single chapter
— ¡Hola!— te acercaste hacia un pequeño niño que tenía tu edad, este solamente bajó la mirada avergonzado—. ¿Cuál es tu nombre?
El menor te observó de reojo, justo al para después bajaba la mirada de nueva cuentaservar sus manos con un toque de nerviosismo. La presentación del pequeño niño azabache había salido pésima, por ende el pensó que no tendría amigos en la escuela, pensaba que solamente hablarías con él para burlarte.
Pero, no le habías prestado atención a su presentación, si salió mal o no, la verdad no te importaba. Porque a simple vista podrías deducir que el niño era simpático, solo que parecía tener ansiedad social.
Desde que lo viste entrar por la entrada del aula, lo que más te había llamado la atención de él, fue la forma en la que tenía sus orejas. Lo que casi sin pensarlo una sonrisa apareció de tu rostro, habías pensando que parecía como un elfo, pero uno muy tímido y adorable a la vez. Quizás el hecho de no haber visto algo así, te llamo demasiado la atención.
— Mi nombre es (T/N)— cuando no lograste escuchar una respuesta de su parte decidiste tomar la iniciativa.
Ya sabías que el primer día podría ser un poco más estresado al no tener a alguien con quien hablar, también querías hacer nuevos amigos. Por lo que otra sonrisa apareció en ti tratando de que aquel pequeño entrará en confianza, quizás aquello no le ayudaría mucho pero, esperabas que la verdad si.
Cuando por orbes del pequeño Tamaki se encontraron con los tuyos, algo en él provocó que abriera un poco más sus ojos. Aquella mirada realmente expresaba algo que quería sentir, compañía, amistad, tranquilidad. Era demasiado radiante y lleno de confianza, era como si los mismos rayos de luz salieran cada vez que sonríes.
Pero aumenta pequeño para comprender algún tipo de cosas, por ende sólo le agradó la sensación que le trajo ver tu mirada.
— T-Tamaki Am-majiki— respondió en voz baja al momento de comenzar a jugar con sus manos.
— Es un nombre bonito— alagaste, a lo que el pequeño bajo la mirada avergonzado con las mejillas en un tono carmesí.
Habias girado la mirada buscando a alguien especial en la habitación, se trataba de un pequeño rubio de orbes azules muy peculiares. Aquel niño era uno de tus más grandes amigos, a pesar de tener esa edad, querias demasiado a tu mejor amigo, quien pensarías que estaría para ti siempre.
— ¡Oye Mirio! ¿Tamaki puede jugar con nosotros?— cuestionaste hacia aquel pequeño rubio, quién rápidamente se acerco hacia tu dirección.
Ambos eran buenos amigos desde que tenías memoria, por lo que Mirio no lo dudo ningún segundo más, sabía que te agradaba conocer nuevas personas y no dejaría que tus anhelos se rompieran.
— ¡Por supuesto! Jugaremos a las atrapadas en el descanso— respondió el pequeño con una sonrisa, observando al nuevo de reojo.
— Ya lo escuchaste, puedes jugar con nosotros— de un movimiento rápido habias tomado la mano del pequeño, para llevarlo hasta los demás.
Tamaki no sabía si había sido la adrenalina de ese momento, pero vio en ti algo que le habia agradado demasiado.
Tus ojos.
Los ojos siempre eran las puestas del alma y cuando los suyos habían observado tus orbes amatista, algo en él habían quedado cautivados, algo que no logró expresar con claridad.
— ¡Maldita sea!— exclamaste con gran molestia.
Observaste el pedazo de hoja con un semblante lleno de desilusión, te habías esforzado demasiado por obtener una buena calificación y tal parece que no fue suficiente ya que tu maestro de matemáticas te habia reprobado el examen. La frustración comenzaba a apoderarse de tu sistema, no entendías cómo es que los demás conseguían una buena calificación sin esforzarse.
— ¿Estás bien?— un joven de cabellos azabaches se acercó hacia ti con preocupación, él tambien sabía lo mucho que te habias esforzado.
Para tener tan solo doce años de edad, podrías llegar a frustrarte demasiado, la secundaria podría ser demasiado estresante. Pero gracias a tus amigos, sabia que podía ser interesante a la vez, simplemente querías llegar a tener buenas calificaciones.
— La verdad no— presionaste tus labios—. Pesaba que al menos tendría un siete, pero ¿Tres punto cinco? Esto si ayuda a motivarme.
Tus ojos se dirigieron hacia el pedazo de papel que estaba sosteniendo tu amigo y compañero, tus ojos se entre abrieron con impresión mientras que tu envidia aumentaba un poco. Ver una perfecta calificación que lo más probable es que nunca la obtengas, no te ayudaba mucho.
