CAPÍTULO ÚNICO
El atardecer envolvía Station Square con un manto de tonos cálidos mientras el auto de Shadow, un elegante vehículo negro, se movia por las calles hasta detenerse en una calle apartada, a unos metros del club nocturno. Sonic había insistido sin descanso a Shadow para que lo acompañara a un evento de baile de salsa al que habían sido invitados. Shadow, fiel a su naturaleza reservada, había protestado con gruñidos, pero la chispa en los ojos verdes de Sonic y su sonrisa imbatible lo convencieron.
Sonic estaba radiante con su atuendo una camisa negra ajustada, desabrochada en los primeros botones para dejar ver un poco su pecho melocotón, pantalones oscuros que abrazaban sus piernas musculosas y un cinturón rojo brillante que resaltaba su figura ,sus zapatillas rojas brillaban impecables, y sus púas, peinadas con un toque de gel, le daban un aire sofisticado pero travieso. Shadow optó por un look más sobrio camisa blanca, chaleco negro que marcaba su torso definido, pantalones oscuros y botas rojas relucientes. Sus guantes habituales fueron reemplazados por unos de cuero negro, añadiendo un toque de elegancia intimidante.
-Vamos, Shads, no seas gruñón. ¡Va a ser una noche épica! -dijo Sonic, ajustándose el cinturón mientras caminaban hacia el club desde el auto estacionado.
-No veo por qué tengo que perder mi tiempo en esto -replicó Shadow, cruzándose de brazos, aunque sus ojos carmesí se desviaban hacia Sonic más de lo que quería admitir.
En la entrada del club, Rouge los esperaba con su característica sonrisa seductora. Antes de guiarlos al interior, intercambiaron unas palabras.
-¡Vaya, chicos, se ven de muerte! -dijo Rouge, evaluándolos con un guiño.
-¿Listos para arrasar en la pista?
-Claro, Rouge, ¡esto es lo mío! -respondió Sonic, inflando el pecho con una sonrisa confiada.
Shadow solo gruñó, pero Rouge rió.
-Relájate, Shadow. Con Sonic aquí, no tendrás chance de aburrirte.
Luego los guió al interior, donde el lugar vibraba con luces tenues y el ritmo contagioso de la salsa.
-Disfruten, y Sonic no dejes que Shadow se quede pegado a la pared -añadió con una risa, antes de perderse entre la multitud.
Sonic no perdió el tiempo. Tomó la mano de Shadow y lo arrastró a la pista de baile, donde parejas se movían con gracia. La música cambió, y los primeros acordes llenaron el aire, un ritmo rápido y sensual que hacía vibrar el suelo. La voz del cantante, cargada de pasión, marcaba el compás perfecto para la salsa, con trompetas y tambores que invitaban a dejarse llevar.
-Vamos, Shadow, muéstrame lo que tienes -bromeó Sonic,
Adoptando la postura de baile una mano en la cintura de Shadow, la otra entrelazada con la suya, sus cuerpos alineados en una postura que prometía intensidad.
Shadow suspiró, pero no se resistió. Conocía los pasos básicos de salsa, y aunque no lo admitiría, la cercanía de Sonic y el ritmo envolvente lo intrigaban. Comenzaron a moverse, sus pasos sincronizados con el compás. Sonic lideraba con una confianza natural, sus pies deslizándose en un patrón de adelante-atrás-lado que hacía que sus caderas se balancearan con una fluidez hipnótica. Cada movimiento estaba calculado para provocar un giro lento que lo acercaba a Shadow, dejando que sus muslos se rozaran,un paso lateral que hacía que su pecho quedara a centímetros del de Shadow, sus ojos verdes brillando con picardía.
Shadow mantenía el ritmo, su mano firme en la cintura de Sonic, guiándolo con precisión. Pero Sonic no se lo ponía fácil. En un movimiento rápido, giró bajo el brazo de Shadow, su cuerpo arqueándose ligeramente para que la curva de su espalda quedara a la vista, antes de volver a enfrentarlo con una sonrisa desafiante. La música aceleró y Sonic aprovechó el cambio de tempo para añadir un movimiento de cadera más pronunciado, sus pantalones ajustados resaltando cada contorno mientras se acercaba más de lo necesario.
