Bitácora De Un Cuerpo En Movimiento: Shadonic by S x S at Inkitt
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Bitácora de un cuerpo en movimiento: Shadonic

Summary

[Terminada] Donde Shadow habla sobre la transición de mujer a hombre de Sonic y como un embarazo accidental se interpuso en sus planes.

Genre
Lgbtq/Drama
Author
S x S
Status
Complete
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
16+

𝐒(𝐇𝐄) [1/2]

"Mientras uno está vivo, uno debe amar lo más que pueda."


-Jacobo Morales




Shadow the hedgehog.



En la sala de un hospital, los llantos de un bebé incontrolables se escuchaban sin parar, yo estaba sentado en la fila de espera contando con sólo mi presencia, un pasillo lleno de luz blanquecina que me hacía destacar en todo el sitio, con las palmas de las manos convertidas en puños encima de mis piernas tenía la mente divagando en el mismo recuerdo una y otra vez.


Seguía llorando desconsoladamente, tanto que hizo que mis ojos parpadearan con asombro, moví mi rostro al lado izquierdo escuchando como sus lamentos no cesaban...


Pero, al mismo tiempo que trataba de cerrar los ojos y darme un segundo para respirar, olvidarme de mis alrededores, me preguntaba, ¿Cómo había llegado hasta aquí?





Primer Acto: I bet on losing dogs - Mistki.

'Trátame como fuego.'





Mis ojos furtivos iban dirigidos a ella, la heroína de la ciudad, Sonica la eriza, la número uno en el corazón de muchos mobians. En mi mirada no había más que admiración vista con una sonrisa segura. Y por eso, no comprendía su razón de ser.


Para mí, era una eriza cautivadora, una que siempre destacaba a donde quiera que vaya, ¿Era el color 'azul' de su pelaje? ¿Su actitud encantadora? ¿Qué cada que vez que hablas con ella una sonrisa se formaba en tu rostro? ¿Aún a pesar que esa no fuera la intención?


No importaba cuántas preguntas más pudiera pensar, la encontraba en el baño y lo primero que hacía al día era convencerse a sí misma que lo que veía en el reflejo no tenía motivo de cambio. Buscar hallarse de alguna forma, y sin saberlo estaba por varios minutos tomándose partes aleatorias del rostro.


Luego bajaba por la clavícula y sentía el peso de sus pechos por encima de su ropa. Aquella típica camiseta ajustada de tonos blancos sin mangas, pero debajo usaba vendas que apretaban sus pechos para disimularlos, él pantalón deportivo rojo y sus zapatillas de todos los días. Y mi intriga que en sus ojos sólo veía inseguridad y una mueca en los labios de rechazo.


Y eso lo sé porque esa misma mañana fui yo quién la encontró así.


—¿Qué sucede eriza?


Ella se sobresaltó y asustada se volteó a verme esperando en el marco de la puerta a lo que pronto no tardó en sonreír. Aunque sentía que era una sonrisa falsa.


—¡Shad! Tails no me dijo que habías llegado.


Su voz femenina pero no aguda era algo que también me había llamado la atención, no sonaba como la eriza rosa, pero tampoco como una mujer que usaba su coqueteo en forma grave como Rouge. Era una que sonaba más sencilla pero adecuada para alguien como ella, como si quisiera imitar un tono despreocupado.


—Personalmente decidí venir. —respondí.


—¿Y me dirás el motivo de tu visita Romeo? —señaló avanzando enfrente mío colocando un dedo en mi pecho.


—Sí mal lo recuerdo, te invité a salir esta mañana para desayunar.


—Lo sé. Solo dame un minuto.


Yo sonreí en bajo inconsciente al verla saliendo del baño con rapidez. Se movió corriendo por toda la habitación tratando de encontrar algo en específico en medio de toda su ropa.


—Y adivino, fue Rouge la que te dió la idea del desayuno.


—Ella misma se nombró como mi asesora en esta clase de "citas".


—Rouge siempre se moría por vernos juntos, y no desaprovecha la oportunidad para lograrlo. ¡Aquí está!


Tomó la chaqueta que le pertenecía al pantalón del mismo tono y se la colocó dejando a medias el cierre.


—Estoy listo. —pronunció llegando enfrente mío con una sonrisa.


Y entonces partimos juntos de su casa.


Mi vida en la ciudad de Möbius había comenzado a ser como María lo había deseado. Llena de tranquilidad, buenas compañías y sobre todo, sin la necesidad de estar solo todo el tiempo. Un trabajo en G.U.N, seres a los que podía considerar llamar "amigos" y una eriza conmigo. Lo que muchos denominarían la vida perfecta.


Después de haber abierto los ojos por primera vez en cincuenta años, lo primero que vi fueron los cambios en las dinámicas que conocía gracias a María de lo que era el mundo. Antes, solo podría haber pensado en lo típico que sonaban las familias allá abajo, donde los humanos y figuras con evolución como yo convivían en supuesta armonía, al menos hasta el incidente en el ARK.


Crecí con la idea que mi Maria tenía de todos, aún si no lo comprendería del todo, porque ni ella podía explicar algo que jamás había visto, pero si que debía dejarme guiar por mi corazón y por las intenciones que tuviesen los terrícolas.


Al menos hasta que la conocí a ella, oh, bueno, él.


—¡Esa eriza me tiene con los pelos de punta, la quiero eliminar ya! —gritaba enfurecido el Doctor y yo solo podía pensar que tan especial era para tener todo un plan detrás para solo hacerla caer en una trampa.


Una eriza con poderes que no había visto antes, a semejanza mía, con ojos que mostraban determinación y una sonrisa que contagia esperanza, pero qué mujer testaruda siempre poniéndome en aprietos y al Dr. Robotnik.


La eriza de pelajes azules, que portaba deportivos era la encargada de la paz gracias a sus poderes que la hacían diferente al resto. Siempre fue distinta por la onda "sónica" que la impulsaba, y de ahí venía su nombre para ser conocida por todos: Sonica, la eriza.


Su cuerpo lleno de fuerza no tardó en ponerme un alto para no seguir avanzado con los planes de la destrucción masiva a la tierra, de involucrar a otros héroes como el zorro de intelecto superior y el equidna guardián de la esmeralda del Caos, incluso la otra eriza "Amy Rose" y mi nueva compañera; Rouge.


Pero de todas las compañías de las mujeres de Möbius, la de la eriza azul era la que mas cansado me tenía. Y en más conversaciones reveladoras, la mujer enfrente mío no tenía miedo de morir por su mundo. Por mi mundo, ahora.


La tuve al lado mío en el pasillo de la nave corriendo por la carrera a la esmeralda y la energía del Caos de por medio en la conversación.


—Así que eres toda una caja de sorpresas. —admití caminando a su lado observándola con recelo.


—¿Qué puedo decirte? De seguro te sorprende que te ponga en esta clase de aprietos. —me dijo moviendo la esmeralda ante mi. Una imitación.


—Me parece que ocultas algo. Ya dime quién eres, no había visto a una eriza cómo tú antes y menos con esa clase de fuerza. —dije comenzando a acelerar.


—Lo que ves es lo qué hay. —dijo llegando a mi par corriendo. —Mis aventuras me han traído aquí y no dejaré que Eggman y tú vayan a destruir el mundo.


—Entiendo, pero tus aventuras llegarán a su fin, lamento mucho eso Sonica.


—Yo también imitador, ya comenzabas a caerme bien, —respondió con una sonrisa manteniendo su misma terquedad en seguir intentando frenarme.


Cuando desperté del control del Dr. Robotnik recordando los verdaderos deseos de María, esa misma humildad de ella hizo que me salve a último momento antes de caer al vacío del espacio tomando de la mano con fuerza aún con los rayos de energía que poseían su cuerpo y que abandonaron el mío cuando estaba por ya dar pérdida mi propia batalla.


Y me sonrió.


—No pensabas que te dejaría ir ¿Verdad? ¿Querías qué te dijera "Sayonara Shadow"? Yo creo que no.


En la tierra, cuando todos festejaban la victoria y yo me unía a G.U.N, verla desde lejos con sus amigos levantando el pulgar arriba y sonriendo me hizo fruncir el ceño. Entonces, comprendí que no sería la última vez que nos encontraríamos.


Pero hasta ese punto, yo no la conocía. Y resultó que no lo hacía por completo.


Sonica o Sonic.


Hasta el golpe de sus nombres en mi boca sigue siendo sinónimo del sonido con el que viaja a larga distancia. Su pelaje azul cobalto largo hacia atrás y sus pestañas elevadas destacando sus ojos verdes siguen en mi memoria, porque era la primera mujer de la especie con la que fui creado y que podía entender lo que era guardar un gran poder lo que despertaba la curiosidad en mí.


Y ahora estaba aquí, con ella. No comprendía por totalidad los sentimientos humanos, pero el amor era el primer paso para entenderlo. Eso dicen.


En el camino atravesando las calles de Möbius, el Doctor Robotnik se atravesó en nuestro camino controlando su nave acompañado de una horda de robots de menor tamaño para atacar a Sonica como siempre, solo que no contaba con qué yo estuviera con ella en ese momento. Por simple instinto moví mi mano para protegerla pero ella me miró frunciendo el ceño.


—¡Sonica la eriza, he venido para vengarme de todas esas veces que me has vencido!


—Aléjate Robotnik, no vas a proceder contra ella.


—Shad, puedo cuidarme. —me dijo quitando mi mano y estirándose para ir contra el doctor. —Está es mi rutina, ¡Vamos Eggman, a ver qué tienes de nuevo!


Robotnik exclamó a lo que todos los robots fueron en contra nuestra, y aunque yo estaba de simple espectador, note en primera fila cómo gracias a su gran velocidad puedo evitar a todos los robots con gran destreza que hasta podía verse su diversión.


No podía echarle culpa alguna, era la quinta vez en la semana que Robotnik aparecía.


Y en cuestión de unos golpes a la nave lo mando volando lejos de la ciudad. Todos los mobians que estaban cerca le vitorianos con creces la hazaña dejándola venir conmigo para que vea como la esperaba de pie con los brazos cruzados.


—Otra victoria para el héroe de Möbius. —me dijo.


Y yo la miré extrañado.


—¿"El"?


Apenas iniciabamos una relación pero ya había notado que cada que vez que se refería a ella para hablar, lo hacía con un 'él' en vez de 'ella'. Entonces noté como su sonrisa había bajado por unos segundos y me dió un ligero golpe en el hombro para reír en bajo y seguir el camino.


Como ese, sentía que habían muchos más misterios que guardaba con recelo para ella misma, y que con el pasar del tiempo eran más evidentes cada uno de ellos.


—¡Señorita Sonica! ¿Nos puede firmar las poleras?


—¡Aquí también por favor!


Fuimos interrumpidos porque varios niños humanos y animales se acercaron con hojas de papel, camisas acompañados de marcadores de colores buscando una firma, yo me alejé al inicio. No me gustaba el contacto con infantes y solo veía como ella firmaba con rapidez para cada uno de ellos.


Daban brincos, sonreían y veían las firmas cuando Sonica terminaba. Hasta que noté la extrañeza de uno que la miro confundido.


"Con cariño... ¿Sonic?" Le falto la "a" señorita.


Sonica les sonrió por última vez y regresó conmigo como si nada hubiera pasado dejando a los pequeños entre contentos y extrañados. Pero no era la primera ni la última vez que hacía eso, todas las veces que los mobians le pedían autógrafos, evitaba completamente poner su nombre completo, optando por sólo: "Sonic".


Por segundos, podía ser él.


—El fin de semana es el cumpleaños de Tails. ¿Ya sabes qué regalo le darás?


—Bien se que a tu mejor amigo le encantan los libros de investigación. Rouge y yo le daremos uno, la última edición disponible.


—¿Sabes cuál es mi regalo? Mi amistad por más años.


Guiñó el ojo y sonreí.


—Bueno, la realidad es que ya lo sé, es algo que compartíamos Tails y yo cuando éramos niños. Ya lo verás. Aunque lo malo es que Knuckles no podrá estar.


Su sonrisa me embriaga, bajaba la mirada solo para verla y luego a sus ojos que se achicaba cuando hacía el gesto. Era simplemente una eriza perfecta para mí.


—¿Una carrera a las colinas de Green Hill? —preguntó animada chocando mi brazo. —¿O debes ir a G.U.N?


—Puedo ganarte y luego regresar.


—Claaaro, ya olvidaba que las carreras sacan tú lado competitivo.


—Mira quién lo dice.


Su rostro se movió señalando el camino y con un guiñó se adelantó a toda prisa dejándome atrás.


En el trayecto atravesando el bosque aprovechaba para dar todo tipo de trucos por encima de los árboles y en las ramas aprovechándose que me llevaba la delantera.


—¡Oh no! —exclamó señalando a un costado.


Ingenuamente volteé y fue risa la que escuché cuando ya estaba más adelante que yo, gruñí y me apresure para seguirle el paso. Seguimos corriendo dejando rastros de nuestras energía hasta llegar a las primeras colinas de singular forma en Green Hill.


Hasta qué Sonica paró en la más alta sentándose primero con una sonrisa y extendiendo los brazos como ganadora.


—Te gané.


—Eso fue trampa. —señalé sentándome a su lado.


—En ningún momento dijimos que no se podía distraer al contrincante.


Ahora teníamos la vista a todo Green Hill que se encontraba con el sol chocando su césped haciendo brillar su color y ahora a nosotros en la cima en silencio observándolo todo el panorama.


—Para estar saliendo unos meses debo admitir que contigo volvieron mis ganas de estar con alguien. —me dijo apoyándose en mi hombro.


