Entre el agua y el Deseo (+18)

Summary

🔞En un soleado día de verano, Sonic, con seis meses de embarazo, se reúne con sus amigos en una piscina de Green Hill. Aunque está nervioso por cómo los cambios en su cuerpo lo hacen sentir, Shadow, su pareja, lo apoya con palabras y gestos llenos de amor, ayudándolo a recuperar su confianza.🔞 ------------------------------------------------ Advertencia (+18) Este one shot incluye escenas sexuales explícitas entre dos personajes masculinos y un embarazo masculino. Si este contenido te resulta inapropiado o incómodo, te sugiero no entrar a leer esta lectura. ------------------------------------------------ La imagen utilizada en la portada no me pertenece todo el crédito es para su autor @naterkgk.

Genre
Romance
Author
Ling
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

CAPÍTULO ÚNICO

El sol de verano bañaba Green Hill con un resplandor dorado.

La piscina pública vibraba con risas y chapoteos. Sonic con seis meses de embarazo, llegaba de la mano de Shadow su paso era más lento pero su sonrisa seguía siendo brillante inconfundible ,sus amigos ya estaban allí.

Tails flotaba en un inflable,Knuckles competía en clavados,Rouge tomaba el sol, Amy salpicaba a Silver, Blaze observaba con calma y Mephiles en un rincón, con su habitual aire misterioso. El erizo cobalto apretó la bolsa que llevaba dentro su bañador un traje de una pieza azul con detalles verdes, diseñado para su cuerpo cambiante. Estaba emocionado por el día pero una sombra de duda lo envolvía.

Su vientre abultado.

Su figura diferente.

¿Lo mirarían raro?

El erizo negro de betas rojas, siempre atento, notó la tensión en esos ojos verdes.

—¿Estás cómodo con esto? —preguntó, su voz grave, cálida.

Acarició suavemente la mano de su pareja.

—Podemos irnos si quieres.

El erizo cobalto negó con la cabeza. Esbozó una sonrisa tímida.

—Quiero estar aquí… con todos. —Hizo una pausa, señalando su barriga. —Pero este traje… No sé si me veo bien. Todo esto es… nuevo.

El erizo negro de betas rojas frunció el ceño. No por enojo, sino por el dolor de ver a su pareja dudar se acercó, tomando el rostro del erizo cobalto entre sus manos, obligándolo a mirarlo a los ojos.

—Eres el ser más increíble que conozco. —Su voz era firme, pero cargada de ternura. —Estás creando vida. Algo que nadie aquí podría hacer. Ese traje solo va a mostrar lo hermoso que eres dentro y fuera. Si alguien dice algo, que me lo diga a mí.

Esas palabras eran un consuelo.

El erizo cobalto sintió su pecho llenarse de calor. Sus ojos se humedecieron. Una risita escapó de sus labios.

—¿Cómo haces para siempre saber qué decir?

—Solo digo la verdad —respondió el erizo negro de betas rojas, con una sonrisa rara pero genuina. —Vamos, ponte ese traje. No me moveré de tu lado.

Con el corazón más ligero, el erizo cobalto se dirigió al vestidor. Su pareja lo siguió, asegurándose de que tuviera privacidad.En el pequeño cubículo, el erizo cobalto sacó el bañador.

Lo miró, nervioso.

El erizo negro de betas rojas apoyó una mano en su hombro. Su presencia era sólida… reconfortante.

—¿Necesitas ayuda? —preguntó, su tono suave, con un dejo juguetón que hizo que el erizo cobalto se sonrojara.

—Tal vez solo necesito que me recuerdes que no estoy haciendo el ridículo —respondió, riendo nervioso.

El erizo negro de betas rojas se acercó más. Sus labios rozaron la oreja de su pareja. Su voz era un susurro.

—Nunca podrías hacer el ridículo… Eres perfecto y estoy a punto de demostrártelo si me dejas.

Esas palabras, cargadas de devoción… un toque de deseo… hicieron que el erizo cobalto se estremeciera. Asintió tímidamente, quitándose la ropa hasta quedar en ropa interior.El erizo negro de betas rojas lo observaba. Su mirada era protectora pero también hambrienta cuando el erizo cobalto se puso el bañador, se giró hacia él, inseguro.

—¿Y? —preguntó, sus mejillas ardiendo.

El erizo negro de betas rojas dio un paso adelante. Sus manos se deslizaron por los brazos de su pareja, deteniéndose en sus caderas.