— ¿Un diez?— le preguntaste con asombro.
Las manos temblorosas del joven aumentaron tratando de esconder aquella calificación, no quería hacerte sentir mal. Tamaki sabía que no entendías a la perfección los problemas de matemáticas, pero tu orgullo era demasiado para pedir ayuda de alguien más.
Sus nervios aumentaron una vez que tú, tomaste el examen, pensaba que tendrías una mala reaccion a su persona.
— No te preocupes— le diste una suave mirada, sabias que no debías de molestarte por algo estúpido —. Después de todo fue mi culpa por no esforzarme más.
— ¡No es cierto!
Tu mirada rápidamente se dirigió hacia Tamaki debido a que nunca antes lo habías visto alzar la voz de esa manera, no fue tan alto pero se escuchó casi como si él estuviera molesto por como pronunciaste aquellas palabras, él siempre fue demasiado suave con los demás.
— Tamaki...— tu rostro lo observó con atención.
— No me gusta que te menosprecies así— bajó la mirada hacia el suelo.
— Lo lamento— tus manos se dirigieron hacia tus muslos, debido a que estabas tomando asiento—. Es solo que esba estresada.
Tamaki se sentía extraño una vez que alzó un poco la voz, nunca lo había hecho pero, no podía evitar te sintieras de esa forma. Solo te costaba entender ciertos temas, porque en las demás materias habías aprobado con buenas calificaciones.
— Si gustas yo puedo ayudarte con-n los problemas— balbuceó con leve vergüenza.
— Es que...
Cómo Tamaki lo había supuesto, eras demasiado orgullosa como para aceptar la propuesta de él. Simplemente querías hacerlo por tu cuenta, pero tenías miedo de no entender de nuevo los problemas y terminar reprobando nuevamente, de pronto la propuesta de Tamaki se había hecho tentadora.
— Está bien, muchas gracias Tamaki— presionaste tus manos con fuerza—. ¡Cómo agradecimiento te prepararé Takoyakis!
— Sabes que eso no hace falta, somos amigos— subió un poco la mirada.
— De todos modos lo haré.
— ¿Qué haces (T/N)? ¿Te sientes bien?— un rubio se acercó hasta su asiento con curiosidad, después de observar como es que cubría tu cabeza en tu asiento.
No estabas nada bien, simplemente tendrías que estar en una agencia en menos de cinco días y no tenías propuestas, ni siquiera sabías a qué agencia querías estar. Tenias que hacer más pasantías con un héroe que experimentara y te ayudaran con tus habialidades, pero no sabias que hacer al respecto. Las cosas en la preparatoria te hacían sentir aún más presión, inclusive tenías que estudiar aún más y tener otra cosa importante a la que tendrías que darle atención podría acabar con tu paciencia.
La cual de hecho ya era muy poca.
Amabas el hecho de estar en la preparatoria UA, querias llegar a ser una gran héroe para salvar a las todos, como todos las personas tu héroe e inspiración hacia sido el mismísimo All Might, quién te ayudó a decidir lo que de verdad querías hacer en tu vida. No hay muchos héroes que utilizan toda su capacidad para proteger a los ciudadanos, querias aprovechar tu particularidad para ayudar a los más necesitados.
— No— subiste la mirada dejando a la vista tu mirada llena de ansiedad—. Quedan pocos días para la pasantía y aún no he elegido una agencia.
Una joven de cabellos celestino había escuchado aquellas palabra, por lo que se acercó hacia ambos con gran rapidez.
— ¿Cómo dices?— lograste observar su acostumbrada sonrisa—. ¡Pero estoy segurisíma que hay muchas agencias buscándote!
— Nejire tiene razón, tienes una particularidad realmente genial— Mirio expresó con sinceridad.
Tu particularidad constaba acerca de la manipulación mágica, es decir, poseer la capacidad de ejercer habilidades mágicas, como el hechizo. Pero lo que más utilizabas y lo que más estaba a tu alcance era invocar una espada mágica y una armadura que cubría tu brazo derecho. Tener a la magia de tu lado te ayudaba demasiado pero, aún eras joven y no sabias cómo utilizarlo realmente.
Por ello te urgía tener a un mentor con experiencia, querias pulir tus habilidades y ver tus límites.
— Les agradezco demasiado sus palabras, pero ninguna agencia me ha llamado— bajaste tu mirada—. Creo que mi destino es quedarme sola y reprobar.