—¿Por qué?


—Bueno, lo había dejado de lado hace un tiempo. —se excusó mirándome de reojo. —Por la ciudad.


Por alguna razón aunque sonaba convincente, podía notar que su mirada no mostraba estar diciendo la verdad. Y entonces volvió a hablar.


—Shad. —me llamó pero estaba con duda si seguir o no. —Tú... ¿Nunca has sentido que quisieras ser alguien más?


—¿Alguien más? —fruncí el ceño.


—Sí... ya sabes...


No entendía a lo que se refería y pudo notarse en el silencio que hubo entre los dos por varios segundos.


—Siempre he estado conforme conmigo mismo. —contesté recién. —Con ser la forma de vida suprema, el proyecto del doctor Gerald, supongo que no tenía elección.


—Pero sí quisieras cambiar ¿Lo harías?


Se movió para verme a los ojos con notables ansias de que le responda.


—No lo sé, ¿Cambiar en qué sentido?


Ella se quedó en silencio y bajó sus orejas de imprevisto para seguir apoyándose en mi.


—En nada, solo era una pregunta tonta.


Después de quedarse en silencio y que ya vea como se había desanimado regresó con temas que no tenían conexión con lo que quería hablar antes. Yo no la presione, quería ver si era capaz de decirme lo que ya venía sospechando pero al parecer no.


Todavía.


La dichosa fiesta llegó en la casa que compartían Sonica y Tails, todos estaban reunidos en una larga mesa donde el pastel cubierto de velas estaba al inicio y el zorro amarillo estaba apunto de celebrar su cumpleaños número veinte.


Incluso para mí resultaba muy extraño el hecho de haber pasado años con todos ellos desde que me sacaron de la cápsula del ARK.


Y pude ver como Sonica estaba sonriendo al ver a su amigo antes de que sople las velas, porque después su rostro decayó de formas impresionante y no hallaba el motivo.


El zorro sopló las velas siendo aplaudido por todos y abrazado también, pronto entre halagos y buenos deseos, fueron entregando cada quién sus regalos; artefactos de ciencias, Rouge le entregó nuestro presente y al final de todos, Sonic le entregó el suyo. Primero fue corriendo dentro la casa hacia arriba y al bajar todos vieron de que se trataba.


Una libreta con las hojas ya viejas y amarillentas. Este ya tenía la portada gastada al igual que la contraportada y el lomo, había sido de color rosado antes pero ahora era una mezcla de vejez y color muerto. No comprendí y mostré mi extrañeza desde el principio que lo vi.


—Espero te guste amigo. —le sonrió Sonica.


El zorro se levantó a darle un fuerte abrazo y pude ver su genuina felicidad al recibirlo, pero la imagen de aquella libreta me dejó pensando que habría en su interior, para no tener una mejor presentación, o un título llamativo como cualquier otro libro. Me resultaba un misterio.


La fiesta se dió con música sonando en alto, todos riendo y hablando con fuerza, el equidna y Rouge discutiendo como siempre solían hacerlo. Yo estaba sentado en su sala siendo el único porque Sonica hablaba con todos sus amigos y yo preferí alejarme para meditar solo con los ojos cerrados.


'—"Con cariño... ¿Sonic?" Le falto la "a" señorita.'


Quisiera haber nacido hombre.


La primera vez que lo dijo. Abrí los ojos después de escuchar la voz de Sonica pronunciar aquellas palabras. Lo dijo en una conversación casual con sus amigos, quienes rieron y luego ella disfrazando la broma les siguió la risa aunque pude notar como la sonrisa se esfumó poco a poco dejándola con un vacío notable en el rostro.


La fiesta se fue apagando a medida que los invitados iban abandonando la casa, hasta que el momento emotivo de la despedida de la eriza rosa llegó, incluso la noticia que se iba de la ciudad me había tomado por sorpresa, estaba acostumbrado a su presencia todo el tiempo en el grupo de Sonic que ahora ya no estaría más.


—Adiós Rouge y Shadow. —nos habló y fue Rouge quien se acercó para darle un corto abrazo.


—Ve preciosa, ya verás que lo que te propongas lo harás.


—Suerte eriza. —le dije.


Luego se acercó al zorro y lo abrazó efusivamente al igual que él a ella.


—Ya verás que te iremos a visitar Amy. —dijo el zorro. —Ese refugio será increíble contigo al mando. Gracias por haber venido antes de irte.


Ella le sonrió en respuesta y luego se acercó Sonica, pude ver las miradas entre las dos como si fueran cómplices y sin decir nada solo brindarse un sólido abrazo hasta que pude ver como Amy le decía algo en el oído antes de separarse y Sonica le respondía de igual forma.


Ese momento pudo obtener toda mi atención haciendo que observé todo contacto visual entre las erizas. Ella se fue de la casa y al poco tiempo éramos solo Sonica, el zorro y yo. Podía ver lo desanimados que se sentían por la partida de su amiga y el hecho qué el equidna no pudo llegar para la ocasión.


Tails se quedó abajo mientras nosotros subimos a su habitación hasta quedar en la entrada de su puerta.


—¿Al menos disfrutaste la reunión?


Moví mi cabeza de lado en lado a lo que ella rió rodeando mi cuello con sus brazos depositando un beso sobre mis labios.


—¿Nos vemos mañana?


Asentí.


—¿Te irás corriendo no?


—Todavía no voy a recoger mi motocicleta de la inspección. Pero igual vendré en la mañana.


Otra sonrisa se colocó en su rostro, luego nos separamos y se adentró a su habitación.


—Te quiero. —me dijo apunto de darse la vuelta.


—Yo también.


Cerró su puerta.


No sabía qué hora era, y yo sentía una creciente incertidumbre que emanaba con fuerza de mi. Últimamente todo era tan extraño que no lo comprendía del todo aunque siempre pensaba acerca de ello.


Por primera vez en el silencio, me di el tiempo necesario de observar los cuadros de la casa, encontrando los periódicos donde salía Sonica en diferentes logros por vencer a Robotnik.


Habían fotos de sus amigos con ella, pero no encontré ninguna solo suya.


Seguí caminando y bajé las escaleras donde la luz estaba apagada y en todo el trayecto oscuro, noté como en la pared de la sala se reflejaba una luz amarilla de poca intensidad y al acercarme a paso lento vi como estaba el zorro amarillo observando el libro que le regaló Sonica y hojeando cada una de las partes.


—Buenas noches zorro.


El se sobresaltó de imprevisto que cerró el libro y volteó a verme.


—Ho-Hola Shadow, ¿Ya te vas? Creí que te quedarías con Sonica.


—¿Tú por qué estás despierto? ¿Evitas la resaca o algo así? —respondí acercándome y apoyándome en la parte superior del espaldar de un sofá


—No, en realidad... veía el regalo de Sonica. Al abrir todos y con el afán del cumpleaños y la despedida de Amy recién tengo tiempo de verlos, y dejé este para el final.


—Ella me dijo que tenía que ver con su infancia, ¿No es verdad?


—Sí... es como un diario. Oh bueno, algo así.


Por un instante fruncí el ceño, ¿Diario? Sí sabía que se compartían pensamientos profundos y vivencias personales en aquellas libretas. Incluso María llegó a escribir uno en el ARK donde relataba sus dias y pronto comenzó a mencionarme en él. Fue parte de todos los archivos que se perdieron con la sublevación de los soldados.


Pero Sonica...


—No lo hubiera imaginado. —dije extrañado.


—Nadie en realidad. La señorita Vainilla se lo regaló en su cumpleaños hace muchos años, siempre fue muy olvidadiza y se olvidaba escribir en el o arrancaba las hojas o-


—¿Por qué te lo regalaría a ti? —pregunté con claras intenciones punzantes en mi habla. Pero el continuó tranquilo.


—Bueno, cuando apareció Robotnik Sonica lo usó para relatar todas nuestras aventuras, por fin se había vuelto constante en escribir y dibujar, hasta unos años que lo dejó. Todas nuestras vivencias están aquí.


Yo seguía confundido pero él me enseñó con una sonrisa abriendo la liberta.


La primera hoja estaba deteriorada por el tiempo y ponía que le pertenecía a "Sonica" con una letra muy infantil. Al voltear la otra hoja, solo había un oración.


"La tía Vainilla me regaló este diario en mi cumpleaños número siete, dice que una niña como yo tiene que tener uno."


Solté un "Hmmp" en bajo y el zorro soltando un bostezo continuó pero adelantándose varias páginas para mostrarme que en la mitad, estaba lo que estaba adelantandome. Sus supuestas aventuras escritas y dibujadas, claramente cuando Sonica era muy joven.


"Las aventuras de Sonic el erizo".


El famoso "Sonic" aparecía de nuevo, un niño aventurero que es su personaje favorito, que tiene los mismos poderes que ella, que tiene su misma vida. ¿La única diferencia? Él es un niño y ella era una niña.


—Y bueno, ya sabes, solo fue nuestra infancia y adolescencia peleando con Robotnik. —dijo soltando otro bostezo.


Tails no tardó en caer dormido en el sofá y yo aproveché para observar cada una de las hojas con la lámpara de mi lado ahora.


Escribe y dibuja las aventuras que tiene corriendo por las praderas de Green Hill, ayudaba a los demás y descubría nuevos lugares. Con el paso del tiempo, este crecía así como los sueños de Sonica de imaginarse como el dichoso Sonic.


Llegaba el Doctor Robotnik y junto a sus amigos peleaban contra él salvando la ciudad en múltiples ocasiones. Yo miraba las páginas con atención, hasta llegar a la parte más significativa, que fue donde terminó su diario.


"... y entonces, Sonic salvó a su amiga Amy, y ella le da un abrazo que le hace sentir raro, pero bien al mismo tiempo. No sabe qué es, pero si que quisiera abrazarla todo el tiempo. Tal vez se acercó mucho, porque ella se aleja con nervios y solo le sonríe antes de irse."


Tomé una pausa para analizar lo que acababa de leer. Pronto los recuerdos de Sonica con Amy antes de que ella se fuera inundaron mi cabeza, su conversación que no se veía común, donde al finalizar se abrazaron y la eriza rosa se fue con un último gesto con la mano.


Como Sonica regresó y al verme sonrió tomándome de la mano para regresar.


¿Por qué sentía que no me enteré de algo?


Pronto las pocas páginas llenadas del inicio hicieron que me diera curiosidad por leerlas, volteé a ver a Tails dormido en el sofá y tomé la decisión de revisarlas.


Escribe en su diario sobre cómo desde niña, le ha gustado imaginarse con otro cuerpo. Una mañana, al mirarse en el espejo, se queda quieta, intentando encontrar en su reflejo alguna señal de la persona que siente que debería ser. Anota: "Me miro y no me gusta. Me imagino con otro rostro y con otra voz. ¿O me estoy volviendo loca?"


Todas las veces que la encuentro observandose en el espejo, ya se le hizo costumbre desde antes.


Asumí que había crecido un poco más porque la letra ya no era tan separada y las letras de diferentes tamaños ahora trataban de mantenerse de uno solo.


Recuerda cómo, de niña, solía ponerse los zapatos de Tails o Knuckles y camina. Describe la sensación como "lo más increible del mundo", en contraste con la incomodidad de los vestidos y los zapatos que Vainilla le hacía usar.


"Hoy fue mi cumpleaños y pedí ser como Tails. Ya lo pedí el año pasado, y el anterior, y el anterior anterior. ¿Cuántos cumpleaños tardará en cumplirse?"


Y entonces la recordé mirando las velas del pastel del zorro con un rostro afligido y con total emoción que parecía que buscaba llorar en cualquier momento.


Me daba cuenta que dejaba hojas en blanco en medio de muchos de sus relatos, como historias vacías que tal vez esperaba escribir, pero qué no lo hizo.


No volvió a escribir más. Cerré el diario y regrese mi vista al zorro quien seguía descansando, yo recién sentía el frío de haberme quedado fuera de la cama por mucho tiempo. Dejé su libreta a su costado y me fui de la sala para luego marcharme de la casa por la ventana de la habitación de Sonica.


Seguía siendo una desconocida para mí.


Ya mismo tenía sentido todo; las bromas, las firmas, lo que descubrí ahora, y la razón del porqué no quería que estuviera con ella.


Sonic, Sonic, Sonic, ¿Por qué es tan importante para ella?


Los siguientes días, ella fue por Robotnik a otra más de sus locaciones fuera de Möbius y yo fui enviado a una misión por G.U.N. No hubo la oportunidad de conversar y menos ahora que sentía que me lo había ocultado todo.


Ese tiempo y todas las veces que estaba en G.U.N, podía verse como prefería estar solo para seguir pensando acerca de lo que estaba pasando. Sin darme cuenta que alguien ya lo había notado.


Estaba atardeciendo, estaba observando la puesta de sol de pie en las afueras de G.U.N apoyado en la pared, Rouge salió y al encontrarme se acercó y se colocó a mi lado extendiendome un vaso cerrado que habría de sacar de la cafetería.


—Amargo, como te gusta.


—¿No deberías estar lidiando con los soldados nuevos?


—Ya encontré a alguien que se encargue por mi, quería hablar con mi mejor amigo. —sostuvo sonriendo coqueta como siempre.


—¿Y de qué se trata?


—Más bien, tú dime ¿Qué tienes Shadow? Porque todos estos días te he visto distraído, y más serio que de costumbre, ¿Pasó algo?


—Traerme café para que hable. Mujer lista.


Ella rió más relajada apoyandose en la pared. Yo dudé sí responder pero Rouge era ese tipo de mujer que hasta obtener una respuesta no pararía, y podría llegar más lejos solo por saberlo.