—Estás… deslumbrante —murmuró, inclinándose para besar suavemente sus labios. —Ahora salgamos… antes de que me olvide de que estamos en un lugar público.

El erizo cobalto rió. La confianza de su pareja lo envolvía como una manta cálida. Salieron del vestidor sus amigos los recibieron con entusiasmo.

—¡Sonic, te ves adorable! — exclamó Amy, corriendo hacia ellos.

—¡Estás genial! — añadió Tails, levantando un pulgar.

Incluso Mephiles, con su aire distante, asintió en señal de aprobación el erizo cobalto, aún algo tímido, comenzó a relajarse.

El día transcurrió entre chapuzones, risas y charlas bajo la sombrilla el erizo cobalto, sentado en una silla, observaba a sus amigos con una sonrisa. Su pareja, fiel a su promesa, no se separó de él. Le traía agua ,snacks, siempre atento.

Pero entonces…algo cambió.

Mientras el erizo negro de betas rojas ayudaba a Knuckles con un flotador, el erizo cobalto lo observó la forma en que sus músculos se movían bajo el sol su mirada protectora, su voz grave todo en él encendió una chispa el erizo cobalto se mordió el labio su corazón se aceleró , se inclinó hacia su pareja, susurrando.

—Oye… ¿podemos ir a algún lado? Solo nosotros.

El erizo negro de betas rojas arqueó una ceja. La intensidad en los ojos de su pareja le dijo todo.

Sin decir nada, tomó su mano. Lo guio discretamente hacia un baño privado.

Cerró la puerta con llave.

Se giró hacia el erizo cobalto, quien lo miraba con una mezcla de nervios… deseo… y amor.

—¿Estás seguro? —preguntó, acercándose lentamente. Sus manos descansaron en la cintura de su pareja. —No quiero hacer nada que pueda lastimarte… a ti o al bebé.

El erizo cobalto asintió su respiración era entrecortada.

—Estoy seguro… Solo te necesito. Pero sé suave… y tómate tu tiempo.

El erizo negro de betas rojas sonrió. Una chispa juguetona brilló en sus ojos carmesí.

—Oh… No tengo ninguna prisa.

El erizo negro de betas rojas comenzó con un beso.

Lento.

Profundo.

Sus labios se movieron contra los del erizo cobalto, saboreando cada instante. Sus manos, cálidas… firmes… recorrieron los brazos de su pareja… deteniéndose en sus hombros… antes de deslizarse hacia su pecho.El erizo cobalto jadeó. Los dedos rozaron sus pezones, más sensibles por el embarazo. El erizo negro de betas rojas, notando la reacción, se tomó su tiempo. Sus caricias eran ligeras… circulares… deliberadas.

El erizo cobalto se arqueó hacia él. Un gemido suave escapó de sus labios.

—Eres tan hermoso… —murmuró el erizo negro de betas rojas contra los labios de su pareja.

Sus besos bajaron al cuello del erizo cobalto. Mordisqueó suavemente la piel. Sus manos exploraban. Deslizó sus dedos por los costados… deteniéndose en la curva de la barriga. La acarició con reverencia, como si quisiera grabar cada centímetro en su memoria,sus manos subieron de nuevo. Tocaron los hombros,los brazos,el pecho. No dejaron ningún rincón sin adorar.

El erizo cobalto, perdido en las sensaciones, gimió. Sus manos se aferraron a los hombros de su pareja.

—No pares…

El erizo negro de betas rojas sonrió, travieso se arrodilló lentamente sus manos se deslizaron por las caderas hasta el borde del bañador con movimientos cuidadosos, lo bajó, dejando que el traje cayera al suelo, el erizo cobalto, apoyado contra la pared, sintió un escalofrío. El aire tocó su piel seguido por el calor de los labios del erizo negro de betas rojas, besando la parte interna de sus muslos.

No había prisa.

Los besos eran lentos… juguetones. Subían poco a poco. Las manos acariciaban las piernas… masajeando las pantorrillas… antes de volver a subir cuando alcanzó la zona más sensible, el toque fue delicado pero preciso. Usó sus dedos… su boca… provocando gemidos cada vez más intensos.

El erizo cobalto cerró los ojos. Su cabeza se echó hacia atrás. Estaba entregado al placer.

—¿Estás bien? —preguntó el erizo negro de betas rojas, alzando la mirada. Su voz, ronca, estaba llena de preocupación.