-¿Qué estás haciendo, faker? -murmuró Shadow, su voz baja, intentando mantener la compostura mientras el calor de Sonic lo ponía a prueba.
-Solo sigo el ritmo, Shads -respondió Sonic, su sonrisa pícara desmintiendo la inocencia de sus palabras.
En un giro doble, se acercó tanto que sus labios casi rozaron la mejilla de Shadow, susurrando
-¿Es que no puedes manejar un poco de calor?
Shadow apretó los dientes, su mano en la cintura de Sonic ejerciendo una presión más firme, sus dedos hundiéndose ligeramente en la tela. La música seguía, sus trompetas marcando un crescendo que parecía reflejar la tensión creciente. Sonic intensificó su provocación, dejando que sus movimientos se volvieran más fluidos, más sensuales. En un paso cruzado, sus caderas se alinearon con las de Shadow, un roce deliberado que hizo que los ojos carmesí de Shadow destellaran. Cada giro, cada cambio de dirección, era una excusa para rozar el cuerpo de Shadow, para dejar que la electricidad entre ellos creciera.
La pista parecía desvanecerse solo existían ellos, el ritmo pulsante de la salsa y el fuego que ardía en sus miradas. Sonic giró una vez más, esta vez dejando que su mano se deslizara por el brazo de Shadow en un gesto lento, casi íntimo, antes de volver a la postura inicial. Shadow respondió guiándolo con más fuerza, sus pasos más marcados, como si intentara recuperar el control pero Sonic no cedía, sus movimientos cada vez más atrevidos, sus caderas ondulando al compás de la música, su cuerpo invitando a Shadow a romper su fachada de serenidad.
La canción finalizó y con ella, la tensión entre ellos.Shadow no esperó a la siguiente con un gruñido, tomó a Sonic de la muñeca y lo sacó del club, ignorando las miradas curiosas de los demás bailarines afuera, el aire fresco no calmó el fuego entre ellos. Shadow llevó a Sonic de vuelta al auto, estacionado en la calle apartada. Abrió la puerta trasera y con un empujón suave pero firme, hizo que Sonic entrara antes de subir y cerrar la puerta el espacio reducido intensificó la urgencia.
Sonic se recostó, su respiración acelerada, sus ojos brillando con anticipación. Shadow se inclinó sobre él, capturando sus labios en un beso feroz, cargado de deseo reprimido.
-¿Creías que podías provocarme toda la noche y salirte con la tuya? -gruñó Shadow, desabotonando la camisa del erizo cobalto con cuidado para no dañarla, revelando el pelaje azul.
El erizo cobalto rió, jadeante. -Admite que te encanta, Shads.
-Sus manos desabrocharon el chaleco del erizo negro de betas rojas, atacando los botones de su camisa con dedos impacientes.
La ropa cayó en un caos organizado. Shadow deslizó el cinturón rojo del erizo cobalto y bajó sus pantalones ajustados, dejándolo en ropa interior. El erizo cobalto liberó al erizo negro de betas rojas de sus pantalones, sus dedos temblando de impaciencia.
-Eres un desastre, faker -murmuró Shadow, posicionándose entre las piernas del erizo cobalto, sus manos firmes en sus caderas.
-Y tú demasiado serio, pero mírate ahora -replicó el erizo cobalto, arqueando la espalda, invitándolo.
-No me hagas esperar.
Shadow gruñó, su miembro duro rozando la entrada del erizo cobalto, lubricada por el calor del momento.
-¿Seguro, Sonic? -preguntó, su voz cargada de deseo.
-Chaos, sí -jadeó el erizo cobalto, sus piernas envolviéndose alrededor del erizo negro de betas rojas.
-Muévete, quiero sentirte.
El erizo negro de betas rojas entró en el erizo cobalto con un movimiento lento pero firme, arrancándole un gemido crudo que llenó el auto.
-Eres... insoportable -gruñó, comenzando con embestidas profundas, cada una acompañada de un gruñido bajo.
-Y tú... perfecto así -respondió el erizo cobalto, sus uñas clavándose en los hombros del erizo negro de betas rojas.
-Más rápido, Shads, sabes que puedes.
El erizo negro de betas rojas aceleró, sus embestidas volviéndose más intensas, más desesperadas.
-No hagas promesas que no puedas cumplir -dijo, mordiendo suavemente el cuello del erizo cobalto, lo que provocó un gemido más alto.