—¿Es por Sonica?


Dió en el punto.


—No me digas que la extrañas a tal punto de-


—Creo que he descubierto algo de ella. —profundice tomando del café y por reojo vi como Rouge estaba confundida. —El zorro, la eriza, y estoy seguro que sus amigos lo deben saber. Pero yo no.


—¿Qué descubriste?


—Sonica nunca ha sido una mujer como tú o Amy Rose, y eso me llamaba la atención de ella, pero ahora comienzo a sospechar la razón verdadera del porqué esa eriza es cómo es.


Rouge me escuchaba atento, tomé una pausa para dejar el café en mis manos reposar abajo mientras estaba con la vista al frente, ella se volteó y ambos vimos un gran cartel con su imagen en la pared de un edificio.


—¿A qué te refieres Shadow?


—A qué Sonica desea ser Sonic.


Ella me miró levemente sorprendida, no porque le haya revelado un secreto, si no porque parecía ya tener conocimiento y le sorprendía más que yo lo sepa.


—¿Tú ya lo sabías? —interrogué levemente molesto.


—No, no, Shadow... no de la forma que piensas.


—¿De qué se trata todo esto? —alcé la voz. —¿Por qué no puedo saberlo?


—Es su decisión, lo que sabemos es lo qué nos ha contado pero, contigo-


—¿"Conmigo"? ¡Llevo saliendo con ella meses! ¿Y no me ha hecho parte de "algo importante"?


Yo estaba molesto, enojado porque sentía recién la exclusión que ya tenía lugar hace tiempo, no era un asunto que ocurría por meses atrás, si no toda una vida. Una vida que yo me enteraba por 'accidentes', momentos que se escapaban de sus manos.


—Tengo que hablar con ella.


Enfadado me fuí soltando el café en un basurero cercano dejando a Rouge perpleja detrás mío.


—¡Shadow, por Caos, Shadow regresa!


Yo no le hice caso absoluto, al contrario me fui corriendo para evitar que me siguiera. Sacudiendo el suelo en mi camino atravesé la ciudad a toda prisa llenándome cada vez más de que ira que me hacía nublar la visión.


La recordaba a ella y todos los momentos que pasábamos juntos, tanto tiempo que podría haber hablado conmigo, pero qué decidió quedarse en silencio.


¿Por qué?


En el camino evite autos, mobians, salte ediciones y pasé por las azoteas hasta llegar otra vez a la calle de un solo salto y seguí en mi recorrido moviendo todo gracias a mi energía.


Parecía que la noche no tardó en apoderarse de la ciudad cuando decidí parar ya cansado en una banca enfrente del hospital de la ciudad, ahí aproveche para recuperar el aliento y apoyar mis codos en las rodillas juntando las manos con la cabeza baja.


El mismo pensamiento estaba consumiéndome, Sonica, se repetía una y otra vez en mi cabeza, a tal punto que yo mismo estaba preguntándome como es que yo, la forma de vida suprema, no podía parar de pensar en una eriza.


Y una que parecía estar diciendo medias verdades.


—¿Qué haces aquí Shad?


Abrí los ojos con sorpresa y me tardé un segundo en levantar la cabeza observando como Sonica apareció enfrente mío con las manos en los bolsillos de su pantalón y me miraba con una sonrisa.


—Acabo de volver de derrotar otra vez a Eggman, y que raro que te encuentre aquí amor.


"Amor".


—¿Shadow?


—No te tardaste mucho en volver. —dije y ella se fue a sentar a mi lado al instante. —Qué coincidencia que justo ahora, tenga que verte.


—¿Sí verdad? ¿Vamos a cenar? Necesito de un par de Chili-Dogs para regresar a mi energía habitual. —soltó una risa.


Yo permanecía con el mismo semblante serio y ella lo notó mirándome confundida, quería tomarme de la mano pero yo tenía mis manos juntas que cuando intentó acercarse notó que estaba negado.


—¿Qué te pasa Shadow? Te veo muy... extraño. Tú ya no sueles ser así.


—¿No? Tal vez será porque una de las cosas que detesto que hagan conmigo es que me oculten información. Y no solo cuando se trata de misiones, si no ahora, contigo.


Pude ver su extrañeza disfrazando su sorpresa quitó su mano encima de las mías.


—Y mi denotando fue esa libreta que le diste al zorro.


—¿Estás celoso que le hice ese regalo a mi mejor amigo? —preguntó incrédula y luego sonrió. —Puedo hacer lo mismo con nosotros.


—No fueron celos. —aclaré con firmeza y volteé a verla. —¿Qué me dirías qué ves cuando te ves al espejo? ¿Y la eriza rosa? ¿Sonic? ¿Por qué "Sonic"? ¿Quién demonios es Sonic en toda esta historia?


Ella me miró sorprendida y como sí de un delito descubierto se tratase logró ponerse nerviosa y agarrar esa banca con ambas manos de los bordes.


—¿Cómo... ?


—Lo he visto todo este tiempo, además, ese regalo al zorro fue muy especifico, ¿Él ya lo sabía verdad? Al igual que Amy Rose, que Rouge. ¿Qué saben ellos que yo no?


Induje a que por fin hablase, ella estaba asustada, a tal punto que estaba temblando y no necesariamente por el frío que comenzaba a hacer, incluso yo estaba a la expectativa de lo que hablaría si es que no huía de mis preguntas.


—Shadow, es, es difícil de explicar... yo iba a decírtelo pero no sabía cómo lo ibas a tomar, es algo que he estado pensando ya mucho y... en serio que solo esperaba el momento indicado.


—¿De qué se trata todo esto Sonica?


Ella bajó la vista, estábamos solos a altas horas de la noche iluminados solo por un farol de la calle. La luz es tenue, casi como si el escenario flotara en la oscuridad. Ella respira, pero no profundamente. Más bien como si intentara no ahogarse en sus propios pensamientos.


—No sé cómo empezar. No sé si quiero empezar. Porque decirlo en voz alta es hacerlo real. Y si es real... ¿Qué pasa si lo arruino? ¿Si me equivoco?


Yo fruncí el ceño y ella tomó una pausa respirando hondo para elevar la vista


—Desde siempre, algo no ha encajado. Como si estuviera viendo mi reflejo en un vidrio empañado. Lo reconozco, pero no soy yo. Mi voz suena extraña, como si perteneciera a otra persona, como si cada sílaba saliera con esfuerzo, empujando contra un muro invisible. Mi nombre... mi nombre es un eco ajeno que me pesa en los hombros, que me aprisiona. No soy yo.


Pude notar como al instante sus ojos estaban encontrándose empañados en pequeñas lágrimas que estaban cayendo, pero aún así tenía la fuerza de seguir hablando.


—Me repito que hay respuestas al otro lado del miedo, pero el miedo es un océano y yo estoy en medio, con el agua hasta la boca. Porque cambiar significa soltar lo que he sido, aunque nunca haya sido real. Significa que el mundo me verá de otra manera, pero... ¿Me verá de verdad? Porque yo soy la heroína de la ciudad, y se que ellos van a cambiar conmigo.


Bajé la vista recordando cada momento que me trajo hasta ese punto y como la arrastré a que me lo contará.


—Te envidio a ti. —me dijo de repente en medio de una sonrisa. —No quiero fingir más, envidio que seas lo que yo quiero ser, quiero verme como tú, sentirme como un hombre, porque no quiero seguir ajustándome a una forma que no es mía. No quiero despertarme cada día y sentir que el mundo me ha colocado en el lugar equivocado. Y se que te lo oculté, porque tenía miedo que tú...


Ella volteó a verme y fue cuando hicimos contacto visual.


—Qué vayas a irte. Traté en serio de que tú seas mi ancla a no cambiar, pero simplemente no puedo, pude fingir lo más que pude pero esta claro que te has dado cuenta de todo. De la venda, las bromas y la libreta que seguro leíste.


—El zorro compartió eso conmigo, pero claro que obvió lo más importante, por protegerte. Pero ya no quiero mas engaños, solo la verdad, tú me has enseñado mucho y tus amigos también, es por eso que me siento traicionado de ser el único que no lo sabe.


—Shadow. —se acercó a mi para tomarme del rostro.


Aún podía ver esas lágrimas que resbalaron de su rostro y la incertidumbre que estaría teniendo yo tal vez la hizo pasar saliva con dificultad.


—Te puedo explicar todo, pero ni siquiera se si debo arriesgarme o quedarme... así. Porque no quiero ser como los demás hombres, no uno que ame a medias, que se preocupe por su orgullo o qué tan fuerte es. Yo quiero hablar de lo que siento, ayudar a los demás sin esperar algo a cambio y sobretodo usar mi cuerpo para ser feliz y sentirme completo.


—¿Tú no eres feliz? —pregunté y me miró atenta. —No conmigo, no con tus amigos, ni la ciudad, si no cómo eres ahora.


Cierra los ojos, como si buscara algo dentro de sí. Luego, abre los ojos. Hay miedo, sí, pero también un destello de determinación y seriedad también.


Ese día, la mujer que era mi pareja, me tomó de las manos, me abrió su corazón y comencé a ver como lágrimas salían de su rostro otra vez aunque fingiera estar bien con una sonrisa en el rostro y limpiarse cada lágrima que bajaba por sus costados.


Sintiendo sus manos temblar y el corazón que se movía sin cesar por encima de su camiseta con sutileza en el sector de su pecho. Solía bromear conmigo muchas veces solo para ella reírse y yo voltear los ojos con desdén. Pero esto no era un juego.


Qué la tenía tan angustiada y triste como para que la heroína de la ciudad estuviera derrumbándose en la privacidad de esa banca en medio del frío de la noche.


—... No.


Procedió con temor, sus intentos de oraciones y la idea que quería transmitirme estaban siendo interpuestas por su miedo que podía notar al instante, al igual que su agarre era fuerte denotando aún más sus nervios, pero también la falta de comodidad conmigo, lo que me hacía sentir que había fracasado como pareja.


Ya no quiero ser Sonica, Shadow, ya no puedo más.


El golpe de información fue certero, ella disparó el deseo como una bala que impactó conmigo, y comenzó a llorar aún más, le había salido desde el fondo de su cuerpo y el alma todo el dolor que sacó conmigo apoyando su cabeza en mi pecho.


Trató de cubrirse la cara con las manos aunque ya sentía húmedo el pecho y buscó alejarse pero la atrapé en un abrazo para evitar que huyera, entonces siguió llorando.


No sabía cuantas horas nos quedamos en esa banca, solo que la luna había cambiado de lugar varias veces y seguíamos en la misma posición. Ella con los ojos secos y sorbiendo su nariz.


¿Qué vendría después? Ni siquiera lo entendía del todo. Solo sabía que mi deber era estar para ella, bueno, ahora él. Porque seguiría siendo el mismo, ¿Verdad?


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La noticia llegó a la ciudad, la heroína de Möbius estaba pasando por un proceso de transición a ser un hombre y todas las opiniones se propagaron como una pandemia, de pronto en cada paseo por las calles y a sitios que frecuentaba con normalidad, el nombre de "Sonica o Sonic" ya era tema de conversación.


No lo entendía, su figura pública estaba siendo sinónimo de cambios y de rechazo. Todos decían que nunca sería igual, y yo veía a través de sus ojos que al contrario, se veía mucho más feliz que antes.


Los pensamientos colectivos de diferentes lados decían que Sonic era el resultado de problemas con la identidad de la heroína y que se arrepentiría a largo plazo de lo que hacía ahora. "Llamar la atención" y el más atacante, que la heroína dejó su identidad original de promover la igualdad entre los dos géneros para entregarse al bando contrario.


¿En qué momento el mundo se hizo tan difícil de llevar? Yo no lo recordaba así, según María, era un sitio maravilloso que ya quería visitar, claro, había que diferenciar la tierra de los terrícolas que la habitaban.


Estaba junto a Sonic en todo proceso, cuando fuimos a los exámenes físicos, de pronto, pasaba más tiempo en las clínicas y hospitales que en el propio G.U.N, y luego llegamos a la parte más difícil, y una que había tomado más tiempo.


Ser el héroe de la ciudad lo hacía más complicado, todas las miradas puestas en él y generar esa especie de repulsión al cambio lo llevaron a no soltarlo por el resto de todos los días después de la noticia. De pronto, paredes donde estaba su retrato eran vandalizados, otros dejando comentarios fuera de lugar tomándolo como si fuera su broma de turno.


Incluso asistimos a varias sesiones con un especialista que lo ayudaba a poder resolver todo lo que vendría ahora con la llamada transición, el ingresaba a hablar toda escucharlo mientras yo esperaba en el pasillo a que saliera y luego me contaba todo lo que ocurría dentro.


Pero había comenzado con los cambios más notorios.


Su cintura delgada de una mujer había comenzado a cambiar gracias a que su cuerpo portaba más fuerza, incluso vi que sus hombros eran similares a los míos. Sus piernas eran delgadas y en su rostro las pestañas elevadas habían pasado a tener una mirada cambiada, yo lo había visto todo poco a poco, tal vez por eso no lo sentí todo de golpe como todos.


Pero la voz que antes poseía, la que tenía toques femeninos, estaba transformada a otra más varonil, pero sin abandonar del todo su tono. Una voz joven, llena de las mismas notas despreocupadas pero que ahora sonaba como un chico. Y ahora, era Sonic.


—Según los exámenes, vamos a realizar lo que es una 'mastectomía periareolar', que es dónde eliminamos las glándulas mamarias realizando un corte debajo de los pechos sin la necesidad de deformar o invadir los pezones, estos estarán intactos y solo será la recuperación de la extirpación.


