresé y se que dos años no pasan en vano, al principio pensé en llamarte pero algo en mi tenía miedo de saber que podría haber alguien más ocupando tu corazón.

Al llegar a mi casa, el aroma de tu perfume se había quedado impregnado ahí y me dió esa sensación de estar en casa pero sabía que algo faltaba más... Faltas tú.

Dejé todo en la entrada, mis pisadas hacen eco por todo el lugar hasta que me desplomó en el sofá y miro mi teléfono, luchando con las ganas de llamarte pero mi miedo es más grande.

Estoy a punto de apagar mi teléfono hasta que me llegó la notificación de un amigo invitandome a la fiesta de su hija al igual para darme la bienvenida.

Deja salir un suspiro para luego arreglarme, me pregunto si te volveré a ver... Realmente extraño tenerte a mi lado pero sería feliz si sigues con tu vida porque adoro tu bella sonrisa.

La fiesta era bastante agradable, ver como aquellos niños corrían por todos lados y esa pequeña riendo mientras come de su pastel. Una escena completamente adorable, tal vez me hubiera gustado tener un pequeño.

— ¿Ale? — Sentí como mi cuerpo se congeló por un segundo, al azar mi mirada me encontré con el causante de la ausencia que siento.

— Armando...

Nuestras miradas se conectaron, una sensación de calidez empezó a invadir mi cuerpo y empece a acercarme a él de manera lenta aún temiendo de algo.

— ¿Cuando volviste?

— Hace unos dos días, pensé llamarte pero creí que... Ya sabes.

Tu mirada se volvió triste, acercaste tu mano hacia mi rostro acariciando mi mejilla para luego darme un beso fugaz, aquellos besos que siempre me dabas cuando estábamos en público.

— No podría... No quiero a nadie más.

Ambos nos abrazamos con fuerza, sentir el aroma de tu perfume es como estar en casa, mi lugar seguro al que puedo acudir por cualquier cosa que llegué a pasar.

Eres tú el único que me hace sentir bien y ahora que volvemos a estar juntos, me hace sentir que estoy en el cielo. Tome tus mejillas con suavidad para luego darte un beso y para sorpresa mía, no te alejaste e incluso me correspondiste sin importar que alguien nos viera.

Aquel beso es nuestra bienvenida, hay veces que las palabras no son suficientes para decir lo tanto que te extraño, la tanta falta que me hacías al estar tan lejos de tí.

— No te vuelvas a ir — Tu voz se escucho en un murmullo para luego besarme de nuevo.

— No lo haré... Nunca más.

Decía entre besos hasta que juntamos nuestras frentes y sonreímos, aunque el inicio de nuestra relación haya sido un desastre, no puedo negar el hecho de que me alegra haberte dado la oportunidad y amarte con tanta seguridad e intensidad