-Oh, créeme, puedo -el erizo cobalto rió, pero su risa se convirtió en un jadeo cuando una embestida lo hizo arquearse. -¡Shadow, sí, así!
El auto se llenó de sonidos los gemidos del erizo cobalto, los gruñidos del erizo negro de betas rojas, el roce de sus cuerpos.
-Shadow... más fuerte -suplicó el erizo cobalto, sus ojos verdes nublados por el placer.
-Quiero sentirte... todo.
-No me tientes, faker -replicó el erizo negro de betas rojas, pero obedeció, sus movimientos llevándolos al borde. Inclinó la cabeza, sus colmillos rozando el cuello del erizo cobalto, intensificando los gemidos.
-Sonic... -gruñó, su voz quebrándose mientras alcanzaba el clímax, derramándose dentro de él. El erizo cobalto lo siguió casi al instante, su cuerpo temblando mientras gemía el nombre de Shadow.
El silencio posterior fue roto por sus respiraciones agitadas. Shadow se dejó caer sobre Sonic, sus frentes tocándose. Sonic sonrió, débil pero satisfecho.
-Sabía que no te resistirías, shads -murmuró, acariciando las betas rojas de Shadow.
-Cállate, faker -respondió Shadow, pero sus labios se curvaron en una leve sonrisa.
-Esto no significa que ganaste.-Sonic rió, pero una leve mueca cruzó su rostro al sentir el dolor residual.
-Espera, ¡Rouge! No podemos dejar que se dé cuenta. Vamos, arréglate. -Se incorporó, buscando su ropa con dedos torpes, cada movimiento acompañado de un leve estremecimiento de incomodidad.
Shadow gruñó, pero comenzó a vestirse. -Si Rouge se entera, será tu culpa -dijo, abrochándose el chaleco.
Sonic se puso la camisa, ajustando el cinturón rojo, forzando una sonrisa confiada aunque el dolor lo hacía moverse con cuidado.
-Tranquilo, Shads, soy Sonic. Puedo disimular. -Pero el rubor en sus mejillas y su postura ligeramente rígida lo delataban.
Shadow lo miró, alzando una ceja.
-No engañas a nadie, faker.
Se arreglaron rápidamente, Sonic alisando sus púas y Shadow asegurándose de que cada botón estuviera en su lugar. Caminaron de vuelta al club, Sonic esforzándose por mantener una despreocupación exagerada, aunque cada paso le costaba un esfuerzo disimulado. Shadow, inmutable, mantenía su expresión seria, pero sus ojos seguían cada movimiento de Sonic.
Rouge los interceptó cerca de la barra, con una sonrisa curiosa. -¿Dónde se metieron, chicos? La pista los extraña.
-Solo necesitábamos aire fresco -respondió Sonic, rascándose la nuca con una risa nerviosa, apoyándose disimuladamente en la barra para aliviar la presión.
-¡Este lugar es increíble, Rouge!
Ella entrecerró los ojos, pero no insistió.
-Mmm, claro. Bueno, vuelvan a divertirse, la noche es joven. -Se alejó con una última mirada suspicaz.
Sonic soltó un suspiro de alivio, pero al girarse, encontró a Shadow demasiado cerca, susurrándole al oído
-La próxima vez, no será tan fácil escapar, faker.
Sonic sonrió, sus ojos brillando con desafío a pesar del dolor. -Eso espero, shadow.
Ninguno lo dijo en voz alta, sabían que esa noche no la olvidarían jamás. Entre miradas afiladas y palabras cargadas de dobles sentidos, volvieron a la pista como si nada hubiera pasado.
La música seguía vibrando en el aire, y el ritmo los envolvió de nuevo, mezclando pasos de baile con emociones apenas contenidas esa noche quedó grabada entre luces de neón, risas, y una tensión que bailaba al compás del bajo.
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Buenas noches, pecadores y pecadoras Aquí su escritora chiflada, llegando con un nuevo one shot corregido con cariño y, además, con el apoyo de una gran comadre que me ayudó muchísimo a escribirlo y a tomar en cuenta varias cosas para aplicarlas en mis otras historias.
Pero antes de todo eso...
¿Alguien me explica por qué seguimos pecando?JAJAJAJAJAJA!
Nos vemos...