Estábamos en la cita final con el médico encargado de la operación, el cirujano que estaba explicando la parte más importante de toda la transición de Sonic, se cubría con una chaqueta holgada al salir debido a su apariencia que mezclaba caracteres femeninos junto a los cambios masculinos.


—¿El tiempo exacto? —pregunté cruzándose de brazos a lo que Sonic volteó a verme. —Robotnik siempre ataca la ciudad, y hasta tu recuperación me encargaré yo. Tus amigos también se ofrecieron.


Me sonrió.


—Estamos hablando de cuatro a ocho semanas aproximadamente, evaluandolo ahora, yo diría que un mes para que regrese a sus actividades con normalidad.


Sonic asintió y yo con el mismo perfil tranquilo.


—Vienen los otros tres procedimientos, extirpación de útero, ovarios y lo que puede ser la metoidioplastia o la faloplastia, que serán para obtener la semejanza de un miembro varonil, una es más sencilla que la otra, pero es decisión suya, la metoidioplastia es en base a su clitoris, hormonas masculinas y la segunda necesita la reconstrucción de los tejidos para obtener un 'falo', como lo indica su nombre.


Sonic asintió pero me agarró la mano debajo de la mesa donde el médico no podía vernos, volteé a verlo y sus dedos ya me indicaban que se notaba un tanto nervioso, en respuesta, puse su mano en mi pierna y coloqué mi mano encima para tranquilizarlo. Mis dedos entre los espacios de los suyos logró que una sonrisa se pusiera en su rostro otro vez.


—Lo que sigue es seguir con el tratamiento de la testosterona con lo que verá más resultados progresivamente avanzando con las cirugías. Va a seguir cambiando su voz, el cuerpo y el período va a desaparecer entre los próximos seis meses más. Eso es todo, vamos a programar la primera cirugía.


Al ser la primera de todas, Sonic se sentía cohibido, de por sí había tenido fuertes cambios de humor gracias a las hormonas y era algo que no cambiaría hasta el resultado final. Podía pasar por muchas emociones al mismo tiempo y eso lo hacía más complicado de llevar. Sus amigos estaban de acuerdo en qué el apoyo era fundamental y estaban ahí.


Tails, Knuckles, Amy Rose pasaban tiempo en la casa junto a Sonic casi a diario mientras yo iba a G.U.N, y en el momento que el día de la operación se acercaba se pusieron de acuerdo para estar junto a él los dos días que pasaría para su recuperación. Tiempo en el cual también estaría yo.


Justo en el instante que la operación estaba por realizarse, mantener el secreto oculto de su operación a los mobians, fue imposible. Antes, los comentarios pasivo-agresivos que daban todos podian ser ignorados hasta por mí, pero en el día de la cirugía, todo cambió.


Sonic estaba dentro, sus amigos afuera en la sala esperándolo, pero yo debía llegar recién gracias a un imprevisto en G.U.N que Rouge y yo resolvimos al instante. Caminábamos juntos para llegar debido a que el hospital no estaba lejos, y ahí fue cuando vi la primera gigantografia que antes tenía a Sonic, siendo arrancada con fuerza por grupos de jóvenes.


Incluso Rouge estaba sorprendida del comportamiento tan deplorable de los mobians, los dos nos quedamos observando como los pedazos de tela caían al suelo y le prendían fuego como si de una fogata se tratara. La imagen de las llamas me había perturbado y estaba listo para ir por ellos si no fuera por Rouge que me detuvo.


—Sonic nos necesita ahora, ir por ellos agravará más la situación Shadow.


—¿¡Pero no estás viendo lo mismo que yo!?


—Por favor Shadow.


Logró que me quedara en silencio y terminamos en el hospital, llegamos al piso y la sorpresa fue que al final estaba camarografos de un canal de televisión esperando, pero los amigos de Sonic estaban levantados alejados de ellos y cuando nos vieron se acercaron.


—Por Caos, ¿Y eso? —preguntó Rouge a mi lado.


—Han llegado hace un instante, ahora que todos saben que Sonic está aquí por su primera operación, no han parado de hablar de eso. —contestó Amy afligida tomándose de los brazos.


—No puedo creer que llegaron hasta este punto, afuera-


Rouge volteó a verme notando mi aún presente enojo y decidió parar.


—¿Y qué? ¿Van a dejar que lo vean ni apenas salga de esa habitación? —pregunté alzando la voz. —Porque no lo voy a permitir.


—Puedo molerlos a golpes. —dijo el equidna a lo que Rouge lo golpeó en el hombro. No era mala idea.


—Debe haber la forma de no dejarlos avanzar, tal vez Knuckles y Shadow pueden bloquearles el paso. —habló Tails moviéndose para ver como ellos casi que estaban en la puerta esperando a tomar las primeras fotos.


Eso estaba logrando ponerme peor que cuando vi el vandalismo de afuera. Era cuestión de minutos para que Sonic saliera y nosotros estábamos a la expectativa también de vez en cuando mirando a los que portaban las cámaras.


Fue hasta que se abrió la puerta que ellos fueron los primeros en levantarse y fue cuando el equidna avanzó primero.


—¡Ey!


La camilla donde estaba Sonic iba saliendo y una cámara evadió a Knuckles hasta que me puse enfrente suyo evitándole el camino.


—Largo. —le dije.


Sonic aún estaba adormilado y apenas tratando de abrir los ojos, siendo llevado por la enfermera siendo seguido por Amy y Tails luego el sonido de una cámara desde nuestro lugar me hizo darme la vuelta al ver al mismo periodista que detuve tomar una foto. Y ese 'click' inundó el pasillo.


—¡Dije que te largues!


Entonces luego del último sonido alcé mi puño y destruí su cámara de un solo golpe. La camilla ya estaba lejos y ambos decidieron irse corriendo antes que vaya a desquitarme con alguno de ellos.


—Buen golpe Shadow. —me dijo el equidna.


—Hmmp, vámonos de aquí.


En las habitaciones de los pacientes, Sonic estaba en el piso tres con el número uno. Acaban de salir sus amigos cuando me tocaba entrar y ellos se quedaron afuera hasta eso.


Am ingresar pude verlo descansar en una cama con los ojos ya abiertos y cuando me vió me dedicó una sonrisa.


—Hola Shad. —me dijo.


—¿Cómo estás? —pregunté adentrandome.


Entonces vi los globos que le dejaron amarrados a la baranda de la cama.


—Comenzó a doler un poco pero después estaré bien. —respondió.


Me senté en el sillón al lado suyo hasta que escuché una leve risa de su parte.


—Me dijeron lo que hiciste en el pasillo.


—Era necesario, ¿No lo crees?


—Todos lo verían tarde o temprano. —respondió moviendo la cabeza para quedar enfrente y descansar.


Me dejó pensando y noté como ya estaba volviendo a quedarse dormido.


Después del tiempo en recuperación en el hospital, Sonic llegó a la casa dónde también estuvo con vendas cubriendo el lugar de la cirugía y continuó con reposo.


Robotbik había intentado atacar la ciudad en una ocasión, una donde el grupo de Sonic con mi ayuda acabaron con el nuevo robot de turno. Ahora, trabajaba en G.U.N, protegía la ciudad y estaba con Sonic al llegar, a las semanas, regresó poco a poco a tener una rutina más habitual, aunque la situación en la ciudad en vez de mejorar seguía igual o peor.


Podía recorrer las calles en moto con rapidez y todos los pósteres de Sonic seguían igual, otros habrían sido reemplazos por anuncios de cualquier otra clase y la otra mitad permanecían vandalizados y que Sonic haya permanecido en casa tal vez ayudaba a que no tenga que ver todo lo que todos los demás si.


Ahora, otra vez estaba mirándose al espejo, pero ahora con el nuevo cambio visiblemente diferente en su cuerpo. Se quitaba las vendas del pecho y yo lo estaba a la expectativa quedándome en el marco esperando por el resultado. Sus manos estaban temblando y al ver su rostro notaba la incertidumbre que le causaba también ver que sería lo habría de pasar.


Entonces, llegó al final y con el último vendaje decidió quitarlo con miedo pero ambos abrimos los ojos con sorpresa al notar el corte y la línea de puntos debajo del sitio donde estaban los pechos. Conservaba sus pezones y la segura cicatriz estaba debajo de los puntos con hilo negro.


Pero por fuera de sentir dolor o alguna especie de repulsión, vi como ahora se veía de lado y comenzaba a sonreír poco a poco, sus dedos palpaba con suavidad su piel malherida por la cirugía, uno de sus mayores deseos ya había sido cumplido.


—¿Cómo te sientes? —me animé a preguntarle.


—Es... es algo raro pero, pero me gusta.


Yo no respondí, me dedicaba a ver por el reflejo como seguía contemplandose muy diferente a como era antes, donde se notaba su reniego al ver su cuerpo, ahora, era distinto. Sus ojos me encontraron y se dió la vuelta para verme.


—¿Tú como lo ves? —preguntó sonriendo.


¿Qué debería decir? Literalmente no sabía que decir al respecto, lo veía tan feliz que eso era suficiente. Aunque no dejase de ser muy extraño para mí.


—Sigues siendo tú, eso está bien.


Sabía que mi respuesta ambigua logró hacer que frunciese el ceño por unos segundos pero también que se acercara a tomarme de las manos.


—Bueno... después de la recuperación seguirán los otros pasos, ¿Lo sabes no?


—Sí, lo sé perfectamente, escuché al médico.


Ahora, Sonic levantó su vista y yo busqué brindarle mi apoyo tratando de abrazarlo manteniendo mi lejanía para no chocar con él y hacerle daño. Pero al mismo tiempo la distancia no lo hizo sentir mejor.


—Ve a descansar. —le dije separándome. —Yo debo ir a G.U.N. Debo cubrir a Rouge esta tarde, esos soldados necesitan que alguien los supervise.


—Entonces nos veremos después, suerte con ellos. —se acercó para darme un beso en la esquina de mi labio y luego mirarme con una sonrisa. —No vayas a desesperarte mucho.


—No puedo prometer nada.


Al irme de su casa y llegar a G.U.N solo veía como aquellos soldados batallaban con controlar armas y disparar a los blancos, así como sus peleas entre ellos mostrataban su poca facilidad. Yo estaba muy abrumado al verlos fracasar y aburrido al tener que ponerme adelante para disparar en todos los centros para enseñarles.


Había terminado de enseñar a un escuadrón cuando detrás mío escuché risas que llegaron a molestarme un trío de agentes humanos, fruncí el ceño para que me vean pero solo obtuve que al verme se dieran la vuelta tratando de cubrirse y que no los vea.


Mi paciencia estaba apunto de acabarse pero hasta ese punto había logrado controlarla, estaba junto a otros agentes sosteniendo un arma y haciendo que este disparará al centro con precisión. Mis orejas se podían desviar por los ruidos pero me traicionaron cuando de la conversación de los agentes de atrás llegó a mi trayendo un nombre: "Sonic".


Me acerqué a su sitio avanzando entre los tiradores para quedar cerca suyo y fue cuando fui testigo de todas las injurias que metían acerca de lo que todo el mundo ya sabía ahora.


¿Viste cómo quedó?


—¡No, por su puesto que no! ¡No me lo quiero ni imaginar! ¡Un completo fenómeno!


—No pudo salvarse de su "pequeño capricho". Jamás será un hombre como nosotros.


Deberíamos evitar que siga siendo el héroe de esta ciudad, ¿Qué tipo de ejemplo da?


Las risas no cesaban, como tampoco mis deseos de acabar con ellos. Lancé un proyectil del arma a su sitio para callarlos y entonces me vieron sorprendidos, al igual que todos en la sala que al parar sus entrenamientos tenían la vista en mí y en el trío de soldados.


—¡Qué es tan divertido para ustedes!


—¿Es "él"? —susurró uno de ellos.


—Ya debió verlo sin nada, te lo apuesto.


Me iba a vengar por eso.


Abrí mis ojos dejando notar al instante mi completo enojo y furia que emanaba al instante, entonces no tuve reparo en llegar enfrente suyo con un golpe en el rostro. La fuerza hizo que fuera directo en contra de una pared y a los otros agentes que los acompañaban y que vinieron en contra mío no fue difícil deshacerme de ambos al mismo tiempo con un golpe para cada uno.


Luego regresar con mi vista al otro sujeto para tomarlo con fuerza del cuello y tenerlo en el suelo.


—¡No te atrevas a levantar el nombre de Sonic, inútil! ¡O ya verás lo que te haré!


Volví a darle otro golpe y entonces... perdí el control, de repente estaba golpeándolo con ambas manos, todos me miraban aterrorizados y había manchado mis guantes en el proceso, si no fuera por la voz de Rouge, yo no me habría detenido.


—¡Shadow!


Ella llegó volando desde la entrada y se colocó en medio de ambos para sacarme con su propia fuerza de la sala y estar en un pasillo desertico donde sus gritos resonaban no sólo en el lugar si no en mi mente.


—¿¡Qué te ocurrió Shadow!? ¡Creí que esa versión tuya estaba en el pasado!


Yo no contesté porque había visto como mis nudillos estaban llenos de sangre de aquel humano.


—¿Me escuchas? ¡Podías matarlo!


Y fue entonces cuando levanté mi vista mostrando que seguía enojado, me hervía la sangre de sólo seguir recordando lo que habían hablado.


—¡Y qué!


Ella quedó impactada, y fue cuando me acerqué para tenerla frente mío.


—¡Ojalá lo hubiera matado para darles una lección!


—Shadow, ¿Qué te ocurre?


Estaba casi gruñendo en bajo apretando los puños derrando gotas en el piso y solo sentí la mano de Rouge encima de mi hombro, con un tacto que era meramente para calmarme.