El erizo cobalto, con las mejillas encendidas, asintió.

—Más que bien… Pero quiero sentirte… Por favor.

El erizo negro de betas rojas se levantó. Besó a su pareja de nuevo, mientras lo guiaba suavemente hacia el lavamanos con cuidado, levantó al erizo cobalto, asegurándose de que estuviera cómodo sobre la superficie fría. Sus manos sostuvieron las caderas, estabilizándolo.El erizo cobalto, con las piernas ligeramente separadas, miró a su pareja sus ojos brillaban con amor y deseo, su respiración era agitada, el erizo negro de betas rojas no dejó de tocarlo sus manos recorrieron el cuerpo de nuevo se detuvieron en el pecho jugaron con los pezones con una suavidad que hacía temblar al erizo cobalto bajaron a la barriga la acariciaron con devoción. Luego, las caderas… los muslos… cada rincón que podía alcanzar.

Cada caricia era una declaración de amor.

Cada toque, una promesa de cuidado.

Con un movimiento lento controlado el erizo negro de betas rojas se posicionó entre las piernas de su pareja. Entró en él con suavidad, contrastando con la intensidad de su deseo, el erizo cobalto dejó escapar un gemido largo sus manos apretaron los hombros de su pareja se movían juntos en un ritmo pausado profundamente íntimo , el erizo negro de betas rojas mantenía una mano en la barriga, como si quisiera proteger al bebé. La otra acariciaba el rostro… el cuello… el pecho. Cada toque era una muestra de adoración.

—Te amo… —susurró, sus labios rozando la oreja de su pareja. Sus movimientos se volvieron ligeramente más profundos… pero nunca bruscos. —Eres todo para mí.

El erizo cobalto, abrumado por el placer… y las palabras… sintió lágrimas de felicidad en sus ojos.

—Yo también te amo… —logró decir entre jadeos. Sus manos se deslizaron por la espalda, aferrándose a él.

El clímax llegó lentamente.

Como una ola que creció con cada caricia… cada beso… cada palabra susurrada.

El erizo cobalto tembló sobre el lavamanos. Su cuerpo se arqueó mientras alcanzaba el éxtasis. El erizo negro de betas rojas lo siguió de cerca, sosteniéndolo con fuerza. Sus gemidos se mezclaron en el pequeño espacio.

Permanecieron así… abrazados.

El erizo negro de betas rojas besó suavemente la frente de su pareja mientras ambos recuperaban el aliento con cuidado, ayudó al erizo cobalto a bajar del lavamanos. Se aseguró de que estuviera estable. Lo ayudó a limpiarse a subir su bañador con la misma ternura con la que lo había bajado cada movimiento estaba lleno de cuidado.

—¿Estás bien, mi héroe? —preguntó Shadow, acomodando un mechón de cabello azul detrás de la oreja de Sonic. Su voz estaba llena de cariño.

Sonic sonrió. Sus mejillas aún estaban sonrojadas.

—Nunca he estado mejor… Gracias, Shadow. Por hacerme sentir tan amado.

Shadow lo abrazó. Besó su frente una vez más.

—Siempre lo haré.

Salieron del baño tomados de la mano. Sonic se sentía más ligero,más seguro que nunca cuando volvieron con sus amigos, nadie pareció notar su ausencia. Sonic se unió a las risas y juegos con una confianza renovada. Shadow, fiel a su palabra, no se separó de su lado. Su mirada protectora… amorosa… nunca abandonó a su pareja.

El día terminó con el grupo compartiendo helados bajo el atardecer. Sonic, apoyado en el hombro de Shadow, sintió una certeza profunda sin importar los cambios en su cuerpo o los desafíos por venir siempre tendría a su lado al erizo que lo hacía sentir invencible.

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Hola, buenas noches sí, ya sé que es algo raro traerles un one shot justo en martes santo, pero la idea se me metió en la cabeza y simplemente no pude ignorarla. Lo admito, soy una pecadora ¡pero más lo son ustedes por estar aquí leyéndolo!Jajajaja

Este pequeño one shot lo hice con mucho cariño como agradecimiento por todo el apoyo que le han dado a la otra historia, de verdad significa muchísimo para mí. Prometo seguir actualizándola y ya saben, si notan algún error, no duden en decírmelo sin pena.

Ahora va a gritar de la emoción, como loca, por todo el apoyo que ha recibido.