— ¡No seas pesimista!— clamó el rubio—. ¿Sabes qué? Te llevaré con Sir Nighteye, creo que él te ayudaría mucho.
— ¿Estás seguro de que él me aceptaría en su agencia?— te acercaste directamente hacia el rubio, con un toque de esperanza en tu mirada.
— ¡Claro que si!— agregó sin duda alguna—. Pero si sigues con ese pesimismo, no lo creo.
— Gracias Mirio— añadiste con sarcasmo.
Aquello rompió sin duda las pocas esperanzas que tendrías, así que tu semblante fue remplazado por una mirada asesina que estaba dirigida hacia él joven de orbes azules. Mirio tenía poco tiempo de conocer la agencia de Nighteye, de verdad tardó un poco en entrar y conociéndote sabía que quizás no pasarías el "examen" que incluía par entrar a su agencia.
— ¡(T/N)!— exclamó Nejire al momento de tomar los hombros de un joven de cabellos azabaches, quien mantenía la mirada cabizbajo—. ¡Aquí llegó tu solución!
Tu mirada llena de confusión se dirigió hacia Mirio, no sabias a lo que se refería y ni siquiera te habias percatado en el momento que Nejire se había retirado de la conversación. Pero, justo cuando estabas hablando con Mirio, apareció Tamaki murmurando unas palabras palabras inaudibles y tratando de ayudarte en tu problemática, pero no lo habias escuchado debido a tu discusión con Mirio.
— ¿Cómo?— ambos observaron a el azabache.
— Adelante Tamaki— ánimo Nejire.
Él mencionado tras tener la atención de los tres no logró evitar estremecerse con brusquedad, su ansiedad social aumentó y lo llevó a acercar su frente a una pared cercana.
— N-no es nada importante...
— Si tienes algo que decir, no me molestará Amajiki— el mencionado te observó de reojo, encontrando tu rostro sostenido por la palma de tu mano.
Entre tus compañeros tenías la demasiada confianza como para llamarlos por sus propios nombre, así como les habias pedido a ellos que lo hicieran de la misma manera. No te agradaba nombrarlos por sus apellidos si después de todo hablarían con confianza.
Las mejillas de Tamaki se habían ruborizado sutilmente, cosa que no pasó desapercibida para su compañera Nejire. Quien de hecho podría sentir su enorme mirada sobre él, debido a que ella siempre lo alentaba a algo si se trataba de tu persona.
— P-pensaba en que quizás.. podrías estar en la misma agencia que yo— expusó con valentía, a pesar de tener tantos años de amistad aún sentía timidez cuando sus compañero.
— ¿En serio?
— No habrá problema con FatGum— musito en voz baja.
La verdad no te importaba mucho con la agencia en donde podrías estar, solamente no querías quedarte sin una. De pronto una calidez se extendió por todo tu corazón, Tamaki siempre había sido una persona amable y cada vez que tenías algún problema él, siempre trataba de ayudarte lo más que podía.
Era un buen amigo.
Mirio al igual que Nejire sabia que cada vez que ambos se veían había algo en el ambiente, algo que no podrían explicar. Por esa razón ambos habian mantenido una conversación en secreto donde recalcaba que cada vez que podrian, tratarían de colocar a los dos en la conversación para ver si aquello entre ustedes dos fluía aún más.
Por esa razón ambos se habían alegrado una vez que tu te acercaste rápidamente a Tamaki para abrazarlo de espaldas, la mayoría del tiempo siempre tendrías algún temperamento diferente dependiendo de la situación, pero nunca te habían visto tomar una iniciativa y abrazar a una persona. Tamaki ya había hecho demasiadas cosas para ayudarte siempre cada vez podía.
Lo que no sabias es que el se había sentido demasiado nerviosos al respecto, cuando tus brazos habían rodeado su espalda sintió una sensación de armonía pero al mismo tiempo, no sabía cómo reaccionar a ello.
Habían pasado aproximadamente cinco años justo después de que habias entrado a tu pasantía, y debías de admitir que FatGum te ayudo demasiado a utilizar tu particularidad y por la experiencia que él tenia para trabajar. Ahora eras una héroe profesional, después de todo lo que habías tenido que pasar, las cosas por las que tuviste que enfrentar estando en la preparatoria.
Después de todo, había resultado a tu favor.
Habias logrado triunfar como héroe profesional, después de todo estar entre los cuatro grandes traía sus enormes ventajas. Por ello todos reconocían Fénix, una héroe capaz de utilizar la hechicera a su favor invocando una armadura y espaldas. Algunos pensaban que no podrías utilizar el combate cuerpo a cuerpo, debido a que tu fuente era la magia pero no, desde que tuviste cuatro años siempre habias invocado una armadura para tener batallas de ese tipo. De vez en cuando utilizarías otro tipo de hechizos para ayudarte, pero casi no los utilizabas.