—Esta bien, me haré cargo de ellos y de su castigo, se que no te gusta lidiar con los agentes pero-.


—¡No es eso Rouge! —me volteé señalando con furia la sala con la mano. —¡Esos malnacidos estaban burlándose de Sonic! Yo solo escuché que hablaron mal de él y tuve que actuar.


—¿De Sonic?


La extrañeza en su mirada me hizo calmarme por unos segundos que solo respire hondo y saqué mi más sinceras preguntas que surgieron no solo en ese momento, si no cuando levantaron el nombre de Sonic en forma de algun chiste banal.


—¿Por qué, Rouge? ¿Por qué lo hacen?


Ella no sabía cómo responder y notaba como se le hacía difícil contestarme.


—Con todo esto del cambio de Sonica a ser Sonic, muchos en la ciudad le han dado la espalda y como esos agentes hay muchos allá afuera. No puedes ir a golpearlos a todos aunque quisieras, es un tema más delicado Shadow.


—No lo entiendo. —solté con franqueza. —He escuchado sin parar comentarios y he visto lo que ponen en sus imágenes, muchos hombres, mujeres y todos diciendo que esto es ridículo. Qué Sonic es ridículo, un fenómeno y-


Ella negó acercándose para tomarme de los brazos.


—Ellos no importan, a Sonic..., es lógico que le llega todo lo que digan, pero no van a entenderlo ahora, ya sabíamos que esto pasaría, pero Sonic sigue siendo el héroe, yo, yo pienso que mientras nosotros sus amigos estemos con él no necesita más. Y más de ti.


—De mí. —repetí alzando la vista.


—Tú eres su pareja Shadow y estoy cien por ciento segura que Sonic solo quiere tenerte a su lado, sin que pienses lo mismo que todos ellos.


Comprendía su punto, estaba en lo correcto hablando objetivamente, pero yo tenía muchas dudas rondando mi cabeza. ¿Ridículo? ¿Fenómeno? Hasta que punto Sonic podía ignorarlo todo, y hasta que punto podía yo mantenerme así de calmado buscando entender a qué se había metido ella, él...


—Terminé tú parte, debo ir a ver a Sonic.


Di los primeros pasos para irme hasta que escuché la voz de Rouge detrás mío para detenerme.


—Shad, solo haz qué sienta tu apoyo.


No respondí y entonces continúe mi camino.


Al llegar a su casa, el taller de Tails seguía encendido y por la ventana vi como el estaba trabajando en una mesa soldando piezas de metal, siendo protegido por un caso, y solo cuando le vio es que paró y me saludó con la mano.


Estarían rondando la casi medianoche, subí a la habitación de Sonic y está estaba con la luz apagada, la ventana estaba semi abierta haciendo que el viento ingresara, en cambio Sonic estaba dormido en su cama, y por primera vez lo vi dormir adecuadamente de lado y no tener poses para nada usuales en medio de la cama.


Tenía la costumbre de quedarse profundamente dormido, por lo que hasta la mañana siguiente (o la tarde) recién despertaría. Aproveché para abrir la puerta de la ventana por completo y observar las afueras del vecindario.


Escuché como Sonic se movió para quedar con la espalda en el colchón con ambos brazos medio levantados sobre la almohada. Tenía la sabana cubriéndolo por debajo, yo me acerqué sentándome en la orilla y por un instante recordé como habían quedado las dos cicatrices que poseía ahora en el pecho.


Le bajé la sábana para observar cómo seguían aquellas líneas, que si me acercaba un instante más, aquellos puntos de piel a medio sanar, tenía formas curiosas, como estrellas pequeñas que formaban una fila consecutiva. Parpadeé levantando la vista y soltando un suspiro para regresar a taparlo.


Los recuerdos de la primera vez estropeados llegaron a mí, donde después de tanto tiempo llegaron a mi esos cosquilleos satisfactorios al sentir su tacto cerca mio, su piel, el deseo que me provocaba de repente... Me sentía así ahora, quería recostarme a su lado y no soltarlo.


Estaba moviéndome para levantarme y dejarlo cuando las sábanas hicieron el sonido del cuerpo de Sonic moviéndose otra vez.


—¿Shadow?


Me volteé con sorpresa y noté sus ojos bien abiertos sentado en la cama mirándome con incredulidad.


—¿Por qué estabas mirándome?


Yo no sabía qué decir, me sentía avergonzado y casi nervioso, en cambio su mirada me mostraba estar en la misma situación. Entonces el bajó la vista mirándose así mismo y vi como bajó las orejas.


—¿Es por cómo quedé?


—No, no, yo- no sé que estaba pensando. —me excusé al instante negando con la cabeza. —No quería despertarte.


Me levanté pero se movió con rapidez hacía mi, desesperado tomándome del brazo logrando que sintiera una corriente eléctrica invadir mi cuerpo.


—Está bien, yo... ¿Te puedes quedar conmigo?


La pregunta venía perfecta. Incluso sentía la necesidad y la respuesta afirmativa queriendo salir de mi como una explosión. Pero simplemente asentí adentrándome en sus sábanas quitándome los zapatos. Él me miraba atento y sus ojos lograban ponerme más tímido por la incertidumbre.


—Shadow, sé que han habido muchos cambios y que no entiendes mucho porqué lo hago, ni porqué todos reaccionan como lo hacen, pero me gusta que lo intentas.


Intentar. ¿Cuántos veces he usado esa palabra? Los dos sentados en esa cama, solo hablando.


Ni me di cuenta cuando ya me estaba tomando de los brazos desde atrás para hacerme recostar en la cama, su fuerza había incrementado pareciéndose ahora a la mía, quizás incluso volver un poco más fuerte que yo en el futuro.


—Tails no va a subir hasta la medianoche. —me dijo cerca del oído.


—¿Y por qué me dices...?


Al voltear a verlo su sonrisa ansiosa me daba señales de lo que pasaba por su cabeza, y me hizo regresar a todas las veces donde lo he deseado. Y parecía que la tercera era la vencida.


Sonic estaba experimentando emociones muy fuertes, como las que lidiar, sonaba más sencillo que verdaderamente hacerlo. Los cambios bruscos en su ser y más, sólo hacían que me confunda más.


Malditas hormonas.


Entonces solo volvimos a mirarnos y se acercó para besarme, primero con suavidad pero al separarse, atrajó mi rostro para besarnos con más intensidad y yo lo tomé de la cintura.


Se movió de tal forma que se sentó encima mío para seguir con el contacto. Hacía frío en el ambiente pero pronto lo cálidos que estábamos comenzó a calentar la cama. Ahora Sonic estaba permitiéndome avanzar, para besar su cuerpo, y él mismo hacerlo conmigo.


Debía admitir que mi corazón latía con rapidez al ser la primera vez que llegaba aquí con él, pero realmente se sentía mucho mejor ahora, al tocas sus manos y apretarlas juntos.


—¿Quieres que siga?


—Sí, sí Shadow.


Mil veces cruzó mi cabeza, su aroma impregnado en la sábana me hacía volver a pensar que lo que sentía por él era tan verdadero que no me daba miedo seguir, una comodidad que habíamos sentido de repente para avanzar.


Lanzarme sobre él con toda la frustración que sentía, reprimiendo lo que sentía, y ese pedazo que dejé salir con los soldados, cambiaba cuando lo tenía a él. Por un momento me sentía diferente, no con deseos maldadosos ni con la cruzada de la venganza divagando por mi cabeza.


Y se que hace mucho que necesitaba esto, porque quiero hacer todo lo que debemos hacer, es la verdad, me engaña cada que nos tocamos, porque bajo la guardia y desconozco quién soy en verdad o el qué finjo ser.


Tal vez Sonic no es el único que ocultaba cosas.


Porque yo era este sujeto que estaba cerrado para no poder experimentar lo que estaba por pasar ahora. Y en mi afán por tenerle miedo, no quería esto. Sus manos me tocaron el rostro en ambos costados. Pero me tocó salir de la cápsula otra vez, ahora para vivir.


Volvimos a besarnos y dejarnos llevar por la sensación, que era la misma cuando corríamos juntos o nos juntamos en los tornados donde nuestra energía se mezclaba dejándonos con rastros del otro en el cuerpo. Tal y como ahora.


Qué lo escuchó jadear y gritar aunque buscaba no hacer mucho ruido, y lo dejaba salir en mi oído abrazándome con fuerza la espalda. Yo sentía la ráfaga de energía recorrer mi cuerpo al estar juntos y sabía que él también porque ya por fin había pasado.


La entrega mutua es tal que te invade todo el cuerpo, sincronizarse y dejar de existir, un momento de satisfacción donde ambos experimentan lo que es el verdadero amor aunque sea por pocos instantes antes de volver a empezar otra vez.


Estábamos recostados juntos, Sonic estaba en mi pecho, compartíamos el mismo aliento y luego él sonrió.


—Antes, no me sentía cómodo de hacerlo porque ya sabes, no era yo.


Lo escuché y moví mi rostro para que vea que tenía mi atención.


—Quería que fuera contigo, y trataba de convencerme que quizás así ya no pensaría en querer ser un chico, pero estoy feliz ahora.


—¿Y no te lastime?


Él negó y volvimos a compartir un beso para luego por fin descansar en la fría madrugada.


Tal vez era la magia de las primeras veces.


Pero me preguntaba, ¿El amor era suficiente?


Todo continuó igual, la situación en la ciudad parecía no cambiar. Parecía que debía pasar más tiempo para ver algunos cambios significativos en los mobians. Sonic había comenzado a salir más pero las miradas de todos siempre lograban ponerlo incómodo y prefería correr antes de escucharlos.


Y luego las miradas caían en mi, quien estaba detras suyo expectante de cómo huía. Este día tenía que ser diferente al resto, así que solo preferí ignorarlos y seguirlo.


Estábamos solos afuera de la ciudad, los dos rayos de estela se vinculaban al igual que rodearnos entre nosotros dando vueltas hasta llegar a la colina más próxima. Era la segunda carrera en el mismo sitio, había llegado primero por un segundo.


Y él respiró cansado sonriendo para sentarse.


—Entonces vamos en un empate ahora. —dijo sentándose en la punta en la colina.


—Tendremos que tener el desempate algún día. —pronuncie sentándome a su lado.


—Solo te dejé ganar porque la cirugía aún duele. —se excusó moviendo los brazos.


—¿Ah, sí? O simplemente ya no eres tan rápido.


—¡Ja! ¿Sí sabes que hablas con Sonic el erizo verdad?


Sonreí de lado. Desde ese sitio teníamos la vista a la ciudad de día, estábamos acercando los dedos de nuestras manos, y noté como después de estar encerrado estaba respirando tranquilo en compañía mía.


Pero la vida de un héroe no puede parar.


Sonic se movió de repente levantándose para observar cómo un enjambre de badniks llegaban a la ciudad acompañados de Robotnik en una nave.


—¡Otra vez Eggman está atacando! ¿Tendrá algo con interrumpirnos siempre?


Yo igual me levanté para ver el mismo panorama que él. Incluso sentía la misma decepción de arruinar el plan de estar solos todo el día.


—Vamos. —pronunció seguro.


—Ey. —lo tomé del brazo.—¿Estás listo para esto? Porque puedo hacerlo yo, estuve deteniéndolo este tiempo.


—Claro que sí Shad, estoy ya recuperado. Necesito volver a la acción.


Hmmp, lo que quiere decir que solo te volviste lento.


—¡Ajá! ¿Espera, qué dijiste?


Fui el primero en salir corriendo teniéndolo detrás mío que al poco tiempo logró llegar a mi par para llegar a la ciudad donde todos huian de los destrozos de aquellos robots que ahora se habían multiplicado desde la última vez.


Y Robotnik estaba en una nave esperando a Sonic, ni a penas lo vió abrió su ventana para mostrarse a lo que noté como el propio Sonic tragó grueso, tal vez creyendo que Robotnik le diría algo de lo que ya pensaba.


—¡Sonica! Bueno, ¡Sonic el erizo, he regresado por ti otra vez!


Por una parte los dos volteamos a vernos extrañados.


—¡No me interesa que seas hombre ahora, sigues siendo mi nemesis número uno y eso no va a cambiar nunca!


—¿Gracias? —dijo Sonic frunciendo el ceño y luego acercarse a mí. —Da igual, tenemos que destruir todos los robots, pero son varios ahora.


—Encárgate de Robotnik, tengo una idea.


—¿Shadow?


—Déjamelo a mí.


Confío en mi y pude verlo en su mirada me asintió con una sonrisa. Y noté como misiles eran disparados a él quien los esquivaba con agilidad destruyendo robots en el proceso.


Todo el enjambre se distribuía en grandes y ese era su punto débil, al mismo tiempo que me acercaba para atraer su atención y destruir algunos que estaban fuera de la horda y destruían autos y negocios, solo tuve que cargar una gran onda gracias a correr alrededor suyo para cercarlos agravando el ataque.


Sonic estaba luchando con las badniks de su lado al mismo de salvar a mobians en el proceso quienes seguían expectantes de lo que ocurría, hasta el momento dónde llegó a acercarse a su nave por fin.


La energía iba siendo más grande y en un momento pude ver como Sonic impactaba la nave de Robotnik con fuerza para abollarla de cualquier lado, y finalmente lanzarla al mismo sitio donde yo tenía a las badniks siendo destruidas por la masiva energía.


Sonic llegó para crear otro tornado dentro del mío donde la nave de Robotnik dió vueltas y otra vez se fue lejos de la ciudad haciendo que paremos por fin, respiramos cansados y luego chocamos las palmas de las manos con fuerza en forma de lo que podría ser también un saludo.


—Siempre somos un buen equipo. —dijo sonriendo.


Pronto varios mobians lo vieron desde sus sitios y esas miradas estaban llenas de incertidumbre. Era notorio que la misma emoción que antes sentían, persistía en los niños que seguían celebrando los logros de Sonic, pero que muchos de sus padres tomaban de las manos para sacarlos de ahí.


Pero ciertamente sería mentira al decir que no habían mobians que estaban agradecidos por ser salvados una vez más, los cuales con Sonic le dedicaron un "Gracias" mostrando su respeto y luego yéndose del sitio al igual que todos.


Pude ver en su rostro como se sentía extraño pero fue cuando choqué mi mano con la suya con disimulo que sonrió al verme.


Durante el trayecto por la ciudad pudo ver los cambios más notorios en cuanto a su imagen, suspiraba con pesar pasando saliva y notaba su ansiedad, se tomaba del estómago con fuerza cruzando los brazos cuando le tocaba ver todas las imágenes que yo había visto antes.


Ahora que sus amigos ya no estaban juntos podía saber que se sentía más cohibido; el equidna fue a "Angel Island" por la esmeralda, la eriza trabajando en el jardín de los chaos para armar refugios para ellos siendo Tails el único que se quedó en la ciudad.


Pero me tenía a mi.


Al regresar a la casa al anochecer, Tails seguía en su taller, y nosotros subimos a la habitación donde Sonic ni apenas ingresó fue con un salto a caer encima de esta de espaldas. Ahora su cicatriz se veía mucho mejor y parecía solo una línea del color de su piel en tonos bajos.


—Estoy cansado.


—Tal vez es mejor dormir ya.


Yo me había sentado en el costado quitándome mis zapatos pero él lo hizo ahí mismo haciéndolos volar para que se cayeran en alguna parte del piso, soltando un suspiro con rapidez se sentó detrás mío para darme un abrazo.


—¿Te vas a quedar esta noche?


—Mañana tengo trabajo. Pero, si quieres, me quedo.


A pesar de su fuerte cariño, había notado como el día que empezó bien, se fue transformando en uno que no habíamos contemplado. Pasaríamos el día en las colinas en las afueras de la ciudad, pero desde que Robotnik atacó, y al quedarnos en la ciudad todas las miradas furtivas a Sonic que lo acechaban logró arruinarlo.


Dejó de abrazarme, se sentó en la cama apoyando su espalda en el espaldar de madera y cuando me volteé a verlo noté su rostro desanimado.


—¿Ocurre algo? —pregunté, sabía que sí pero quería saber si tenía la suficiente confianza para decírmelo.


Parecía que diría que no, pero se arrepintió volviendo a repensarlo.


—Tú me gustas mucho. —admitió. —Y no puedo mentirte Shadow. No estoy bien.


Logró sorprenderme, siempre lo hacía,

pero ahora de mala forma, tanto que

el sentimiento que me causó no fue

agradable.


—¿A qué te refieres?


Se tomó una pausa para continuar y al

instante bajó la vista.


—Se lo que piensas. Qué todos se burlan

de mí, qué esto no tiene mucho sentido

o que simplemente tal vez ya no hayas lo que te gustaba en mí ahora y está bien, se que lo sigues intentando.


Intentar, otra vez esa palabra.


Yo estaba atento a sus palabras, pocas veces había logrado verlo así de vulnerable, pero no me generaba incomodidad ni mucho menos cansancio, sentía otro nivel de intimidad, que se abría conmigo de una forma en la que le costaba antes.


Su inseguridad lo había puesto a prueba, sabía que no podía simular que esto no

le afectaba por siempre, era lógico, le dolía tanto o más como a mi al ver lo que decían de él, pero lo tomábamos de distinta forma.


—Escúchame. —lo detuve al instante. —Si estoy aquí y en cada una de esas consultas es porque me gustas mucho también, no puedo explicarlo, no me importa que hayas sido mujer cuando te conocí y que ahora busques ser un hombre, siempre me ha interesado como eras y eres.


—¿Tú crees que cambié?


—No.


Ambos nos vimos a los ojos y pronto noté como de sus ojos habían brotado lágrimas, las primeras que vi desde que esto estaba en la marcha. Se refugió en mis brazos y lo acogí correspondiendo el abrazo que si nos hizo chocar, haciéndome sentir su corazón encima del mío palpitanto casi queriendo igualarse.


—Tengo miedo de no poder seguir con mi

vida con normalidad por todo lo que dicen

de mí.


Habló ya dejando salir lo que sentía, yo

estaba atento escuchando todas sus preocupaciones, contándome todos los miedos que poseía y como pensaba en aquel instante.


—¿Sabes? No quiero que me odien el resto

de mi vida pero sé que todo cambió ahora y qué si yo quiero ser feliz, tengo que seguir, aún si... ya nada sea como antes.


Y yo estaba sin pronunciar palabra alguna.


Lo dejé hablar toda la noche, Iloró y finalmente se quedó dormido en mis brazos. Sin embargo, yo no pude seguirle el paso, había estado repensando todo lo que habló, aludiendo sus problemas como míos, ¿Por qué lo intentaba no?


¿Hasta qué punto lo haría?


Me va consumiendo poco a poco, tal vez

porque no entiendo al cien por ciento todo

lo que ocurre, y en mi intento de siempre

comprender, me voy perdiendo cada vez

más.





Segundo Acto: One Last Time - LP

'Sabes que mi corazón te pertenece.'





Había pasado un mes, yo había salido a G.U.N, pero no tenía idea que ese día mucho cambiaría, según el zorro amarillo, la mañana había avanzando con normalidad, Sonic se levantó tarde como usualmente había comenzando a hacerlo y en el momento que ambos estaban desayunando, fue cuando ocurrió todo.


Sonic se levantó de pronto, el zorro había visto en él como se tomó unos segundos y se fue corriendo, se levantó para ir detrás suyo y notar como se metió al baño cerrando estrepitosamente la puerta. Estaba confundido y más cuando escuchó las clásicas arcadas que hacían evidente lo que pasaba ahí adentro.


Y cuando quiso acercarse la puerta se abrió dejando libre el sonido de la cadena saliendo a paso lento limpiándose la comisura de los labios y cuando vió a su mejor trató de sonreír y fingir estar bien.


—Creo que no debí comer mucho de golpe. —le dijo pasando por su lado.


—¿Estás seguro que estás bien? Fue muy de repente.


—Tranquilo Tails, solo debió ser eso. Dudo que sea algo más, he estado bien ¿no?


—Bueno, no es la primera vez que comes mucho y despiertas tarde, ¿No son efectos secundarios de-?


—¡Eso debe ser! —chasqueó los dedos sin dejarlo terminar regresando a la cocina. —Los mareos deben ser también por eso.


—¿Sufres mareos? Sonic, deberías preguntarle al médico si todo eso es normal.


—Dijo que habría una probabilidad que si, pero no que fuera a vivir todos los días con esto.


—Necesitas ir al médico. ¿Por qué más podría ser?


Él se había quedado pensando en silencio pero al sentir la vista de Tails solo sonrió para aligerar el ambiente.


—No vaya a ser que todo esto sea por...


—Muy gracioso.


Sonic se lo había tomado a la ligera continuando con las bromas pero el zorro acababa de recordar que Sonic no había dejado de tener esa posibilidad, persistía aún dentro suyo.


—Sonic. —lo llamó con seriedad. —Todos los signos y síntomas son correctos.


—Tails, ¿Es una broma no? Es obvio que no. Es... es imposible. —negó con una mueca siguiendo con su desayuno.


—Claro que no y sabes porqué, ¿Ha ocurrido algo entre Shadow y tú?


—¿Qué? ¿Por qué me preguntas eso?


Él se levantó avergonzado (y puedo comprenderlo, ni siquiera yo quisiera hablar de eso en presencia de Tails) apoyándose en la baranda le dió la espalda al zorro que persistía en su teoría.


—Sonic. —volvió a llamarlo. —Haz una prueba, es la única forma para ver que lo que dices es correcto.


—Vamos amigo, no puedes pensar en eso ahora, no ahora que tengo que seguir con las otras etapas. ¿Entiendes? Además es imposible.


—Todo es posible aún, y es mejor que lo hagas Sonic, o tal vez habrán consecuencias. —continuó bajando el tono saliendo de la cocina.


—¡Muy gracioso Tails!


Sonic estaba riendo a lo último que escucho Tails antes de irse a su taller. Pero yo estaba seguro que pronto su alegría se fue disipando mientras más pensaba en la idea.


Y lo sabía porque lo conocía, Sonic podía bromear y tomarse a la ligera muchos temas, pero a la hora de la verdad, sí termina sobrepensando en ellos.


Lo siguiente fue que había llegado a la casa, me sorprendió que las luces del taller estaban cerradas cuando Tails acostumbraba irse a altas horas, ya adentro no había visto nadie pero a lo lejos del pasillo estaba el zorro sentado en las escaleras aparentemente esperándome.


Yo lo miré frunciendo el ceño y pronto me reveló lo que había ocurrido en la mañana y como desde que Sonic había salido ni apenas llegó se encerró en el baño de arriba. Qué respondía cuando Tails le tocaba la puerta pero dejó de hacerlo al cabo de unos minutos.


—¡Eres un inútil zorro! ¿¡Y sí le pasó algo!?


Le grité subiendo por las escaleras y al piso de arriba directo al baño de su habitación inmediatamente a tocar su puerta con insistencia, y pronto ver como Tails estaba detras mio con las orejas bajas. No había respuesta.


—Sonic, abre.


Ordené pero seguía todo en silencio. Estaba preocupado que las benditas hormonas lo hubieran puesto en otra situación para deprimirse.


—¡Te dije que abras la puerta!


Volví a tocar otra vez aumentando la fuerza logrando que la puerta se moviera con insistencia pero si no fuera por el cerrojo ya estaría abierta. No quisiera que las recaídas le hubieran afectado más de la cuenta. Y yo no estaba para evitarlo.


—Sonic voy a romper la puerta si no abres ¿Qué te ocurre?


Toqué con más fuerza con mi puño pero los sonidos inaudibles de adentro no me hicieron comprender que pasaba.


Me di la vuelta enojado y entonces regresé para darle una patada que rompió el cerrojo, Tails se sobresaltó y al inicio, vi una bolsa tirada que voló por el estruendoso aire que ingresó. Luego una caja abierta tirada a los pies de Sonic. Él estaba sentado en el suelo encima de la alfombra apoyándose en la pared. Pero estaba bien, eso me alivió.


Sus piernas estaban cerradas pero con las rodillas arriba, y entonces vi como escondía algo entre sus manos, tenía la cabeza baja pero no habían indicios que estuviera herido ni nada, estaba solo con la ventana abierta que movía las cortinas.


—Yo entraré. —le dije a Tails y entonces decidí avanzar para bajar a la altura de Sonic y verlo a los ojos.


Tails quedó expectante desde la puerta, y no alcancé a ver lo que había en las manos de Sonic, fruncí el ceño.


—¿Qué ocurre, Sonic?


No quería responderme, luego vi la caja a sus pies. Y al terminar de leer lo que decía fue cuando ya sabía lo que estaba pasando, cerré mis ojos por unos segundos haciendo que el mundo a mi alrededor se congelará y cuando los abrí una fuerza cegante me penetró en la cabeza.


No, no, no.


Lo tomé del mentón con suavidad y vi que había derramado varias lágrimas, sus ojos húmedos y rojos al contorno de su iris verde, cuando me vió a los ojos no tardó en volver a remojarlos en otro mar que lo inundó para dejar caer la prueba y taparse el rostro con ambas manos. Estaba destruido.


Y cuando yo bajé mi mirada vi lo que me temía.


Positivo.


No sabía qué hacer, qué decir o cómo actuar. Nadie me había preparado para esto, María jamás me dijo que algún día lidiría con algo así. Lo único que pudo nacer en mi fue sentarme a su lado y sentir como no tardó en darse la vuelta y aferrarse a mí llorando sin parar.


Y yo, inexpresivo me quedaba quieto pensando que significaba todo esto. Salía de mis manos y también salía de las manos de Sonic. Estábamos perplejos, con sentimientos encontrados, de alguna forma sabía que sentía. La sorpresa, era mucha y nuestros corazones latían rápido de la impresión.


Porque sabía como Sonic había reaccionado y era sinónimo de caerse desde lo más alto y chocar con el pavimento para mí, y en su caso seguramente como quedar atrapado casi ahogandose en medio del océano, porque esto ya no era una posibilidad que nació de una broma.


Significaba tanto o mucho como quedar atado de manos y esperar que alguien te libere porque tú no puedes.


Nadie habló.





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Estaba sentado en una silla dentro de aquella habitación cerrada, Sonic reostado en una camilla con los ojos en una pantalla a su costado, el gel frío se colocó para una eco grafía pelvica, yo estaba apoyado en mis rodillas juntando las manos también a la expectativa de lo que pasaría. No hablamos desde que entramos.


La Doctora humana ingresó abriendo la puerta llegando con un papel de toallas de papel. Ella nos sonrió para tratar de aligerar el ambiente pero no funcionaba, ni para Sonic ni para mi. Los dos teníamos en mente un único pensamiento y era confirmar lo que nos hizo llegar hasta este punto.


Al sentarse, tomó la pequeña máquina y presionó en el sitio donde el gel estaba, entonces se fue moviendo. Los dos estabamos mirando la pantalla que ahora tenía movimiento, el vacío negro nos ponía más nerviosos, sentía que mi corazón latía muy rápido y me preguntaba porque no podía controlar mis impulsos ahora.