Sin embargo estabas totalmente nerviosa al respecto, en unos meses compartirías una vida con alguien más y estabas nerviosa al respecto, tanto o que quizás te darían nauseas de tan solo pensarlo. Adorabas a aquella persona con la que habias comprado un enorme vínculo desde años, por lo que no dudaste en observar tu anillo de compromiso con una enorme sonrisa.
Aquella vez en la que te habia propuesto matrimonio su cara estaba hecha un poema, él estaba tan nervioso y las palabras simplemente no salían de sus labios. Tan solo se había mantenido frente a ti con el anillo, hasta que se armó de valor y expresó todos sus sentimientos, desde que te habia conocido hasta la actualidad.
Por supuesto que estabas alegre de estar con él, su ansiedad social se había calmado un poco por ello podías hacer cosas de parejas con él. Después de todo ambos habian salido en primera portada cuando un fotógrafo había capturado tu anillo de compromiso, después de todo no era un secreto su relación y este es un enorme paso.
Lo ambas demasiado.
— ¡Cierra la maldita boca!
Tu ceño se frunció una vez que escuchaste aquellas palabras, alguien estaba haciendo de las suyas en un callejón vacío. Debido a que aquel grito estaba acompañado por un sollozo.
De un solo movimiento comenzaste a invocar tu armadura en una sola mano, para después tomar una gran espada de la misma armadura. Diste un gran salto de un edificio hasta quedar frente a aquel asaltante, quien mantenía una arma de fuego frente a una joven, quien estaba totalmente asustada.
— Baja el arma— pronunciaste con molestia, manteniendo a la joven a tus espaldas.
— Maldita sea— el joven no había hecho caso omiso, por lo que terminó disparando en tu dirección.
Evadiste el ataque con rapidez, lo bueno de las armaduras era que ellas eran impenetrables para cualquier tipo de armas. Por lo que aquellos disparos no te afectaron en absoluto.
Te acercaste al asaltante golpeando con la espada y lanzando su única arma al suelo, apuntando tu espada hacia su cuello.
— Me rindo.
Minutos más tarde la policía se había acercado años hechos tomando los testimonios de la joven y los tuyo, agradeciendo tu presencia en los hechos. Una vez que habias terminado lograste observar unos cabellos azabaches acercándose a ti con gran rapidez, tomando tu cintura en un abrazo.
— Oum ¿estás bien bebé?— le preguntaste al hombre que te habia tomado desprevenida.
— Eso debería de preguntártelo a ti— se colocó frente a ti con preocupación.
— Estoy bien Tamaki, no es que hubiera sido la Liga de Villanos— formulaste con un toque de broma.
Aquel joven que había estado junto a ti durante la mayor parte de tu vida, tomó una parte de tu mejilla con sus dedos manteniendo un semblante aún más preocupado que antes. Al instante te mostró sus dedos, donde allí lograste observar rastros de sangre.
— Debió de ser el arma del asaltante— te acercaste hasta besar su mejilla con cariño—. Tamaki, no estoy muerta, estoy bien.
Durante un largo periodo de la preparatoria te habias detenido a pensar acerca de tus sentimientos hacia el joven de hebreas azabaches, siempre te preocupabas por él, incluso durante el rescate de la pequeña Eri, quien te habia pedido que te fuera con los demás. Pero ese habia sido tu mayor error, ya que él estaba herido completamente y todo este tiempo pensaste que había sido tu culpa.
Nunca más lo volviste a dejar en solitario, fue allí mismo donde sabias que lo que sentías por el no era simplemente amistad. Una vez que ambos estuvieron solos, tomaste la iniciativa de besar sus labios, tomando en cuenta que en cualquier momento el podría llegar a rechazarte.
Pero no lo hizo.
Simplemente estaba callando los sentimientos que tenía hacia ti, puesto que no querias romper los lazos de amistad que ambos tenían desde que eran pequeños. Pero cuando lo besaste, él tendría que no podría dejarte ir tan fácilmente, porque si tú te irías de su vida, él entendería que no volvería a encontrar a alguien más como tú. Alguien que lo entendería, que lo animara, que lo amará.
— Pero...
— Esta bien, cariño— le diste un beso corto en los labios, tratando de tranquilizarlo.
No quería perderte, por esa razón siempre cuidaba de ti en todo momento.
— Te amo (T/N)— pronunció acercándose tímidamente hacia tus labios.
— Yo aún más.