Luego vi como Sonic se apretó el labio y con las manos arriba se tapaba la cara cuando la Doctora se detuvo en lo que parecía un redondo no muy bien definido pero en el silencio los dos ya nos dábamos una idea que podría ser.


—Sí, tiene cuatro semanas. Es un embrión muy pequeño todavía.


Cerré los ojos bajando la cabeza y los sollozos de Sonic hicieron que levante la cabeza y él se cubrió con las manos pero no había forma de tranquilizarlo. Incluso la propia Doctora levantó la máquina y sólo suspiró tomándolo del brazo con cuidado.


—Creo que deben hacer una cita con la ginecóloga, ella les dirá todo lo que deben saber a partir de ahora. Luego acudir con el médico que lleva su caso y, está bien, no es la primera vez que sucede algo así.


Sonic paró de sollozar y yo estaba atento a sus palabras, ella sonrió y él se levantó de la camilla limpiándose el resto del gel para que ambos salgamos de la habitación.


En el pasillo seguíamos en silencio y nos sentamos en la sala de espera de ese bloque para seguir pensando en la confirmación, Sonic estaba... ni siquiera sabía como decirlo, ¿Embarazado? Jamás escuché ese término antes y todo esto se me hacía para nada creíble. Incluso en mi semblante se notaba como de tan solo pensarlo era muy extraño.


—Lo siento.


Alcé mi vista sorprendió y volteé a verlo.


—¿Qué?


—Sabía que mientras aún hubiera algo de "mujer" dentro mío esto pasaría, y aún así nosotros... yo quería- y ahora pasó esto.


—No es tu culpa. —le dije regresando la vista al frente. —Simplemente pasó, pero debe existir alguna forma de solucionarlo.


Por su puesto que la había. Solo era una. Sonaba muy simple pero, no lo era. Intenté animarlo tomándolo de la pierna sonriendo de lado.


—Es bastante lógico, no queremos-


—Shadow, ¿Y sí esto no es un error?


Escucharlo me hizo abrir los ojos repentinamente y destruir la sonrisa de mi rostro, creí que hasta ese punto pensábamos igual. Pero estaba claro que no.


—¿De qué estás hablando Sonic? Tú, ¿Tú lo quieres tener?


—Prefiero hablarlo con los médicos. Y luego tomar una decisión.


Pude notar la duda en sus ojos y de alguna forma me inquieto, levanté la mano de su pierna. Me movió todo el cuerpo de tan solo creer que podría terminar pasando. ¿En qué estaba pensando Sonic?


Hicimos todo lo que se debía después; exámenes, eco grafías y más procesos que comenzaban a agotarnos. Resultados iban y venían como las hojas en las que venían escritos y visitas con todos los médicos que llevaban este caso.


De momento esto era un secreto, nadie en la ciudad lo sospechaba, solo el círculo más cercano lo sabía, y esperaban al igual que nosotros una pronta respuesta del futuro de Sonic.


Todas las noches, ambos nos sentábamos en los extremos de la cama que compartíamos. Los pensamientos no nos dejaban dormir en paz, porque el día de la visita con el último médico había llegado, y no estábamos listos.


Sonic seguía dudando, y yo, comenzaba a replantear mi posición. No lo sentíamos igual y lo sabía, pero me esforzaba por adivinar lo que pasaba en su cabeza, antes hubiera pensando que solo debía adaptarme al cambio pero no que tal vez llegaría a ser un padre. Yo soy la forma de vida suprema y creía que mi camino era otro.


Y ahora estaba ahí, en la noche mirando a Sonic quien fingía dormir para no tener que iniciar la misma conversación que no nos llevaba nada. Descansaba de lado, busqué tocar su espalda pero me arrepentí a último momento, me levanté de la cama y me fui.


No sin antes escuchar como sollozaba antes de que abra la ventana para irme.


Möbius de noche era muy fría, igual que sus ciudadanos, había recorrido la ciudad en motocicleta pero paré y yo estaba caminando por sus calles mientras una lluvia comenzaba a caer, todos huían por refugiarse o cubrirse con paraguas pero yo era el único que seguía atravesando el sitio sintiendo el agua ingresar por mi pelaje volviendo húmedo. Caminaba soltando el agua chorreando de mi hasta chocar con un humano.


Éste se movió disculpándose antes de verme frunciendo el ceño. Yo lo miré confundido y junto a su esposa e hija se alejaron a paso rápido de mí hablando entre susurros: "Es la pareja de ese fenómeno."


¿En qué momento... solo me quedé ahí de pie en medio de aquella acerca? Pensando en el hecho qué destruirán a Sonic si se enteraban del embarazo. Y más a...


Quería dar un paseo corto, pero fuí rápido en seguir avanzando para irme y subirme a la moto para avanzar por otra calle, paré en un semáforo rojo siendo al parecer el único en la via, la lluvia no cesaba y chocaba en mi cuerpo con más fuerza que cuando empezó.


Escuché los pasos entre una mezcla de zapatos pisando charcos de agua y al moverme vi como en una de las muchas paredes donde estaba el rostro de Sonic, había sido convertido en una diferente al resto, habían vuelto a pintar el rostro de Sonic eliminando las otras palabras que habían a su alrededor y pintaban un fondo de tres colores detrás suyo; el celeste, rosado y blanco.


—¿Qué?


Los enigmáticos dibujantes se movían para terminar la imagen y luego tomarse fotos.


—¡Ey! —grité desde mi sitio.


Ellos se movieron al instante corriendo hacía un callejón dejándome confundido y con la mirada sobre la pintura.


Creo que fue la primera vez que vi algo... no sabía cómo describirlo, ¿Bueno? desde la noticia y me causaba extrañeza de distinta forma. Como esas, habían más pinturas distribuidas en la ciudad, las cuales estaban por mi camino y podían pasar sin pena ni gloria pero que sabía que significarían mucho para Sonic.


Por la mañana, regresé a su habitación y lo observé descansando antes de tener que levantarnos para la cita con el último médico, donde sabríamos como estaba la situación final.


Pero de lo que nos enteramos, iba más allá de lo que estaba pensando.


El doctor ingresó con todas las hojas y se sentó enfrente de nosotros separando cada análisis observandonos con un semblante serio.


—He visto todos los estudios de los otros médicos y los resultados son bastante claros. Cuatro semanas de gestación aproximada y un evidente riesgo en el posible embarazo.


—¿Riesgo? —preguntó Sonic extrañado.


Incluso yo había fruncido el ceño. Estábamos seguros que solo hablaría de lo que debíamos hacer, pero lo del riesgo nos sacudió por completo.


—Presentamos que la capa interior del útero que es el endometrio, es delgado y hay un déficit hormonal femenino, como Sonic ha seguido un tratamiento con testosterona ha provocado que las hormonas femeninas de su cuerpo bajen, y sin ellas estables, el embrión no puede desarrollarse con normalidad, lo que le puede provocar un aborto espontáneo.


—¿Es la primera vez que esto sucede? —preguntó Sonic con claro miedo en su voz.


Yo no podía creer lo que ocurría. La cabeza comenzaba damr envuelta y buscaba taparlo colocando la mano en la frente.


—No es común, eso es cierto, pero no es extraño para nosotros, puesto que el conservar el aparato femenino intacto a inicios de una transición de este tipo si puede tener una probabilidad de embarazos. Pero realmente, en su mayoría no se llegan a ejecutar.


Pude notar como Sonic había bajado la mirada y seguía sin pronunciar palabra alguna, ahora estaba dicho que era un peligro inminente y logró desconcertarnos aún más. Esto ni debería pasando, ¿por qué a nosotros si?


—Su cuerpo ha respondido con eficacia al tratamiento hormonal masculino desde el inicio que por eso el lado femenino estaba bajando con rapidez, el embarazo resultaba algo casi inimaginable. Pero no se alarmen, con la extirpación del útero y los ovarios no habrá forma de que el embrión siga con su desarrollo. En todo caso, primero podemos encargarnos de él y luego proceder con las cirugías que siguen.


Solté un suspiro aliviado pero al ver a Sonic, se mantuvo inquieto, como si en el fondo, todo lo que escuchaba no era la solución que buscaba. Pero no lo entendía, si ambos estábamos estresados era por este problema y la solución estaba clara.


—¿Y qué sucede sí decido tenerlo?


Volteé a verlo con el ceño fruncido, y cuando nuestras miradas se encontraron él notó como estaba sorprendido pero no de buena forma.


—Como dije, el endometrio es delgado ahora, el embrión no puede resistir el no obtener nutrientes y hay la posibilidad de un aborto espontáneo, pero, si logra resistir los tres primeros meses, aún así con el déficit hormonal que pone en riesgo no sólo la vida del posible feto, si no la suya. Sí decide seguir con el embarazo este será uno de alto riesgo.


Todas las cartas en el juego estaban en contra nuestra. Y no entendía cómo es que Sonic pensaba en la posibilidad...


—¿Qué medidas debo tomar?


Incluso el médico estaba levemente sorprendido pero aún así se mostró calmado asintiendo.


—Controles estrictos con eco grafías para monitorear al feto, análisis de sangre, una mejor alimentación acompañada de suplementos prenatales, no puede realizar actividades de uso físico ni mentales extremas y controlar los factores de riesgo internos, como lo es la presión arterial.


Solté un suspiro cansado al aire notando como Sonic estaba con las manos debajo del abdomen tratando de calmarse.


—Es todo un proceso que debe ser cumplido al pie de la letra, o en vez de ayudar a que el feto se desarrolle correctamente podrá perderlo. Está a tiempo de pensar mejor su decisión, pero yo como personal médico no puedo inducirlo, si en verdad quiere al feto, debe tomar esas medidas sí o sí. Pero no se desanime, si llega a tenerlo con normalidad puede seguir con sus cirugías después, no habrá ningún problema.


—Gracias, se lo comunicaremos lo antes posible. —sostuve levantándome al instante y otra sintiendo la punzada en la cabeza.


Sonic me miró desanimado y ambos nos fuimos del sitio, en todo el camino de regreso a casa no hubo platica alguna, fue como cuando una mecha se enciende hasta que llega al punto de explotar. Así me sentía yo. El dolor en la cabeza iba a matarme.


Un pie adentro de la casa y ambos seguíamos en silencio, incluso Tails no se encontraba ni en su taller o dentro de la casa, estábamos completamente solos. Al llegar a la sala, él se sentó en el sofá, con las piernas cerradas y apoyando los brazos en las rodillas. En cambio yo prefería estar de pie.


Ningún comentario todavía.


Cada segundo que pasaba hacía notar más el profundo vacío que creció entre los dos, uno que desde que nos enteramos del embarazo no fue más que en ascenso, porque antes creía que pensábamos igual con respecto a la decisión final y que Sonic quería su espacio.


Pero desde hoy, ya me demostró lo que pensaba, y cuanto sentía que no fuera lo mismo.


—¿Quieres hablar de lo que haremos Shadow?


En ese momento, sentí la pregunta absurda, porque Sonic ya había escogido sin avisarme. Y al voltear a verlo hice notar mi frustración con una sonrisa forzada y aún sintiendo ese dolor en la cabeza que iba a matarme.


—De lo que harás tú. —afirmé. —Porque ya lo venías pensando desde el inicio.


—Claro que no Shadow, he pensando que pasaría si lo tenemos y si no y-


—Y te diré qué pasa Sonic, él no tiene porqué pasar lo mismo que tú.


—¿Por qué me dices eso?


—¡Porque lo he visto Sonic!


Ya no podía más, salió todo lo que venía cargando durante todo ese tiempo, tanto que sabía que no había marcha atrás. Solté un profundo suspiro y volví a verlo a los ojos.


—He visto como te tratan, lo que dicen de ti, han perdido el respeto que te tenían y sobre todo Sonic, tener un hijo es algo que se desea, y ni tú ni yo pensábamos en tener una familia de esta forma. No desde que comenzaste con esto.


—¿Esto? ¡Define "esto"!


—No lo entiendes.


—Soy un hombre trans que puede tener un hijo, ¿Qué no entiendo Shadow? Todas las mañanas me levanto sabiendo que hay muchos que me odian, muchos a los que les parezco ridículo, me llaman "poco hombre" y me desprecian. ¿Tú en serio piensas que vivo todos los días sin saber lo que me espera ahora?


—¡Tú lo quieres así, en vez de escoger la forma más sencilla y normal! ¿¡Por qué tenerlo cuándo tú vida corre peligro?!


—¡No se trata del peligro Shadow!


Ahora también se había levantado para quedar enfrente mío. Y con las voces altas no íbamos por buen camino.


—¡Si hay alguien aquí que no lo entiende ese eres tú! —me dijo chocando su dedo índice en mi pecho con desdén.


—Si, tienes razón. —completé seguro. —Estoy cansado Sonic. Cansado de tener que intentar, intentar ¡Y seguir intentando! ¿Por qué me tenía que pasar a mi? Tener que lidiar con todo lo que te pasa, buscando resolver tus problemas.


—¡Yo no quiero que los resuelvas! Solo, solo quería que me escuches y sentir que para ti no era una carga. Y sabía que podía molestarte, pero creí que... mejor olvídalo, no tiene caso ya.


—Haz hecho tantos sacrificios, cambios, ¿Para qué? ¿Para tener un bebé qué puede costarte la vida? ¿Por qué no te das cuenta? No vale la pena.


Sonic no quiso responder, en parte sabía que tenía razón pero iba en contra de lo que quería y eso nos hizo empezar esta disputa.


—Yo no estoy de acuerdo. —le dije.


El cerró los ojos y luego se acercó para tomarme del rostro con cuidado, pronto noté como en sus ojos se estaban formando lágrimas y tuvo que pasar saliva para hablarme y evitar que estás cayeran.


—No lo entiendas ¿de acuerdo? Solo... quiero que estés con nosotros y sabrás porqué hago lo que hago.


Otra vez dejé que mi ira me consumiera y me alejé de imprevisto logrando que se sobresalte.


—¿¡Te das cuenta que suena ridículo!? ¿¡En qué clase de fenómeno te estás convirtiendo!?


Sonic me miró sorprendido pero más que solo sorpresa, quedó estupefacto, bajó sus manos lentamente y su rostro seguía igual. Yo me arrepentí al instante de lo que dije pero cuando me quise acercar él se alejó de mi.


—Vete Shadow.


Ahora el sorprendido era yo, había bajado su vista queriendo ocultar sus inminentes ganas de llorar. Quise tomarlo de los brazos pero se quitó con rapidez alzando la cara mostrando lo dolido y enojado que estaba.


—¡Vete ahora, largo de mi casa!


—¡Sonic, lo siento!


Busque disculparme aunque en el fondo sabía que no me perdonaría.


—¡Todo este tiempo pensabas igual que ellos!


No le respondí pero negué.


—Podía soportarlo de todos ellos, ¿Pero tú? ¿¡Cómo ni siquiera lo pensaste antes de decírmelo!? Está más que claro que en el fondo si te parezco ridículo, un fenómeno ¿Solo por querer tener una familia contigo?


Me di la vuelta para evitar verlo, al mismo tiempo que mi frustración era evidente, todo esto sacaba lo peor de mi. Como si el antiguo Shadow quisiera resurgir, aquel que se dejaba controlar por los deseos más negativos que surgían y que tarde terminaría arrepentido.


—¿Qué quieres de mi Shadow?


Y volví a verlo con recelo y el poseía una seriedad que nunca había visto antes y lamentaba haber sido yo quién lo provocó. Pero seguía perdido.


—¿Sabes que quería? —le contesté con el mismo tono molesto, porque no importaba cuanto quisiera no pelear, actuaba por instinto. —¡Mi vida de antes! ¡Yo lo tenía todo, pero cuando decidiste cambiar, cambió para mi también!


Sonic bajó las orejas pero siguió manteniendo su perfil serio aún si bajaba la vista.


—Quería verte feliz, porque sabía que no lo eras, estaba acostumbrándome a todo lo nuevo, a estar contigo en esas consultas, en los hospitales y escuchándote que ahora... ya no sé qué hacer.


—No tiene porqué ser así Shadow. —dijo levantando la vista.—¿No lo puedes ver como yo? Es nuestro, no puedo deshacerme de él como si nada, nosotros lo provocamos y tenemos que hacernos cargo. Un bebé es una responsabilidad y-


—Y es una para toda la vida. —completé alejándome. —¿Qué le dirás? ¿Cómo va a vivir con éste ambiente en la ciudad? Sabiendo que desprecian a sus padres.


Sonic no respondió.


—Por una vez, se egoísta y piensa en ti, es tú vida Sonic. Si querías tener una familia conmigo no habrías hecho lo que hiciste.


Él alzó la vista sorprendido y pronto noté como había comenzado a sollozar. Por cada palabra y oración que decía, me arrepentía luego pero al segundo seguía, y ni siquiera sabía porqué. Si era mi desahogo, mi forma de convencerlo de salvar su vida, o simplemente me había convertido en el villano de la historia.


—Ya deberías saber que un héroe no puede ser egoísta, ¿Entonces para qué decidí ser uno? ¿Qué querías Shadow? ¿Qué era mejor abrazarme como una mujer? ¿Es eso? ¡Tú me obligaste que te dijera la verdad! Yo no me sentía listo pero aún así tome el riesgo.


Se acercó a mi y logró que lo vea a los ojos otra vez.


—Jamás te hubiera dejado avanzar como lo hice ¡Porque odiaba como me veía! Cada parte de mi cuerpo y mi rostro tenía algo con lo que nunca estaría feliz, ¡Y tú lo sabes! ¿Por qué me lo restriegas en la cara cómo si mi felicidad fuera un error?


Me sentía culpable y se notaba en como mi semblante lleno de ira antes cambiaba a uno relajado pero triste en cuanto más hablaba Sonic.


—Antes siendo Sonica no quería una pareja mucho menos una familia, pero como Sonic es distinto, estaba feliz con todos los cambios y como íbamos, yo enamorado de ti creía que tendríamos una buena vida juntos, que lucharíamos lado a lado, que podría alegrarte como antes y sobre todo que llegaría el día para formar una familia juntos.


No tenía respuesta, estaba inmóvil observándolo por cada gestión y oración que salía de su boca.


—¿No fuiste tú él que me dijo que no le importaba si era una mujer o un hombre? Qué importaba más quién era, bueno, ya vi que lo que decías fue simple compromiso, este soy yo Shadow, y no necesito que estés a mi lado si no lo quieres, si no hay una pizca de amor de tu parte hacía el bebé, quiero que te vayas y que no vuelvas más.


Estaba llorando y pronto logró contagiarme el mismo sentimiento de dolor que lo invadía, como si después de mi ira, la llama se acabara y después de haberlo quemado todo, tienes ese paisaje deplorable de lo que alguna vez fue.


—Solo vete Shadow.


Yo no le dije nada al principio, y me sentía en un limbo, si quedarme o irme, y perdí la cuenta cuando ya estaba cruzando la puerta de la casa y cerrandola detrás mío. Me quedé de pie en la entrada un instante con rostro perdido y cayendo en cuenta de lo que estaba pasando, como otro golpe de realidad que me azotó.


Escuchaba como Sonic lloraba adentro sin parar y por las sombras de adentro se dejaba caer sentado en la puerta, y yo... caminaba para llegar a la motocicleta y antes de partir observar su casa por última vez y luego partir.


Y darme cuenta por el retrovisor que abrió la puerta para salir hasta calle y detenerse al verme lejos. Yo temblaba en el agarre y tenía el corazón latiendo cuando recién noté que había un camión pasando enfrente cuando recién frené con fuerza. Volví a ver el espejo y no había nadie.


¿Qué me estaba pasando?


Respiré agitado tomándome de la cabeza esperando el cambio de color para recién avanzar con velocidad, evadiendo todos los autos de los carriles derecho e izquierdo y adentrarme a la ciudad.


Y luego estaba tocando la puerta de un departamento, no esperé mucho y Rouge me miró sorprendida, ella estaba tapada con una bata de su pijama y yo solo pude pronunciar unas cuantas palabras.


—Terminé con Sonic.


Los dos estábamos en la sala, al ser mi única amiga fue la única en la que pensé para contarle lo que acababa de ocurrir. Ella me miraba atenta cuando le estaba contando y cuando finalicé noté que negó tomándose de la cabeza.


—Te dije que solo debías apoyarlo. Shadow, ¿apoyo, te suena?


Yo no respondí y ella suspiró para sentarse a mi lado.


—Quiero que seas sincero, Shadow.


Yo la miré de reojo.


—¿Tú no querías que Sonic cambiase en primer lugar no?


Y volteé mi vista al frente y luego abajo.


—Porque con todo lo que me has contado...


—No es eso Rouge.


—Entonces ¿Qué? ¿Por qué es difícil hablar contigo de lo que sientes? ¡¿Por qué no se lo dijiste antes?!


—¡Porque no lo sé! ¿De acuerdo? ¡Estuve dormido cincuenta años! De repente, abro los ojos y la primera eriza que me cautiva cambia, comienza a ser un hombre como yo, pero, todos los que lo adoraban, ahora lo odian, y yo trato, ¡Intento! comprender qué pasa con ellos, qué pasa con Sonic, qué pasa conmigo. Luego, ocurre lo del embarazo y quedé varado por completo. Porque quiero que Sonic esté bien...


Me tomé unos segundos para ver como otra vez estaba atenta a lo que decía.


—Y es difícil, porque no quería decirle todo lo que le dije, no quería llamarlo como todos lo hacen... Dime Rouge, ¿Soy malo?


—Shadow, sé que es complicado para ti, el amor, las personas, el mundo, se que te estás acostumbrando y yo quiero decir que no eres malo, solo que no lo entiendes aún. Y hasta que los dos puedan relacionarse bien, no podrán estar juntos.


Permanecí en silencio escuchándola y ella me tomó del hombro.


—¿Qué hay del bebé?


Cerré los ojos soltando un suspiro.


—Sonic planea tenerlo, aún si lo pone en peligro, y no entiendo porqué lo quiere tener si todo le dice que no lo haga


—¿Tú no quieres ser papá? Puedo entenderlo, yo no quiero ser mamá, pero ¿Qué hay de Sonic? ¿El sí? ¿Nunca hablaron eso?


Me apoyé en mis rodillas con la vista baja.


—Cuando estaba en el ARK, María soñaba con enamorarse, casarse y tener hijos. Pero después de lo que pasó yo... creía que para mi sería imposible, hasta que conocí a... a Sonica. Creí que acabaríamos así, luego ocurrieron todos los cambios y... estaba concentrado en él y lo que pasaba en la ciudad qué cuando vi el "positivo" y luego esa pantalla, todo cambió, otra vez.


No estaba en mis planes, ni en los de Sonic. Tampoco pudimos hablarlo. Está ciudad acabaría con él aún más y fue lo primero que pensé antes de que nos dijeran que era peligroso, aumentó entonces más mi pensamiento que era justo, no tenerlo.


Y luego los dos peleamos, yo no soporté más y... ya sabes lo que pasó. Sé que fallé, y lo sigo haciendo porque no me puedo acostumbrar a lo nuevo y... estaba tan cómodo antes... creo que todas las veces que reaccionaba mal con los mobians era por mi miedo de ser como ellos y lastimar a Sonic. Pero ya lo hice.


Otra vez te pregunto, ¿Soy malo por no entenderlo?


Después de terminar de hablar noté como la propia Rouge no sabía qué decirme.


Y entonces, sin previo aviso, todo comenzó a dar vueltas y el labio comenzó a temblarme y en la búsqueda de calmarme terminé respirando varias veces hasta que ya no pude más y solté a llorar.


Nunca lo había hecho antes. Tal vez por eso me pegó como nunca.


No podía parar de derrochar ese dolor, tapándome el rostro, limpiandolo pero seguía y seguía. Nunca me había sentido tan frustrado, tan perdido y tan asustado. Ese sentimiento era el mismo cuando perdí a María. Y lo menos que quería, era perder a Sonic.


—No quiero que le pase algo Rouge.


Dije entre el llanto que hacía que las lágrimas se metan a mi boca saboreando la salinidad con la que caían.


—Yo lo siento, lo siento tanto que necesito pedirle perdón.


Estaba por levantarme pero ella me acogió en sus brazos en un abrazo profundo donde me agarró como una verdadera amiga.


—No estás listo. Ya te diste cuenta en lo que fallas, pero déjalo, deja que también saque todo, entonces, si es correcto, podrán volver a verse.


Al verla con los ojos llorosos y con el rostro decaído, ella sonrió de lado. El tiempo me daría la respuesta, tal vez.


—Pero necesito saber, necesito que él no-


—Tranquilo, yo me haré cargo. Te mantendré al tanto de lo que suceda.


De alguna forma eso ayudaba, pero mentiría si dijera que esa noche descanse tranquilo. Pensaba en Sonic, una y otra vez. Rouge me dejó quedarme en su sala, a horas de la madrugada estaba en su terraza observando como otra vez llovía en la ciudad.


Un amor discorde, lleno de caos, fuerte y débil, rara confusión de la naturaleza, me tenía de nuevo confundido, porque me frustra no poder resolverlo todo cuando quiero, se sale de mis manos, se sale de mi control y esa debilidad me tiene roto. Aún no puedo vivir como los humanos, mi personificación de un ser supremo que roza con la divinidad me corrompió.


No encuentro las palabras, lentamente nos fuimos matando. Mantuve las cortinas cerradas para que nadie más lo sepa, porque esto es lo qje sigo cuando estoy solo. ¿De qué sirve que sea listo? Si soy novato en lo que realmente importa, como lo es el amor de Sonic.


Y un bebé, uno que tiene su sangre y la mía mezclándose perfectamente, un ser que no sería perfecto. Pero que si tenía la suerte y dicha de vivir, vería a qué clase de mundo está llegando. ¿Nos culparía si lo lastiman? O ¿Se defendería?


¿Cómo se vería? ¿Los ojos de quién tendría?


—Un hijo.


Hasta pensarlo y decirlo en bajo era nuevo.


¿El tendría mis defectos? ¿Los de Sonic?

¿Ambos?


Las horas, los días pasaron y yo sentía que estaba en el mismo lugar. De pie mirando la ciudad, a lluvia iba y venía y el panorama se sostenía en un cielo oscuro, nublado, y con fríos vientos, y en esa terraza, el único que permanecía ahí era yo. Había dejado de importar el exterior, la ciudad, G.U.N.


Sigo sin poder dormir, no puedo sacarlo de mi mente. Cada segundo, minuto y hora que pasamos con esa torrencial lluvia solo me hace pensar cuando se acabara todo esto.


Rouge me veía dejando su comida a medias, regresando al mismo lugar donde me quedaba en silencio pensando hasta dormir y soñar con lo que pasaba, con Sonic, con la discusión, con el bebé. Despertando para seguir en el mismo círculo.


Entonces, un día fue diferente.


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Chapters
1. 𝐒(𝐇𝐄) [1/2]
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Good Writing

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Compelling Plot

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Great Character

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Strong Dialog

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